LOGINEl silencio en el auto, al menos para mí, no resulta incómodo. Scott, debe sentirse completamente atrapado, a juzgar por la fuerza con que aprieta el volante. Una sonrisa amenaza con abrirse paso en mis labios. Sin embargo, lo detengo. Estoy enojada, se supone, estoy dolida porque creo que me está engañando.
Me bajo apenas estaciona, sin esperarlo. Comienzo a mirar por los alrededores hasta que doy con esa perra. La muy estúpida está mirando directamente hacia mi hombre, con una cara de ensueño y de triunfo.
No.
Con una maldita mirada de enamorada.
¿Johana ha estado enamorada de Scott?
Sonríe grande, hasta que me ve cuando Scott llega a mi lado y toma mi mano. Esta vez no me aparto de él, tengo que presumir en su cara. Y me encanta la mueca en su rostro, cómo la sonrisa se borró por completo y dio paso al enojo. Cuando llegamos a ella miro para todos lados asustada.
—¿Y bien? ¿Quién te persigue? —pregunto.
La observo, veo como tiene la mandíbula apretada. Luego, sonríe grande, como si verme la hiciera feliz.
—Hermana, qué alegría verte —dice dando un paso hacia mí para abrazarme.
Yo doy un paso atrás, chocando con el pecho de Scott.
—¿Sí? Porque no parecías tan feliz de verme hace unos segundos —escupo enojada—. Llamando a mi esposo para que venga a buscarte… ¿Estás teniendo una aventura con él?
—Alessandra… —comienza Scott.
Siento la vibración en su pecho al hablar.
—¡Claro que no, hermana! —se excusa falsamente ella.
Inmediatamente mira a Scott con cara de cachorro abandonado. Pongo los ojos en blanco para que vea que no me trago este discursito falso.
—Bueno, bien pareces la amante llamándolo a escondidas.
Mi voz suena fuerte, por lo que varias personas que pasan a nuestro alrededor nos quedan mirando. Sobre todo a ella, cuando he mencionado la palabra amante. Scott detrás de mí no dice nada, tampoco se aparta. Johana lo mira en busca de ayuda. Está claro que en su plan, no entraba que yo apareciera.
—No… no sabía que ibas a venir con él —dice inocentemente—. Pensé que te quedarías con la abuela.
Me río de forma burlesca.
—¿Para poder besuquearte con mi esposo?
Me doy vuelta y le doy una gélida mirada a Scott.
—Nunca te creí capaz de eso.
Él traga saliva. Me mira completamente contrariado. Eso solo va confirmando mis sospechas. Me giro hacia mi hermanita, la recorro de arriba abajo, vestida con un estilo similar al mío. Sonrío con burla.
Patética.
—Ese vestido, es mío —me río al darme cuenta. Sus mejillas se ponen rojas, yo creo que de rabia y de vergüenza—. No estamos tan mal como familia para que tengas que usar mi ropa, hermanita.
Me agrada mucho ver lo sorprendida que está por mi actitud. Eso me hace darme cuenta de cuán débil fui. De cuán tonta fui. No entiendo por qué cambié mi personalidad, cuando yo siempre fui agresiva, siempre iba por lo que quería. Me encantaba el liderazgo, me era completamente fácil hablar en público. Siempre fui más inteligente que ella, mejores calificaciones, más amigos…
Fui estúpida, pero eso lo corregiré en mi nueva oportunidad de vida.
No fui mala con ella, a pesar de que mi padre en muchas ocasiones le daba el favor. Casi como si se olvidara que yo también era su hija. Tal parece que los hijos de las amantes son más queridos. Mi abuela me dijo que mi papá amaba mucho a mi mamá, que no entendía cómo es que la había engañado. Supongo que es la naturaleza de los hombres, o eso es lo que dicen.
Por mi parte, creo que son unos cobardes.
Pero de todos modos, no fui mala con ella. Nos criamos juntas, podríamos haber tenido un vínculo más fuerte, sin embargo, Johana era la que siempre se alejaba. Me considero alguien amigable, no suelo juzgar por la primera impresión, y me gustaba tener una hermana. Hasta que Johana comenzó a tener esas molestas actitudes. Parecía que siempre competía conmigo por cualquier cosa.
Mirando hacia atrás, incluso trataba de competir por la atención de Scott, pero él siempre tenía ojos para mí. En mi estúpida mente, no creí que ella haría algo para meterse entre nosotros, y yo todavía me preocupaba por ella, a pesar de que me estaba jodiendo.
Eso ya se terminó.
En esta vida, la que sufra, no seré yo.
Johana mira hacia todos lados tratando de decir algo. Claro, como no pensó que yo iba a venir, no encontró nada mejor que ponerse mi ropa.
—A mí me queda mejor —muevo la mano con desdén.
—Alessandra, no entiendo por qué estás siendo tan cruel —se lamenta con esa vocecita de falsa inocencia.
—¿Y bien? Dónde están los que supuestamente te están siguiendo, porque no veo a nadie y a ti muy tranquila —espeto.
Johana traga saliva. Entre molesta y frustrada. Todo lo que tenía planeado hacer a solas con mi esposo, se fue al carajo. Se siente bien arruinar sus planes. Bien, fácilmente podría acostumbrarme a esta sensación. Ella no dice nada, así que me canso de esperar. Vuelvo sobre mis pasos hacia el auto nuevamente. No miro si me siguen o no, estoy segura que lo harán.
—Creo que mejor debería tomar un taxi, no quiero provocar discordia entre ustedes…
La miro mal.
—Súbete de una vez.
Entro en el auto, por supuesto que en el asiento del copiloto. Scott sube en un silencio sepulcral, con la mandíbula apretada y el ceño fruncido. Ni siquiera miro a Johana. Siento unas terribles ganas de dejar caer mi mano en su mejilla. En ambas, para ver cuánto demora en desaparecer el rojo.
Inhalo lentamente y suelto. No debo apurarme demasiado. Sé lo que va a pasar después de esto, y me encargaré de frustrar cada cosa. En mi vida anterior, en dos días Scott me va a pedir el divorcio. En ese momento, yo no entendía nada, pero tiempo después ella me confesó que le había mostrado fotos de mí con otro.
Fotos manipuladas, claramente.
En ese momento, yo me negaba a darle el divorcio. Y nos llevó a peleas interminables y a él alejándose cada vez más de mí. Esta vez, será diferente. Cuando llegamos a la casa de mi abuela, me bajo rápidamente sin esperar a ninguno de los dos. Pero en vez de perderme, me quedo a un lado escuchando lo que hablan.
Escondida detrás de la puerta principal, lo suficientemente cerca para escuchar, pero lo bastante lejos para que no me vean.
—Lo siento mucho, Scott. Lo que menos quería era que ustedes pelearan —dice ella.
—¿Qué es lo que quieres a cambio de que me digas cómo se filtró la información de mi empresa?
—No es correcto hacerlo aquí, cualquiera podría escuchar —dice más bajo, apenas si puedo escuchar—. Tengo a alguien que me entregará esa información, pero solo me dijo que es alguien muy cercano a ti.
¿Cercano a él?
Conozco a las personas que están a su lado, llevan años trabajando con él. En aquel entonces, la información que se había filtrado correspondía a un proyecto millonario, que terminó adjudicándose la competencia. Sin embargo, algo es distinto ahora, porque nunca se había encontrado al culpable, la única respuesta había sido que hackearon el sistema.
¿Será que con mi intervención hoy cambié algo?
Hago una mueca. Si es así, no me gusta para nada.
O quizás, Johana va a cambiar su método o estrategia. No puedo subestimarla, antes destruyó mi vida por completo y yo no pude hacer nada. Es claro que viene planeando esto desde hace mucho tiempo.
—Scott… Solo quiero estar a tu lado —dice ella en un tono de voz mucho más amoroso—. Siempre te he amado.
Abro los ojos y la boca completamente sorprendida. Al final, si estaba enamorada de él. Scott no dice nada por varios segundos, seguro que está sorprendido igual que yo. O quizás ya lo sabía.
—¿Qué dices? Estoy casado, Johana. Estoy casado con tu hermana —espeta con voz dura.
—Lo sé, lo siento —se disculpa.
Luego veo atravesar la entrada a Scott. Va caminando a paso largo, con los hombros tensos como si estuviera escapando. Decido irme, pero no antes de escuchar a Johana destilar veneno.
—Vas a ser mío, Scott. No me importa si tengo que obligarte.
Habían dos mensajes que venían desde un número desconocido.«Si quieres protegerla, aléjate de ella.»Luego, otro mensaje que iba acompañado de una de las fotos que nos sacaron con máximo.«No debería resultarte tan difícil, después de todo.»Ni siquiera aparece un número de teléfono, solamente “desconocido”. Poco a poco comienzan a alinearse todas las piezas respecto de Scott.—Nunca te pondría en peligro —dice con la voz ronca, como si le costara hablar—. Si me tengo que alejar…—¡No! —lo interrumpo con fuerza. Dejo el celular en la mesa y me levanto de sus piernas. Camino un poco por la habitación. Scott no dice nada, pero por más que camino, no se me ocurre nada. —¡Dios, son demasiadas cosas en tan pocos días! Me doy vuelta a mirarlo. Scott está en la misma posición. —¿Te habrías alejado de mí sin decirme nada? —mi tono de voz suena adolorido. —Sí.No necesitó decir nada más. Su expresión también me lo decía. Había pura determinación y verdad en sus palabras. Al menos no me
Decir que estoy sorprendida es quedarse corto.Cómo es que llegamos a esto.Prácticamente me está diciendo que mi mamá se casó con mi papá por despecho. Es decir, ¿nunca lo amó? ¿Y qué historia de mierda entonces me contó mi abuela? Máximo debe ver la expresión de mi rostro. Probablemente parezca que estoy teniendo un derrame cerebral, y sinceramente, así se siente.—Pero… —ni siquiera sé qué decir.—Entiendo que puede ser confuso…Hago un sonido que suena demasiado raro.—Sí, aunque confuso no creo que alcance a cubrir todo lo que siento ahora mismo —Miro alrededor de la cafetería, sin encontrar las respuestas que creo que busco—. Es que todo esto es surreal.Él asiente con la cabeza recostando su espalda en el asiento. Máximo también mira hacia los lados. Quizás pensando en qué decirme sin provocarme un aneurisma. —¿Cuántos meses de embarazo tenía mi mamá cuando volviste? —pregunto en voz baja.Él me mira confundido.—No… no lo sé, no lo recuerdo —responde—. Ese día ella me dijo q
Salí de la oficina triste y excitada.¿Cómo es posible semejante dilema?Pensé que a pesar de todo iba a terminar con un orgasmo.Y terminé sintiéndome insatisfecha y jodidamente triste.Veía en su mirada todo lo que se estaba guardando. Una parte de mí sabe que no me está siendo infiel, y creo que en mi vida pasada tampoco lo hizo. Necesito descubrir lo que hizo que cambiara su actitud hacia mí.Miro mi celular, todavía no hay novedades de las cámaras ni tampoco del agente. Eso me hace sentir aún más frustrada, así que decido que lo mejor es irme de compras, al menos si me van a hacer la vida imposible, bien puedo verme espectacular. No quiero volver a la casa de nuevo y quedarme sola con mis pensamientos, y tampoco puedo ir donde mi abuela, ella se daría cuenta de que algo anda mal.Ahora que vuelvo a tenerla, lo menos que quiero es que se preocupe y enferme.En mi vida pasada, nunca pude despedirme de ella. Cayó enferma un día y nunca más se levantó. Sé que si me quedo sola, voy a
POV Scott Estoy desesperado. Mi mente está cubierta por una niebla mental roja que no me deja ver con claridad. Todo esto es una m****a, y trato de mantenerme sereno para poder pensar y analizar todo. Hasta que entró ese idiota. Ella lo llamó. Ella tiene su número. ¿Se había contactado antes con él? ¿Le gusta? ¿Guardó su número en caso de que lo nuestro no funcionara? O peor, quizás quiere engañarme porque cree que la engaño con Johana. Un montón de preguntas que no hacen nada por aminorar mi furia llegan a mi mente sin parar. —¿Desde cuando maldita sea te hablas con él? —le gruño bajando su pantalón y las bragas con fuerza. La siento nuevamente y se los termino de sacar. Quiero follarla mientras la miro, mientras la obligo a mirarme. —¿Qué? —jadea ella. Desabrocho mi pantalón, me coloco entre sus piernas y me entierro sin esperar más tiempo. Su calor me recibe y me saca un gemido, que suena más como un gruñido. Está mojada para mí. Sus ojos están nublados por el placer;
—Muchas gracias por venir —le digo a Marcos cuando hemos salido de la sala de reuniones.Él me da una sonrisa traviesa.—No pensé que algún día llamarías —responde.Me río entre dientes y me encojo de hombros haciendo una seña hacia la sala de reuniones.—Ya ves, yo no pensé que iba a necesitar un abogado.La sonrisa coqueta desaparece y adquiere una expresión seria. Casi como el abogado en él tomara posesión. Me mira, luego hacia la puerta de reuniones y luego nuevamente a mí.—¿Qué es todo eso? ¿Cómo mierda estás en esta situación? — preguntó en voz baja.—Alguien me está acusando de filtrar información de la licitación, como ya sabes —explico moviendo la mano—. Alguien se está tomando muchas molestias porque le envío la información a Scott y a la junta al mismo tiempo.Marcos frunció el ceño.—¿Y Scott no te cree? ¿Cómo permite que te acusen así? Me muerdo el labio sin saber bien qué decir.—Sí me cree, pero tampoco tuvimos demasiado con lo que apoyarnos ahora —saco mi celular par
Entrar a la sala de reuniones, se siente como entrar al campo de batalla.La sala está llena de hombres en trajes, tirándome dardas con los ojos. No hace falta ni que me presente, ellos ya me consideran culpable. Ni siquiera me sorprendería que la policía estuviera en camino hacia aquí. Mi celular vibra en el bolsillo, lo saco rápidamente para ver que es Marcos, mi abogado.Creo que definitivamente lo voy a necesitar.Scott se sienta en la cabecera de la mesa, yo lo hago a su lado. Ninguno de los hombres me quita la mirada, seguramente esperando intimidarme, pero no lo logran. Me preocupan más, las repercusiones que esto pueda tener para Scott.Johana es tan estúpida que no se da cuenta de que intentar joderme, también podría perjudicar a Scott.Ni siquiera me sorprendo cuando ella entra también a la oficina. Camina hasta el final de la sala y toma asiento al lado de Rubi. No pasó desapercibido como uno de los accionistas de más edad, le da una mirada que bien podría ser cómplice. Es







