LOGINEntrar a la sala de reuniones, se siente como entrar al campo de batalla.La sala está llena de hombres en trajes, tirándome dardas con los ojos. No hace falta ni que me presente, ellos ya me consideran culpable. Ni siquiera me sorprendería que la policía estuviera en camino hacia aquí. Mi celular vibra en el bolsillo, lo saco rápidamente para ver que es Marcos, mi abogado.Creo que definitivamente lo voy a necesitar.Scott se sienta en la cabecera de la mesa, yo lo hago a su lado. Ninguno de los hombres me quita la mirada, seguramente esperando intimidarme, pero no lo logran. Me preocupan más, las repercusiones que esto pueda tener para Scott.Johana es tan estúpida que no se da cuenta de que intentar joderme, también podría perjudicar a Scott.Ni siquiera me sorprendo cuando ella entra también a la oficina. Camina hasta el final de la sala y toma asiento al lado de Rubi. No pasó desapercibido como uno de los accionistas de más edad, le da una mirada que bien podría ser cómplice. Es
Mi día no podía ser peor.No había recibido llamada por parte de Máximo y no pude tener mi tranquilo día de compras. Lo que significa que todavía estaré vistiendo estas ropas horribles un día más. La llamada en pánico de Scott no me permitió seguir con lo planeado. Su voz apenas se escuchaba, como si le costara hablar.Soy consciente de todo lo que pasó, y el hecho de que yo haya renacido.Y que todavía está en período de prueba. —Necesito que vengas de inmediato a la empresa, por favor. Y con ese tono de cachorro abandonado, no me pude resistir. Nunca he dicho que fuera una chica difícil, solo selectiva. No cualquiera puede tener el honor de mi presencia y mi amabilidad. Al llegar a la empresa, la recepcionista me da una sonrisa tensa, lo que me hace pensar que debe ser algo muy malo si ella está enterada.Cuando las puertas del ascensor se abren, me encuentro cara a cara con la secretaria de Scott, Rubi.—Buenos días, señorita Alessandra.Si la recepcionista estaba tensa, Rubi par
Punto de vista de ScottCierro la puerta de la entrada con más fuerza de la necesaria. Mi cabeza es un puto torbellino y el enojo corre por mis venas impidiéndome pensar con claridad. Estas últimas horas han dado vuelta por completo mi vida.Primero con el tema de la empresa y la filtración de los datos. Millones de dólares se perdieron, y ahora tengo a la junta respirándome en la nuca. Todavía me parece extraño que Johana tenga esa información, porque ha estado en tratamiento por su enfermedad por varios años en el extranjero. Cuando me llamó y me dijo que tenía esa información, que alguien se había contactado con ella, pero que no conocía a la persona, tuvo mi atención. Después de todo, había una rata en mi empresa y necesitaba saber quién era antes de tener la reunión con el consejo, es decir, en tres días.Me subí a mi camioneta y dejé salir un suspiro. Apoyé la cabeza en el respaldo antes de siquiera encenderla. Primera vez en estos años de casados que yo salía sin que Alessan
Cuando termina el incómodo desayuno, Scott y yo tomamos nuestras cosas y nos vamos a nuestra casa. Nadie más habló en el desayuno posterior a eso. Miré cada cosa que hacían, cada expresión que tenían, haciéndolos sentir más incómodo. De vez en cuando le daba sonrisas a mi abuela, que no parecía afectada por el silencio. Lo que es de esperarse, es decir, mi abuela tuvo que sacar a flote la empresa en un mundo de hombres arrogantes que quisieron verla fracasar. Esto no es nada para ella. En el auto ninguno de los dos dijo nada, aunque presentía que Scott quería hablar. No fue hasta que llegamos a la casa que explotó.—¿Quienes eran esos cinco tipos que querían casarse contigo? —preguntó apenas cruzamos la puerta.En su tono de voz había molestia y celos. Antes nunca había tenido que preocuparse de eso porque solo tenía ojos para él. No estaba en mi objetivo contarle para provocar celos, ni siquiera las tomaba en cuenta. —¿Para qué quieres saber? Han pasado varios años desde eso —respo
A la mañana siguiente, me desperté primero que Scott y bajé a la cocina. Por suerte, ya estaban preparando el desayuno, porque tenía tanta hambre que deseaba comer de todo. ¿Será porque estuve muerta? Ahora mi cuerpo quiere recuperar esos momentos. Quizás suena muy loco, pero ahora para mí todo es probable. Renací, después de todo, no creo que eso sea normal.Aun me cuesta aceptarlo del todo, parece como un sueño.Me sorprendo cuando en la mesa, ya está sentada Johana. Mira qué madrugadora, no recuerdo que lo haya sido en mi otra vida. Bien podría ser cierto ese dicho de que el mal nunca duerme. Una pequeña risa sale de mí al pensar en eso, lo que hace que ella levante la cabeza. La taza de café que se había llevado a los labios, queda a medio camino.O mejor, espero que nuestros gemidos le hayan quitado por completo las ganas de dormir. Que de la rabia y envidia no haya podido cerrar los ojos.—Tan sola, Johana, ¿qué pasa con los demás? —pregunto. Me mira y aprieta la mandíbula. To
El resto de la fiesta, observo todo a mi alrededor con nuevos ojos. Me quedo siempre al lado de mi abuela, pero no pierdo de vista a Scott ni a Johana. Ella se pasea junto a sus padres. Mi papá ni siquiera ha venido hacia la abuela, y eso la entristece.—Él no era así —suspira con pesar—. Pero ha cambiado tanto, que ya no lo reconozco.—Es mi padre, pero lo único que siento hacia él es indiferencia.A mi mente viene el recuerdo de cómo abandonó a mi abuela en manos de su esposa e hija. Se me aprieta el pecho y me dan unas tremendas ganas de llorar. De ir a enfrentarlo en su cara, de gritarle que es un cobarde. Antes no me sentía así, pero ahora solo quiero gritarle lo mal hijo que es.—Hija, ¿por qué Johana llamó a Scott? —pregunta.Sabía que en cualquier momento me lo iba a preguntar. Ella no es tonta, a sus ochenta años tiene mente de acero todavía, y se vale por sí misma sin necesitar a los demás. Es la mujer más inteligente que he conocido, puedes preguntarle de cualquier tema y e







