INICIAR SESIÓNLily soltó un gemido cuando los labios de William abandonaron los suyos y se deslizaron a lo largo de su cuello al mismo tiempo que sus manos se arrastraban desde su abdomen hasta sus senos. Le retiró el sujetador y comenzó a jugar con ellos. Él le dio un pellizcó a sus pezones antes de acariciarlos con suavidad.
Sus manos se aferraron a las sábanas debajo de ella en un intento por aplacar el intenso placer que estaba sintiendo. Las manos de William se sentían como llamas de fuego acariciándola.
William se entretuvo un tiempo en sus senos y luego llevo las manos hasta sus bragas para retirárselos. Ella levantó las caderas para facilitarle las cosas.
Ella estaba tendida encima de la cama, completamente desnuda, y él aún permanecía vestido. Se sintió cohibida, pero le gustó la mirada de deseo y admiración que él tenía. Nunca antes se había sentido tan deseada.
William se arrastró fuera de la cama y se puso de pie, con los ojos puestos sobre ella se comenzó a desvestir.
Lily no pudo evitar deslizar su mirada. Sus ojos lo recorrieron observándolo a detalle y se detuvieron más del tiempo normal en su miembro.
—Me encanta tener tu atención —musitó William con voz ronca.
Llevó la mirada de regreso a sus ojos. Él tenía una sonrisa de lado en su rostro y una mirada traviesa.
—¿Piensas quedarte allí? —preguntó.
—Lo estoy pensando, me encanta la vista que tengo.
Pese a sus palabras él colocó sus rodillas sobre la cama y se recostó sobre ella. Sus labios se posaron sobre los de ella con desesperación.
Levantó las manos y las colocó en su cabeza.
—Abre tus piernas —ordenó él dándole un tiempo para respirar.
No lo pensó dos veces antes de obedecer. William llevó su mano entre sus piernas e introdujo un dedo dentro de ella.
Tiró de sus cabellos al sentir la intrusión. Un gemido escapó de su garganta, pero fue acallada por la boca de William. Él jugó con ella por un tiempo antes de introducir un dedo más.
—William —gimió.
—¿Qué es lo que necesitas? —susurró él cerca de su oído.
Le tomó un tiempo organizar sus ideas y poder responder.
—A ti, te quiero a ti.
William sonrió complacido con sus palabras y aceleró sus movimientos. Lily pudo sentir el orgasmo cada vez más cerca. Él sabía lo que hacía y por la forma en la que miraba estaba disfrutaba de tenerla suplicando.
Unos movimientos más y ella se corrió con un grito ahogado.
William se acomodó, la sujetó con firmeza de las caderas y, todavía en medio de su clímax, la embistió de un solo golpe.
Arqueó su cuerpo y cerró los ojos con fuerza. William encajaba en ella perfectamente.
Las sensaciones eran avasalladoras, nunca había sentido nada parecido y sabía que no solo se trataba de sexo. Había una conexión profunda entre ellos.
Su corazón latía con fuerza y podía sentir una corriente recorriéndola desde la cabeza hasta la punta de los pies.
—¡Demonios! —rugió William apretando el agarre en sus caderas.
Estaba segura de que sus dedos quedarían grabados en su piel, pero no le importaba. Por el contrario, la sola idea la excitó mucho más.
Abrió los ojos para poder verlo. Él se veía increíble.
Llevó las manos hasta su pecho y de ahí hasta sus hombros. Envolvió las piernas en sus caderas y levantó las caderas para instarlo a moverse.
Él se inclinó hacia adelante y colocó ambas manos sobre la cama antes de empezar a moverse dentro y fuera de ella. Sus embestidas comenzaron lentas y fuertes. Su miembro llegaba a lugares que no sabía que existían y en cuestión de segundos estaba al borde de la locura.
Se acompasó a sus movimientos, como si estuvieran siguiendo una melodía que solo los dos podían escuchar.
Sus miradas se mantuvieron unidas hasta que le fue imposible sostener los ojos abiertos.
El sonido de sus cuerpos al impactar y sus respiraciones agitadas se podían escuchar por toda la habitación.
En el calor de la pasión maldijo y suplicó, además repitió su nombre una y otra vez. Era como un cantico destinado a provocarlo aún más.
—Te sientes tan bien —dijo él jadeando.
La presión en su interior comenzó a ser más intensa e insoportable. Sus músculos se tensaron y llegó al clímax por segunda vez en la noche. Todo su cuerpo se estremeció y sintió como si su alma abandonara su cuerpo.
William aceleró sus embestidas, sus movimientos se volvieron erráticos. Unos segundos después soltó un rugido y se corrió en su interior. Él se inclinó hacia ella y le dio un beso voraz.
Se abrazó a él tratando de retenerlo en el mismo lugar. Le encantaba como se sentía su cuerpo contra el suyo. Era como si él fuera un escudo entre ella y el mundo de afuera.
Siempre había esperado conocer al hombre que pudiera despertar en ella las pasiones más bajas, pero también alguien con quien compartir momentos simples. Casi había llegado a creer que eso no sucedería; sin embargo, allí estaba William demostrándole de que todo era posible.
Habían pasado poco tiempo juntos y no estaba segura de nada, salvo de que lucharía contra cada miedo que pudiera alejarlo de él.
Sus padres no la habían amado, ni tampoco sus anteriores novios; pero eso no quería decir que el amor no existía y si se daba la oportunidad podía descubrirlo a lado de William.
—¿Dónde tienes la mente? —preguntó él acariciándole el rostro.
—Solo pensaba en lo bien que se sintió.
William sonrió presumido antes de rodar hacia un costado, la atrajo hacia su pecho y depositó un beso en su frente.
—Gracias —dijo él.
—¿Por qué?
—Por darme una oportunidad.
—Supongo que debería agradecerte también entonces. Si no hubieras insistido, no creo que me hubiera arriesgado. Estaba asustada de lo que me hacías sentir.
—Habríamos terminado juntos en algún momento. Hoy o dentro de algunos años.
—Pareces bastante seguro.
—Hay algunas cosas de las que no se pueden huir —dijo él con simpleza—. Supe en el momento en que te vi que sin importar cuán rápido corriera no me alejaría de lo que sentía. Entonces decidí no luchar contra la atracción que sentía por ti y ahora estamos aquí después del mejor sexo de mi vida. —Él le guiño un ojo mientras sonreía divertido.
Le dio un ligero golpe en el pecho.
—Aún siento que esto está sucediendo muy rápido, pero ya no me importa.
—Me alegra saberlo, porque estoy seguro de que dije que no te dejaría ir a ningún lado y será mejor si no te resistes.
Los dos compartieron una sonrisa y se quedaron en silencio por un tiempo.
—¿Te quedarás esta noche? —preguntó William.
Lily estaba demasiado cómoda en sus brazos como para pensar en irse a algún lugar.
—No estoy segura, aunque tal vez puedas convencerme.
Soltó un grito cuando William la tomó de la cintura y la acomodó sobre él a horcajadas.
—Seguro que puedo encontrar algunos argumentos bastantes convincentes.
Él la sujetó de la nuca y la hizo inclinarse hacia él.
—Creo que me acabó de volver más adicto a ti —musitó él antes de besarla con fiereza.
No era el único que se sentía así. Lily no se imaginaba estando con alguien más después del placer que había descubierto con William.
Se balanceó sobre su cuerpo y cuando su núcleo rozó su miembro los dos soltaron un gemido necesitado. En cuestión de segundos se dejaron llevar de nuevo por el deseo.
Esta vez hicieron el amor con más tranquilidad, tentando todos sus límites y disfrutando de las respuestas que provocaban en el otro. Solo cuando no pudieron contenerse más se unieron en uno solo.
Cuando ambos llegaron al clímax, estaban agotados y sudados. Apenas se acomodaron uno al lado del otro antes de quedarse dormidos.
Lily no podía dejar de sonreír. Unos minutos atrás William y ella habían sido declarados marido y mujer, ahora era oficialmente una mujer casada. Aunque William formaba parte de su vida desde un tiempo considerable, sentía que algo había cambiado. El matrimonio era un nuevo nivel de compromiso y quizás la asustaba, pero estaba segura de que harían lo mejor para que todo resultara bien. William la llevó hacia el otro lado del jardín donde alguien había dispuesto las mesas para que disfrutaran del banquete. Había sido decisión de ambos que la boda se llevara en la casa que ambos compartían. Era el lugar perfecto, en especial porque no habían invitado a demasiadas personas, solo las más cercanas. Sus invitados los detuvieron para felicitarlos, pero William no la soltó en ningún momento.—Felicidades, niña &md
—¡Wow! Esto sí que es —Lily dio un giro observando todo a su alrededor—… hermoso. William había preparado una cena especial en su casa para celebrar su primer año juntos. No estaba seguro de como el tiempo había transcurrido tan rápido. Con frecuencia sentía que había sido apenas el día anterior cuando la conoció. Esa noche era especial y había querido que todo fuera perfecto. Con la ayuda de su madre y la de una organizadora de eventos se había asegurado de adornar el jardín. Tal vez se había excedido un poco con los detalles, pero a Lily parecía gustarle todo y eso era suficiente para calmar sus nervios. Las cosas no habían sido del todo fáciles desde que estaban juntos. Las relaciones nunca lo eran, los problemas siempre existirían, la cuestión era poder superarlos juntos. Uno de los momentos más difíciles había sucedido un par de meses atrás, cuando tuvo que permanecer fuera del país por casi tres semanas. La distancia había sido horrible y casi s
Lily soltó un gemido cuando los labios de William abandonaron los suyos y se deslizaron a lo largo de su cuello al mismo tiempo que sus manos se arrastraban desde su abdomen hasta sus senos. Le retiró el sujetador y comenzó a jugar con ellos. Él le dio un pellizcó a sus pezones antes de acariciarlos con suavidad.Sus manos se aferraron a las sábanas debajo de ella en un intento por aplacar el intenso placer que estaba sintiendo. Las manos de William se sentían como llamas de fuego acariciándola. William se entretuvo un tiempo en sus senos y luego llevo las manos hasta sus bragas para retirárselos. Ella levantó las caderas para facilitarle las cosas.Ella estaba tendida encima de la cama, completamente desnuda, y él aún permanecía vestido. Se sintió cohibida, pero le gustó la mirada de deseo y admiración que él tenía. Nunca antes se
—Eso no salió tan mal —comentó William.Lily y él llevaban una semana saliendo y esa noche se habían reunido con Noah. El hombre era bastante agradable y lo que era más importante se preocupaba sinceramente por ella. Si no fuera porque lo sabía mejor, habría pensado que eran padre e hija.Lily adoraba darle órdenes al hombre respecto a casi todo. Ella tenía las indicaciones sobre la dieta que él debía llevar después de que había sufrido un ataque de infarto y se aseguraba de que la cumpliera.Noah había rodado los ojos cada vez que Lily le había hecho una pregunta al respecto, pero había visto el brillo de aprecio en sus ojos.—No, si no cuentas la discusión sobre si los Jets son mejor que los Giants. —Lily sonrió divertida.—Todo el mundo sabe que los…—No, por favor otra ve
Lily debería haberse quedado en la cocina, pero había escuchado el cambio de voz de William y no había podido evitar acercarse a averiguar que había cambiado su humor con tanta rapidez. Cuando había estado cerca escuchó la voz de una mujer y trató de contener los celos al pensar que se trataba de alguna de sus amantes.No lo había logrado con demasiado éxito y debido a eso había terminado diciéndole “cariño” y como si fuera poco se había tomado la libertad al acercarse al intercomunicador para deshacerse de la mujer.—¿Estás molesto? —preguntó al ver pasar los segundos sin que William dijera nada.Él solo la observaba en silencio y la comenzaba a hacer sentir nerviosa.—¿Cómo me llamaste?Intentó controlar el sonrojo en su rostro. No esperaba que él se hubiera dado cuenta de
—¿Quieres ir a mi departamento a cenar? —preguntó William en cuanto arrancó su auto. Acababan de dejar a James en su departamento, ya no le desagradaba tanto, pero estaba feliz de no tener que soportarlo más—. Considéralo una pre-cita.Todavía no estaba listo para perder a Lily de vista, el fin de semana había acabado demasiado rápido. Sabía que tenía tiempo, ahora que estaban juntos; pero eso no hacía nada por tranquilizarlo.—No sabía que eso existía —respondió Lily divertida.—Claro que sí, es como un ensayo para la cita a la que pienso llevarte pronto.—Suenas muy seguro de ti mismo. —Ella hizo una pausa antes de hablar otra vez—. No estoy segura, mañana debo de trabajar y mi jefe estará más exigente de lo normal.Había logrado averiguar más sobre el tal







