FAZER LOGINDan conocía muy bien a sus padres y sabía cuan felices estaban ellos en ese momento. Sus sonrisas no habían desaparecido en ningún momento.
Su madre no había dejado de hacerle preguntas a Skylar sobre su embarazo y había compartido sus propias experiencias. También había conseguido su número de celular para mantenerse en contacto.
Algo que apreciaba de sus padres que en ningún momento habían hecho sentir incómoda a Skylar con preguntas sobre ellos.
—Dan, acompáñame a mi despacho —ordenó su padre.
Asintió y se levantó de inmediato. Había esperado ese momento desde que llamó a su madre para decirle que iría a la cena acompañado.
Skylar lo miró insegura, parecía preocupada por él y eso lo ánimo. Era alentador saber que se preocupaba por él. Eso ayudó a aliviar el dolor a causa del rechazo que había sufrido no hace mucho.
—No tardaremos —dijo dándole una sonrisa tranquilizadora.
Skylar asintió y regresó su atención a su madre. Él siguió a su padre a través del pasillo y entró al despacho justo detrás de él.
—¿Quieres beber algo? —peguntó su padre.
—No, estoy bien.
Su padre fue a sentarse detrás de su escritorio y con una mano lo invitó a sentarse frente a él.
En menos de una semana había estado sentado del otro lado de su puesto usual en el escritorio con un hombre mirándolo evaluativamente.
—¿Entonces? —Su padre parecía calmado, pero no se dejó engañar.
Durante su niñez y su adolescencia había hecho algunas travesuras, las típicas de alguien de su edad. Salirse a escondidas, tener una pelea y algunas otras cosas. Cada vez que su padre se había enterado lo había llevado a ese mismo lugar y le había dado una mirada calmada antes de hacer la misma pregunta.
Siempre había esperado con paciencia que él diera una explicación y luego le daría su castigo, no sin antes hacerle entender donde había estado su error. Eso lo había formado como el hombre que era. Había entendido el valor de la responsabilidad y la disciplina.
No era más un muchacho, pero todavía podía sentir como si él podría castigarlo en cualquier momento.
Estaba claro que no estaba allí porque su padre quisiera regañarlo por el embarazo, probablemente lo que le molestaba era que no hubiera estado para Skylar desde que ella se enteró de su embarazo. Podía decirle que ella no se lo había dicho, pero esa sería una excusa porque nada habría sucedido si él no hubiera actuado como lo hizo.
—Me equivoqué —admitió.
—Eso está bastante claro. Ella va a mitad de su embarazo y tú no te enteraste hasta hace poco. Entiendo porque no te lo dijo antes y espero que hayas aprendido tu lección.
—Así es.
—¿Has pensado en casarte con ella? Skylar será la madre de tu hijo y no quiero que nadie dude nunca que la tomas en serio.
Su padre podía ser muy moderno en muchas cosas, pero no cuando se trataba de responsabilidades. Para él solo existía un curso de acción ante ciertas cosas. Podía no compartir del todo su pensamiento, pero lo respetaba.
—Sí, pero esperaré que ella así lo desee. Siempre haré lo mejor para ella y para nuestro bebé. He cometido bastantes errores en lo que a Skylar respecta y, aunque no puedo prometer que no lo haré otra vez, estoy seguro de que haré lo posible por no volverla a lastimar.
Su padre lo miró con una sonrisa labios.
—Estoy orgulloso de ti. —Él se levantó y se acercó, luego le tendió la mano y lo jaló a un abrazo—. Felicidades, otra vez. Estoy seguro de que serás un gran padre.
—Tuve el mejor.
—Por supuesto que sí.
Los dos sonrieron.
—No la vuelvas a arruinar porque no queremos tener que elegir entre nuestro hijo o la madre de nuestro nieto porque no te gustará nuestra decisión.
Tal vez eso debería haberle molestado, pero, en cambio, le alegraba saber que Skylar contaba con el apoyo de sus padres.
—No lo haré —afirmó con firmeza.
Los dos regresaron a la sala. Las risas llegaban hasta el pasillo y cuando llegaron vio a Skylar riendo a carcajadas.
Ese sonido calentó su pecho. Disfrutaba verla feliz.
—Oh, allí están —dijo su madre.
Skylar se giró a mirarlo con un brillo de culpabilidad en los ojos. Pronto entendió el motivo. En sus manos tenía un álbum de fotos, uno que Dan no había visto en mucho tiempo, pero que sabía que su madre estaba guardando para la ocasión perfecta.
Desde su posición logró ver una foto suya de cuando era un bebé y sintió su rostro calentarse.
—A veces pienso que te encanta avergonzarme —dijo con una sonrisa a su madre.
—Eres mi hijo, ese es mi trabajo.
Skylar volvió a reír y su tía se unió a ella.
Era capaz de aguantar las locuras de su madre si Skylar seguía riendo así.
—Bueno espero que se hayan divertido bastante a mi costa —miró a Skylar—. ¿Nos vamos?
Ella asintió y se levantó. Sus padres y su tía se despidieron de ella con la misma efusividad que la habían recibido.
—Asegúrate de cuidarla —le dijo su madre cuando lo abrazó.
—Así lo haré.
Cuando se terminaron de despedir de todos, colocó su mano en la espada baja de Skylar y la guio afuera. No podía mantener sus manos lejos de ella, incluso si lo intentara y menos ahora que estaba embarazada.
Tocar su vientre había sido una experiencia mágica. Creer que allí estaba creciendo su hijo o hija hacía las cosas surreales.
Estaba agradecido con Skylar por la oportunidad de ser padre. Claro que los dos habían creado esa vida, pero sería ella la que tenía la parte más difícil. Y quería estar para ayudarla en todo momento.
—Eras un bebé tierno, donde dejaste todo ese carisma —bromeó Skylar en cuanto subieron al auto.
Ella parecía más relajada que al inicio de la noche.
—Todavía soy tierno.
—Sí, tu y yo tenemos definiciones diferentes de esa palabra.
Soltó una carcajada.
Eran cerca de las diez de la noche, pero no se sentía preparado para dejarla ir, menos sabiendo que habría una gran posibilidad de no verla durante algunos días hasta que encontrara una excusa para visitarla.
—Skylar…
—Yo… —Dijeron los dos al mismo tiempo y compartieron una sonrisa.
El ambiente tenso que había estado presente horas atrás, había desaparecido por completo.
—Adelante —dijo instándola a hablar primero.
—Quería decirte que la pasé muy bien esta noche. Tus padres y tu tía son personas agradables. Y me alegra que ellos estén felices por mi embarazo.
—Te dije que todo saldría bien. Mi mamá te adora desde que te conoció, me dijo que eras la mujer perfecta para mí. —Si tan solo él se habría dado cuenta antes.
—¿Qué querías decirme? —preguntó Skylar pasando por alto su comentario.
—Me gustaría llevarte a mi departamento. Quiero hablar de algo importante contigo.
—¿Tiene que ser hoy? Ha sido un largo día y estoy cansada. Puedo ponerme gruñona si no obtengo mis horas completas de descanso.
—Puedes quedarte conmigo —sugirió.
—Dan, no creo que…
—Tengo la habitación de invitados. Prometo que no intentaré nada —bromeó guiñándole un ojo—. Y mañana podemos hablar tranquilos. Por favor.
Ella se quedó en silencio.
Dan quería presionarla, pero sabía cuándo hacerlo y cuando esperar en silencio.
Después de unos minutos ella por fin habló.
—Está bien.
Una sonrisa se extendió por su rostro.
—Gracias.
Skylar asintió y sacó su celular. Unos segundos después comenzó a hablar con padre y le contó que no iba a llegar a casa.
—Sí, papá. Te quiero —terminó ella después de algunos minutos.
La noche no podía haber terminado mejor y esperaba que las cosas entre ellos mejoraran. Skylar le había dejado claro que no quería arriesgarse otra vez y lo entendía. Pero no podía simplemente rendirse, ese no era el tipo de hombre que era. Esperaría por el tiempo que fuera necesario y quizás, con suerte, algún día ella volvería a darle una oportunidad.
—Este lugar no ha cambiado ni un poco —comentó Skylar cuando entraron a su departamento.
—Aburrido, lo sé.
—Exactamente. Un poco de color no le vendría mal.
—Estoy abierto a sugerencias.
Skylar soltó un bostezó y él la llevó hasta la habitación de invitados.
—Tendrás que prestarme algo —dijo ella mirándose de pies a cabeza—, este vestido no es precisamente cómodo para descansar.
—Algunas de tus cosas todavía están aquí, aunque no estoy seguro si te quedaran. —No le importó como lo hacía ver el que aún guardara sus ropas. Cuando lo suyo había terminado, no había podido deshacerse de ellas.
Skylar lo miró extrañada, pero no hizo ninguna pregunta.
—Acabas de llamarme gorda —preguntó ella con una mirada que lo desafiaba a decirlo.
—Para nada, pero antes no estaba embarazada.
Ella entrecerró los ojos, pero luego sonrió.
—Creo que me servirán.
—Iré a traértelas.
Las prendas de Skylar estaban acomodadas en un extremo de su armario. Cogió una camiseta y un short, además sacó una de sus poleras para prestársela y regresó con ella. Aunque la puerta estaba abierta, dio un golpe antes de entrar.
Ella estaba sentada sobre la cama con la mirada perdida, pero ante el sonido se espabiló y se acercó a él para recibirle la ropa.
—Gracias.
—De nada. Hasta maña —dijo sujetándole de la mejilla con una mano. Depositó un beso en su coronilla y se marchó antes de que hiciera alguna estupidez que le costara todo lo que había logrado. Su fuerza de voluntad no era la mejor cuando se trataba de ella.
—Buenas noches.
Esa iba a ser una noche larga.
Lily no podía dejar de sonreír. Unos minutos atrás William y ella habían sido declarados marido y mujer, ahora era oficialmente una mujer casada. Aunque William formaba parte de su vida desde un tiempo considerable, sentía que algo había cambiado. El matrimonio era un nuevo nivel de compromiso y quizás la asustaba, pero estaba segura de que harían lo mejor para que todo resultara bien. William la llevó hacia el otro lado del jardín donde alguien había dispuesto las mesas para que disfrutaran del banquete. Había sido decisión de ambos que la boda se llevara en la casa que ambos compartían. Era el lugar perfecto, en especial porque no habían invitado a demasiadas personas, solo las más cercanas. Sus invitados los detuvieron para felicitarlos, pero William no la soltó en ningún momento.—Felicidades, niña &md
—¡Wow! Esto sí que es —Lily dio un giro observando todo a su alrededor—… hermoso. William había preparado una cena especial en su casa para celebrar su primer año juntos. No estaba seguro de como el tiempo había transcurrido tan rápido. Con frecuencia sentía que había sido apenas el día anterior cuando la conoció. Esa noche era especial y había querido que todo fuera perfecto. Con la ayuda de su madre y la de una organizadora de eventos se había asegurado de adornar el jardín. Tal vez se había excedido un poco con los detalles, pero a Lily parecía gustarle todo y eso era suficiente para calmar sus nervios. Las cosas no habían sido del todo fáciles desde que estaban juntos. Las relaciones nunca lo eran, los problemas siempre existirían, la cuestión era poder superarlos juntos. Uno de los momentos más difíciles había sucedido un par de meses atrás, cuando tuvo que permanecer fuera del país por casi tres semanas. La distancia había sido horrible y casi s
Lily soltó un gemido cuando los labios de William abandonaron los suyos y se deslizaron a lo largo de su cuello al mismo tiempo que sus manos se arrastraban desde su abdomen hasta sus senos. Le retiró el sujetador y comenzó a jugar con ellos. Él le dio un pellizcó a sus pezones antes de acariciarlos con suavidad.Sus manos se aferraron a las sábanas debajo de ella en un intento por aplacar el intenso placer que estaba sintiendo. Las manos de William se sentían como llamas de fuego acariciándola. William se entretuvo un tiempo en sus senos y luego llevo las manos hasta sus bragas para retirárselos. Ella levantó las caderas para facilitarle las cosas.Ella estaba tendida encima de la cama, completamente desnuda, y él aún permanecía vestido. Se sintió cohibida, pero le gustó la mirada de deseo y admiración que él tenía. Nunca antes se
—Eso no salió tan mal —comentó William.Lily y él llevaban una semana saliendo y esa noche se habían reunido con Noah. El hombre era bastante agradable y lo que era más importante se preocupaba sinceramente por ella. Si no fuera porque lo sabía mejor, habría pensado que eran padre e hija.Lily adoraba darle órdenes al hombre respecto a casi todo. Ella tenía las indicaciones sobre la dieta que él debía llevar después de que había sufrido un ataque de infarto y se aseguraba de que la cumpliera.Noah había rodado los ojos cada vez que Lily le había hecho una pregunta al respecto, pero había visto el brillo de aprecio en sus ojos.—No, si no cuentas la discusión sobre si los Jets son mejor que los Giants. —Lily sonrió divertida.—Todo el mundo sabe que los…—No, por favor otra ve
Lily debería haberse quedado en la cocina, pero había escuchado el cambio de voz de William y no había podido evitar acercarse a averiguar que había cambiado su humor con tanta rapidez. Cuando había estado cerca escuchó la voz de una mujer y trató de contener los celos al pensar que se trataba de alguna de sus amantes.No lo había logrado con demasiado éxito y debido a eso había terminado diciéndole “cariño” y como si fuera poco se había tomado la libertad al acercarse al intercomunicador para deshacerse de la mujer.—¿Estás molesto? —preguntó al ver pasar los segundos sin que William dijera nada.Él solo la observaba en silencio y la comenzaba a hacer sentir nerviosa.—¿Cómo me llamaste?Intentó controlar el sonrojo en su rostro. No esperaba que él se hubiera dado cuenta de
—¿Quieres ir a mi departamento a cenar? —preguntó William en cuanto arrancó su auto. Acababan de dejar a James en su departamento, ya no le desagradaba tanto, pero estaba feliz de no tener que soportarlo más—. Considéralo una pre-cita.Todavía no estaba listo para perder a Lily de vista, el fin de semana había acabado demasiado rápido. Sabía que tenía tiempo, ahora que estaban juntos; pero eso no hacía nada por tranquilizarlo.—No sabía que eso existía —respondió Lily divertida.—Claro que sí, es como un ensayo para la cita a la que pienso llevarte pronto.—Suenas muy seguro de ti mismo. —Ella hizo una pausa antes de hablar otra vez—. No estoy segura, mañana debo de trabajar y mi jefe estará más exigente de lo normal.Había logrado averiguar más sobre el tal







