INICIAR SESIÓNInstituto Valle Alto siempre es ruidoso.
Taquillas cerrándose de golpe. Gente gritando y riendo.
Mantengo la cabeza baja y abrazo los libros contra el pecho, siempre lo hago.
Me hace sentir más segura, como si si me mantengo lo suficientemente pequeña, nadie me notara.
Pero siempre lo hacen.
No por mi culpa.
Por él.
Mateo está al final del pasillo con sus amigos del baloncesto y todos se ríen de algo que dijo.
Parece perfecto como siempre, limpio y seguro de sí mismo... Como si fuera el dueño del colegio.
Entonces me ve.
Su rostro cambia por completo.
Deja a sus amigos y se acerca a mí.
"Hola, cariño", dice suavemente.
Me rodea la cintura con el brazo y me acerca a mí.
Me besa la sien.
Algunas chicas nos miran fijamente. Uno incluso suspira.
Desde fuera, parecemos perfectos.
"¿Estás bien?" pregunta.
"Sí", respondo rápidamente.
Su mano presiona más fuerte en mi cintura.
"¿Por qué no respondiste a mi mensaje anoche?"
"Estaba estudiando. Me quedé dormido."
Sonríe, pero sus ojos no.
"No me ignores."
"No lo estaba."
Sus dedos se clavan en mi piel un segundo.
Luego se relaja y me besa la cabeza otra vez.
Todos ven el lado dulce.
Nadie ve el resto.
Después del colegio, me dice que me suba a su coche.
No preguntó.
Me lo dice, sin dejar lugar a dudas.
Subimos hasta el mirador a las afueras del pueblo. Allí está tranquilo, no viene nadie, así que también hubo ruido.
Hace scroll en el móvil. Aprieta la mandíbula.
"¿Por qué le hablabas?" me preguntó.
"¿A quién?" Respondí con voz temblorosa.
Me mira despacio. "No te hagas el tonto."
Mi corazón empieza a latir rápido.
"El chico de química", dijo con frialdad.
"Oh. Estábamos hablando de deberes." Dije mirando hacia abajo.
Se ríe.
Pero no es una risa agradable.
"¿Crees que soy tonto?"
"No." Dije mientras mi corazón latía con fuerza contra mis costillas.
"¿Crees que no veo cómo te mira?"
"No sabía que me miraba así." Murmuré.
Mateo se gira completamente hacia mí.
"¿De verdad crees que alguien te elegiría a ti antes que a mí?"
No respondí.
"Eres huérfana, Valeria", dice con calma. "Soy el único que te amará de verdad. Recuerda eso."
Siento como si me hubiera dado una bofetada.
Dejo de respirar un segundo.
Me digo a mí misma que solo está enfadado.
No lo dice en serio.
¿Derecha?
"No intentaba hacer nada", digo en voz baja.
"Trabajo duro por esta relación", dice. "Y ni siquiera puedes respetarme."
"Te respeto."
Niega con la cabeza como si le hubiera decepcionado.
El silencio en el coche se siente pesado.
Luego suspira y me aparta el pelo.
"Solo me pongo celoso porque te quiero."
Ahí está.
La voz suave.
La excusa.
Asiento.
¿Qué más se supone que debo hacer?
Al día siguiente
Oh, esto es peor que ayer.
Veo a Catalina en su taquilla.
Se ríe demasiado fuerte. Su mano está en su brazo.
No lo mueve.
Me detuve al verlo.
Me ve mirando.
Y él sonríe con picardía.
Como si estuviera esperando una reacción.
Me obligué a pasar junto a ellos como si no me importara.
En la comida, se sienta frente a nosotros.
Por supuesto que sí.
Mateo habla. Se ríe de todo, sea gracioso o no.
Apenas como mi comida, y luego lo veo.
Debajo de la mesa.
Su talón se desliza contra su pierna.
Me quedo paralizado un segundo
Sigue hablando como si no pasara nada.
O quizá me lo imaginé.
Luego lo hace de nuevo y se me revuelve el estómago.
Después de comer, lo aparto a un lado.
"¿Por qué actúa así contigo?" Pregunto.
"¿Quién?" me preguntó con una mirada afilada que casi me atravesó el alma.
"Catalina, por supuesto", dije, aún incapaz de mirarle a los ojos.
"¿Actuar como qué?" dice.
"¿Sabes qué?"
Suspira fuerte.
"Estás paranoico otra vez."
Otra vez.
Esa palabra me hace sentir pequeño.
"No soy paranoico."
"Eres insegura, Valeria. No es culpa mía."
Ni siquiera sé por qué estoy pidiendo perdón.
Esa noche, me pongo delante del espejo.
Quizá tenga razón.
Quizá soy demasiado sensible.
Quizá a otras chicas no les importaría.
Toco mi cintura donde me apretó antes.
No fue para tanto.
La ceniza puede ser dulce.
A veces me invita a café.
Me manda un mensaje de buenos días.
Sube fotos nuestras en internet.
Me coge de la mano en público.
Por su culpa, la gente no vuelve a acosarme.
Simplemente cambia cuando estamos solos.
Pero ninguna relación es perfecta.
Todo el mundo dice que el amor requiere esfuerzo.
Quizá solo necesito esforzarme más.
Siento una opresión en el pecho.
Como si algo estuviera mal.
Lo ignoro.
Mañana es mi cumpleaños.
Veinte... Veinte años, se siente grande.
Importante, y no quiero una fiesta.
Ahora por fin puedo darle mi virginidad a Mateo.
Siempre me lo había pedido y yo le decía que esperara hasta mi vigésimo cumpleaños.
Me había hecho verle tener sexo con otras chicas en el pasado. Dice que eso me ayuda a ser leal.
Dice que cuando le dé mi virginidad, dejará de tener sexo con otras chicas y solo lo tendrá conmigo.
Mañana cumpliré veinte y por fin se lo daré para que por fin pudiera tener paz.
Nada de peleas.
No Catalina.
No me siento pequeño.
Le había dicho a Mateo que quería algo sencillo.
Sonríe despacio.
"Tengo algo especial planeado", dice.
Hay algo en la forma en que lo dice que me pone nervioso.
"¿Como cuáles?"
"Es una sorpresa."
Intento sonreír.
"Vale."
Esa noche, no puedo dormir.
El viento fuera suena extraño.
Abrazo mis rodillas contra el pecho.
Me siento inquieto.
Como si algo estuviera a punto de pasar.
No le tengo miedo a Mateo.
No exactamente.
Solo asustado.
Como si mi vida estuviera a punto de cambiar.
"Por favor, que mañana sea diferente", susurro.
No pido regalos.
Solo quiero que deje de doler.
Por un segundo, siento algo bajo la piel.
Como el calor.
Como la energía.
Luego desaparece.
Me siento.
"¿Qué ha sido eso?"
Nada me responde.
Quizá solo estoy nervioso.
Mañana cumplo veinte.
Mañana todo seguirá igual.
¿Derecha?
En el fondo, sé que eso no es cierto.
Y por primera vez, empiezo a preguntarme.
¿Soy yo quien cree en mentiras hermosas?
¿O estoy viviendo dentro de uno?
POV de Rafael Mi madre murió al amanecer, en el jardín, con mi padre a su lado. Había querido ver el amanecer una última vez, y había obtenido su deseo. El cielo había sido pintado en tonos de oro y rosa, y las flores habían estado floreciendo, y los pájaros habían estado cantando. Fue una mañana perfecta. Un final perfecto. Un adiós perfecto.No estuve allí cuando falleció. Ninguno de nosotros lo estuvo. Ella había querido que fuera así. Había dicho sus adioses el día anterior, en el jardín, rodeada de la familia que amaba. Nos había dicho que no la lloráramos, que no lloráramos por ella, que no nos aferráramos a ella. Nos había dicho que viviéramos, que amáramos, que siguiéramos adelante. Y luego había pedido estar a solas con mi padre.La sostuvo mientras daba su último aliento. La sostuvo mientras el fuego blanco se desvanecía de sus ojos. La sostuvo mientras ascendía, su espíritu elevándose para unirse a los antepasados que tanto había luchado por honrar. La sostuvo hasta que se
POV de ValeriaEl día que morí fue el día más hermoso de mi vida. El sol se elevó sobre las montañas como una bendición, pintando el cielo en tonos de oro y rosa y lavanda. Los pájaros cantaban en los árboles, sus voces dulces y claras. Las flores en el jardín florecían, sus pétalos brillantes de color, su fragancia llenando el aire. Era como si el mundo mismo estuviera celebrando, dándome la bienvenida a casa.Me desperté esa mañana sabiendo que sería mi última. Podía sentirlo en la forma en que mi corazón latía, lento y constante, como un tambor marcando el tiempo de una canción que casi había terminado. Podía sentirlo en la forma en que mi aliento llegaba, superficial y suave, cada uno un regalo que no había esperado. Podía sentirlo en la forma en que el fuego blanco dentro de mí parpadeaba y se atenuaba, ya no un infierno furioso sino una llama gentil, esperando ser extinguida.No sentía miedo. Sentía paz. Sentía que estaba lista.Rafael estaba a mi lado, como siempre estaba. No h
POV de ValeriaSabía que mi tiempo se acercaba. Podía sentirlo en la forma en que mis huesos dolían por la mañana, en la forma en que mi aliento se acortaba cuando subía las escaleras, en la forma en que mi corazón a veces se saltaba un latido y luego se aceleraba para alcanzarlo. Estaba vieja. Más vieja de lo que la mayoría de los lobos llegaban a vivir. Más vieja de lo que jamás había esperado ser. Y estaba cansada. No el tipo de cansancio que una buena noche de sueño puede arreglar. El tipo de cansancio que se asienta en tu alma y susurra que es hora de descansar.No temía a la muerte. Me había enfrentado a ella demasiadas veces para tenerle miedo ahora. Había mirado la oscuridad y me había negado a parpadear. Había luchado batallas que deberían haberme matado y había salido caminando. Había perdido a todos los que amaba y de alguna manera había encontrado la fuerza para seguir adelante. La muerte no era un enemigo. Era un viejo amigo, esperando pacientemente al final de un largo c
POV de Rafael La luz de la mañana se filtró en nuestras cámaras lentamente, gentil y dorada, extendiéndose por el suelo de piedra y subiendo por las paredes. Me desperté antes que Valeria, como siempre lo hacía ahora, y me quedé quieto a su lado, observándola dormir. Estaba tan pacífica en estas horas tranquilas, su cara suave, su respiración lenta, su mano descansando en la almohada a su lado. Estaba vieja. Ambos lo estábamos. Pero cuando la miraba, no veía las líneas en su cara o la plata en su cabello. Veía a la chica que había reclamado hace tantos años. Veíaa la mujer que me había salvado. Veía a mi compañera.Le había hecho un voto una vez. Fue la noche en que la maldición se rompió, cuando el fuego blanco había surgido a través de mi cuerpo y había hecho añicos la oscuridad que me había retenido durante tanto tiempo. Había estado recostado en sus brazos, débil y roto, y la había mirado y le había prometido que pasaría el resto de mi vida probando que era digno de ella. Había
POV de ValeriaAeron vino a mí en la primavera, cuando las flores florecían y el mundo era nuevo. Tenía veinticinco años ahora, un lobo adulto con una compañera y un hijo propio, pero cuando se sentó a mi lado en el jardín, me miró con los mismos ojos plateados muy abiertos que había poseído de niño."Bisabuela," dijo, "necesito preguntarte algo."Dejé a un lado el libro que había estado leyendo y me giré para mirarlo. Los años habían sido amables conmigo, considerando todo. Era vieja, anciana para los estándares de los lobos, pero mi mente seguía siendo aguda y mi corazón seguía siendo pleno. "Pregunta, pequeño. Responderé si puedo."Dudó, su ceño fruncido, sus manos apretadas en su regazo. Había visto esa mirada antes. La había visto en la cara de Rafael cuando era joven, en la cara de Rafael durante los días más oscuros de la maldición, en mi propia cara en el espejo cuando todavía trataba de entender quién era."Tengo una hija ahora," dijo. "Aurora. Solo tiene un año, pero ya pued
POV de Rafael Aeron no fue nuestro único hijo. Lyra y yo habíamos sido bendecidos con tres más a lo largo de los años, cada uno un regalo que no esperábamos y que no podíamos imaginar vivir sin él. Estaba Mira, nuestra primera hija, nacida dos años después de Aeron, con el cabello oscuro de su madre y los ojos plateados de su padre y un espíritu tan feroz que había aprendido a transformarse antes de aprender a caminar. Estaba Torin, nuestro segundo hijo, nacido cuatro años después de Mira, tranquilo y reflexivo y gentil, con manos de sanador y corazón de guerrero. Y estaba Sera, nuestra hija menor, nacida seis años después de Torin, salvaje y curiosa y temeraria, llamada así por la chica traviesa que había sido una de las amigas más cercanas de mi madre.Cuatro hijos. Cuatro herederos del Pack de la Luna de Sangre. Cuatro lobos que llevarían nuestro legado hacia el futuro. Nunca había imaginado que sería tan bendecido. Nunca había imaginado que estaría tan aterrorizado.Los años pasa







