Home / Romance / Picante Caliente 1 / Capítulo 10: El Precio de la Sumisión 2

Share

Capítulo 10: El Precio de la Sumisión 2

Author: Déesse
last update publish date: 2026-09-11 02:23:11

Me inclino, mi aliento cálido sobre su mejilla.

— Pero esta noche, Elara, no es solo lo que tú quieres lo que cuenta. Es lo que yo decido. Y lo que Isadora decide.

Me enderezo, mi mirada volviéndose hacia Isadora. Ella hace un ligero gesto de cabeza, animándome. La parte más difícil comienza ahora. Ya no se trata solo de la carne.

— De pie, Elara, digo en tono firme.

Ella duda, luego se levanta lentamente, envolviéndose en la seda rasgada de su vestido. Está apenas vestida, y cada movimiento re
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • Picante Caliente 1   CAPÍTULO 56 : LA EVIDENCIA 3

    Kassian Léon No espero más. La levanto, sus piernas se enroscan alrededor de mi cintura, su espalda contra el muro de mármol. Está fresco contra su piel caliente, la siento estremecerse. Luego la penetro, de un solo golpe, profundo, perfecto. Ella grita. Un grito breve, ahogado por mi boca sobre la suya. La beso a plena boca, mientras me muevo en ella, mientras el agua nos golpea, chorrea entre nuestros cuerpos, nos une aún más. Es diferente de hace un rato. Más animal, más urgente. El muro está frío, el agua está caliente, ella está hirviente. Me aprieta, me estrecha, me vacía. Sus uñas en mis hombros, sus gemidos en mi boca, sus piernas que tiemblan alrededor de mí. —Te quiero —murmura. Las palabras atraviesan el ruido del agua, atraviesan el ruido de nuestros cuerpos, atraviesan todo. Las oigo. Las recibo. Las guardo. No respondo. No puedo. Todavía no. Pero me muevo más fuert

  • Picante Caliente 1   CAPÍTULO 55;: LA EVIDENCIA 2

    Kassian LéonRalentizo. Justo lo suficiente para hacerla gemir de frustración, para hacerla moverse bajo mí, buscar más, buscar mejor.—No —digo—. Espérame.—No puedo...—Sí. Espérame. Vamos juntos.Pongo mi frente contra la suya. Mis ojos en los suyos. Mi aliento mezclado con el suyo. Me muevo, lento, profundo, perfecto. Siento la tensión subir en ella, sentirla subir en mí, las dos que trepan, que se acercan al borde.—Ahora —digo—. Ahora.La explosión es simultánea. Ella grita mi nombre, un grito ahogado, roto. Yo gimo el suyo, la voz ronca, estrangulada. Nuestros cuerpos se tensan, se retuercen, se vacían el uno en el otro. Y no cierro los ojos. No quiero perder ni un segundo de este rostro, de este instante, de esta perfección.Mucho tiempo después. Demasiado tiempo. Una eternidad minúscula.Ella está tumbada sobre mí, su peso me mantiene en el suelo, su aliento caótico contra mi cuello.

  • Picante Caliente 1   CAPÍTULO 54 : LA EVIDENCIA 1

    Kassian LéonEl alba es una hoja de luz gris que corta la oscuridad, deslizándose entre las cortinas para romperse sobre su hombro desnudo. La miro. Solo hago eso. ¿Desde cuándo? ¿Una hora? ¿Dos? El sueño me ha huido como un cobarde, dejándome solo con el sonido de sus respiraciones, el peso de su cabeza sobre mi pecho, el calor de su piel contra la mía.Ella duerme. Profundamente. Sus labios están entreabiertos, sus pestañas forman dos medias lunas perfectas sobre sus mejillas, su cabello es un desorden oscuro sobre la almohada blanca. Es bella. De una belleza que duele, que aprieta la garganta, que quema detrás de los ojos.Todo.La palabra resuena aún en mi cabeza. La he dicho. La he dejado salir. No había previsto, no había calculado, no había controlado. Vino, simplemente, como una verdad que ya no soportaba ser callada.Ella dijo lo mismo para mí.Cierro los ojos. Respiro. Su perfume me invade, mezclado con el de

  • Picante Caliente 1   CAPÍTULO 53: LA SOMBRA 2

    Kassian Léon Con mi camisa blanca, la que cuesta una fortuna, la que está cortada para mis hombros. Sobre ella, le cae, flota, descubre un hombro. Su cabello está recogido en un moño desordenado. Sostiene una taza de café. Sonríe al objetivo. Debajo, un mensaje: Tenías razón. El jardín es magnífico. Te espero. Casi escupo mi agua. —Alles in Ordnung, Herr Kassian? —Perfectamente. Guardo el teléfono. Termino el almuerzo. Solo pienso en ella. Diecisiete horas. Última reunión. Aguanto. Aguanto porque estoy hecho para esto, porque me he construido para esto, porque nada ni nadie me ha hecho nunca desviarme de mi camino. Aguanto, pero es un esfuerzo. Cada minuto es una hora. Cada hora es un día. Quiero volver. Quiero abrir la puerta. Quiero verla con mi camisa, en mi jardín, en mi vida. La incertidumbre es una

  • Picante Caliente 1   CAPÍTULO 52 : LA SOMBRA

    Kassian LéonNo duermo esa noche.No realmente. Me quedo despierto en la gran cama, escuchando su respiración, viendo la oscuridad palidecer lentamente hacia el alba. Ella duerme, pacífica, su cabello extendido sobre la almohada como una firma. Una mano posada sobre mi lugar vacío, como si incluso en su sueño, buscara el calor que me he llevado.Debería estar apaciguado.No lo estoy.Es peor que hace un rato. Peor que la espera, peor que la incertidumbre. Ahora que sé, ahora que he probado, ahora que he oído mi nombre en su boca en el momento en que se abandonaba, estoy más hambriento que nunca.Un hambre de lobo. Un hambre de bestia.Seis y media. Estoy en mi vestidor, elijo un traje gris antracita, una corbata azul noche. Los gestos mecánicos, precisos. Podría hacerlo con los ojos cerrados.Vuelvo a la habitación.Ella ha cambiado de posición. Está boca abajo, un brazo colgando fuera de la c

  • Picante Caliente 1   CAPÍTULO 51 : LA OFRENDA 2

    LéonLa cena transcurre en esta intimidad extraña. Respondo a sus preguntas, nombro las especias, explico por qué el risotto requiere paciencia, por qué nunca se sirve queso con pescado. Ella escucha, grave, como si cada información fuera preciosa. Prueba, aprecia, cierra los ojos cuando un sabor la sorprende.No hablo de mi trabajo. Ella no pregunta. Estamos en suspensión, fuera del tiempo, en esta cocina que nunca ha servido, iluminada por velas de cera virgen.Cuando termina su plato, deja el tenedor con cuidado.—Estaba perfecto —dice.—El tiramisú está en el refrigerador.Ella niega con la cabeza, sus ojos en los míos.—Ya no tengo hambre. No de eso.El aliento de la vela vacila entre nosotros.—¿Qué quieres?Mi voz es más baja. Ella lo oye.—A ti —dice simplemente—. Quiero a ti.---No se lo pido dos veces.Rodeo la isla, mis manos encuentran

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status