LOGINSi Douglas hubiese sabido que el camino para colarse en la mansión Valehart era dejándose aporrear como un mango maduro, se hubiese ofrecido de voluntario hace rato.—Te ayudo y nos vamos —Lilianne se giró con un pequeño jarrito en las manos.—Me iba a limpiar mis partes íntimas… Como no somos “pareja”, no tienes que hacerlo…—No finjas que no estás disfrutando todo esto —Lilianne se inclinó frente a sus piernas abiertas y tomó las toallitas húmedas.De repente, sintió que Douglas se inclinó un poco y le olió profundamente el pelo de la coronilla.—Entonces no voy a fingir que no tengo una erección de solo pensar que me vas a estar manoseando…Soltó con esa naturalidad que nunca se guardaba.Lo peor es que los ojos de Lilianne estaban viendo directo a la gruesa polla medio erecta que ya estaba haciéndole ojitos desde abajo.—No tienes arreglo…Masculló con un suspiro, estirando la mano para hacer el “aseo”.—Eso es lo loco que siempre he estado por ti… —escuchó el susurro ronco de su
—Se… señora Lilianne…Lily lo vio ponerse pálido como un papel.—Respóndeme, Hermes, ¿qué sucede con Douglas? ¿Es usted un doctor?Lilianne había escuchado un retazo de indicaciones médicas.El hombre asintió hasta con dudas. No quiso verse involucrado en más dramas.—Los dejo para que hablen con calma…El doctor se apresuró a escapar del interrogatorio.—Hermes…—Sra. Lilianne, no quiero perder mi empleo, por favor, no me ponga en una situación incómoda.Hermes echó mano de nuevo de sus dotes de actor.—No te voy a involucrar, pero dime de una vez la verdad… Douglas… ¿fue a enfrentarse con esas personas?Lilianne de repente miró hacia el ascensor y era obvio que no esperaría más por el secretario.—Venga conmigo…Con un suspiro “derrotado”, el secretario estrella del Sr. Calder la llevó hasta el elevador VIP y marcó la combinación del penthouse.—Lo lamento por mentirle, pero el señor no quiso preocuparla. Él se enfrentó a algunos de esos tipos que estaban merodeando por la escuela d
Douglas bajó la cabeza, dejando caer los brazos lentamente.Estaba dividido entre irse como un cobarde y no escucharla o quedarse como un masoquista y descubrir cómo su esposa luchaba por el amor de otro hombre.Decidió quedarse, aunque le destrozara el alma.—…no estamos juntos de esa manera que crees… Sin embargo, no puedo continuar fingiendo que ya no siento nada por él y seguir dándote falsas esperanzas, jugando con tu corazón y siendo desleal contigo… No es justo para ti, Oliver…Douglas alzó la mirada de golpe, viendo directo al panel oscuro y casi aguantando la respiración.Ella… ¿estaba dejando a Oliver?—No esperes más por una mujer que no ha sabido apreciar el gran hombre que eres… Al final… yo soy la que pierdo…Douglas torció la boca ante esas palabras. Joder, que tampoco lo hundiera así.Algún día le diría a su querida esposa quién era en realidad su perfecto Oliver.—…en el tema de trabajo, Lucy se encargará del marketing, así no es incómodo, aunque ambos somos adultos y
En el fondo, a Frederick le había gustado mucho la actitud de Douglas.Ahora comprendía por qué los Valenti lo consideraban una amenaza.Douglas también lo miró con ganas de devolverle el golpe en la cara, pero se tragó su rabia.Había acudido a negociar por la seguridad de su gente y los hombres como ellos resolvían las cosas de otra manera.—Mi mejor estrategia hubiese sido hacerles creer que lo hemos capturado y llegar al cabeza de familia Brunno Valenti —comenzó Frederick, recostándose contra el respaldo del sillón.Se veía agotado, aunque no tanto como un hombre que acababa de estar a punto de sufrir un ataque cardíaco.—Pues, si piensa que voy a servir de cebo y entrar como un idiota en la guarida de esos tipos…—No será necesario. Quiero que desaparezca de New York. Este lugar ya no es seguro para su familia… y llévese a Lucille.Douglas dejó de entender la conversación.—Puedo ayudarlo. También tengo un equipo táctico y hombres entrenados.—No. Utilice a su gente para proteger
—Tiene usted los huesos bastante fuertes. Las magulladuras se ven feas, pero la exploración inicial no sugiere ninguna fractura importante. Aun así, debería acudir a un hospital para hacerse unas radiografías.Douglas se sentía hecho mierd4, pero, si aquel médico deportivo decía que no iban a tener que reconstruirle el esqueleto, habría que fiarse de él.Le recetó algunos medicamentos y le recomendó acudir a un servicio médico más especializado.—Está bien. Mi cuerpo está acostumbrado a apañárselas con lo que hay…Lo dijo mientras se levantaba de la camilla y recogía la camiseta.Cada movimiento lo hacía apretar los dientes y el sudor continuaba rodando por su rostro hinchado.—No me diga que esa herida de bala que tiene en la espalda se la curaron con hojas de la selva… ¿No hay médicos en su país?—En mi país existen las mismas medicinas que aquí e incluso mejores.Lo dijo con un orgullo nacionalista que hizo callar al doctor.—De acuerdo, de acuerdo. Solo lo decía en broma. Puede ha
Tanta violencia la tenía temblando por dentro, aunque se esforzaba por mantener una apariencia firme.No era la primera vez que intentaba arreglar las cosas a espaldas de Lilianne.Incluso había facilitado la aparición de Oliver en su camino para que su hermana no se sintiera tan sola.Tanto la empresa de Oliver como el propio Oliver trabajaban para Frederick Alder.Al principio, Oliver solo debía permanecer cerca de Lilianne y protegerla discretamente. Sin embargo, con el paso del tiempo, terminó enamorándose genuinamente de ella.Lucy lo consideraba un buen hombre.Pero resultaba obvio que su hermana seguía colada por aquel australiano que la mantuvo coja y encerrada.Jamás lo olvidó y ahora se negaba a reconocer el peligro real de toda aquella situación.Los Valenti eran la principal familia criminal contra la que Douglas había luchado en Australia.Después de perder hombres, dinero y negocios por su culpa, habían negociado con otro pez gordo del submundo como Frederick.Le pidiero







