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Patterson

Author: Catherine k
last update publish date: 2026-08-18 18:10:34

—¡Ri-Ri! —le grité desde el pasillo—. Voy a salir a dar un paseo y luego a trotar un rato por el barrio, ¿te apuntas?

Riley salió de su habitación vestida de ejecutiva, con el bolso colgado de un brazo y las gafas en la otra mano.

—Ay, Kassie, hoy me es imposible, lo siento. Me acaba de llamar el jefe de urgencia para que vaya a la oficina. Patterson está en casa; déjame preguntarle si está libre y le apetece ir contigo. Esta zona es gigantesca y no quiero tener que salir a buscarte cuando vuelva del trabajo.

Se dio la vuelta y regresó al dormitorio. Llevaba una semana entera en casa de mi hermana comiendo pura basura, así que necesitaba moverme y quemar calorías a toda costa. Salir a correr con Patterson me servía exactamente igual.

Riley volvió al salón, lista para marchar.

—Patterson ha dicho que sí, estará listo en quince minutos. ¡Pasadlo bien y tened buen día!

Mientras esperaba a que se preparara, fui a la cocina a coger dos botellas de agua por si nos entraba sed. En menos de diez minutos ya estaba listo.

Comprobé que la puerta trasera de la cocina estuviera bien cerrada antes de coger las llaves de la principal y salir. Patterson me esperaba fuera mientras yo echaba la llave. Llevaba un polo blanco sencillo y unos pantalones deportivos negros.

—Sostén las botellas un segundo mientras cierro, por favor —le pedí. Luego me metí las llaves en la riñonera.

—¿Por qué dos botellas? ¿Una es para mí? —preguntó arqueando las cejas.

—Claro, una es tuya —respondí.

El sol de la mañana de sábado ya apretaba cuando echamos a andar.

—Me gusta correr a buen ritmo, así que necesito hidratarme mucho —añadí.

—A mí también me encanta correr —asintió—. Te agradezco el detalle del agua. De todos modos, luego puedo comprar más por el camino si hace falta.

Le sonreí mientras salíamos a la calle principal.

—¿Hay algún sitio chulo por aquí para entrenar?

—No muy lejos de casa hay una zona con colinas ideal para trotar o hacer series. Vamos a verla; además tiene un cenador estupendo para descansar cuando nos cansemos.

Empezó a trotar a ritmo suave calle abajo y yo lo seguí. Me puse a su altura y le di un puñetazo juguetón en el brazo mientras avanzábamos juntos.

Para cuando estuvimos de vuelta en la casa, veníamos chorreando sudor y muertos de sed. Las botellas habían vuelto vacías. Corrí al salón a poner el aire acondicionado a tope. Qué alivio cuando la brisa helada nos envolvió la piel. Me quité las zapatillas a toda prisa y estiré las piernas para sentir el aire fresco. Patterson se dejó caer sobre el sofá, exhausto.

—Después de paliza que nos hemos dado, me voy directo a la ducha —dije dejando el móvil sobre la mesa de centro—. ¿A qué hora crees que llegará Riley?

Sacó el teléfono del bolsillo trasero para mirar la hora.

—En una media hora, supongo. Y seguro que trae algo para cenar.

—Seguro que compra más comida basura. En fin, así recuperamos de golpe todas las calorías que acabamos de quemar —solté entre risas mientras me encaminaba a mi habitación, escuchándolo soltar una risotada a mis espaldas.

Ya en mi cuarto, cogí el pijama y me fui directa al baño.

Me desnudé en un segundo. Un gemido de puro placer se me escapó en cuanto el chorro de agua fría rozó mi cuerpo caliente. La sensación era sencillamente gloriosa.

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