Share

16: La Foto

Author: D. Meiler
last update publish date: 2026-09-17 11:20:42

Después de eso, Siena no dijo nada más. Subió al auto en silencio, y se pusieron en marcha.

—¿Por qué pasó eso? —preguntó, cuando por fin encontró la voz—. ¿Sabías que algo así iba a suceder?

—¿Crees que si lo hubiera sabido te habría llevado y expuesto a eso?

Ella bajó la mirada, todavía confundida por todo lo vivido esa noche.

—Es que todo se descontroló en un segundo. ¿Quién querría hacerle daño a tanta gente?

—Probablemente solo querían hacerle daño a una sola persona —respondió él, con cal
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • Amante por Accidente: La Obsesión del Mafioso    86: De vuelta a casa

    Lo primero que sintió Siena fue la suavidad de las sábanas.Lo segundo, una mano grande y cálida alrededor de la suya.Abrió los ojos despacio. El techo era alto, de molduras blancas. Lo conocía. No sabía de dónde, pero lo conocía.Giró la cabeza.Roman estaba sentado junto a la cama, con la corbata floja, la camisa arrugada y los ojos enrojecidos de quien no había dormido. No le soltaba la mano.—Despertaste —dijo, con la voz ronca.—¿Cuánto dormí?—Toda la noche.Siena se incorporó apenas. Le dolía la cabeza, pero no como antes. Era un dolor sordo, lejano, como el que queda después de una tormenta.Entonces vino el recuerdo.No como un flash. Llegó lento, como si hubiera estado esperando a que ella dejara de huir.Una casa pequeña. Una puerta que se abría de golpe. El olor a alcohol. La voz de Mathias gritando, el sonido de los platos contra la pared, ella con los brazos sobre el vientre, mirando la puerta del cuarto de los niños para asegurarse de que seguía cerrada.Recordó el mie

  • Amante por Accidente: La Obsesión del Mafioso    85: Descalza

    Siena no soportaba más.Sentía que se ahogaba entre esas cuatro paredes, entre las luces, las copas y las sonrisas falsas. Dejó atrás al detective, que seguía llamándola por su nombre, y avanzó hacia la salida sin mirar atrás.Una mano le atrapó el brazo.—¿A dónde vas?Era Salazar.—Suéltame.Se zafó de un tirón y salió del evento casi corriendo. El aire de la noche le golpeó la cara. Cruzó el estacionamiento hasta el auto que los había traído. El chófer, al verla llegar, se enderezó.—¿Nos vamos, señora?Siena extendió la mano.—Dame las llaves.El hombre parpadeó, confundido.—Lo siento, señora, pero tengo órdenes de no...No lo dejó terminar. Lo agarró por el cuello de la camisa, sin paciencia, y lo acercó a su cara.—Dame las malditas llaves.El chófer no entendía qué pasaba, pero la mirada de ella no dejaba lugar a discusión. Le entregó las llaves.Siena subió sola, encendió el motor y pisó el acelerador. El auto salió del estacionamiento y se perdió en la carretera.---Conducí

  • Amante por Accidente: La Obsesión del Mafioso    84: La prometida

    Siena apenas había cruzado la puerta de la mansión cuando Victor apareció en el vestíbulo.—¿Cómo te fue en el hospital?—Bien. Me sacaron sangre. Los resultados salen en unos días.Mintió sin que le temblara la voz. Hacía unas horas habría dudado, pero ahora sabía exactamente con quién estaba hablando.Victor asintió, satisfecho.—Perfecto. Porque tengo algo para ti. —Se acomodó los gemelos de la camisa—. Esta noche hay una gala de la fundación del alcalde. Estamos invitados.—No me siento con ánimos.—No es una invitación, Siena. Todos los que importan en esta ciudad van a estar ahí. Quiero que te vean a mi lado.Ella apretó la mandíbula. Quería decirle que no, que se metiera su gala por donde le cupiera. Pero se obligó a respirar.—¿Todos quiénes? —preguntó, fingiendo un interés casual.—Los de siempre. Los Moretti, los Ferrara. Y los Valmont, claro.La miró al decir el último apellido. Fue solo un segundo, pero Siena lo notó.Mantuvo el rostro quieto.—Está bien. Iré.Subió a su h

  • Amante por Accidente: La Obsesión del Mafioso    83: Por tu bien

    Siena se lavó el rostro con agua fría. Se miró en el espejo y no encontró respuestas. Seguía confundida, aturdida. Ese sueño había sido extraño, y lo sabía. Lo peor era que quizás no fuera solo un sueño, sino un recuerdo. ¿Por qué justo ese? Llamaron a la puerta. Se secó la cara y se recompuso antes de abrir. Era Elías. Traía el rostro serio y los lentes gruesos de siempre. Había algo enigmático en él que Siena nunca terminaba de descifrar. —¿Qué pasa? —preguntó ella. —No te ves bien. —No me siento bien hoy. Elías sacó un frasco del bolsillo. —Vine a traerte esto. Le tendió una pastilla. Siena hizo una mueca. —¿Por qué tengo que seguir tomando eso? —Sabes que el médico te recetó estas vitaminas. Son buenas para el cerebro. —La miró fijo—. ¿Acaso no quieres recuperar tus recuerdos? Siena tomó la pastilla. Se sirvió agua de la jarra que tenía en la habitación, se la llevó a la boca y bebió un trago. —¿Feliz? —Es solo por tu bien. Sí, por su bien. Llevaba meses oyendo lo

  • Amante por Accidente: La Obsesión del Mafioso    82: Mamá

    Siena quería guardar silencio, pero no era sencillo. Un solo sonido en falso y los descubrirían. Hundió el rostro en el hombro de Roman y escondió ahí sus gemidos.Los pasos se alejaron, y ella respiró aliviada. Pero ese alivio duró poco, porque Roman siguió embistiendo sin piedad.Sintió una corriente eléctrica en el vientre, cada vez más fuerte. Los músculos se le tensaron. Él también lo notó: ella se contrajo a su alrededor, y él la penetró más profundo. Eso fue el punto culminante. Siena estalló en un orgasmo intenso, violento, que le puso los ojos en blanco y le arrancó un gemido ahogado que murió en su garganta cuando Roman la besó.Él no se detuvo. Siguió con fuerza, y ella, sensible, soltó pequeños quejidos de placer, aferrada a sus hombros. Roman dio unas estocadas más y se liberó dentro de ella.Siena sintió algo caliente invadirla y jadeó. Se sentía bien.Se quedaron así un rato, recuperando el aliento.—Tengo que volver —dijo ella—. Ya tardé demasiado.Roman asintió, salió

  • Amante por Accidente: La Obsesión del Mafioso    81: El cuarto de materiales

    El día pasó lento, o al menos así lo sintió Siena. Estuvo nerviosa desde la mañana, pensando en el encuentro y en lo que podía pasar.Como ya se le permitía salir, ella y sus guardias partieron en el auto hacia el museo de arte.Era lunes y no había mucha gente. Aun así, al entrar a la galería principal se topó con al menos una docena de personas. Fingía interés en las obras mientras miraba con cautela a su alrededor, buscando a Roman entre los visitantes.Sus guardias le pisaban los talones, algo realmente molesto. Deshacerse de ellos no iba a ser fácil.Avanzó a una sala contigua. En ese momento, uno de los guardias recibió una señal por el comunicador: algo pasaba afuera, con el auto. Le dijo al otro que no dejara sola a Siena y salió rápido.Solo quedaba uno del que deshacerse. Y no fue tan difícil como esperaba. De pronto, un hombre encapuchado y vestido de negro se abalanzó sobre el guardia y, con un movimiento ágil, lo dejó inconsciente de un solo golpe.Siena se quedó paraliza

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status