ANMELDENEsto no es una historia de romance común y corriente, si estás buscando eso, ya te aviso que no es aquí. Aquí, encontrarás historias de y para adultos. Colecciones de encuentros que no terminan como esperaban, pero si como debían, con adultos complacidos, felices y con los ojos brillando sin importarles la razón.
Mehr anzeigenHabía llegado hace un rato del trabajo. Estaba exhausta. Necesitaba una ducha y luego un poco de privacidad.
Aún vivía con mis padres. Lamentablemente el sueldo que me pagaban de mesera no me alcanza para vivir sola. Sin embargo, cuando cumplí la mayoría de edad aprendí a poner límites. Ahora siempre cierro mi habitación con seguro y tengo horarios en los que no me pueden molestar. Hoy era uno de esos días en los que más necesitaba que nadie me molestara. Tomé una ducha completa, cabello, exfoliación, depilación, todo. Al salir me puse mis cremas más ricas y mi lencería preferida. No tengo novio y hace mucho que no tengo sexo. Así que de vez en cuando me doy un poco de amor yo misma. Me encantaba prepararme para la ocasión, así sea solo para mí. Escucho unos toques en la puerta y voy a abrirla. Era mi madre. -Ana, por favor vístete. Necesito que le lleves un pastel al vecino nuevo y le des la bienvenida de parte de la familia... por favor. Pide mi madre en modo súplica, pero yo ya estaba preparada para disfrutar de mi noche. -¿Mamá por qué yo? Pideselo a mi hermano o a papá -reclamo intentando quitarme eso de encima. -Tu padre y tu hermano están terminando de arreglar el auto y yo estoy en la cocina terminando la comida, ya que hacerle el pastel me quitó tiempo. -¿Y para qué se lo hiciste? No te aporta ningún beneficio al contrario. -¡Ana no seas antipática! Por eso no has vuelto a tener novio. Anda cámbiate y recoge el pastel en la cocina. Luego yo me encargo de que tu padre te preste el auto el fin de semana -hago una mueca. -Bien. Solo porque quiero el auto. Tu manera de negociar no me cae bien. -Pero funciona -es lo único que puede decir antes de que le cierre la puerta en la cara. No me queda de otra, quiero ese auto el fin de semana. Agarro el primer vestido que encuentro. Uno rojo, con vuelos, corto, muy corto, si me inclino se me ven las nalgas y los melones casi se quieren salir, pero no me importa. Solo serán cinco minutos. Paso por la cocina, recojo el pastel y salgo de la casa justo para la que está en frente, muy lujosa. El nuevo dueño debe ser un viejo regordete podrido en dinero, y mi madre queriéndole dar la bienvenida, por dios. Toco el timbre y espero a que abra. Debo parecer una tonta con un pastel en manos. Ni esperen que le de una sonrisa. -Llegaste temprano. No importa. Escucho sus palabras pero no las proceso, solo estoy concentrada en el cuerpo que tengo delante. De viejo regordete nada, músculo bien fornido es lo que tengo a la vista. Repaso sus bíceps, su pecho, su abdomen y sigo bajando la mirada para encontrarme con una toalla envuelta a la altura de la cintura, dejando notar un bulto debajo. Me quita el pastel de las manos y me coge por el brazo para meterme en su casa. Lujosa, deja el pastel en la entrada y vuelve a mirarme. Es un hombre maduro, más de unos treinta y cinco. Maduro y guapo. -Yo... yo -no logro hablar. ¿Quién puede hacerlo con semejante cuerpo delante? Joder, yo hoy quería darme cariño y este hombre me prende más. -Shh... Pedí doctora y vienes de camarera ofrecida -se acerca hasta mí oído-. Ya veo que eres desobediente, necesitas un castigo. M****a, siento como me empiezo a mojar. Sus manos atacan mi cuerpo, agarran mis pechos como si fueran pelotas mientras sus labios bajaron a mi cuello. Deja besos húmedos por todo su paso y me es inevitable poner los ojos en blanco. -Yo... no soy... ¡Ah! El gemido escapa de mis labios sin permiso, mis pechos escapan del escote del vestido, lo cual iba a ser inevitable con tanto toqueteo, y sin perder tiempo se había metido uno en su boca. Me arqueo más para él. Dios, es tanto deseo sexual acumulado que ahora estoy que exploto. Abandona mis pechos para devorar mis labios, le devuelvo el beso sin pensarlo. Un beso lleno de frenesí, de humedad, de lujuria. Me da la vuelta y me apoya contra la mesita del recibidor. Me agarra del cuello para pegarme a él y poder escuchar su susurro en lo que su otra mano baja a mis nalgas. -¿No eres qué? Eh. ¿Obediente? -dios mío esa voz me eriza los vellos del cuerpo- Eso ya lo he notado. También, que vienes de camarera ofrecida con estas bandas de encage en los muslos. Joder, tenía un conjuntito completo de encaje, creí que no se notaba. Estira la banda y la suelta probocandome un jadeo. Sigue con una buena nalgada. Mis ojos están en blanco y aunque trato de reprimir los gemidos, alguno escapa. No sé qué estoy haciendo ni por qué dejo que me haga esto. Pero su brazo retiene mi cuerpo con fuerza y mi deseo me juega en contra. No tengo escapatoria. Es mi vecino nuevo. ¿Voy a dejar que me folle? -Repite después de mí -ordena mientras sus dedos se acercan a mí zona íntima apartando las bragas en el proceso-. No quiero ser doctora, quiero ser tu puta. Aquello lejos de ofenderme, provoca más humedad en mi coño y el deseo solo se eleva. -No, yo no -intento con la poca cordura que me queda, decirle que no soy lo que pidió, pero otra nalgada y sus manos en mi boca me callan de golpe. -Las únicas palabras que pueden salir de tu boca son esas. ¡Repite! No quiero ser doctora, quiero ser tu puta. Sus dedos por fin tocan el charco que tengo allá abajo. Escucho su gruñido mezclado con un gemido. Se desliza por mis labios menores, se detiene en mi clítoris y lo explora. Para qué me voy a mentir. Si estoy deseando esto. Este hombre me ha hecho arder de placer, desear tanto ser penetrada como posiblemente nunca había sentido. Me rindo, al final esto es mejor que tocarme yo misma. -Demonios estás tan mojada para mí. ¡Dilo! -No quiero ser doctora... -coloca sus dedos en la entrada de mi coño y juguetea- quiero ser tu puta. En cuanto la última frase sale de mi boca sus dedos llenan mi interior. Me arqueo, provocando que aquel bulto que sentía en mi culo, ahora se sienta más grande y lo restriegue contra mí. Los mueve a su antojo y con la otra aprieta mis pechos más que erectos. Me siento exitada como nunca, mi nuevo vecino me manosea a su antojo y ni siquiera sé su nombre y él cree que soy alguien más. Y sí, me siento una puta, en vez de sentir vergüenza estoy disfrutando. Disfrutando de comportarme como una puta dios mío. -Si... soy tu puta -las palabras escapan de mi boca entre gemidos y él parece estar encantado. De pronto el timbre suena y me tenso un poco. Hay alguien afuera y yo aquí recibiendo placer, llega en el mejor momento. Sus dedos salen por unos segundos, solo para retorcer mi clítoris de placer. El timbre suena otra vez, pero ya no me importa. -Llegas haciéndote la que no sabe nada para luego llenar mis dedos con tus jugos -sus palabras están cargadas de placer. Otra vez suena el timbre, a él parece no importarle lo más mínimo. -Quiero que te corras para mí -no hay que pedírmelo mucho, en cuanto sus dedos vuelven a embestirme, exploto de extasis junto a sus palabras -. Dame tus jugos putita. Mi peso recae en su pecho. Me encuentro desecha, llena de placer. El timbre sigue sonando. Él suelta un gruñido y me separa de él para ir a la puerta. Trato de acomodarme el vestido y el pelo lo mejor que puedo. -¡¿Quién se atreve a interrumpir mi placer?! Doy un respingo, el tono de su voz no tiene nada que ver con el de hace un momento. -Hola. Es lo único que se escucha al abrir la puerta. Me doy la vuelta para observar a una jovencita, disfrazada de doctora y con cara de ofrecida. Ella esa a quien él esperada. En cuanto él me mira sé que se dio cuenta. Me apresuró a salir de la casa bajo la mirada de odio de la chica, y la suya que no sé cómo describirla. Pero antes de salir me agarra del brazo. -¿Quién eres? -Tu vecina, era un pastel de bienvenida al vecindario.La mujer se levantó de la cama, respiró hondo y se dirigió el baño. Se echó un poco de agua en la cara y se observó en el espejo. Se notó cansada, pero no de trabajar, estaba cansada de intentarlo y no lograrlo, de sentir que retrocedía en vez de avanzar. Sus ojos estaban apagados, sus labios unidos por una línea fina, muy recta. Miró a la cama, su marido yacía dormido en ella. Le había hablado hacía a penas un minuto y ya estaba dormido, roncando incluso, como si se hubiera acostado hace una hora. Volvió su mirada al espejo y suspiró. Miró la hora en el reloj que siempre llevaba en la muñeca, eran casi las 12 de la madrugada. La idea pasó por su cabeza, y esta vez no se negó. Corrió al closet y buscó el vestido que se había comprado hace mucho, pero aún no había usado. Se lo puso y se miró en el espejo de cuerpo completo. Se observó de arriba a abajo y tragó saliva al ver que le gustaba lo que estaba viendo. Su cuerpo ceñido en un vestido rojo, pegado al cuerpo marcando cada cur
Se hundió en ella de una sola estocada. Fuerte, rápida, precisa, profunda, metiendo todo el largo de su falo hasta que sus huevos chocarán contra ella. Amelia soltó un jadeo ahogado demasiado alto, producto de la sorpresa de sentirlo meterse, en un solo movimiento, completamente en su interior. Alexander sonrió, solo curvando una de las esquinas de sus labios. Le había gustado aquello. Sentía su interior caliente apretando su polla, mientras que Amelia se sentía llena por completo. Apretó fuerte sus caderas, elevándolas todo lo que podía, y comenzó a desplazarse lentamente en su interior. El movimiento era tan lento que para ella era una tortura. La exitación se elevaba al máximo, pero también sus ansias de volver a sentirlo completo. Podía sentir cada milímetro de su miembro entrando en ella, pero no llegaba a hundirse completo. Ella gemía bajito, él sonreía con malicia. Ahora era él quien tenía el control. —Más —susurró, él la ignoró— Más, quiero más —repitió más alto. Int
Ambos caminaron directo a la habitación de él. Alexander le agarraba el brazo con fuerza mientras que ella tenía una pequeña sonrisa pintada en el rostro. Cayó sentada en la orilla de la cama cuando él la soltó de un empujón. —Ay —se quejó, borrando la sonrisa y frunciendo el ceño en dirección a él. Su padrastro se quedó parado en el medio de la habitación por unos segundos, observando el suelo. Pensando en lo que estaba haciendo y en lo que no debía hacer. Se desabrochó el botón del pantalón y bajó la cremallera. Ya era demasiado tarde. Se pasó las manos por el pelo varias veces y se dirigió a una de las puertas. Amelia lo observaba callada, lo vió perderse tras la puerta del vestidor. Era la habitación de su madre, la conocía bastante. Apareció a los dos minutos con algo en la mano. Pudo verlo mejor cuando se acercó a ella. Eran cuerdas. —Acuéstate en el medio de la cama —ordenó, caminando hasta la cabecera de la cama. —¿Por qué? —preguntó mientras lo veía amarrar la cue
Alexander bajó hasta meter la cabeza entre sus piernas. Las abrió exponiéndola completamente a él. Se acercó y la probó. Un lenguetazo fue suficiente para el probar la gloria, suficiente para que ella gimiera. Siguió una y otra vez deleitándose con su sabor y sus gemidos. Sus manos subieron por su abdomen hasta agarrarle los senos y apretarlos. Su lengua experta se movía con experiencia sobre su coño, deteniéndose en su clítoris, succionando, moviéndola de un lado a otro y en círculos. —A... Ale... ¡Ah! ¡Alexander! Gimió ella sin siquiera taparse la boca, sin que fuera bajito, sin ocultarlo. Total, nadie los escucharía, nadie los iba a ver o a interrumpir. Le encantó escucharla gritar su nombre en un gemido, pero ansiaba escuchar otra palabra. Amelia se sentía en el mismísimo cielo. Jamás le habían hecho un oral de esa manera, con tanta hambre, tanto control, tanto deseo. Levantaba su cadera y se agarraba de las sábanas con fuerza. No quería que se alejara. Eso era lo que tant






Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.