Compartir

Reclamada por un licantropo
Reclamada por un licantropo
Autor: Némesis

1

Autor: Némesis
last update Fecha de publicación: 2026-06-08 15:30:40

Capítulo 1

Deseaba con todas mis fuerzas poder retroceder el tiempo, despertar esta mañana y empezar de nuevo. Habría dado lo que fuera por borrar las últimas horas, pero desearlo no iba a salvar mi vida... ni mi cordura.

En lugar de eso, seguí corriendo. Mi costado era un incendio de dolor y mis pulmones ardían con cada bocanada de aire frío.

Esquivé un tronco, pero tropecé con una raíz traicionera; mi tobillo se dobló y el dolor punzó con fuerza, pero logré mantenerme en pie.

El miedo era tan devorador que apenas registré el daño físico. Si me rendía, moriría más rápido, pero no quería ver el final mientras aún tuviera aliento.

Detrás de mí, el sonido rítmico de pies golpeando la tierra se acercaba. Se me inundó el pecho de terror. Quise gritar, pero no me quedaba aire; solo un gemido ahogado escapó de mis labios.

Sé que son más rápidos que yo. Ya podrían haberme atrapado, pero están jugando conmigo, y eso es mil veces peor. ¿Qué clase de juegos retorcidos me esperan cuando me alcancen?

Para no sucumbir al agotamiento de mis músculos, mi mente se escapó hacia el inicio de este desastre.

Todo empezó a las cinco de la mañana.

Metí mi bolsa en el coche, emocionada por el viaje de cinco horas para ver a mi mejor amiga, Jenny. Íbamos a comprar, a charlar... a disfrutar. Todo se fue al infierno cuando me detuve a cargar gasolina. El peor maldito lugar del mundo.

Estaba terminando de llenar el tanque cuando una camioneta se detuvo detrás.

No les presté atención a los dos hombres que iban dentro, hasta que sentí unos brazos rodeándome.

Grité, pateé, luché, pero él era demasiado fuerte. Me lanzó dentro de la camioneta como un costal de papas y cerró la puerta.

Recuerdo la mirada de uno de ellos a través de la rejilla: un tipo de unos veinti tantos años con una cicatriz en la barbilla y ojos fríos, cargados de una lujuria que me dieron ganas de vomitar de puro miedo.

Por supuesto, ignoraron mis gritos mientras nos internábamos en el bosque, lejos de cualquier rastro de civilización.

Cuando la camioneta finalmente se detuvo, el terror me paralizó.

Pero mi instinto de supervivencia se encendió. No voy a dejar que me toquen sin pelear, me juré.

Si voy a morir, será luchando.

En cuanto abrieron la puerta, me lancé sobre mi secuestrador. ¿Con qué fuerza? No tengo idea, pero caímos al suelo y hundí mis uñas en sus párpados con toda mi rabia.

Él gritó, y sentí una satisfacción salvaje hasta que alguien me levantó por el cabello, tirando con tanta fuerza que sentí que me arrancaban el cuero cabelludo.

La cosa más dolorosa del mundo.

Entonces aparecieron los demás. El que parecía el líder, un tipo cuarentón a mi parecer tenía una cicatrices en la cara; detuvo al que yo había atacado.

—No, Joel, no puedes matarla todavía —gruñó.

—¡Mira lo que me ha hecho esta idiota! —gritó Joel, sangrando por los ojos.

—Cállate. Se curará esta noche —respondió el mayor, evaluándome como si fuera un trozo de carne— Queremos que luche. Hará que la caza sea más interesante.

¿Caza? Mi corazón casi se detiene.

—Le daremos quince minutos de ventaja —sentenció el líder—. Después, comienza la cacería. El que la capture se queda con su muerte. Déjenla en pedazos, pero dejen su cabeza intacta. Los Kingwolf deben saber que era una mujer.

No podía creer lo que oía. ¿Iban a comerme? ¿A despedazarme? Mi garganta se cerró cuando la bilis subió.

El líder de esa partida de enfermos miró a los otros, que ya empezaban a desnudarse en medio del claro del bosque, quedándose totalmente expuestos y listos para algo que mi mente asustada no lograba procesar.

—No te muevas hasta que yo lo diga —me advirtió el hombre mayor con una sonrisa asquerosamente maligna— Y después, corre como el viento, conejita. Quizás si corres lo suficiente, te maten rápido por la rabia en lugar de violarte primero.

Me quedé allí, congelada, mirando a esos hombres completamente desnudos y hambrientos. Esto tenía que ser una pesadilla, una horrible pesadilla. No podía ser real, ¿cierto? Pero el frío del bosque y el dolor de mi cuero cabelludo me decían que el horror acababa de empezar.

Me quedé allí, petrificada, viendo cómo esos hombres caían sobre sus manos y rodillas.

Jamás había visto un ritual satánico, pero este era como un ritual de esos; arqueaban sus espaldas y sacudían sus cabezas como si estuvieran rezando al mismísimo diablo.

Esto no puede ser real, pensé, tengo que estar alucinando.

Retrocedí, a punto de caer, pero el hombre mayor me atrapó.

Sus dedos se enredaron en mi pelo con violencia y me inmovilizó el brazo contra la espalda, a estás alturas mis articulaciones estaban gritando y mi cuero cabelludo también.

Se rió contra mi oído mientras yo parpadeaba, intentando borrar la imagen que tenía delante, es que... Era simplemente horrible.

—Oh, sí, es real —susurró con una diversión, tenía ganas de escupirle la cara Pero la posición en la que estaba no me lo permitia— El pelaje. Los huesos rompiéndose. Sus caras cambiando... Estás viendo un milagro de la naturaleza. Los hombres-lobo existen. Sorpresa.

Me soltó y tropecé hacia atrás contra un árbol. Cuatro pares de ojos maquiavelicos y hambrientos se fijaron en mí.

¡Oh m****a, m****a, m****a! Eran lobos. Unos putos lobos reales de un tamaño imposible. Yo leí crepúsculo y no me parecían así de horripilantes.

Un gemido estrangulado escapó de mi garganta mientras la adrenalina recorría mis venas como lava hirviendo.

—¡Corre, conejita! —gritó el líder— ¡Corre por tu vida!

Entendí entonces que para ellos yo no era humana; era una presa. Algo para perseguir y despedazar. Me di la vuelta y corrí como si los sabuesos del infierno me pisaran los talones... porque literalmente lo hacían.

Corrí durante lo que me pareció una eternidad. Mis pulmones eran puro fuego y mi costado me pinchaba con cada paso que daba, pero me negaba a rendirme, ni muerta me rendiría.

Entonces, escuché el sonido característico de patas golpeando el suelo musgoso, el jadeo de una bestia acercándose.

Algo golpeó mi espalda y salí volando. Caí de bruces, jadeando por aire. Al girarme, vi a uno de los lobos marrones acechándome, con los dientes al aire.

Sentía que mi vida pasaba ante mis ojos.

En un acto de desesperación, cuando saltó sobre mí, y no sé cómo, pero rodé y le lancé un puñado de tierra a los ojos.

El animal gimió, frotándose la cara con la pata, y aproveché ese segundo para ponerme en pie y seguir huyendo. En mi vida había Sido tan ágil como ahora.

Pero mi cuerpo estaba llegando a su límite. Otro lobo me cortó el paso, bloqueando mi única salida.

Animal de m****a.

Tropecé con el cuerpo peludo de un segundo lobo y caí de espaldas, agotada, viendo cómo ambos se preparaban para saltar y desmembrarme.

Cerré los ojos, esperando el final.

A ver, dije que ni muerta me rendiría pero es que estaba muy cansada, hasta respirar dolía.

Entonces, un destello negro salió de la nada.

Un lobo negro, mucho más grande y poderoso, embistió al que estaba a punto de atacarme.

¿Qué rayos?

El aire se llenó de gruñidos salvajes y el sonido de carne desgarrándose.

Me arrastré como pude lejos de la pelea, viendo con horror y fascinación cómo el lobo negro se enfrentaba a los otros dos. Era una máquina de matar. Este si se parecía a los de Crepúsculo.

Con una fuerza brutal, desgarró la garganta del primero y, en segundos, acabó con el otro.

Me puse en pie, mareada, e intenté correr de nuevo, pero choqué contra una rama baja.

Que bruta.

El dolor en mi frente fue insoportable. Al tocarme, sentí la sangre caliente empapando mis dedos. El mundo empezó a dar vueltas.

Me desplomé, viendo a través de una neblina cómo el lobo negro terminaba con un tercer atacante que intentaba huir.

Cuando terminó, se volvió hacia mí. Sus ojos no eran salvajes; eran de un color chocolate fundido, profundos e hipnotizantes. Se acercó lentamente. Yo estaba segura de que era la siguiente en su lista. Por lo menos tendría una muerte rápida.

Pero entonces, hizo algo que me dejó atónita: movió la cola.

Hizo un suave gemido y agachó la cabeza, ofreciéndome una extraña señal de amistad.

Me quedé mirándolo, y mientras lo hacía, su cuerpo empezó a cambiar. El hocico se acortó, el pelaje desapareció y sus patas se convirtieron en manos bronceadas.

En segundos, el lobo se transformó en un hombre.

Era un hombre imponente, desnudo y cubierto de un brillo de sudor y sangre. Incluso de rodillas, su presencia era abrumadora.

Tenía una mandíbula dura, pómulos marcados y unos ojos que me miraban con una intensidad que me hizo olvidar cómo respirar. Estiró una mano y me acarició la frente.

—Vas a estar bien —su voz era muy profunda y ronca, pero muy sexy—. Estás a salvo. Yo los maté.

Quise hablar, quise gritar o preguntar mil cosas, pero mi mente estaba en shock.

Solo podía observar sus músculos definidos, su fuerza bruta y el extraño magnetismo que emanaba.

Cuando me levantó en sus brazos, ocurrió la cosa más extraña del mundo, bueno otra de las cosas más extrañas del mundo, sentí que por fin podía dejar de luchar.

La oscuridad me reclamó, y por primera vez en este día de pesadilla, cedí a ella con la sensación de que, por alguna razón, este hombre-lobo no me dejaría caer.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Comentarios (1)
goodnovel comment avatar
seudonimo.lisa
me gustó mucho
VER TODOS LOS COMENTARIOS

Último capítulo

  • Reclamada por un licantropo   CAPÍTULO 55: EL CÓDIGO DE SANGRE

    CAPÍTULO 55: EL CÓDIGO DE SANGRE(Punto de vista de Damon)Incluso desde la distancia, podía escuchar el gruñido de la voz de Leonard Hillwolf saliendo del teléfono de Liam, pero las palabras reales se perdieron cuando Michel luchó contra mí en lugar de dejarme ir. Escuché a Jacob arrastrar a Katie de vuelta al interior de la casa por encima de mis propios gruñidos y rugidos; apenas me daba cuenta de que provenían de mí mientras Michel y yo rodábamos por el barro.Mi primo luchaba mejor que yo, incluso manteniéndose en su forma humana; se sentía más cómodo así últimamente. A pesar de estar medio transformado, no podía quitármelo de encima; cuando intenté arremeter, el lodo hizo que Michel fuera demas

  • Reclamada por un licantropo   CAPÍTULO 54: RASTROS BAJO LA TORMENTA

    CAPÍTULO 54: RASTROS BAJO LA TORMENTA(Punto de vista de Damon)La lluvia lo empeoraba todo mil veces. Sabía que rastrear el olor de Amanda sería casi imposible. Cuanto más fuerte caía el agua, más se desvanecía la esperanza de captar su rastro, y mi lobo estaba medio loco cuando llegué a su casa.Katie estaba sentada en el porche esperándome; olía a miedo con tanta intensidad que ni la lluvia podía ocultarlo. Se levantó de un salto en cuanto me vio aparecer en el último escalón.—Aquí tienes, son de Merl —Katie me arrojó unos pantalones de chándal, apartando la mirada de mi desnudez mientras me advertía—: Bea está aquí.Estaba demasiado aterrorizado para que me importara algo m&aacut

  • Reclamada por un licantropo   CAPÍTULO 53: EL DESPERTAR DE LA BESTIA

    CAPÍTULO 53: EL DESPERTAR DE LA BESTIA(Amanda)—El guepardo me dijo que guarda a sus presas como esta durante meses y nunca se vuelven contra él —escuché a Rich quejarse afuera, sonando como un niño caprichoso—. Solo les da sangre cuando termina de jugar con ellas y se curan. Los gatos juegan con sus capturas durante meses, a veces años; por eso saben estas cosas. Dice que simplemente las mantiene... enérgicas.—Sí, apuesto a que sí.De repente, un golpe seco resonó contra el metal del coche. Leonard, el Alfa de los Hillwolf, le había dado un revés a Rich.—¡Estúpido! —rugió Leonard—. Las está vendiendo en el mercado negro. Las mantiene borrachas de sangre y las alquila. Es un g

  • Reclamada por un licantropo   CAPÍTULO 52: EL RUGIDO DEL ALFA

    CAPÍTULO 52: EL RUGIDO DEL ALFA(Punto de vista de Damon)El timbre estridente de un teléfono móvil resonó en el bosque, sonando completamente fuera de lugar en la pacífica tranquilidad de la naturaleza. Detuve mi patrulla al borde de la frontera con los Hillwolf y volví la cabeza, gruñendo y mostrando los dientes.Irritado, me transformé y me quedé desnudo en el bosque, usando el viejo arnés de la ORGANIZACIÓN que me prestó Michel, el cual me quedaba demasiado suelto como lobo y demasiado ajustado en forma humana. Saqué el teléfono del clip. Había estado lloviendo toda la noche y tuve que luchar para extraerlo de la funda impermeable mientras me refugiaba bajo un árbol. Estaba a punto de rugirle a quien fuera, hasta que vi que era Katie.Respondí de inmediato, olvidando la lluvia.

  • Reclamada por un licantropo   CAPÍTULO 51: LA SED EN LA OSCURIDAD

    CAPÍTULO 51: LA SED EN LA OSCURIDAD(Punto de vista de Amanda)Se sintió como si hubieran pasado mil años antes de que comenzara a despertar. Luché por moverme, pero alguien tiró de mi cabello con tanta fuerza que intenté gritar, pero no pude. La pesadilla regresó con una fiebre enfermiza.Todo mi cuerpo se tensó de pánico cuando sentí que me asfixiaba. Al principio pensé que todavía tenía esa mano alrededor de mi garganta, pero la realidad era peor. Un paño me obligaba a mantener la boca abierta de par en par; mis mejillas estaban hinchadas y me dolía la mandíbula. Tenía las manos atadas a la espalda y, cuando intenté patear, descubrí que mis piernas también estaban inmovilizadas.—Te dije que volvería.El que sostenía mi cabello tir&oacut

  • Reclamada por un licantropo   CAPÍTULO 50: SOMBRAS BAJO LA LLUVIA

    CAPÍTULO 50: SOMBRAS BAJO LA LLUVIA(Punto de vista de Amanda)No entendía la obsesión de Katie con ese imbécil, pero sí sabía que haría todo lo posible para evitar que Merl la lastimara de nuevo, incluso si eso significaba salir bajo la tormenta a comprar un helado.—¿Qué sabor quieres?—No hay mal sabor de helado —dijo Katie con una sonrisa pálida.—Bea, ¿alguna sugerencia?—Me gustan todos. Cualquier helado es un placer —coincidió Bea.Me di cuenta de que mis hermanas no estaban acostumbradas a las indulgencias más simples, y decidí que el viaje valía la pena. Ni siquiera me molesté en buscar un paraguas, a pesar de que el agua caía con una fuerza desmedida. Para cuando me puse al volante de mi coche, estaba empapada. Me qued&ea

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status