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SINOPSIS
OBSESIONES PELIGROSASUn pasado tormentoso, un presente envuelto en una Investigación Criminal de un asesino en serie, cinco años de separación y un reencuentro, donde florecen las raíces del amor y el romance erótico.
Eileen Williams, es una Agente Especial, del Buró Federal de Investigación (FBI). Ella, es madre soltera, una mujer sencilla y se siente por segunda vez enamorada, hasta que se consigue con su nuevo jefe; el Agente Especial Elijah King, quien llega como el nuevo Sub Director General del Buró Federal de Investigación (FBI), en la sede de Washington.
Elijah, ha llegado del pasado, para desordenar completamente la vida en el presente de Eileen.
El amor entre ellos, resurge de las cenizas para la agente especial Eileen Williams, así ella se niegue a aceptarlo.
Para el agente especial Elijah King, el fuego y la pasión que siempre ha sentido por esa mujer, no es solo su tormento, sino también su obsesión desmedida; la cual se va volviendo descomedidad con la ofuscación de recuperarla, sin darse cuenta que el futuro esposo de su tormento, es tan obsesivo y peligroso como él.
Axel Morris y Elijah King, son dos agentes especiales, que llegan del mismo infierno criminal, altamente peligrosos, obsesivos y apasionados por el amor de Eileen Williams, encerrando su vida entre: OBSESIONES PELIGROSAS.
PREAMBULO
Eileen lo traspasó con su mirada…..unas semanas antes de….nuestra…boda — respondió a su pregunta, su voz era un hilo que llamaba los recuerdos.
Elijah, se estremeció con los recuerdos de hacía más de cinco años, cuando ambos revoloteaban felices esperando el gran día de su boda.
— ¿Por qué no me lo dijistes? — Susurró Elijah.
— No me pertenecía a mí contarte ese secreto…no podía traicionar a Brais. — Siseó Eileen. — Pero, a mí me traicionaste, te quedaste callada, a pesar que sabías que moría de celos. — Refutó Elijah.Eileen, lo fulminó con la mirada. Sus ojos eran fuego líquido, sus puños se cerraron con fuerza a cada lado de su cadera, presionando su vestido.
— Tú, Elijah King, te atreves a decir que te traicioné….
Su lengua era afilada, sus puños habían blanquecidos de la presión, su cabeza ardía de rabia.
Elijah, la tomó por los hombros y...
¡Los vi besándose! — Explotó, estremeciendo sus hombros y…y….
— Otra vez con esa m****a… — gruñó Eileen.
— Eres un imbécil en potencia nuclear, Elijah King. Un beso… Solo fue un beso, demostrándome que no sentía nada por el sexo opuesto. — Su voz subió de tono, mientras lo señalaba con su dedo índice.
Una lágrima comenzó a deslizarse por su mejilla — Y, sin embargo, yo te vi, te vi ese maldito día y... no besándote, estabas… — Eileen, lloraba sin poder contenerse. — Tú, estabas — sus lágrimas seguían rodando y su pecho se estremecía con los recuerdos de esa imagen… — Sin embargo, yo te vi... — repitió sin poder finalizar su entrecortado reclamo.
Eileen, giró dándole la espalda a Elijah, caminando ligeramente unos cuantos pasos.
Elijah, corrió hacia ella, abrazándola desde su espalda, rodeando su cintura con sus manos, acercando más su espalda a su pecho, mientras Eileen, lloraba sin poder contenerse.
— Perdón, perdón, mil veces perdón; por esa noche. — Elijah, susurró en su oído. Por primera vez se sintió arrepentido de esa noche infernal, pero Eileen, no podía, su corazón y su alma se resistían a ese perdón que Elijah, deseaba con todo su ser, sobre todo, porque a pocos metros la estaba esperando el hombre, con el que pronto se casaría.
— ¿Me perdonarías tú Elijah, si me hubieses encontrado en esas condiciones? — Preguntó, porque conocía muy bien al hombre que la tenía rodeada en ese momento. Él, que solo por un beso la había abandonado y la había traicionado de la peor manera.Elijah, aunque no la soltó, aflojó su agarre del cuerpo de Eileen. — Él, no respondió, pero sabía que no, él tampoco la había perdonado, él se alejó perdiendo la oportunidad de conocer a sus hijos, hasta ese momento donde quería recuperarlo todo, hasta a esa mujer que él, hasta ese momento había creido infiel y la recuperaría, cueste lo que cueste.
Sam Helcon. ─ El psicópata, el delincuente o el mafioso, tarde o temprano caen, de una u otra forma caen; bien sea en nuestras manos o en las de alguien más. Yo, me llené de paciencia hasta que los conseguí ─ murmuré pasando un brazo por sus hombros y atrayéndola a mi cuerpo, comprendiendo un poco de lo que estaba sucediendo y sabía que había más en todo esto, mucho más. ─ Necesitas descansar ─ mencioné levantando su mentón.─ No quiero descansar, vine dispuesta a que hablemos ─ mencionó buscando mis labios, pero apenas los tocó y enseguida se retiró.─ No volveré al Buró internacional, a menos que se carguen a ese infeliz con ellos ─ informó y yo, sentí que mi pecho se estremeció, aunque no sabía si esa decisión era por mí. Me levanté del escalón y extendí mi brazo para que ella tomara mi mano. Risco, se levantó dejándose envolver como hacía semanas que no la sentía. Llegamos a mi habitación y ella observó mi cama. ─ Iré a ducharme ─ mencioné consiguiendo que ella me observara, e
Sam Helcon. ─ Eso espero. Lucas y yo, nos lanzamos igual a la caza a pesar de que nuestras parejas están graves, y ustedes conocen lo que nos motiva a seguir con este tipo de misiones. El psicópata hay que darlo de baja porque sino sigue jodiendo hasta cazarnos con más crueldad ─ expresa Brais y él tiene razón. De Axel, estar vivo al darse cuenta que Félix y Ángela, siguen con vida volvería a seguirlos, secuestrarlos y matarlos con más crueldad, porque el psicópata cuando fija una obsesión de allí nadie lo saca, ni con todo el tratamiento psicológico, solo la muerte puede acabar con esa obsesión. Comprendo que debió de ser una decisión dura para Lucas y para Brais, continuar en la misión o devolverse con los seres que aman.─ Quizás a mí me hubiese costado tomar la decisión ─ murmura Diph, tomando de su cerveza. ─ Con toda seguridad sería una decisión difícil, el problema es que uno piensa que si abandona la misión esta puede fracasar. Uno mismo se hace la idea del imprescindible y
Narrador Omnisciente & Sam Helcon. Han pasado dos semanas donde le han hecho las valoraciones médicas a Raúl Contreras, el hijo de Axel Morris. Para el Buró fue un asombro que el chico después de hablar con Eileen, se rindió a las declaraciones y valoraciones médicas y Psicológicas. Pero, para Risco y Brais, el odio hacia el chico aumentó desmedidamente con su declaración cuando Axel y él, prepararon a Eris, a Félix y Ángela; para la muerte de la primera y, "el sacrificio" para los dos últimos. En todos los asesinatos anteriores y los dos últimos intentos de asesinatos cometidos por Axel desde que liberó a su hijo, el chico estuvo involucrado en cada uno de ellos, como el fiel aprendiz de su padre. El procedimiento de Donación para Álana, ya estaba listo, solo a la espera de los resultados de la niña para pautar la fecha. Eileen, se sentía nerviosa, no había hablado con Elijah, pero ella se estaba preparando para sellar nuevamente su corazón y en estos momentos su principal pre
Eileen Williams. ─ Entonces vamos a buscarlo ─ musité tocando el botón del ascensor. Ambos esperamos la caja metálica mecánica y cuando llegó el primero que salió al abrir las puertas fue Elijah. Los tres volvimos a ingresar para dirigirnos a la sede del Buró. Cuando llegué al Buró lo primero que pedí fue ver al chico, el hijo de Axel. Por el momento el padre de mis hijos había cumplido, el chico estaba en el calabozo del Buró, allí estaría más seguro. ─ Brais, no me acompañó, según él, tenía ganas de dar de baja al chico. Elijah, emitió la autorización a regañadientes y encomendó a Risco, para cuidarme. Según él, lo único que le inspiraba el hijo de Axel, eran ganas de darlo de baja y en eso concordaba con Brais. ─ ¿Tú también quieres dar de baja al chico? ─ Le pregunto a Risco cuando vamos juntas al calabozo, que en realidad con tanta custodia y seguridad no hacía falta ningún acompañante. ─ Lo único que me detuvo es que Alana lo necesita, de lo contrario, se lo hubiese entrega
─ No sacaremos a Alana, a esta hora y mamá está muy nerviosa y alterada. Todos llegamos, heridos, lesionados y Dalia y yo, directo al quirófano. Eso sin contar lo que ha sucedido con mi embarazo y con Lucas y los demás. ─ Expreso sin poder evitar la nostalgia que me embarga. ─ Pero, entonces nos vamos para la habitación con los niños, no deseo estar en esta habitación ─ mencionó y yo asentí, tampoco deseaba estar en esta habitación. Salimos de mi habitación y mi madre le estaba sirviendo de cenar a Elijah, él besó su cabeza y se sentó en el comedor observando cuando Seshat, se acomodaba en otra silla. Fruncí el entrecejo y luego levanté una de mis cejas, después salí para la habitación de mis hijos dejando que mi madre le diera a Elijah, la cantaleta que nos había dado a Dalia y a mí en horas de la tarde. Brais, se salvó porque se marchó a visitar a Félix, pero con toda seguridad le esperaría una igual. Al llegar a la habitación de Derek, me acosté a su lado esperando que Elijah, l
Eileen Williams. Elijah, regresó muy tarde, hasta llegué a pensar que no vendría más, se notaba cansado y también enfurecido, observé su pantalón y estaba lleno de sangre, con toda seguridad no se había curado la herida. ─ Llamaré una enfermera para que te cure la herida ─ musité observándolo. ─ Me daré primero una ducha ─ masculló dirigiéndose al baño. Quince minutos después salió con una remera y un boxer, como si estuviese en su casa y no en un hospital, caminó hasta la camilla, levantó las sábanas y se metió acomodándose a mi lado en la pequeña camita. Bajé la sábana para observar su herida.─ Estoy bien, fue solo un golpe que me dí ─ musitó y yo, misma me levanté para curar su herida, todavía me sentía un poco adolorida a pesar de los analgésicos, pero tampoco es que estuviese inmóvil. ─ ¿Te has tomado los antibióticos? ─ Le pregunté y él arrugó su naríz, giré mis ojos y allí si que llamé a la enfermera para que le aplicara los antibióticos. ─ Estoy bien ─ se quejó.─ La h







