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Capítulo 48: Latidos

Autor: Joana Guzman
last update Data de publicação: 2022-03-19 04:14:28

Dan miró la hora con ansiedad. Era tarde y si no se daba prisa iba a llegar tarde a la consulta de Skylar. Su reunión con los directivos se había alargado más de lo debido y probablemente seguiría con ellos si no hubiera sido el mismo quién dio por terminado todo.

Si no había demasiado tráfico podría llegar a tiempo o al menos no tan tarde.

Se colocó el manos libres y llamó a Skylar.

—¿Dónde estás? —preguntó ella tan pronto respondió.

—Acabo de subir a mi auto. Me daré prisa.

—Está bien. —Ella sonaba aliviada.

Una sonrisa se extendió por su rostro. Le gustaba saber que no solo lo había dejado estar allí porque se lo había pedido, sino porque lo quería a su lado.

—Nos vemos en un rato —dijo y se despidió antes de dar por terminada la llamada.  

Todo el viaje condujo justo al límite de velocidad permitido. Casi media hora después llegó a la clínica. Buscó un lugar donde estacionarse y luego fue corriendo hasta el área de maternidad. Era una suerte que Skylar le hubiera dicho la noche anterior donde estaba. Era muy probable que, de lo contrario, hubiera terminado perdido.   

Cuando llegó encontró a Skylar en la sala de espera leyendo una revista y soltó un suspiro de alivio. Se acercó a ella y colocó una mano sobre su hombro.

Skylar alzó la cabeza y lo miró.

—¿Estás bien? —preguntó ella divertida dejando la revista sobre una pequeña mesita. Se pudo de pie.

—Sí —respondió con la respiración agitada. Se inclinó para darle un beso en la mejilla—. Estaba seguro de que no llegaría a tiempo. ¿Aún no te han llamado?

—No, pero no creo que no…

—Señorita Rogers —llamó una mujer interrumpiendo a Skylar.

Los dos se acercaron a la mujer.   

—Síganme, por favor —dijo la ella y se dio la vuelta antes de empezar a caminar.   

La mujer los guio por un pasillo hasta un consultorio que tenía las puertas cerradas. Ella dio un par de golpes y luego abrió.

—Adelante —dijo haciéndose a un lado para dejarlos pasar.

—Gracias —dijo Skylar.

Recorrió el lugar con la vista. Un escritorio estaba en una de las esquinas y una camilla cerca del lado opuesto, a su lado había un ecógrafo. Además, había otra puerta que, asumió, se trataba del baño.

Quería que su Skylar y su bebé recibieran lo mejor, incluyendo un lugar adecuado donde les realizaran sus controles. No iba a dejar nada al azar en lo que respectaba a la salud de los que amaba. Pero como era de esperar, Skylar también había sido precavida. No había nada en el lugar que le desagradara.

A excepción del hombre de bata blanca que los miraba con una sonrisa de cortesía.

 De entre tantos médicos posibles, el que iba estaba a cargo de vigilar el embarazo de su esposa tendría que haber sido un hombre.

Se preguntó si Skylar lo escucharía si le proponía cambiar de doctor.

No, probablemente ella le diría que se aguantara.  

—Skylar, es un gusto verte de nuevo —dijo el doctor poniéndose de pie.

—Doctor, buenos días —respondió ella.

—¿Usted debe ser el padre? —El hombre no perdió su sonrisa mientras le hablaba.

—Así es. —Se las arregló para sonar como un hombre civilizado. Dio un paso adelante y extendió la mano—. Dan Harris.

—Es bueno que esté aquí. Tomen asiento, por favor.

Skylar se acomodó en una de las sillas y él se sentó a su lado. El doctor empezó a hacerle algunas preguntas a Skylar mientras tomaba apuntes.

El hombre actuó completamente profesional y eso hizo que se tranquilizara. Todavía no era del todo de su agrado, pero ya no se sentía tan reticente como al principio.

—¿Qué les parece si vemos a vuestro bebé? —preguntó el doctor.

Cualquier otro pensamiento desapareció ante la mención de eso. Estaba bastante entusiasmado.

—Eso nos gustaría —respondió.

—Skylar, pasa a la camilla, por favor y levántate el polo.  

Ella hizo lo que el doctor indicó y Dan se acomodó a su lado. Tomó una de sus manos y la sujetó con suavidad.

El doctor estuvo con ellos poco después, cogió un frasco y aplicó un poco de gel sobre el vientre de Skylar. Ella dio un ligero respingo al sentir la sustancia.

Dan le acarició el dorso de la mano con el pulgar para reconfortarla.

El doctor colocó empezó a mover un pequeño aparato conectado al ecógrafo sobre el abdomen de Skylar.  En la pantalla aparecieron unas manchas negras y blancas. La imagen era igual a la que tenía guardada en su billetera.

De pronto, al mismo tiempo que veía la imagen de su hijo, un sonido empezó a sonar por toda la habitación. Era un sonido rápido y constante.

—¿Es el... —empezó a preguntar, pero se le dificultó continuar hablando.

—Su corazón. Sano y fuerte como debería ser.

Jamás había escuchado sonido más lindo que ese.

Sus ojos se empañaron y algunas lágrimas resbalaron por su mejilla.

Su corazón se hinchó de orgullo. No podía sentirse más afortunado.

Dan aún no había sujetado en brazos a ese pequeño ser, pero ya sabía que lo amaba y lo amaría incondicionalmente.

Miró a Skylar para que ella pudiera ver lo agradecido que se sentía. Ella tenía la mirada en la pantalla y sonreía con los ojos llenos de lágrimas.

—Gracias —musitó y depositó un beso en su frente—. Muchas gracias.  

Sus ojos se encontraron y fue como si todo a su alrededor dejara de existir. Miles de emociones fluyendo entre ellos.

—¿Quieren saber el sexo del bebé?

—¿Se puede? —preguntó Skylar entusiasmada.

 —Veamos si el bebé está de humor —comentó el doctor con una sonrisa y movió un poco el aparato en su mano. Después de unos segundos él sonrió.

Dan solo podía ver a su hijo, que, a diferencia de la ecografía anterior, se veía de mucho mayor tamaño, incluso había podido identificarlo a la primera.

Los dos miraron expectantes al doctor que prolongaba el suspenso a propósito.

Dan no tenía ninguna preferencia, estaba más que feliz con que su bebé estuviera sano.

—Felicidades serán padres de un hermoso niño.

Skylar soltó una carcajada mezclada con llanto.

—Te amo —dijo con sinceridad y depositó un corto beso en sus labios. Fue algo repentino, pero no se arrepintió.

Ella pareció sorprendida, pero no dijo nada.

Sin decir nada más la ayudó a levantarse y regresaron al escritorio del doctor. El hombre estaba ya allí, llenando la historia clínica de Skylar.

—Esto es para ustedes —dijo el doctor extendiéndoles un par de imágenes.

Las tomó y observó como un bobo. Guardó una en su billetera y le tendió la otra a Skylar. Más tarde le sacaría una foto al suyo y se los enviaría a sus padres, su madre no estaría muy contenta si no lo hacía. Ella había estado tan ansiosa cuando le dijo que ese día iba a acompañar a Skylar a su control.

—Todo parece estar muy bien —dijo el doctor—. Él está creciendo adecuadamente y tus análisis muestran que no tienes ningún problema de salud.  —Él lo miró antes de continuar—. Ella debe alimentarse bien, descansar bastante y evitar cualquier situación estresante. Siempre y cuando se cumpla con eso, no debería haber ningún problema.

Asintió.

—¿Alguna pregunta?

Aprovechó la oportunidad para comenzar a cuestionarlo sin parar mientras Skylar permanecía en silencio. Quería estar seguro de que no hacía nada que fuera malo para Skylar o su hijo. El doctor cada una de sus preguntas con calma.

—Cualquier otra duda que tengan pueden llamarme. —El doctor le entregó su tarjeta.

—Muchas gracias.

—Hasta la próxima consulta —los despidió el doctor en la puerta.

Skylar y él se dirigieron a la salida en completo silencio. Ella parecía algo distraída probablemente estaba pensando en lo que le había dicho. Quería saber que pensaba al respecto, pero no iba a sacar el tema antes que ella, no quería presionarla.

Como si se tratara de una adivina, su madre le llamó en el preciso momento en que subieron a su auto.

—¿Cómo fue todo? —preguntó ella sin molestarse en saludarlo.

—Sin ningún problema. Te enviaré una foto de la ecografía tan pronto pueda.

—No tardes demasiado. ¿Skylar está contigo?

—Sí.

—Pásame con ella.

—Yo también te amo, mamá —dijo con ironía antes de alcanzarle el manos libres a Skylar.

Ella lo tomó y saludó a su madre con una sonrisa. Las dos conversaron durante todo el viaje hacia el restaurante mientras el disfrutaba de los extractos que podía entender.

—¿Cómo te va en la universidad? —le preguntó a Skylar en el restaurante.

Ambos ya habían ordenado sus comidas.

—Estamos en los exámenes finales, así que estoy agotada. No puedo esperar a que este ciclo termine.  

—¿Ya decidiste que harás con las prácticas?

Skylar tenía que empezar con sus prácticas después de sus vacaciones. Dan le había sugerido que retrasara su comienzo, pero era ella quien decidiría al final.

—Aún no. Supongo que dependerá de cómo me sienta y lo que el doctor diga más adelante.

Asintió con comprensión.

—¿Decidiste si te mudarás conmigo? —No tenía sentido prolongar el tema más.

Skylar no respondió de inmediato y su silencio lo llevó a temer su respuesta. Si ella se negaba, había nada que pudiera hacer para que ella cambiara de opinión, nada salvo amenazarla y no pensaba recurrir a ello… No estaba tan desesperado aún, pero no estaba seguro de poder aguantar mucho más.

Cada día durante esa semana se había encontrado durante el almuerzo y ella le habría puesto al tanto de cada cambio o molestia que había sufrido. Era mejor que nada, pero preferiría poder experimentarlo junto a ella.

—Lo haré —respondió por fin Skylar.

Ese par de palabras fue suficiente para ponerlo a sonreír. Ese era por mucho su mejor día.  

—Pero, antes de que celebres, quiero dejar algo claro.

—Está bien. —Su sonrisa no desapareció.  

Ella negó con la cabeza.

—Este es un acuerdo temporal, después de que el bebé nazca decidiré donde vivir.  

Dan quería decirle que podía quedarse con él, pero se recordó ir un paso a la vez.

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Comentários (2)
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Denys Abril Ruiz
que hermoso!!!
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Beltre Elizabeth
ay se k dan se portó de tonto pero ya quiero verlo juntos es bueno k le dé su cariñito en esta etapa de embarazo...️...
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