INICIAR SESIÓNLily debería haberse quedado en la cocina, pero había escuchado el cambio de voz de William y no había podido evitar acercarse a averiguar que había cambiado su humor con tanta rapidez. Cuando había estado cerca escuchó la voz de una mujer y trató de contener los celos al pensar que se trataba de alguna de sus amantes.
No lo había logrado con demasiado éxito y debido a eso había terminado diciéndole “cariño” y como si fuera poco se había tomado la libertad al acercarse al intercomunicador para deshacerse de la mujer.
—¿Estás molesto? —preguntó al ver pasar los segundos sin que William dijera nada.
Él solo la observaba en silencio y la comenzaba a hacer sentir nerviosa.
—¿Cómo me llamaste?
Intentó controlar el sonrojo en su rostro. No esperaba que él se hubiera dado cuenta de eso. Al parecer no tenía tanta suerte.
—¿Cariño?
—Me gusta —dijo William sonriendo.
Él estiró la mano en su dirección y ella lo tomó sin dudar.
—Por cierto, gracias por eso —dijo cuándo regresaron a la cocina. William la sentó sobre sus piernas—. Claire no entiende un no por respuesta.
William le dio de comer un bocado. Él era muy buen cocinero y no iba a dejar que una mujer le arruine una cena agradable.
—Actuaste con bastante moderación, tenía miedo de que sacaras alguna conclusión equivocada.
—¿Me piensas engañar?
—No —dijo él sin dudar, aunque podía ver que la pregunta lo había tomado por sorpresa.
—¿Si alguna vez te cansas de mí, me lo dirás?
—No creo que eso llegue a suceder, pero sí.
—Eso es suficiente para mí. El momento en que acepté estar contigo sabía que no habías sido precisamente un santo. Estoy segura de que no será la primera vez que me encuentre con alguna de las mujeres que saliste y si enloquezco cada vez que suceda, terminaré siendo miserable.
William la tomó del mentón y la acercó para depositar un corto beso en sus labios.
—Solo para que quede claro, Claire y yo nunca tuvimos nada. Trabaja para mí y parece querer escalar de posición enredándose con el jefe.
—Creo en ti. Ahora dejemos de hablar más de ella.
William asintió y retomaron la conversación donde la habían dejado antes de que la desagradable mujer los interrumpiera.
Después de la cena, William la llevó hasta su departamento y la ayudó a subir su maleta hasta su piso.
—Entra —dijo abriendo la puerta.
Miró su rostro para saber que pensaba. Su departamento no era ni la mitad de lujoso que alguna de las habitaciones de la casa de William y tampoco estaba en una zona privilegiada, pero era suyo.
—Es acogedor —dijo él—. Aunque no podré dormir con tranquilidad pensando en tu seguridad. —Era claro que no la estaba juzgando.
—No es mi primer día aquí.
Él la tomó con ambas manos del rostro y apoyó su frente en la suya.
—Lo sé y también sé que probablemente tienes un b**e por allí. Eso no hace que me preocupe menos.
No estaba segura si él tenía algún libro de cómo actuar con una mujer para hacerla sentir especial, porque era bastante bueno en ello.
Fue ella quien cerró el espacio que los separaba y lo besó.
—Todo estará bien —dijo al separarse.
William no parecía convencido, pero asintió.
—Dame tu celular. —Él extendió la mano.
Lo buscó en su bolso y, después de desbloquearlo, se lo entregó. Él digitó algunas teclas y luego se llevó el celular a la oreja. Su celular sonó desde su bolsillo y él lo sacó.
—Listo, ahora tengo tu número… —Lo vio hacer algunas cosas más en su celular antes de entregárselo—. Y tú tienes él mío.
Al ver la pantalla se dio cuenta que él se había guardado como “cariño”.
Sonrió.
—¿Cómo me guardaste tú? —preguntó.
—Ese es un secreto —dijo él guiñándole un ojo.
—No sé por qué, pero tengo un mal presentimiento respecto a eso —comentó sin perder la sonrisa.
Tratándose de William, podía esperar cualquier cosa. Él no parecía haber superado su afición por provocarla.
Él le dio un beso más antes de marcharse. Lily se sintió tan tentada a pedirle que se quedara a dormir allí, pero sentía que era demasiado pronto para eso. Todo estaba yendo demasiado rápido, quizás bajar el ritmo un poco no era mala idea.
—Pareces feliz, ¿hay algo que deba saber? —preguntó al día siguiente cuando entró a la oficina de su jefe.
A veces detestaba que él la conociera tan bien. Con tan solo una mirada se había dado cuenta que algo le había sucedido.
—No y ya dejé de ser tan entrometido.
Noah soltó una carcajada.
—Se trata de un chico ¿verdad? —continuó él como si no la hubiera escuchado.
—Tenemos muchas cosas por hacer hoy, así que será mejor que nos pongamos a ello.
—Eres una aburrida —comentó Noah al darse cuenta que no le sacaría nada. Él no podía evitar actuar como un padre entrometido.
Los dos comenzaron a trabajar y Lily se aseguró de ponerlo al tanto de todas sus actividades pendientes del día. Noah podía tratarla con cercanía, pero cuando se trataba de trabajo siempre le exigía todo lo que podía dar.
La compañía para la que trabajaba se encargaba de la comercialización de equipos electrónicos de todo tipo. Era conocida a nivel de toda la ciudad y tenía una cantidad considerable de sucursales a lo largo y ancho del país.
Era cerca del mediodía cuando un mensaje llegó a su celular.
Al levantarlo, se dio cuenta que se trataba de un mensaje de William. Él le había escrito para invitarla a almorzar. Miró a la puerta de su jefe y dudó un segundo antes de aceptar. Si tenía suerte ese par no encontraría.
William llegó faltando algunos minutos antes de su hora de almorzar.
—Hola, dulzura —dijo él.
—Tengo que terminar con esto y podremos irnos.
—No te preocupes, puedo esperar. —Él le dio una sonrisa y se fue a sentar en uno de los sofás que estaban allí para que las visitas esperen.
Lily estaba terminando de redactar los apuntes de la última reunión cuando la puerta de su jefe se abrió.
Levantó la cabeza y miró a William antes de girarse hacia Noah.
—¿Hay algo más que necesite? —preguntó.
—¿Acaso olvidé que tengo otra reunión? —Noah estaba mirando a William con atención.
Estaba segura que él sabía que no era así.
—No, señor. Él es…
—El señor Allen —terminó su jefe por ella—. Lo conozco.
William ya se había levantado. Se paró frente a Noah y le extendió una mano.
—Señor Baker, buenas tardes. No estoy aquí para reunirme con usted. Estoy esperando a Lily.
—Así que este era el motivo —dijo su jefe mirándola.
No necesito mucho para saber a qué se refería.
—Señor Allen por qué no me acompaña a mi oficina mientras la señorita Howard acaba con su trabajo.
El que él la hubiera llamado por su apellido no era ninguna casualidad. Noah solo hacía eso cuando no quería escuchar ninguna réplica. De todas formas, lo iba a hacer.
—De hecho, yo…
Su jefe le dio una mirada que dejaba claro que era mejor que no dijera nada.
Se resignó y se mantuvo en silencio.
William y Noah desparecieron la oficina de este último.
Lily se mantuvo ocupada tratando de no desesperarse conforme el tiempo pasaba. Le hubiera gustado saber qué es lo que estaban hablando.
El éxito que tenía la compañía de Noah, no era producto de casualidad o suerte. Él era un hombre de temer cuando se trataba de negocios. Lily lo había visto aplastar a la competencia en más de una ocasión. Y aunque no eran asuntos de negocios lo que su jefe y William debían estar tratando, no le sorprendería que Noah actuara igual de implacable.
Cuando había pasado diez minutos y aun no salían, comenzó a preguntarse si seguirían con vida. Se dispuso a ir a averiguarlo, pero la puerta se abrió y vio a su jefe. Él le dio un guiño antes de hacerse a un lado y dejar pasar a William.
—Nos vemos luego, Lily —la despidió su jefe como si nada antes de regresar a su oficina.
—¿Ustedes se conocían? —preguntó mientras William y ella se dirigían al ascensor.
—Sí —dijo William—, aunque no sabía que tu jefe era Noah Baker hasta que me diste la dirección. Nunca mencionaste su apellido, así que no lo relacione.
—¿De qué hablaron?
—Nada por lo que preocuparse, dulzura.
—Eso no hace que sienta más tranquila.
—Él solo quería saber que sucedía entre nosotros —explicó él.
—Es un entrometido sin remedio. Al menos sigues aquí, no me habría sorprendido que salieras huyendo.
—Vas a necesitar más que eso para espantarme —dijo él con una sonrisa—. Él parecía sinceramente preocupado y fue el único motivo por el que no lo mandé al diablo cuando empezó con sus preguntas, eso y que parece ser importante para ti.
—Lo es. Gracias.
—Espero que sigas igual de agradecida cuando sepas que acepté que cenáramos en su casa el fin de semana.
—¿Qué?
Lily no podía dejar de sonreír. Unos minutos atrás William y ella habían sido declarados marido y mujer, ahora era oficialmente una mujer casada. Aunque William formaba parte de su vida desde un tiempo considerable, sentía que algo había cambiado. El matrimonio era un nuevo nivel de compromiso y quizás la asustaba, pero estaba segura de que harían lo mejor para que todo resultara bien. William la llevó hacia el otro lado del jardín donde alguien había dispuesto las mesas para que disfrutaran del banquete. Había sido decisión de ambos que la boda se llevara en la casa que ambos compartían. Era el lugar perfecto, en especial porque no habían invitado a demasiadas personas, solo las más cercanas. Sus invitados los detuvieron para felicitarlos, pero William no la soltó en ningún momento.—Felicidades, niña &md
—¡Wow! Esto sí que es —Lily dio un giro observando todo a su alrededor—… hermoso. William había preparado una cena especial en su casa para celebrar su primer año juntos. No estaba seguro de como el tiempo había transcurrido tan rápido. Con frecuencia sentía que había sido apenas el día anterior cuando la conoció. Esa noche era especial y había querido que todo fuera perfecto. Con la ayuda de su madre y la de una organizadora de eventos se había asegurado de adornar el jardín. Tal vez se había excedido un poco con los detalles, pero a Lily parecía gustarle todo y eso era suficiente para calmar sus nervios. Las cosas no habían sido del todo fáciles desde que estaban juntos. Las relaciones nunca lo eran, los problemas siempre existirían, la cuestión era poder superarlos juntos. Uno de los momentos más difíciles había sucedido un par de meses atrás, cuando tuvo que permanecer fuera del país por casi tres semanas. La distancia había sido horrible y casi s
Lily soltó un gemido cuando los labios de William abandonaron los suyos y se deslizaron a lo largo de su cuello al mismo tiempo que sus manos se arrastraban desde su abdomen hasta sus senos. Le retiró el sujetador y comenzó a jugar con ellos. Él le dio un pellizcó a sus pezones antes de acariciarlos con suavidad.Sus manos se aferraron a las sábanas debajo de ella en un intento por aplacar el intenso placer que estaba sintiendo. Las manos de William se sentían como llamas de fuego acariciándola. William se entretuvo un tiempo en sus senos y luego llevo las manos hasta sus bragas para retirárselos. Ella levantó las caderas para facilitarle las cosas.Ella estaba tendida encima de la cama, completamente desnuda, y él aún permanecía vestido. Se sintió cohibida, pero le gustó la mirada de deseo y admiración que él tenía. Nunca antes se
—Eso no salió tan mal —comentó William.Lily y él llevaban una semana saliendo y esa noche se habían reunido con Noah. El hombre era bastante agradable y lo que era más importante se preocupaba sinceramente por ella. Si no fuera porque lo sabía mejor, habría pensado que eran padre e hija.Lily adoraba darle órdenes al hombre respecto a casi todo. Ella tenía las indicaciones sobre la dieta que él debía llevar después de que había sufrido un ataque de infarto y se aseguraba de que la cumpliera.Noah había rodado los ojos cada vez que Lily le había hecho una pregunta al respecto, pero había visto el brillo de aprecio en sus ojos.—No, si no cuentas la discusión sobre si los Jets son mejor que los Giants. —Lily sonrió divertida.—Todo el mundo sabe que los…—No, por favor otra ve
Lily debería haberse quedado en la cocina, pero había escuchado el cambio de voz de William y no había podido evitar acercarse a averiguar que había cambiado su humor con tanta rapidez. Cuando había estado cerca escuchó la voz de una mujer y trató de contener los celos al pensar que se trataba de alguna de sus amantes.No lo había logrado con demasiado éxito y debido a eso había terminado diciéndole “cariño” y como si fuera poco se había tomado la libertad al acercarse al intercomunicador para deshacerse de la mujer.—¿Estás molesto? —preguntó al ver pasar los segundos sin que William dijera nada.Él solo la observaba en silencio y la comenzaba a hacer sentir nerviosa.—¿Cómo me llamaste?Intentó controlar el sonrojo en su rostro. No esperaba que él se hubiera dado cuenta de
—¿Quieres ir a mi departamento a cenar? —preguntó William en cuanto arrancó su auto. Acababan de dejar a James en su departamento, ya no le desagradaba tanto, pero estaba feliz de no tener que soportarlo más—. Considéralo una pre-cita.Todavía no estaba listo para perder a Lily de vista, el fin de semana había acabado demasiado rápido. Sabía que tenía tiempo, ahora que estaban juntos; pero eso no hacía nada por tranquilizarlo.—No sabía que eso existía —respondió Lily divertida.—Claro que sí, es como un ensayo para la cita a la que pienso llevarte pronto.—Suenas muy seguro de ti mismo. —Ella hizo una pausa antes de hablar otra vez—. No estoy segura, mañana debo de trabajar y mi jefe estará más exigente de lo normal.Había logrado averiguar más sobre el tal







