Share

3.

Author: Soms
last update publish date: 2026-09-02 05:07:24

Lori

Los ojos oscuros de Lucas se entrecerraron en dos ranuras peligrosas en el segundo en que el barman regresó, azotando la botella pesada y sin abrir de whisky puro sobre la madera, justo entre nosotros.

—¿Por qué me da de pronto la sensación de que te acaban de romper el corazón? —preguntó Lucas suavemente, con su voz profunda sobresaliendo por encima del murmullo bajo del bar mientras me observaba servirme un shot y tomármelo de un trago sin pestañear.

Tragué hondo, haciendo una mueca mientras el alcohol me quemaba un camino de fuego por la garganta para asentarse junto al nudo pesado en mi pecho.

—¿Qué te hace pensar que alguien me rompió el corazón?

—El trago, para empezar —respondió Lucas con fluidez, apoyando un codo contra la barra y haciendo girar los hielos en su propio vaso—. Tienes los ojos rojos y hinchados. Además, el hecho de que tu teléfono no ha parado de vibrar desde que te sentaste. Apuesto a que quien sea que esté llenándote la pantalla de mensajes justo ahora es el mismísimo imbécil detrás de esas lágrimas.

Miré hacia mi teléfono, que descansaba sobre la madera. Incluso sin levantarlo, sabía que era Travis. Agarré el aparato, le dejé ir un manotazo al botón de encendido para apagarlo por completo y lo arrojé de vuelta a la barra, murmurando una maldición entre dientes.

—Así que vamos, chica hermosa —murmuró Lucas, dándole un trago lento a su vaso—. Dime quién es el idiota.

Me forcé a levantar la mirada, encontrándome con su visión intensa y penetrante. Me estaba observando fijamente, con la mandíbula marcada y rígida mientras esperaba mi respuesta. Paseé la mirada con despreocupación por el lugar, dándome cuenta al instante de que la mitad de los estudiantes en el bar nos estaban mirando a los dos con un interés ardiente.

Los tipos en el gabinete cerca del fondo me miraban con incredulidad, mientras que varias chicas de las animadoras en la mesa de la esquina me clavaban la mirada con el rostro desencajado por la pura envidia.

Una chispa de certeza me hizo clic en el cerebro. Travis se había pasado seis humillantes meses manteniéndome oculta en las sombras, negándose a reclamarme o a darme el estatus que me merecía. Pero si Travis no iba a dar el paso para hacerme el centro de la envidia de todos, Lucas Miller ciertamente podía hacerlo. Y yo iba a exprimir esta oportunidad con todo lo que valía.

—¿Qué tal si hacemos algo muchísimo mejor que hablar de él? —sugerí, mientras una sonrisa maquiavélica y audaz se me colaba en los labios.

La ceja oscura de Lucas se arqueó hacia arriba por la sorpresa, y una sonrisa lenta y perversa se extendió por su rostro. Siendo el rey indiscutible de los libertinos del campus, sabía que no podría resistirse al juego que estaba a punto de plantearle.

—Dime, chica hermosa... ¿qué tienes en mente exactamente? —preguntó Lucas, moviendo su silla un fragmento más cerca hasta que su hombro ancho rozó el mío.

Todas las chicas del campus conocían su reputación. Incluso Elena se había pasado todo el semestre pasado chillando en los vestidores de las animadoras sobre cómo Lucas la había usado, le había destrozado el corazón y la había desechado. Según los chismes del campus, se habían acostado durante unas semanas y Elena se había desquiciado por completo cuando él se negó a declararla públicamente como su novia oficial. La mismísima validación que yo le acababa de rogar a Travis.

Sabía a ciencia cierta que Elena todavía estaba orbitando desesperadamente en su círculo social, rezando para que la aceptara de vuelta. Involucrarme con Lucas esta noche no era solo una fuga, era la venganza definitiva tanto contra ella como contra Travis, quien había sido enfermizamente inseguro sobre la fama de Lucas desde el primer año.

—No quiero hablar del tipo que me acaba de romper el corazón —dije, tomándole otro trago largo directamente al vaso para alimentar mi repentino arrebato de valentía—. De hecho, quiero hacer todo lo contrario. Quiero olvidar por completo que existe.

Lucas parpadeó, incapaz de ocultar el destello genuino de sorpresa en sus ojos.

—Y quiero que tú me hagas olvidarlo —añadí, clavando mis ojos en sus labios.

Lucas se pasó la lengua lentamente por el labio inferior, evaluando mi rostro sonrojado como si estuviera pesando una decisión difícil en su mente. Tras una pausa larga y agonizante, de pronto se puso de pie, sacó un fajazo de billetes de su cartera de piel y los arrojó con descuido sobre la barra hacia el barman.

El corazón se me cayó al estómago por un segundo breve y aterrador, convencida de que estaba a punto de rechazarme e irse.

En su lugar, Lucas se acercó a mi banquillo y me ofreció su brazo, con sus ojos oscuros fijos en los míos.

—Salgamos de aquí entonces. Te llevaré a mi habitación e intentaré sacártelo a pisotones de la cabeza.

Prácticamente me caí del banquillo con mis piernas temblorosas y cargadas de alcohol, enganchando al instante mi brazo con fuerza alrededor de su bíceps sólido antes de que mi mente ansiosa pudiera persuadirme de no dar semejante paso en falso.

Lucas me guio fuera del bar cálido hacia el aire helado de la noche, llevándome directo a su camioneta negra. Jaló la puerta pesada del copiloto, me ayudó a subir al asiento de piel y recortó la distancia entre el bar y los dormitorios del equipo universitario en tiempo récord.

Se estacionó cerca de la esquina en sombras del estacionamiento, apagó el motor y corrió hacia mi lado para ayudarme a bajar. La caminata subiendo las escaleras y por su pasillo silencioso fue una nebulosa de risitas, respiración pesada y pasos tambaleantes.

En el segundo en que pusimos un pie dentro de su cuarto tenuemente iluminado, Lucas cerró la puerta pesada, le echó el cerrojo con un chasquido seco y se dio la vuelta para encararme, bloqueando la salida con su cuerpo alto.

Estiró la mano y sus dedos cálidos y callosos tomaron suavemente mi barbilla para levantarme la cara hacia la suya.

—Antes de que demos un paso más, chica hermosa... —raspó Lucas, con su voz profunda bajando a un tono bajo y serio que me hizo brincar el pulso—. ¿Estás cien por ciento segura de que quieres hacer esto conmigo esta noche?

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Reclamada por el Capitán de Hockey    50.

    LoriJessica se cruzó de brazos con fuerza sobre el pecho en el momento en que cruzó la puerta, lo que hizo que se me fuera el alma al suelo. Supe en ese preciso instante que esta pesadilla estaba muy lejos de terminar.Aun así, la desesperación me empujó hacia adelante. Me giré para encararla, con mi voz pequeñita y temblorosa.—¿Jess? ¿Podemos hablar, por favor?La mirada que me echó fue lo suficientemente fría como para congelarme la sangre en las venas. El shock me recorrió el cuerpo en espiral ante el odio que irradiaban sus ojos.—¿Hablar de qué? —preguntó Jessica, con una voz peligrosamente plana—. ¿No fui lo suficientemente clara ayer cuando te dije que nunca, pero nunca te iba a perdonar?—¡Díselo, Jess! —intervino Ann en voz alta, corriendo a ponerse hombro con hombro con Jessica como un frente unido—. ¡Le he estado intentando decir a estos dos que su estúpida explicacioncita es prácticamente inútil! ¡N

  • Reclamada por el Capitán de Hockey    49.

    LoriMi corazón empezó a latir más fuerte y más rápido contra mi caja torácica en el preciso segundo en que Lucas orilló su camioneta frente al edificio de mi residencia. Las manos se me pusieron pegajosas y un sudor frío me brotó por la nuca mientras miraba la fachada de ladrillo que me resultaba tan familiar.—De verdad no estoy segura de poder hacer esto —susurré, más para mí misma que para él. Sacudí la cabeza de forma vigorosa diciendo que no, apretándome las manos con fuerza contra el pecho.Lucas escuchó mi protesta en susurro y se rió suavemente, aunque sus ojos se mantuvieron serios. Apagó el motor, se desabrochó el cinturón de seguridad y se estiró a través de la consola para envolver mis manos con las suyas.—Todo va a estar bien, Lori. Te lo prometo —dijo suavemente, con su voz firme y bien plantada.Solté un suspiro tembloroso y nervioso, mirando hacia abajo a nuestros dedos entrelazados.—Creo que estoy demasia

  • Reclamada por el Capitán de Hockey    48.

    LoriParpadeé para abrir los ojos a la mañana siguiente y me encontré a Lucas sentado en la orilla del colchón, mirándome como si fuera un perrito perdido que acababa de encontrar.Aunque mi corazón todavía me dolía con un peso pesado por haber llorado hasta quedarme dormida toda la noche, una pequeña sonrisa se dibujó en mis labios en el segundo en que mis ojos se cruzaron con los suyos.—Buenos días, hermosa —murmuró Lucas suavemente, con su voz retumbando grave en la habitación silenciosa—. ¿Pudiste dormir bien?Asentí despacio contra la almohada, con la garganta tan apretada y seca que todavía estaba intentando encontrar mi voz.—No sabía que querías pasar la noche aquí —agregó Lucas, soltando una ligera risita mientras se estiraba para apartarme un mechón rebelde de pelo de la cara—. Me sorprendí un poco cuando regresé de la terapia y te encontré acurrucada debajo de mis cobijas.Su mano cálida descansaba su

  • Reclamada por el Capitán de Hockey    47.

    LucasMi columna lumbar aún me palpitaba con un dolor sordo y persistente por todos los intensos ejercicios de torsión y estiramiento a los que mi fisioterapeuta me había sometido hoy.Habría tirado la toalla a la mitad de la sesión, pero el tipo estaba llevando un registro detallado. Cada movimiento quedaba registrado en una tabla que mi entrenador principal revisaríá al final de la semana para decidir si estaba listo para volver a pisar el hielo.Me orillé en mi lugar de estacionamiento habitual, justo enfrente de la residencia de los atletas. Me quedé sentado en el asiento del conductor un segundo, soltando un gemido bajo mientras me apoyaba contra el volante antes de por fin bajarme del coche.Subí las escaleras despacio, avanzando por el pasillo silencioso hacia la puerta de mi departamento. Al quitarle el seguro, entré y encendí la luz del techo de forma distraída.Casi me salgo de la piel de la pura sorpresa cuando vi a una figura acurrucada en mi cama.—¿Lori? —murmuré entre d

  • Reclamada por el Capitán de Hockey    46.

    LoriSalimos del dormitorio al aire fresco de la tarde, avanzando por la banqueta pavimentada hacia la plaza de restaurantes del campus.—¡Asegúrate de regresar con la conciencia limpia, Lor! —nos gritó Ann desde la entrada, y su voz amarga resonó por el pasillo antes de que la puerta principal se azotara.Jessica giró la cabeza hacia mí, con el ceño profundamente fruncido por la confusión.—A ver, en serio, Lor... ¿es mi imaginación o Ann está actuando rarisimo contigo hoy?—Lo está —confesé, dándole un asentimiento solemne mientras mantenía los ojos fijos en mis zapatos—. Y su pésimo humor tiene todo que ver con lo que estoy a punto de decirte.—Olvídalo —suspiró Jessica, envolviéndose más el suéter alrededor de los hombros—. Sinceramente, las dos están actuando completamente bizarras ahorita. Me está poniendo superincómoda.Continuamos caminando en silencio hacia la plaza de postres al aire libre. C

  • Reclamada por el Capitán de Hockey    45.

    Lori—¿No es un poco demasiado temprano para andar con juegos de fiesta? —preguntó Jessica, frunciendo el ceño confundida mientras intercambiaba una mirada rápida de desconcierto conmigo.—Para nada me lo parece —contestó Ann al instante, clavando sus ojos directamente en los míos con una intensidad afilada y calculada—. ¿O tú qué opinas, Lori?—Yo... —balbuceé, sintiendo cómo el corazón me empezaba a martillar salvajemente contra las costillas como un pájaro atrapado.—¿Lo ven? Está totalmente dentro —declaró Ann con una sonrisa falsa y escalofriante. Dio media vuelta sobre sus talones y regresó hacia la cocina, echándome una mirada matadora por encima del hombro—. Solo denme un segundo para servir la comida y nos ponemos manos a la obra.Jessica se encogió de hombros con desinterés, recargándose contra los cojines acolchados de la sala.—Bueno, si tú lo dices. Supongo que un juego rápido no le hace daño a nadie.

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status