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Capítulo 5

Penulis: Soda
Justo antes de entrar, me detuve y le susurré al hombre a mi lado:

—¿Te importa si entro primero, Don? Me muero por verles la cara.

—Después de ti —respondió Lucian con una voz suave como la seda.

Les hizo una seña a sus hombres para que abrieran las pesadas puertas y retrocedió con una elegancia natural.

Le dediqué una sonrisa astuta y cómplice, y avancé decidida hacia el salón principal.

El bullicio en la sala —risas estridentes, copas tintineando y comentarios atrevidos— se apagó en cuanto la
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  • No Soy Tu Apuesta   Capítulo 10

    —¡Chloe! ¡Espérame!El chirrido de unos neumáticos rompió el silencio de la noche. Julian salió corriendo del club, empapado en sudor y aferrado a las llaves de su auto deportivo. Llevaba la ropa desaliñada y una expresión de súplica y desesperación.—¡Chloe! ¡Por favor, dame una oportunidad! ¡Déjame llevarte a casa! Podemos hablar y arreglarlo…Antes de que pudiera responder, Lucian dio un paso al frente. Su figura alta y robusta bloqueó la puerta del auto, impidiéndole el paso. Observó a Julian desde lo alto, con una mirada helada y penetrante. —No hace falta. A partir de esta noche, ella es la verdadera jefa de la familia Rossi. En cuanto a ti…Lucian hizo una pausa y, con una sonrisa fría y burlona, lanzó el golpe final: —No mereces estar a su lado. Eres simplemente despreciable. —¡Chloe! ¡Por favor, contesta! ¡Me equivoqué, te lo juro!El timbre insistente de mi teléfono no dejó de sonar durante toda la mañana.Desde la medianoche, el rumor se había extendido por todo el bajo

  • No Soy Tu Apuesta   Capítulo 9

    —N-no… ¡Esto no es real! ¡Es falso! ¡Lo falsificaste! —Julian sostenía los papeles con las manos temblando sin control y los ojos desorbitados.—Es un anexo oficial firmado por el antiguo Don, avalado por los sellos de la Notaría Internacional y de las Cinco Familias —declaró Lucian. Su voz, desprovista de toda calidez, retumbó en el silencioso salón VIP—. El antiguo Don siempre supo lo codicioso e inútil que eras. Todos los bienes de los Rossi, incluidos el arsenal y el principal paquete de acciones, le corresponden a Chloe. ¡Cualquiera que intente arrebatárselos será despojado de su título y expulsado de la familia!El salón entero quedó paralizado por la sorpresa.—¡No puede ser! ¡¿Chloe era la verdadera jefa desde el principio?!—El antiguo Don les confió a los Valenti sus negocios privados y sus armas… ¡Solo esperaba a que Chloe alcanzara la mayoría de edad!—¿Entonces Julian no era más que un falso miembro de la familia que trabajaba para la heredera? ¡Ni siquiera era el jefe! ¡L

  • No Soy Tu Apuesta   Capítulo 8

    —Quince, catorce, trece…En medio de las exclamaciones de asombro y la alborotada cuenta regresiva de los presentes, Lucian me sostenía con firmeza en un solo brazo. Tenía el rostro pegado a su pecho y los latidos constantes de su corazón resonaban en mis oídos.Julian se abalanzó como un loco para arrebatarme de sus brazos.—¡Devuélvemela!Lucian ni siquiera lo miró. Giró su cuerpo, bloqueándolo por completo con su ancha espalda. Me mantuvo a salvo, sin darle la más mínima oportunidad de llegar a mí. —¡Suéltala! ¡Es mi mujer desde hace tres años! —rugió Julian, histérico, con los ojos inyectados de sangre, como los de un demonio.—¿Tres años juntos y aun así la ofreciste como garantía en una apuesta? —La voz de Lucian se volvió más grave, con una frialdad hiriente—. Tres años, Julian. ¿Eso era todo lo que ella valía para ti?Aquellas palabras dejaron a Julian sin reacción. Se quedó con la boca abierta, pálido, incapaz de articular una sola palabra.—¡Tres, dos, uno! ¡Se acabó el tiem

  • No Soy Tu Apuesta   Capítulo 7

    Me estrellé contra el pecho de Lucian, duro como el acero. Su fresco aroma a cedro me envolvió al instante.—¿Segura de que no quieres echarte para atrás? —Lucian me sujetó la cintura con más fuerza. Su voz grave, contenida y ronca, me rozó el oído—. Solo tienes que decirlo y la apuesta se cancela.—¿Está bromeando, Don? —Incliné ligeramente la cabeza hacia atrás, mientras mis labios rojos le rozaban el mentón—. Siempre cumplo mi palabra. El espectáculo apenas comienza.Todos en el salón contuvieron el aliento.Un destello de deseo iluminó los ojos de Lucian. Tomó un tenedor de plata de la mesa, cortó un trozo de un exquisito pastel de chocolate y me lo llevó directamente a los labios.Sin vacilar, entreabrí los labios y mordí el pastel, rozándole sin querer los dedos con la punta de mi lengua. El cuerpo de Lucian se tensó y su mirada se oscureció al instante.Tomé el tenedor de plata de su mano, corté otro pedazo y se lo acerqué a los labios.—Su turno, Don.Lucian sostuvo mi mirada,

  • No Soy Tu Apuesta   Capítulo 6

    —¡¿Q-qué dijiste?! —Julian se quedó paralizado, como si lo hubiera alcanzado un rayo.Un silencio sepulcral se apoderó del salón. Un segundo después, estallaron los gritos y las carcajadas incrédulas.—¡No puede ser! ¡Debe ser una impostora!—¡Oye, preciosa! ¡Te ofrezco el doble de lo que ella te haya pagado! ¿Sabes siquiera con quién te estás metiendo? ¡Ella es el premio de esta noche! ¡Déjate de bromas!—¡Exacto! ¡La mujer de la foto de la dark web era una ballena de cien kilos! ¡¿Contrataste a una acompañante de lujo para salvar las apariencias, Subjefe?!—¡Eso! ¿Trajeron a una impostora para que se hiciera pasar por ella? ¿Como si nunca hubiéramos visto a una mujer hermosa en nuestra vida? Algunos matones, alborotados, gritaban mientras agitaban sus teléfonos mostrando fotos antiguas del canal cifrado. Se precipitaron hacia mí para desenmascarar mi supuesta farsa. Pero, al ampliar la imagen de mi rostro, buscando señales de cirugía plástica o algún rasgo falso, el pistolero que ib

  • No Soy Tu Apuesta   Capítulo 5

    Justo antes de entrar, me detuve y le susurré al hombre a mi lado:—¿Te importa si entro primero, Don? Me muero por verles la cara.—Después de ti —respondió Lucian con una voz suave como la seda.Les hizo una seña a sus hombres para que abrieran las pesadas puertas y retrocedió con una elegancia natural.Le dediqué una sonrisa astuta y cómplice, y avancé decidida hacia el salón principal.El bullicio en la sala —risas estridentes, copas tintineando y comentarios atrevidos— se apagó en cuanto las puertas se abrieron con un golpe seco. Todas las miradas se clavaron en mí, ansiosas por presenciar lo que creían que sería un espectáculo humillante.Un par de jefes de la mafia, apostados cerca de la entrada, se quedaron petrificados. Los cigarros carísimos colgaban olvidados en sus labios. —Mierda… —murmuró uno, tembloroso, casi soltando su vaso de whisky, con los ojos a punto de salírsele de las órbitas. —¿De dónde demonios salió esta belleza? ¿Será que alguna princesa perdida de la mafi

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