Se connecterNo tengo palabras para describir este capítulo. Estoy así: 😲. Queridas!!! Mañana capítulo final. Espero lo disfruten tanto como este y como toda la historia.
MATTEOÚltimamente, el whisky sabe mejor cuando no te persiguen los fantasmas del pasado. Me arrepiento de cientos de cosas en mi vida, pero haber permitido que ella entrara a la nuestra, no es una de esas.Massimo es más explosivo, en cambio yo soy un poco más meticuloso. Me aseguro de que cada persona que se nos cruce en el camino sea de fiar. Y Sienna parece ser una de ellas.Lo que tengo en las manos había tratado de ignorarlo durante un buen tiempo. Solo porque no acostumbro a recibir regalos. Y mucho menos el día de mi cumpleaños. Ese día que en especial detesto. A veces desearía poder saltarlo, omitirlo, o simplemente olvidar que existe. Sin embargo, Massimo suele tensarse esa fecha. Haciendo que me sea imposible ignorar los acontecimientos que trae consigo mi cumpleaños.No es que sea un hombre que no sabe superar. De hecho, no suelo aferrarme a nada. Soy fiel creyente de que todo va y viene. Las personas mueren a mi alrededor todo el tiempo. Y eso ha dejado de afectarme desde
SIENNALa risa de Massimo resuena en mis oídos como si fuera un bucle. Creo que me estoy acostumbrando a que sonría más de lo que acostumbra. Cuando lo conocí era un verdadero terror. Juro que mostraba más sentimientos una pared, que él.Massimo no deja de abrazarme, ni siquiera cuando abre las enormes puertas de la mansión con una sola mano. Y tampoco cuando subimos a hurtadillas las escaleras. Según nosotros, para no hacer ruido. Aunque estoy segura de que Matteo ya sabe de nuestra llegada.Al llegar al tercer piso, ambos nos observamos al mismo tiempo. ¿Voy a mi habitación? ¿A la de él?Supongo que Massimo no está preguntándose lo mismo.— ¿Qué tal una ducha? —propone—. Estamos llenos de pintura.Me pongo nervosa al instante.— Claro, iré a bañarme.Cuando me dispongo a ir a mi habitación, Massimo me toma de la muñeca.— No, Sienna. Quiero decir… conmigo.— Ah.Massimo suelta una risa burlona, que deja ver todos sus dientes.— ¿O mejor en la bañera? Con vista al mar. Que incluye hid
MASSIMO Veo cómo su pecho sube y baja descontroladamente, como si el aire no le bastara. Y tal vez no le basta. No mientras estoy cerca. No mientras la deseo con cada maldita fibra de mi cuerpo. No puedo evitar sentir que un calor atraviesa todo mi ser.Sin poder resistirme a tocarla, y queriendo hacer mucho mas que eso, la subo a horcajadas sobre mí y con una rapidez increíble la poso sobre la mesa. No me dice ni una palabra, pero me mira como si supiera que esta vez no hay marcha atrás. Se entrega. Abre las piernas, y yo maldigo en silencio.Aprieto sus muslos, queriendo hacerla mía de inmediato, pero me contengo. Porque tengo un par de cosas en mente primero.Sienna me mira con tanto deseo reprimido, que no me queda más remedio que atrapar sus labios con mi boca. La beso con desesperación, moviendo mis labios desenfrenadamente. Ella me sigue el ritmo cuando introduzco mi lengua en su boca. No puedo ser tierno cuando la tengo tan cerca, cuando su olor, su pie
SIENNA— ¿Se puede saber a dónde me llevas? —insisto nuevamente, porque Massimo no ha querido soltar una palabra desde que salimos.¿Qué quiso decir hace un rato con: “arréglate muy elegante”? ¿A dónde iremos?Él aspira todo el aire del auto y luego lo suelta, cansado de escuchar la misma pregunta desde hace media hora.— Sienna, si no dejas de hacer preguntas, tendré que retractarme de darte la sorpresa —advierte, esta vez de peor humor.Pero ya me ha dicho una parte importante de lo que quiero saber.— ¿Sorpresa? ¿Más sorpresas?Si, debo admitirlo. Cada vez que la palabra “sorpresa” sale de su boca, una emoción cruza mi rostro. No puedo describirlo de otra forma, es simplemente maravilloso. Él es simplemente maravilloso.Massimo vuelve a apretar sus labios.Esta bien. Lo admito. Le he estado jodiendo la existencia durante todo el camino. Así que me obligo a parar cuando veo en sus ojos una verdadera molestia. El cómo aprieta el volante con ambas manos y lo rápido que atraviesa las ca
SIENNAEsa noche, después de cenar temprano, me quedo en mi habitación revisando un par de documentos que me dejó Matteo. Son formularios de nuevos empleados, perfiles, asignaciones. Todo parece en orden, pero me distraigo con facilidad. Cada par de minutos miro hacia la ventana, hacia el pasillo, esperando escuchar algo. Sin embargo, la casa está inusualmente tranquila. Matteo y Massimo salieron hace un rato, y por primera vez en días, tengo la mansión para mí sola. Bueno, casi sola.Mi mirada se desliza hacia la puerta del final del pasillo. Esa habitación misteriosa. La misma que esta mañana estaba llena de obreros y ruido, ahora reposa en silencio. La curiosidad me carcome. ¿Qué tanto puede haber detrás de esas puertas como para mantenerlo en secreto?Me levanto sin pensarlo demasiado. Camino descalza, despacio, casi conteniendo la respiración, como si alguien pudiera escucharme. Cuando llego frente a las puertas, intento girar la manija con suavidad, como si temiera que pudiera e
SIENNAUn ruido metálico me atraviesa el cráneo como una bala como si alguien estuviera haciendo una construcción en mi oído. Martillazos. Golpes. ¿Qué demonios está pasando? Me doy la vuelta entre las sábanas, enterrando la cabeza en la almohada, pero es inútil. Parece que están armando un edificio dentro de la mansión. Abro los ojos a regañadientes, y la luz del sol me golpea con fastidio. Me siento en la cama, medio dormida todavía, y me calzo unas pantuflas.Camino por el pasillo, frotándome los ojos, arrastrando los pies como una zombie recién salida del apocalipsis, hasta que un estruendo más fuerte me obliga a reaccionar del todo. Sigo el sonido, y cuando llego al final del tercer piso, me detengo en seco.Me quedo paralizada viendo que la puerta doble de una de las habitaciones está completamente abierta. Dentro, hay al menos diez obreros desmontando paredes, taladrando, martilleando, sacando cosas. Pero eso no es lo que me deja sin aliento. Es él.Massimo.¡Sin camisa!Con un







