Share

003. Concubina embarazada

Author: F. L. Diaz
last update publish date: 2026-02-24 05:28:05

Suspiró mentalmente.

Bueno, al menos estaría a su lado... al menos no sería invisible.

No sería olvidada ni desechada. ¡Viviría!

Raphael no apartó la mirada.

—Tendrás un lugar en esta casa. Serás protegida. Nadie podrá tocarte sin mi permiso.

"Protegida". La palabra envolvió algo dentro de ella que llevaba años roto.

—Puedes rechazarlo —añadió él, aunque su tono no sugería que esperara esa respuesta.

Nyxara no dudó.

—Acepto.

La respuesta salió antes de que el miedo pudiera alcanzarla.

Por primera vez desde que el vínculo apareció, sentía que el destino no era solo una condena.

Raphael sostuvo su mirada un momento más. Asintió una vez, la decisión estaba tomada.

Nyxara ya no pertenecía al mundo que había dejado atrás.

Ahora pertenecía a él... Al Alfa Raphael Thorne.

───── ☪ ─────

La mansión no tardó en dejar claro que Nyxara no tenía un lugar real en ella.

Aunque el Alfa había ordenado que viviera allí, nadie la trataba como algo distinto a una Omega. El ama de llaves comenzó a asignarle tareas desde el primer día, como si su presencia no requiriera explicación.

Nyxara no protestó. Limpiaba los pasillos, cambiaba las sábanas, ayudaba en la cocina y transportaba bandejas cuando era necesario. Nadie le preguntó si estaba de acuerdo. Nadie parecía considerar que su posición fuera diferente a la de cualquier otro sirviente.

La diferencia estaba en lo que ahora tenía permitido: comía todos los días.

No sobras, sino comida real. Pan fresco, carne, fruta, sopas calientes. Y no tenía que sentirse culpable por quitarle esa ración a nadie.

Las semanas comenzaron a cambiarla.

La extrema delgadez que la había definido durante años desapareció gradualmente. Sus mejillas recuperaron suavidad, su piel perdió el tono apagado que había tenido durante tanto tiempo, y sus caderas se redondearon de forma natural. Sus movimientos también cambiaron. Ya no caminaba con el agotamiento constante que antes la acompañaba. Su cuerpo tenía energía.

Era la primera vez en su vida que no sobrevivía. Estaba viviendo.

Raphael comenzó a aparecer con más frecuencia en su camino. A veces no decía nada. Solo la observaba durante unos segundos antes de continuar su camino.

Nunca la llamaba por su título de concubina o la trataba como a una sirvienta... Pero tampoco la trataba como a una igual. Tenían pequeños momentos que denotaban la conexión que ambos tenían.

El Alfa había notado el cambio en Nyxara desde hacía tiempo. La debilidad que había percibido en ella el primer día había desaparecido. En su lugar había una mujer joven, sana, cuyo aroma se había vuelto más rico, más atractivo para cualquier lobo que pudiera percibirlo... pero más para él, ella era su mate.

Llegó el día en que su cuerpo comenzó a cambiar de una forma distinta.

Al principio fue el calor constante bajo su piel. Luego vino la inquietud, la dificultad para concentrarse, la necesidad inexplicable de moverse o de encontrar alivio que no sabía cómo conseguir.

Su loba estaba inquieta, ya casi no dormía.

Nyxara intentó seguir con su rutina, pero cada día se hacía más difícil. Su aroma comenzó a cambiar, volviéndose más intenso, más evidente.

Raphael lo percibió antes de verla.

La encontró en el pasillo del ala de servicio al anochecer. Nyxara se detuvo al verlo, sintiendo de inmediato cómo el vínculo respondía a su presencia con una fuerza que la desorientó.

Él se acercó sin prisa, su mirada recorrió su rostro, su cuello, su cuerpo.

—Tu celo ha comenzado —dijo finalmente.

Nyxara bajó la mirada, incapaz de negar lo evidente. No sabía qué hacer o qué estaba permitido. Raphael tomó su barbilla con firmeza suficiente para obligarla a mirarlo.

—Vendrás conmigo.

No fue una petición... era una orden que ella debía seguir, así que lo hizo. Fue detrás de él mientras era guiada hacia el bosque.

Justo cuando acababan de llegar a una cabaña, sintió sus muslos chorrear con sus jugos. Él Alfa olfateo el aire y se detuvo, sujetándola del brazo.

El aire húmedo le enfrió la piel cuando sus rodillas cedieron.

Nyxara sintió cada roce de la tela contra su cuerpo como si la piel estuviera demasiado expuesta. El calor en su vientre era constante, pulsante, obligándola a arquear la espalda sin darse cuenta.

Raphael se arrodilló frente a ella.

—Dime si te duele —dijo, voz baja, casi áspera.

Nyxara soltó una risa nerviosa que murió en su garganta.

—Todo me duele.

Él pasó los dedos por su mejilla, bajando lento hasta su cuello, sintiendo el pulso acelerado.

Cuando la besó, el mundo se contrajo. No fue delicado. Fue profundo y caótico, tanto que la mareo.

Nyxara se aferró a sus hombros sin saber si intentaba acercarlo o sostenerse a sí misma.

Cuando la penetró, el dolor la atravesó limpio, directo. Jadeó contra su cuello, apretando los dedos en su espalda.

Raphael se quedó quieto un segundo.

—Respira —murmuró, y empujó dentro de ella un poco más.

Nyxara asintió contra su piel, con lágrimas calientes mezclándose con el sudor frío en su sien.

Acababa de perder su virginidad...

Sus dedos le temblaron cuando la tocó. El calor dentro de su vientre reaccionó de inmediato, haciéndola jadear sin poder evitarlo.

—Ohhh —susurró ella cuando la penetró más profundo.

Raphael apoyó la frente contra su hombro, conteniendo el movimiento.

—Tranquila.

Cuando volvió a moverse, fue lento. Profundo. Obligándola a sentir cada centímetro, cada cambio dentro de su cuerpo.

Antes de darse cuenta, gemia el nombre de su mate mientras él se vaciaba dentro de ella. Estaba tan llena de su semilla, que no le sorprendería tener pronto buenas noticias.

───── ☪ ─────

La siguiente semana transcurrió sin que Nyxara e metiera en problemas

Nyxara comenzó a notar el cansancio, y su apetito iba en aumentó. Finalmente, una anciana Delta fue llamada.

Erica estuvo presente cuando la mujer colocó su mano sobre el vientre de Nyxara. El silencio en la habitación era denso, cargado de expectativas que nadie verbalizaba.

La sanadora sonrió con respeto y se inclinó levemente ante el Alfa.

—Hay vida dentro —confirmó—. Su concubina está embarazada, mi señor.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Rechazada por el Alfa, Reclamada por el Rey Lycan   52. Legado familiar

    Más tarde, acompañada por Annika, visitó al Alfa Cassian y al antiguo líder, Thomas Thorne. Ambos la esperaban en una sala privada adornada con reliquias de generaciones pasadas. El aire tenía aroma a pergamino viejo, antiguo. Se preguntaba porqué habían solicitado su presencia con tanto misterio detrás. —Queremos mostrarte algo —dijo Cassian con solemnidad. Puso sobre la mesa un gran álbum cubierto en cuero con símbolos del viento. Lo abrió con cuidado, revelando páginas donde fotografías mágicas se movían suavemente como si respiraran. —Este es el legado de tu bisabuela —dijo Thomas—. Fue una mujer sabia que llegó con gran conocimiento aquí. Descubrió que era mate de mi padre y le conto sobre su gran misión con la Diosa Selene, él acepto claro está. Dayleen se quedó sin aliento. Era ella. La mujer del cuadro. Su reflejo más antiguo. Tenían la misma expresión desafiante, la misma curva en los labios, la misma chispa en los ojos. Le dolió el corazón por aquella mujer a la

  • Rechazada por el Alfa, Reclamada por el Rey Lycan   51. Mate verdadero

    Dayleen despertó con el sonido del viento silbando suavemente entre las cortinas de lino blanco. La luz era distinta en el reino del Aire, casi irreal. No había calor ni frío, solo una calma que parecía no pertenecerle. La marca de Xavier aún ardía en su cuello. Una mordida que decía “eres mía”, pero no disipaba su confusión. ¿Qué hombre vivía en su corazón? Uno la destruyó, y el otro lo estaba reparando. Annika tocó suavemente la puerta. —¿Estás lista? Hay un rito esta mañana. La Sacerdotisa del Aire unirá a una pareja de mates que cumplen dieciocho hoy. —¿Mates verdaderos? —Sí —asintió con una sonrisa nostálgica—. Es tradición aquí. Se les presenta ante la manada del Viento, y el vínculo se sella con el primer aliento del alba. La misma Selene bendice esa unión y brillará si es auténtica. Dayleen no sabía por qué sus pies la llevaron hasta el salón. Tal vez para entender lo que otros vivían. Tal vez para confrontar lo que a ella le fue arrebatado. ─────༻✧༺───── El

  • Rechazada por el Alfa, Reclamada por el Rey Lycan   50. Deseada por otro

    Al terminar el banquete, cuando la música se apagó y cada quien se retiró a sus cabañas semi flotantes, Cassian y Thomas la guiaron hasta un jardín privado. —Tenemos que contarte la verdad —dijo el anciano Alfa con tono serio. Frunciendo el ceño, se acercó para sentarse junto a ellos en la mesa de piedra. Y lo que escucho a continuación cambio por completo su forma de ver el mundo hasta ahora. Le explicaron que lo que conocían hasta ahora era apenas un fragmento del mundo. Que las manadas del oeste, del sur y del este no eran las únicas que existían. Existían otras repartidas más allá del velo protector, más allá de la zona de los pícaros; pero no todas estaban conectadas. Habían otras manadas elementales: hielo, rayo, sombra, espíritu… algunas en guerra, otras dormidas, aisladas de las otras. —Este mundo es más vasto de lo que imaginaste, Dayleen. Tu destino no es solo aquí. Es más grande —dijo Cassian con gravedad—. La abuela Maery nos dejó claras instrucciones acerca de la e

  • Rechazada por el Alfa, Reclamada por el Rey Lycan   49. Finalmente volvió

    El amanecer llegó demasiado rápido. Dayleen se incorporó con un sobresalto, la respiración entrecortada y la piel perlada de sudor. El eco de la risa de aquella diosa aún latía en sus oídos. —Venuket… —susurró—. Maldita seas. Su loba temblaba, y no era de miedo. Era por vergüenza. Por no haber podido protegerla. Aún eran débiles. Vulnerables a los ataques mentales de entidades más antiguas. Más oscuras. No conocían el alcanza de su propio poder ni cómo activarlo. Lo que sucedió con las sirenas no parecía que fuera a pasar nuevamente. ¿Cómo rayos pudo invocar el fuego para deshacer un hechizo? «Debemos fortalecernos, Dayleen. No podremos huir de todos los ataques. En algún momento tendremos que pasar a la ofensiva», dijo su loba con un susurro apagado. —Lo sé… —susurró ella mientras se envolvía en su capa—. Pero no quiero volver a sentirme así. Frágil. Está jugando con mi mente y no me gusta nada. ─────༻✧༺───── A medio día llegaron finalmente a la entrada del Reino del

  • Rechazada por el Alfa, Reclamada por el Rey Lycan   47. Caer en tentación

    El coraje le envolvía el corazón, la ira que sintió no desapareció. Pero no hizo nada, porque una mirada no era justificación para un asesinato. Necesitaba acciones contundentes... que no tardarían en llegar. Cuando todos se retiraron a dormir, Dayleen tardó en conciliar el sueño. El ambiente le escocía, como si algo estuviera rasgando dentro de su mente, se sentía incómoda y no podía cerrar los ojos con tranquilidad. Cuando pensó que al fin lo lograría, el silencio que tanto le inquietaba se terminó. Pequeños sonidos extraños llenaron el ambiente, no lograba asimilar qué era con exactitud. Pasaron unos segundos cuando un sonido particular tuvo sentido para ella. Se quedó sin aire. Y entonces lo entendió, porque pareció como si le subieran el volumen. Jadeos. Quejidos. Madera crujiendo. Gemidos ahogados. Se levantó sin hacer ruido. Siguió el sonido, apenas empujando la tela que separaba su pequeño espacio del de ellos… y ahí estaban. Una escena que le destrozó el alma, su c

  • Rechazada por el Alfa, Reclamada por el Rey Lycan   48. No le coquetees

    El camino hacia la manada de Aire no era tan apacible, justo como Xavier lo había prometido. El viento era más fuerte conforme avanzaban, y los árboles, aunque aún verdes en la copa por su altura, parecían sacudirse por miedo. Dayleen lo sintió primero. Un estremecimiento en su pecho, como si su loba quisiera advertirle algo, pero no tuviera palabras para explicarlo. —¿Lo sientes? —preguntó en voz baja. Xavier asintió desde su caballo. Sus ojos azul profundo escrutaban el horizonte con desconfianza. Había algo raro en el ambiente. La bruma se hizo más espesa cuando llegaron al límite del cañón que conectaba con las tierras altas de la manada de Aire. Lo que encontraron les robó el aliento. —El puente… —murmuró Annika. Dayleen clavó la vista. No quedaban más que escombros dispersos y trozos de cuerda colgando al vacío. El paso original estaba destruido, y no parecía ser un acto al azar, se veía reciente. Otra vez, alguien tratando de no dejarles avanzar. Solo un loco se at

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status