LOGINNarrador Omnisciente. Dmitry, no puede dejar de mirar hacia la pantalla que muestra una vez más, por qué provocar al Korol es una pésima idea. Y entre las filas que detallan una sombra humana que gime lamentos bajos, inhumanos, como si su voz ya no tuviera la fuerza de existir, parece que cada uno comprende la dimensión de lo que Dante está revelando.Si su captura se hacía pública, todos los que dependían de él modificarían sus movimientos, destruirían registros y abandonarían sus posiciones. Necesitaban mantenerlo oculto hasta que supieran qué información podían verificar y qué parte de su conocimiento estaba destinada a conducirlos hacia una trampa.—La llamada no solo nos permitió descubrir una transmisión manipulada —agrega el duelo de la Mafia rusa—. Nos permitió llegar hasta el hombre que la utilizaba para ocultarse. Nos permitió acercarnos a una estructura que llevaba años trabajando sin exponerse —confirma—. Y lo que encontramos después fue mucho más grande de lo que habíamo
Narrador Omnisciente. —Te concedo que Melor estaba dispuesto a cumplir su juramento hacia la Mafia Roja, pero en su diario especifica que lo tenía planeado para la visita que recibirían dos semanas después en la reunión que planeó contigo —Vael sonríe con rencor. —El día de su muerte solo volvió a Tomsk por las últimas muestras de sangre de Rowen que tenía en el laboratorio. Quería saber si a su esposa la había envenenado el tipo que verían en esa reunión. Dante intenta avanzar, pero Dmitry lo retiene.—¿Así que eso también lo sabes?—¿Crees que durante estos meses me quedé esperando una explicación? —se le endurece el gesto. —Encontré piezas. Rellené vacíos y sé todo lo que Melor y tú pactaron.—Melor descubrió que necesitábamos rastrear el origen de las transmisiones, no solamente los lugares desde los que se emitían —Dante sacude la sangre de su mano. —Por eso empezó a trabajar con dispositivos capaces de registrar las rutas de los datos y relacionarlas con los accesos utilizados
Narrador Omnisciente. Mientras el Creador y el Demonio intentan arrancarse la vida, Yaro Zarkov atraviesa el hangar por una ruta lateral, lejos del perímetro donde se concentra el estruendo de la pelea.No necesita preguntar qué está sucediendo.Los murmullos que llegan desde el exterior, cuando baja del auto son demasiado claros para confundirse sobre la escala de esa pelea que algún volki les informó a ese grupo, y ese silencio es la apuesta inteligente que confirma que ninguno quiere convertirse en el idiota que interrumpa a dos monstruos decididos a destruirse.Yaro tampoco tiene intención de hacerlo.No le interesa quién de los dos sobreviva. Porque ni siquiera él tiene decidido hacerlo.nSu objetivo está al otro lado del hangar, donde cuatro hombres esperan junto a una fila de vehículos blindados.Dmitry Smirnov lo reconoce primero. Y por la manera en la que lanza la puerta deduce que las cosas pueden estar peor de lo que ya lo ha estado considerando.El hombre posee la clase
Narrador Omnisciente. Dante observa a Vael con una serenidad que, en cualquier otro hombre, podría confundirse con indiferencia. Porque al sujeto no necesita examinarlo para reconocer lo que representa, ya que siempre tiene una imagen de alguien que vive como si estuviera preparándose para una tarea rutinaria, sin concederle a la posibilidad de morir la importancia que otros le otorgarían a una amenaza semejante.Dante conoce a hombres brutales. Ha visto asesinos que disfrutaban del sufrimiento ajeno, generales que enviaban miles de soldados a morir sin pestañear y psicópatas que confundían la crueldad con el poder. Ha conocido a quienes necesitaban gritar para imponer su autoridad y a quienes recurrían a la violencia porque carecían de cualquier otra forma de conseguir obediencia.Vael no pertenece a ninguna de esas categorías.Lo inquietante de él no es su capacidad para matar. Es la ausencia de conflicto entre lo que decide y lo que está dispuesto a hacer para conseguirlo.No nece
Narrador Omnisciente.Anton Marak vuelve a mirar a Dante, con los ojos enrojecidos y la respiración irregular.—Yo la busqué durante horas —dice evocando esas desesperantes horas—. Recorrí el bosque creyendo que podía encontrarla viva. Hice que mis hombres interrogaran a cada Volki que estuvo cerca de ella. Maté a mi primo porque pensé que habían fallado en protegerla. Y mientras yo hacía todo eso...Se interrumpe.La frase no termina porque las palabras se le atascan en la garganta. Porque, de pronto, cada uno de aquellos recuerdos adquiere un significado distinto y ninguno le ofrece un lugar donde esconderse.Dante lo escucha sin intentar detenerlo.—Mientras tú buscabas en el bosque —interviene Vael—, tu futura esposa sabía dónde estaba Rhonda. Deja la idiotez que caíste solo en sus palabras, creyéndote la sandez de que tenían esos sentimientos porque los dos habían perdido a alguien importante. Marak cierra los puños.—Cállate.Vael arquea una ceja.—¿Estoy diciendo mentiras?—H
Narrador Omnisciente. Los hombres de ambos bandos conocen la ley. No todos han tenido que invocarla, pero ninguno ignora lo que significa que el dueño de la Mafia Roja la pronuncie en territorio del Creador de Ejércitos. Porque no se trata de una tregua común. Es un armisticio. La más tramposa de todas. Y Dante considera que es la más adecuada para un asunto como el que los tiene cara a cara. El Перемирие no es una petición de paz ni una disculpa disfrazada de formalidad. Es una tregua ritual que permite a dos enemigos encontrarse y hablar sin que sus escoltas levanten las armas o intervengan mientras el pacto permanezca vigente. Ningún hombre puede disparar contra los participantes ni convertir una conversación protegida en una ejecución, mientras ambos hombres se mantengan viéndose frente a frente. Pero la ley no borra las ofensas. Mucho menos absuelve a los culpables. Y tampoco garantiza que quienes entren en la tregua puedan abandonar el encuentro con vida. Su protección







