FAZER LOGIN—Eso no salió tan mal —comentó William.
Lily y él llevaban una semana saliendo y esa noche se habían reunido con Noah. El hombre era bastante agradable y lo que era más importante se preocupaba sinceramente por ella. Si no fuera porque lo sabía mejor, habría pensado que eran padre e hija.
Lily adoraba darle órdenes al hombre respecto a casi todo. Ella tenía las indicaciones sobre la dieta que él debía llevar después de que había sufrido un ataque de infarto y se aseguraba de que la cumpliera.
Noah había rodado los ojos cada vez que Lily le había hecho una pregunta al respecto, pero había visto el brillo de aprecio en sus ojos.
—No, si no cuentas la discusión sobre si los Jets son mejor que los Giants. —Lily sonrió divertida.
—Todo el mundo sabe que los…
—No, por favor otra vez no. No estoy interesada en saberlo —dijo ella como si realmente sufriera tan solo con escuchar el tema
Soltó una carcajada.
—¿Tu departamento o mi casa? —preguntó esperando que ella no pensara que era muy tarde.
Durante toda la semana habían pasado las noches juntos. Cenaban juntos y después se sentaban en la sala a pasar el rato. Hasta ahora no se había aburrido, por el contrario, cada vez encontraba más fascinante a Lily.
—Tu casa. Mi departamento quedó como si un huracán hubiera pasado por allí. No estaba segura de que sería adecuado usar y revolví todo.
—No sé qué otras opciones tenías, pero estoy seguro de así hubieras escogido otra cosa. Te habrías visto igual de hermosa.
Ella estaba llevando un vestido color amarillo, o al menos lo que el describiría como amarillo. Era suelto y le llegaba unos centímetros por debajo de la rodilla. La prenda le quedaba perfecto y resaltaba el color de su piel.
Al llegar a su casa, lo primero que Lily hizo fue retirarse los zapatos. William nunca se había considerado un hombre de algún fetiche, pero seguro que había imaginado haciéndole el amor mientras ella llevaba esos tacones. Aunque no había sido la única fantasía que había pasado por su mente durante la semana.
—¿Quieres algo de beber? —Se esforzó para que su voz sonara normal.
—No, estoy bien —dijo ella mirándola sobre el hombro. Le dio una sonrisa que lo debilitó.
La tomó de la muñeca y la detuvo. Lily se dio la vuelta y lo miró interrogante.
Colocó las manos en sus caderas y la acercó a él. Se inclinó y tomó sus labios en un beso voraz. Todo en ella lo volvía loco. Su cuerpo, sus labios, su irreverencia, su lengua afilada.
—Sé que es muy pronto para decir esto —musitó cerca de sus labios con la respiración agitada—, pero me estoy enamorando de ti.
Esperó que ella entrara en pánico, en cambio solo sonrió antes de tomarlo del cuello de su camisa y acercarla a ella.
—Me siento igual —musitó antes de besarlo.
Sintió la necesidad hacerse más intensa conforme su beso se prolongaba.
El corazón martilleaba con fuerza contra sus costillas y su mente comenzaba a nublarse por el deseo. La necesitaba más que nunca.
Lily se meció contra su cuerpo y no pudo evitar soltar un gruñido. Tenían que detenerse o traicionaría su confianza y no había manera de que fuera a hacerlo después de todo lo que estaban logrando.
Rompió el beso y apoyó su frente en la de ella. Sus ojos se encontraron y vio el brillo de deseo en ellos.
—Deberíamos ir a sentarnos —dijo con la voz profunda.
—Quiero esto —dijo ella apoyando la mano sobre su pecho.
—No tenemos que hacerlo ahora. Tenemos tiempo y puedo esperar el tiempo que sea necesario.
—Lo sé, pero yo no. —Su voz era una invitación al pecado y le estaba haciendo difícil resistirse.
Soltó una maldición en voz baja.
—¿O es que acaso no me deseas? —preguntó con humor, pero vio que detrás de esa fachada se escondía un atisbo de inseguridad.
No había manera de que le dejara creer que no sentía deseo por ella.
—Si le dieras un vistazo a las cosas que pasan por mi mente, ni siquiera lo dudarías.
—Te necesito y espero no me hagas rogarte.
—¿Estás segura? —preguntó.
—Más que nuca.
La miró esperando ver algún indicio de duda, pero no lo encontró. Entonces se rindió. La levantó de la cintura y ella envolvió sus piernas.
Con ella en brazos se dirigió a su habitación. Quería que su primera vez juntos fuera allí.
Nunca había llevado a ninguna mujer a su casa, era el espacio donde nada de lo que había fuera podía entrar. Pero no había dudado en llevar a Lily apenas dos días después de conocerla y ahora la estaba llevando a su espacio sagrado.
—Quiero dejar en claro que si hacemos esto no creo que sea capaz de dejarte marchar.
Incluso en ese momento ya tenía sus dudas respecto a su capacidad para dejarla ir si ella decidiera dejarlo.
—Eso suena bien para mí, no quiero que vayas a ningún lado.
Después de eso no había manera que siguiera resistiendose. Ambos se deseaban y querían algo más que pasar el momento.
Se las arregló para llegar a su habitación si tropezarse con nada, aunque tardaron bastante por su incapacidad de mantener sus labios lejos de ella.
En su habitación la apoyó sobre la pared y la besó como si el mundo se fuera a terminar mientras. Coló las manos por debajo de su vestido para poder tocarla directamente. Ella se estremeció ante su tacto y su respuesta lo volvió aún más loco.
La llevó a los pies de la cama, la colocó en el suelo y con delicadeza le retiró el vestido, dejándola solo cubierta por su lencería. Dio un paso atrás queriendo grabar cada parte de ella en su memoria.
Cualquier mujer con la que hubiera estado en el pasado dejó de existir para él y sabía que no habría otra más que ella en el futuro.
—Eres perfecta —musitó antes de acercarse a ella para volver a besarla.
Lily no podía dejar de sonreír. Unos minutos atrás William y ella habían sido declarados marido y mujer, ahora era oficialmente una mujer casada. Aunque William formaba parte de su vida desde un tiempo considerable, sentía que algo había cambiado. El matrimonio era un nuevo nivel de compromiso y quizás la asustaba, pero estaba segura de que harían lo mejor para que todo resultara bien. William la llevó hacia el otro lado del jardín donde alguien había dispuesto las mesas para que disfrutaran del banquete. Había sido decisión de ambos que la boda se llevara en la casa que ambos compartían. Era el lugar perfecto, en especial porque no habían invitado a demasiadas personas, solo las más cercanas. Sus invitados los detuvieron para felicitarlos, pero William no la soltó en ningún momento.—Felicidades, niña &md
—¡Wow! Esto sí que es —Lily dio un giro observando todo a su alrededor—… hermoso. William había preparado una cena especial en su casa para celebrar su primer año juntos. No estaba seguro de como el tiempo había transcurrido tan rápido. Con frecuencia sentía que había sido apenas el día anterior cuando la conoció. Esa noche era especial y había querido que todo fuera perfecto. Con la ayuda de su madre y la de una organizadora de eventos se había asegurado de adornar el jardín. Tal vez se había excedido un poco con los detalles, pero a Lily parecía gustarle todo y eso era suficiente para calmar sus nervios. Las cosas no habían sido del todo fáciles desde que estaban juntos. Las relaciones nunca lo eran, los problemas siempre existirían, la cuestión era poder superarlos juntos. Uno de los momentos más difíciles había sucedido un par de meses atrás, cuando tuvo que permanecer fuera del país por casi tres semanas. La distancia había sido horrible y casi s
Lily soltó un gemido cuando los labios de William abandonaron los suyos y se deslizaron a lo largo de su cuello al mismo tiempo que sus manos se arrastraban desde su abdomen hasta sus senos. Le retiró el sujetador y comenzó a jugar con ellos. Él le dio un pellizcó a sus pezones antes de acariciarlos con suavidad.Sus manos se aferraron a las sábanas debajo de ella en un intento por aplacar el intenso placer que estaba sintiendo. Las manos de William se sentían como llamas de fuego acariciándola. William se entretuvo un tiempo en sus senos y luego llevo las manos hasta sus bragas para retirárselos. Ella levantó las caderas para facilitarle las cosas.Ella estaba tendida encima de la cama, completamente desnuda, y él aún permanecía vestido. Se sintió cohibida, pero le gustó la mirada de deseo y admiración que él tenía. Nunca antes se
—Eso no salió tan mal —comentó William.Lily y él llevaban una semana saliendo y esa noche se habían reunido con Noah. El hombre era bastante agradable y lo que era más importante se preocupaba sinceramente por ella. Si no fuera porque lo sabía mejor, habría pensado que eran padre e hija.Lily adoraba darle órdenes al hombre respecto a casi todo. Ella tenía las indicaciones sobre la dieta que él debía llevar después de que había sufrido un ataque de infarto y se aseguraba de que la cumpliera.Noah había rodado los ojos cada vez que Lily le había hecho una pregunta al respecto, pero había visto el brillo de aprecio en sus ojos.—No, si no cuentas la discusión sobre si los Jets son mejor que los Giants. —Lily sonrió divertida.—Todo el mundo sabe que los…—No, por favor otra ve
Lily debería haberse quedado en la cocina, pero había escuchado el cambio de voz de William y no había podido evitar acercarse a averiguar que había cambiado su humor con tanta rapidez. Cuando había estado cerca escuchó la voz de una mujer y trató de contener los celos al pensar que se trataba de alguna de sus amantes.No lo había logrado con demasiado éxito y debido a eso había terminado diciéndole “cariño” y como si fuera poco se había tomado la libertad al acercarse al intercomunicador para deshacerse de la mujer.—¿Estás molesto? —preguntó al ver pasar los segundos sin que William dijera nada.Él solo la observaba en silencio y la comenzaba a hacer sentir nerviosa.—¿Cómo me llamaste?Intentó controlar el sonrojo en su rostro. No esperaba que él se hubiera dado cuenta de
—¿Quieres ir a mi departamento a cenar? —preguntó William en cuanto arrancó su auto. Acababan de dejar a James en su departamento, ya no le desagradaba tanto, pero estaba feliz de no tener que soportarlo más—. Considéralo una pre-cita.Todavía no estaba listo para perder a Lily de vista, el fin de semana había acabado demasiado rápido. Sabía que tenía tiempo, ahora que estaban juntos; pero eso no hacía nada por tranquilizarlo.—No sabía que eso existía —respondió Lily divertida.—Claro que sí, es como un ensayo para la cita a la que pienso llevarte pronto.—Suenas muy seguro de ti mismo. —Ella hizo una pausa antes de hablar otra vez—. No estoy segura, mañana debo de trabajar y mi jefe estará más exigente de lo normal.Había logrado averiguar más sobre el tal







