Share

3

last update publish date: 2026-10-27 13:13:25

Punto de vista de Bella —

Tragándome los nervios, vi cómo nuestro auto se detenía frente al restaurante que Padre había reservado para la cita a ciegas con Lorenzo.

No se puede llamar cita a ciegas porque es más que obvio que ya sé que es él.

«Hemos llegado, señora». Intentando no mostrar mis nervios, le sonreí al chófer mientras abría mi puerta y bajaba, alisándome el vestido.

Cerré la puerta y caminé hacia el restaurante. El guardaespaldas me abrió la puerta con una reverencia mientras yo le devolvía la sonrisa, viéndolo guiñarme el ojo a modo de cumplido.

Exhalando una risa, entré y escaneé los reservados en busca del número cuarenta. Terminemos con este día de una vez por todas.

No pude contener la burla que salió de mi boca al ver al idiota con el que Padre me había encasquetado, ya que estaba relajado sin cuidado en su asiento, mirando su teléfono, sin molestarse siquiera en levantar la vista al oír pasos.

Decir que me daba asco verle la cara es quedarse corta.

Sacando mi silla, eso pareció llamar su atención, pues levantó la vista con esos ojos pervertidos y me miró.

Sin duda disfrutando de que había conseguido citarse conmigo.

«Qué bueno que me acompañas, Bella. Te ves tan radiante como siempre».

Soltando un bufido ante su patético intento de cumplido, respondí: «Por supuesto».

«¿Te importa si pido mientras discutimos sobre a qué hemos venido?».

Encogiéndome de hombros despreocupadamente, asentí. «Claro, podrías pedir...»

«Yo voy a pedir, Bella. Relájate. Te gustará lo que sea que pida».

Qué manera de impresionar a una chica en una primera cita. Miriéndome el interior de las mejillas, me quedé callada ya que no quería decir nada que pudiera enfurecer a Padre y hacer que me casara con este bastardo antes de lo esperado.

Sé que no puede cerrar la boca ni para salvar su propia vida, y su ego está prácticamente fuera de este mundo.

Me senté rígida mientras él pedía, a lo mío y navegando por mis redes sociales antes de sentir que su mirada me perforaba la frente.

«Tu padre seguro que te enseñó algunos modales, lo suficiente como para saber que es grosero estar con el teléfono cuando hay una discusión importante en curso».

Mordiéndome los labios, apagué el teléfono y le presté la atención que tanto había estado anhelando desde que entré aquí.

«Por supuesto, estabas pidiendo, y yo solo quería...»

Él negó con la cabeza, sin darme la oportunidad de terminar mientras se inclinaba hacia adelante en su asiento. «Parece que respondes mucho, Bella. ¿Te recuerdo que soy tu futuro espo...»

Poniendo los ojos en blanco visiblemente ante sus palabras, sin intentar ser discreta en absoluto, lo interrumpí. «Ay, por favor, ahórrate ese discurso, Lorenzo. Apuesto a que te encanta el control, pero solo quería decirte que Padre sí me enseñó modales, pero la mayoría de sus decisiones simplemente no son recomendables. Como esta», dije, señalando a los dos, y vi cómo una sonrisa burlona cruzaba su rostro.

«Bueno, tengo lo que él busca en un hombre».

Conteniendo mi bufido al oírle decir la palabra «hombre» como si encajara en esa categoría. Es un capo de la mafia; la mayoría tiembla al mencionar su nombre por lo que hace, pero yo no.

Todo lo que veo es a un hombre cuyo ego es mucho más grande que él y que no puede hacer más que matarme para demostrar que es superior.

Nos sentamos en silencio con Lorenzo prácticamente devorándome con los ojos mientras yo hacía mi mejor esfuerzo para evitar su mirada. No necesitaba a nadie que me dijera lo que estaba pensando en ese cerebro pervertido suyo.

Los camareros dejaron nuestra comida, y suspiré al mirar los manjares que nos habían traído.

Lorenzo no parecía estar listo para comer, así que agarré un plato, lista para servirme el mío.

«¿Qué estás haciendo?».

Lanzándole una mirada a su pregunta estúpida como si lo que estaba haciendo no fuera obvio, respondí: «Consiguiendo comida para mí. En cambio, parece que te encanta mirar fijamente a la gente, así que decidí servirme yo misma. Obviamente».

«Te estaba admirando».

Asentí. «Era obvio».

«Parece que no te gusta que te tomen cumplidos, pero está bien, te acostumbrarás para cuando nos casemos y des a luz a mi hijo».

Mi cuchara se congeló en el aire al oírle decir eso. «Lorenzo, por favor, por el amor de Cristo, no me hagas perder el apetito. Acabo de empezar a comer, y tú deberías hacer lo mismo. No quiero que el dinero de mi padre se desperdicie».

«Puedo conseguir otra reserva durante la semana, si eso es lo que te ha tenido tan sombría».

Negando con la cabeza como si mi vida dependiera de ello, porque no había ninguna maldita posibilidad de que me hiciera verlo dos veces por semana. Una vez ya me está volviendo loca.

«Nones. Tengo trabajo esta semana y la próxima también. Solo tengo los fines de semana para descansar, y me encantaría disfrutarlo sin volver a verte».

Él soltó una pequeña risita ante mi tono áspero. «Estás siendo una malcriada, pero pronto arreglaré esa actitud tuya».

Sin querer darle la satisfacción de prestarle atención, lo ignoré por completo y comí en silencio mientras él masticaba ruidosamente como un tonto sin modales, haciendo que mi cara se contrajera de asco.

Disfruté del silencio hasta que decidió hablar de nuevo. «Ese trabajo tuyo...» Dejó la frase en el aire.

Le alcé una ceja. «¿Qué pasa con él?».

Se encogió de hombros. «Creo que sería mejor que te quedaras en casa. No me gusta que la mujer a la que cortejo o con la que estoy casado trabaje. Mi esposa se queda en...».

Sintiendo que la ira me subía por la columna, me contuve mientras respondía: «¡No soy tu esposa, Lorenzo! ¡Esto es una cita, por el amor de Dios!».

Sonrió con suficiencia como si le encantase sacarme de mis casillas sin ninguna razón aparente más que su propio entretenimiento.

«Y de la cual nos casaremos pronto. Tendré que discutir algunas cosas con tu padre, y voy a fijar una fecha esta semana, el miércoles por la tarde», dijo, omitiendo la parte en la que le había dicho que no estaba interesada en una segunda cita. Vaya, si querían hacer la boda mañana, más les valía quitársela de encima de una vez.

«Después de ese trabajo tuyo, para que puedas conocer a mi esposa. Serán coesposas más adelante, así que no veo ningún daño en encontrarse de antemano. ¿Qué te parece?».

Me quedé sentada mirándolo como si estuviera loco. «¿Acaso parece que valorarías mi opinión en lo más mínimo?».

Asintió. «Por supuesto. ¿Cuándo quieres que se lleven a cabo los eventos?».

Mirándolo, sin entender de qué hablaba, pregunté: «¿Qué evento, Lorenzo?».

«Nuestra bo...».

Me levanté de un salto de mi asiento, el cual rechinó contra el suelo, atrayendo la atención hacia nuestra mesa. Pero ya había tenido más que suficiente de este imbécil. Bajando un poco la cabeza hacia él para asegurarme de que me escuchara, hablé suavemente, aunque Dios sabe que estoy al límite de mi paciencia ahora mismo.

«Lorenzo, voy a decir esto una sola vez, pero métete esto bien en la cabeza: no soy tu esposa. No sé quién te metió esta estupidez en la cabeza, pero no te hagas ilusiones. No puedo ser la segunda esposa de alguien como tú». Agarrando mi bolso, murmuré: «Y me largo de aquí. ¡Disfruta tu comida, y ah!», me di la vuelta, asegurándome de que estuviera mirando. «Llama a esa esposa tuya para que te acompañe».

Salí arrastrando los pies del restaurante furiosa.

Bueno, quién iba a decir que mis palabras se me devolverían literalmente en la cara en cuanto puse un pie de vuelta en casa.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Novia del capo de la mafia, amante del cártel.   6

    Punto de vista de Bella —Louis pareció notar que mi rostro parecía el de alguien que acababa de ver a un fantasma. Hizo el amago de decir algo, pero sentí una mano tocar mi hombro de inmediato.La voz de Lucy llegó a continuación, como si no hubiera estado observando desde el otro lado de la sala: «Ey, te he estado buscando».Devolviéndole la sonrisa a Louis, me volví hacia Lucy, dirigiéndole una mirada que le indicaba que necesitaba salir de las garras de este hombre y rápido. Actuando como si me sorprendiera verla, dije: «Hola, Lucy». Me volví hacia Louis mientras él daba un sorbo a su bebida, mirándonos a ambas con los ojos entrecerrados como si entendiera lo que estaba pasando.¿Pero me importa un bledo? No. Me da escalofríos; no quiero relacionarme con alguien como él en absoluto.Mi padre ya es bastante peligroso.«Esta es mi amiga, Lucy». Mirando hacia Lucy, señalé a Louis: «Lucy, este es Louis».Él extendió la mano para saludarla.Lucy simplemente le lanzó una sonrisa rígida

  • Novia del capo de la mafia, amante del cártel.   5

    Punto de vista de Bella —Sus ojos se clavaron firmemente en los míos, luciendo sorprendido de que hubiera aceptado, antes de desviar la mirada hacia el camarero. «Dame tu mejor vino, por favor».El camarero inclinó la cabeza y se volvió hacia su estantería mientras yo me quedaba mirando el perfil del apuesto hombre. Y como si el universo estuviera en mi contra, se dio la vuelta y me pilló con las manos en la masa admirándolo.Hizo que me sonrojara cuando me regaló una sonrisa enseñando su perfecta dentadura blanca, haciendo casi imposible no ver lo guapo que era.Dios, estoy pensando como una adolescente con las hormonas alborotadas en este momento.Se inclinó un poco más hacia mí mientras sus ojos volvían a mirarme directamente. Mentiría descaradamente si dijera que la atención no me gustaba un poquito demasiado.«Así que, eh... ¿cómo te llamas, hermosa?».Me sonrojé al abrir la boca para responder, rogando que mi voz no sonara ronca como la de una rana. «Bella».Sonrió, asintiendo

  • Novia del capo de la mafia, amante del cártel.   4

    Punto de vista de Bella —Dándole gracias a mis estrellas por haber escapado del tormento de Lorenzo al bajar del auto de mi padre, le desearon las buenas noches al conductor. Me dirigí a la casa, deteniéndome al entrar solo para toparme con la mirada amenazante de mi padre dirigida directamente a mí.Confundida, sonreí torpemente mientras cerraba la puerta de golpe, adentrándome en la casa. «¿Cómo estuvo la cita?».Me congelé en el acto, rogando a los dioses que ese idiota llamado Lorenzo no hubiera llamado a Padre para decirle que me había ido a mitad de la charla.«Estuvo, eh... Estuvo bien».«Entonces, ¿por qué oigo que te fuiste justo antes de que terminara la comida?». La mirada de los ojos de mi padre hizo que me moviera incómoda.Intentando razonar con mi padre, aunque sabía que sería absolutamente inútil, comencé: «Padre, yo estaba...».Ni siquiera me dejó terminar cuando golpeó la mesa con la mano, haciéndome retroceder de un sobresalto. Puede ser aterrador cuando se lo prop

  • Novia del capo de la mafia, amante del cártel.   3

    Punto de vista de Bella —Tragándome los nervios, vi cómo nuestro auto se detenía frente al restaurante que Padre había reservado para la cita a ciegas con Lorenzo.No se puede llamar cita a ciegas porque es más que obvio que ya sé que es él.«Hemos llegado, señora». Intentando no mostrar mis nervios, le sonreí al chófer mientras abría mi puerta y bajaba, alisándome el vestido.Cerré la puerta y caminé hacia el restaurante. El guardaespaldas me abrió la puerta con una reverencia mientras yo le devolvía la sonrisa, viéndolo guiñarme el ojo a modo de cumplido.Exhalando una risa, entré y escaneé los reservados en busca del número cuarenta. Terminemos con este día de una vez por todas.No pude contener la burla que salió de mi boca al ver al idiota con el que Padre me había encasquetado, ya que estaba relajado sin cuidado en su asiento, mirando su teléfono, sin molestarse siquiera en levantar la vista al oír pasos.Decir que me daba asco verle la cara es quedarse corta.Sacando mi silla,

  • Novia del capo de la mafia, amante del cártel.   2

    Punto de vista de Bella —«¡¿Q-Qué?!» pregunté, todavía en shock por lo que le acabe de oír soltar a papá.Él se encogió de hombros, tomando una cucharada de su arroz como si no acabara de arrojarme a un océano lleno de tiburones.«Y necesito que te portes bien y dejes ese mal genio tuyo en casa, porque esta es tu última oportunidad y nada va a cambiar mi mente en absoluto».Mirando a mi hermana, que tenía una sonrisa de suficiencia, pude notar que en realidad estaba disfrutando esto un poco demasiado, ¿verdad?«¡Padre, pero esto es ridículo! De todos los partidos posibles, ¿haces que vaya a una cita para almorzar con Lorenzo?!» El nombre por sí solo me hacía querer vomitar. «¿No tienes idea de que ese imbécil ya está casado?».«Y quiere otra», interviene papá como si no le supusiera ninguna molestia. «No veo ningún problema con eso; es un hombre».Mis ojos se abrieron de par en par ante sus palabras. ¿Quién diablos es este en el cuerpo de mi padre? «¿Padre?».Él levantó la cabeza, mi

  • Novia del capo de la mafia, amante del cártel.   1

    Punto de vista de Bella —«¡¿Yo, el Alfa Kandell, te rechazo como mi compañera?!» Resistiendo las ganas de poner los ojos en blanco, vi a la supuesta Omega, como la llamaban, empezar a temblar como un pollo recién nacido.El idiota presumido estaba disfrutando del espectáculo mientras rompía su lazo de pareja, dejándola avergonzada frente a la manada.Inflando mis mejillas, pasé al siguiente Reel porque esto es simplemente ridículo.No puedo pasar mi día libre del trabajo viendo series de alfas. Pero últimamente lo hago muy seguido. Bueno, tampoco es que parezcan lindos en absoluto, solo es algún hombre que cree que puede hacer lo que quiera con una loba de bajo rango.*Toc, toc.*Pausando el video de mi teléfono, estiré el cuello en dirección a mi puerta para asegurarme de haber escuchado bien.El golpe volvió a sonar, esta vez suave, lo que prácticamente significa que no es mi hermana la que está en la puerta.«Adelante, la puerta está abierta». Mi puerta se abrió con un chirrido mi

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status