FAZER LOGINCapítulo 4: Atrapada
DOS AÑOS DESPUÉS Apartamento de Olivia Mallory entró en el apartamento, exhausta tras otro fracaso en una entrevista de trabajo. Fue directamente al dormitorio, colocó con cuidado a su hija Natasha en la cuna y le besó la frente. La niña dormía plácidamente, agotada después de haber acompañado a Mallory toda la mañana a la entrevista. Con Olivia y su marido trabajando, Mallory no tenía a nadie con quien dejar a Natasha. No podía permitirse una niñera: no tenía trabajo ni dinero. Las entrevistas interminables se estaban volviendo tan frustrantes que a veces Mallory quería arrancarse el pelo. Siempre recibía la misma respuesta que el gerente hoy: «Nos pondremos en contacto contigo». Pero nunca lo hacían. Mallory suspiró y se cubrió la cara con las manos. Depender por completo de la bondad de Olivia empezaba a resultarle demasiado vergonzoso. Minutos después, fue a la cocina a preparar algo para Natasha antes de que despertara. Apenas había empezado cuando una mano le agarró de repente la cintura, sobresaltándola. Dio un brinco y derramó la papilla de Natasha. —Eres muy nerviosa, ¿lo sabías? —susurró Peter con una voz baja y coqueta que le provocó escalofríos. —Podrías haber llamado mi atención en lugar de tocarme —espetó Mallory. —¿Dónde está la gracia en eso, cariño? —Peter se acercó más, presionando su cuerpo contra el de ella para que sintiera su erección. Espera… ¿cariño? ¿Se había golpeado la cabeza en algún sitio? Mallory apretó los puños e intentó apartarse, pero Peter la sujetó con más fuerza. La piel se le erizó de repulsión. Llevaba intentando meterla en su cama desde que ella llegó dos años atrás, incluso cuando estaba muy embarazada. Nunca se lo había contado a Olivia porque creía que podía manejarlo sola. Además, no quería hacerle daño a su amiga. Después de que una vez lo amenazara con cortarle la polla, él había dejado de molestarla durante meses. —Suéltame, Peter. Estoy ocupada —dijo Mallory entre dientes, respirando más hondo en un intento desesperado por controlar su corazón desbocado. Peter la hizo girar. Ella jadeó. —Solo ayúdame esta vez y te dejaré en paz. Te lo prometo. Mallory vio la lujuria cruda en sus ojos. Los nudos en su estómago se apretaron y le costaba respirar. —Eres un cabrón —soltó—. Mi niña está durmiendo en la habitación de al lado y tu mujer está a punto de volver. Y tú aquí, haciendo el ridículo. —Nadie se enterará si lo hacemos ahora. —Nunca voy a— Antes de que Mallory pudiera terminar, Peter la levantó sobre su hombro y la sacó de la cocina, ignorando sus gritos y maldiciones. La llevó a su dormitorio, la lanzó sobre la cama y la inmovilizó. Besos húmedos y asquerosos cayeron sobre su cuello. No. Esto no podía estar pasando otra vez. ¿Qué había hecho para seguir atrayendo a estos hombres repugnantes? No era la primera mujer “bendecida” —o mejor dicho, maldita— con un cuerpo curvilíneo. Forcejeó con desesperación, gritando y arañándole la espalda a Peter. —No tenemos que hacerlo por las malas, Mallory —le dijo él. Mallory le escupió en la cara. Él se quedó congelado un segundo. Ella intentó escapar, pero él la agarró de nuevo, la colocó encima de él y forzó sus labios contra los suyos. Justo entonces, la voz horrorizada de Olivia atravesó la habitación: —¿Qué coño está pasando aquí?! *********** El mundo de Mallory se derrumbó mientras intentaba explicar que Peter la había atacado. Pero los ojos de Olivia —llenos de confusión y lágrimas— mostraban que no le creía. Peter ya había tergiversado la historia y contado su versión primero. —Confíe en ti, Mallory… ¿Cómo pudiste? —la acusó Olivia. —Llevo años siendo tu amiga, Olivia. Nunca te he mentido. ¿Por qué iba a empezar ahora? —replicó Mallory, sin poder contener su frustración. Peter dio un paso adelante rápidamente, sonando calmado y ofendido. —No vas a creerla a ella antes que a tu propio marido, ¿verdad? Lleva tirándose a mí desde hace tiempo. He intentado advertírtelo muchas veces. Le dije que nunca te haría daño, pero hoy se me lanzó encima… —¡Eso no es verdad, Peter! ¡Tú lo sabes! —gritó Mallory, sintiendo que la sangre se le helaba. —Basta —interrumpió Peter con suavidad—. He sido más que generoso. Todo lo que he hecho es ayudarte, ¿y así me lo pagas? Tú eres la que dejó que esto llegara demasiado lejos, Olivia. Olivia miraba de uno a otro, respirando con dificultad. Peter sonaba tan convincente que era difícil no creerle. —Ya te lo dije antes —continuó Peter—. No podemos seguir manteniendo a una mujer adulta y a una niña que ni siquiera pedimos. Olivia siempre había defendido a Mallory cada vez que Peter se quejaba. Ahora parecía insegura de si eso había sido un error. —Olly, por favor —suplicó Mallory, extendiendo la mano—. Me conoces. Está mintiendo. No dejes que te ponga en mi contra. Pero Olivia se apartó, retrocediendo. Peter sonrió con suficiencia, sabiendo que había ganado. —Yo… Mallory… Ya no sé qué creer —susurró Olivia, incapaz de mirarlos a los ojos. ********* —Por favor, Peter, no hagas esto —suplicó Mallory—. Solo déjanos quedarnos unos días más mientras encuentro un lugar. Se volvió hacia Olivia, que aún intentaba suplicarle a Peter. —Cariño… —empezó Olivia, pero Peter le dio una fuerte bofetada que la tiró al suelo. Mallory se estremeció y abrazó con fuerza a Natasha. —Di una palabra más y te vas con ellas —advirtió Peter. Olivia se sujetó la mejilla y se negó a mirar a Mallory. Esta sintió lástima por ella. Peter era un monstruo, pero Olivia seguía a su lado. Mallory lo había visto golpearla muchas veces durante su estancia. Se le rompía el corazón. Cuando Mallory aún estaba casada con Sebastian, Olivia siempre hablaba maravillas de Peter y lo justificaba. Mallory le había suplicado que lo dejara porque no paraba de pegarle cada vez que se enfadaba, pero Olivia se negaba. No entendía cómo su amiga podía seguir queriendo a un hombre que perdía los estribos —y las manos— tan fácilmente, pero tampoco podía juzgarla cuando su propio amor por Sebastian la había destruido. Aunque Olivia siempre había presumido de que, a diferencia de Sebastian, Peter nunca le sería infiel. ¿Seguía siendo cierto? Otra de las maletas de Mallory pasó volando a su lado y ella solo pudo mirar horrorizada. Abrazó más fuerte a Natasha, contemplando su rostro pacífico y angelical. Natasha era su luz y su esperanza. Le dio un beso largo en la frente, vertiendo todo su amor en ese gesto. Su hija no merecía este caos. Merecía felicidad y un hogar estable. Pero temía no poder dárselo nunca si no hacía algo para cambiar su destino. En ese momento se sentía demasiado débil e indigna de ser llamada madre. Cuando Natasha se removió, Mallory la meció suavemente hasta que se durmió, observándola a través de los ojos empañados. Era tan pequeñita, tan hermosa y tan perfecta que casi dudaba haber creado algo tan maravilloso. El caos a su alrededor se desvaneció mientras le daba otro suave beso en la carita dormida, y una idea empezó a formarse en su mente. —Lo siento mucho, mi vida —susurró, apretando a Natasha contra su pecho como si temiera que pudiera desaparecer. A veces hay que arriesgarse para sobrevivir. *********** Horas después, Mallory estaba frente a un viejo orfanato. El largo edificio marrón le recordaba lo desesperada que se había vuelto. Sostenía a Natasha contra su pecho mientras las voces de los niños —riendo, hablando y llorando— flotaban en el aire. Esta era su última opción. Odiaba sentirse tan impotente, pero no tenía otra salida. Tomando una bocanada profunda de aire, empujó la verja. ____________ Una semana después, Mallory aún no había encontrado trabajo a pesar de haber buscado por todas partes. El tiempo se le agotaba: solo tenía un mes antes de que el orfanato pudiera dar a Natasha en adopción. Estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para evitarlo. Había dejado de intentar contactar con Olivia. Todas las llamadas iban directamente al buzón. Sobrevivía con el poco dinero que Olivia le había dado en secreto y estaba profundamente agradecida por ello. Mallory llegó al restaurante Aviso. Vio a una mujer regordeta con uniforme amarillo limón y negro y supuso que trabajaba allí. Había visto un anuncio en internet para un puesto de chef. —Buenos días, señora —saludó Mallory con educación. —Buenos días —respondió la mujer apenas mirándola antes de volver a su conversación con otra empleada. —Vengo por la entrevista de trabajo —insistió Mallory, intentando captar su atención—. Vi el anuncio en internet. El puesto de chef. La mujer se giró, la miró de arriba abajo y dijo: —Lo siento, pero ese anuncio ya está viejo. Las entrevistas fueron la semana pasada. El corazón de Mallory se hundió, pero no se rindió. —¿Está segura? Puedo hacer cualquier otra cosa: limpiar, fregar platos… La mujer señaló a un hombre con traje que hablaba con una joven. —Él es el gerente. Ve a hablar con él. Mallory respiró hondo y corrió tras el gerente. Intentó llamar su atención, explicándole su situación, pero él seguía caminando y apenas la miró. Doblaron una esquina y Mallory chocó accidentalmente con un camarero que llevaba una bandeja con una botella de vino carísimo y varias copas. Todo se estrelló ruidosamente contra el suelo, atrayendo la atención de todo el restaurante… incluido el gerente. Los ojos del camarero se abrieron horrorizados. —¿Dónde tienes la cabeza, señora? —espetó. —Lo siento mucho, lo siento muchísimo, por favor —balbuceó Mallory, mirando alternativamente al camarero enfadado y al gerente. El gerente simplemente negó con la cabeza y se alejó sin decir una palabra. El camarero suspiró. —Vas a tener que pagar los daños. Era un pedido de un cliente. El corazón de Mallory se desplomó. Pero antes de que pudiera responder, una voz profunda y autoritaria habló desde detrás de ella: —No será necesario.Capítulo 46: ConsecuenciasMallory empezó a cocinar en cuanto llegó a casa. El personal de cocina se sorprendió al ver a la heredera cocinando; algunos incluso más al comprobar que de verdad sabía lo que hacía. Consiguió que Olivia y dos criadas más la ayudaran.Después de verter la masa de los cupcakes en los moldes, los metió en el horno e instruyó a una de las criadas para que los vigilara. Luego pasó a preparar la burrata. A mitad del segundo lote, la atención de Mallory se clavó en la puerta al oír a las criadas saludar a Michelle.La mirada de Michelle barreó la cocina; la sorpresa era evidente al darse cuenta de que su nieta era la causa del aroma tentador que tenía a toda la casa salivando.—Abuela —la saludó Mallory con una sonrisa—. No sabía que ya estabas levantada.—Lo estoy, querida. Mi nariz no podía ignorar este olor delicioso mucho más tiempo —dijo Michelle. Justo entonces el estómago le gruñó, haciendo reír a Mallory y a las criadas.—¿Ves a lo que me refiero? ¿Son bu
Capítulo 45: Esta vez será distinto—¿Emma? —soltó, casi dejando caer la bolsa que llevaba en las manos.—¡Dios mío, Mallory! —Los ojos de Emma se abrieron de par en par por la sorpresa antes de que el rostro se le iluminara con una sonrisa radiante. Las dos mujeres se abrazaron con fuerza—. ¿Dónde has estado? ¡Estás preciosa! —exclamó.Mallory soltó una risita; la mirada se le desvió hacia la mujer de cabello castaño rojizo que estaba junto a Emma. Forzó una sonrisa incómoda y esperó la presentación.—¡Oh, perdonadme, las dos! —dijo Emma con rapidez—. Rebekah, esta es Mallory. Mallory, esta es Rebekah… mi amiga y futura señora Dudley —añadió, casi chillando de emoción.Rebekah se sonrojó, sonriendo tímidamente. Estaba acostumbrada a que Emma anunciara su compromiso a cualquiera que estuviera dispuesto a escuchar, y siempre le hacía gracia.Los ojos de Mallory se abrieron de par en par.—¿Tu hermano se casa?—¡Claro! Alguna diosa por fin le ha robado el corazón.El sonrojo de Rebekah
Capítulo 44: Es como un venenoMallory se revolvía en su cama grande y suave, incapaz de volver a dormirse después de una pesadilla sobre su hija. El encuentro con Lucien del día anterior le había rondado la mente hasta que el sueño por fin la reclamó… solo para despertar de un sobresalto apenas una hora después.Gimió de frustración. Últimamente sus noches estaban perseguidas por sueños recurrentes de sus padres fallecidos y de su hija, dejándola agotada antes siquiera de que empezara el día.La mente se le fue de nuevo a la oferta de Lucien, y una rabia fresca le hirvió por dentro. Ahora lo odiaba más que nunca… por atreverse a aprovecharse de su desesperación.Haría lo que fuera por recuperar a su hija. Pero esto no. Él no.El solo pensamiento de tener una relación con él le provocaba un escalofrío por la espalda. No del todo por cómo le había roto el corazón en el pasado, ni porque temiera que lo volviera a hacer. Sino porque, por muy difícil y vergonzoso que fuera admitirlo, sabí
Capítulo 43: Déjame ir yoLucien se volvió hacia ella; la mirada se le suavizó, menos hostil ahora, más conflictiva. No podía imaginar a su hermana siendo obligada a un matrimonio así. Si alguien lo intentaba, no dudaría en matarlo.Pero aquella no era su familia. No tenía derecho a meterse. Y aun así, no aliviaba su rabia.—Volvamos a la fiesta —dijo, sorprendiéndose incluso a sí mismo—. Y gracias por el regalo.Miró la pequeña caja envuelta en su mano, preguntándose brevemente qué habría dentro antes de guardársela en el bolsillo.La fiesta se alargó un par de horas más hasta que los invitados empezaron a irse poco a poco, dejando solo a Meara, su novio Javier, Margaret, Carl, Amiah y, por supuesto, a un Lucien que fulminaba con la mirada.Había intentado escabullirse varias veces, pero su madre no estaba dispuesta a permitirlo. Aún tenía algo planeado.Margaret se levantó, alisándose el vestido.—Hora del postre, niños.—Mamá, no hace falta que te esfuerces. Déjame ir yo —ofreció M
Capítulo 42: SorpresasFlashback: El día anteriorLucien condujo hasta la casa de su madre, la preocupación marcada en el rostro. Había recibido una llamada de que ella estaba enferma. Estaba en el gimnasio cuando Meara lo llamó, y ni siquiera se molestó en ducharse antes de salir disparado hacia el coche.Al llegar al recinto, donde las flores y los árboles estaban plantados con esmero, aparcó y frunció el ceño. El lugar estaba inusualmente silencioso. Dio largas zancadas hacia la entrada; una sensación de inquietud se le instaló por dentro.En el momento en que abrió la puerta principal, el corazón casi se le salió del pecho cuando una lluvia de confeti y serpentinas cayó sobre él, seguida de un coro ensordecedor.—¡FELIZ CUMPLEAÑOS!Lucien se quedó congelado, aturdido en silencio. El cuerpo y la cara le quedaron cubiertos de confeti brillante, y a través de la pequeña rendija de los ojos pudo distinguir rostros sonrientes.¿Cómo lograban hacerle la misma broma todos los años? ¿Y có
Capítulo 41: Su precioso rayito de solUna risa baja se le escapó a Lucien de la garganta, cargada de ironía, haciendo que la atmósfera ya tensa se volviera aún más incómoda.—Querías que me mantuviera lejos de ti —dijo—. …Y lo hice.Mallory jugueteaba con los dedos, evitando su mirada. Aún se arrepentía de las palabras duras que le había lanzado aquel día, palabras alimentadas por la rabia, el dolor y la frustración. Había hablado sin pensar, impulsada únicamente por la emoción. Y ahora estaba allí, buscando precisamente la ayuda que una vez había rechazado. Se sentía estúpida. La desesperación la había empujado, pero incluso ahora no lograba quitarse de encima la inquietante sensación de haber entrado voluntariamente en la guarida del diablo.—Siento cómo te hablé… No debería haber dicho aquellas cosas —murmuró. El corazón le latía a mil mientras esperaba la respuesta de Lucien. Cuando él permaneció en silencio, insistió—: Estaba enfadada. Me sentía vulnerable.Le costó todo lo que







