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Capítulo 28: “Obsesión”

Autor: Balloleth
last update Fecha de publicación: 2024-12-11 22:34:52
El frío de la noche envolvía el apartamento mientras Aisha se acurrucaba en su cama, buscando refugio en sus pensamientos. Había logrado escapar de las garras de Lionel, rompiendo el contrato que la ataba a él. Por primera vez en meses, sentía algo similar al alivio. Pero su mente no encontraba sosiego.

Un mes en el anonimato. Había compartido un pequeño espacio con su compañera Alina, en un pueblo apartado, donde el frío congelaba más que los cuerpos. Intentaba convencerse de que estaba a salvo
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  • SANATHIEL   Capítulo 119: "Donde la Oscuridad se Rompe"

    “Cuando el tiempo se rompe, la memoria es la única herida que no cicatriza.” La tierra seguía temblando, y las últimas partículas de luz de Sanathiel se iban desvaneciendo lentamente en el aire. Un silencio abrumador cubrió el campo de batalla, como si el mundo entero se hubiera detenido, conteniendo el aliento ante lo inevitable.Aisha permanecía arrodillada, sosteniendo el medallón que aún brillaba débilmente, mientras las lágrimas surcaban su rostro. Incluso cuando una de las partículas roso levemente su rostro como dando consuelo. Ella sintió la mano de él, su lobo blanco.“Sanathiel”, cerrando los ojos, como si pudiera verlo.Salomón se acercó lentamente, con el rostro endurecido por la mezcla de rabia y desesperación.—Él no tenía que hacerlo —murmuró, sus manos apretando los restos de la lanza.Aisha levantó la mirada, con los ojos llenos de determinación.—Lo hizo porque sabía que nadie más podía. No entiendes, Salomón… Sanathiel creyó en algo más grande que nosotros.Por otro

  • SANATHIEL   Capítulo 118: El Destino del Demonio

    Las explosiones resonaban en la ciudad que se oscurecía mientras los edificios se derrumbaban uno a uno. La lucha entre la luz y la oscuridad estaba en su punto más crítico.Elbanius, armado con bombas de luz, logró mantener a raya a los vampiros creados por Darián. Tras una imprevista y brutal explosión, cayó al suelo agrietado mientras una ola expansiva se volvía sobre él. La ráfaga lo desintegró junto a una docena de criaturas sedientas, sin que pudiera cubrirse con la puerta de metal que usaba como escudo. Su sacrificio dejó un vacío inmenso. Sus últimas palabras, un murmullo apenas audible —«Luchad hasta el final»—, quedaron suspendidas en el aire como un eco eterno de resistencia.Las llamas devoraban los restos de la ciudad, que cedía ante una inminente lluvia ácida que silbaba al tocar el suelo. A su alrededor, Lionel, cubierto de heridas y con la ropa empapada en sangre, respiraba con dificultad. Su mirada feroz no se apagaba a pesar del dolor que le desgarraba el cuerpo.Dimi

  • SANATHIEL   Capítulo 117: EDÉN

    “Cuando el cielo se parta, sabrás que el Edén fue una mentira.”— Texto prohibido de la Orden de la Luna RotaLa mentira del Edén no estaba en su belleza, sino en hacernos creer que alguna vez nos perteneció.Aisha respiró hondo. El aire sabía a humo, a sangre… y al final. Los árboles caídos murmuraban nombres; las piedras aún calientes crujían con recuerdos. Y en lo alto, suspendida como un juicio, la grieta en el cielo palpitaba como una herida esperando abrirse por completo.Sanathiel se alzó entre la bruma, no como un salvador, sino como un lobo que sabía que esa era su última luna. Y Aisha, aunque rota y al borde del colapso, sujetaba la daga mientras el nombre de Rasen le latía en los labios.Porque este no era el fin del mundo. Era el fin del velo.El campo de batalla estaba teñido de sangre y caos. Los Nevri más viejos, exhaustos pero implacables, acababan con los vampiros creados por la comunidad de los Trece. Sus movimientos, aunque pesados, conservaban una precisión mortal.

  • SANATHIEL   Capítulo 116: Reinaremos sobre los hombres

    “(Cuando el cielo sangra y las bestias se levantan sin amo, ni lealtad, sólo una manada se alza con el rugido de la esperanza.Sanathiel lidera la última resistencia entre la oscuridad y el exterminio.A su lado, Aisha dispara luz contra la muerte. Elliot renuncia a la traición. Elbanius resurge de las sombras.Y en medio del caos, una promesa arde más fuerte que el fuego:"Este mundo no caerá mientras yo respire.")"Hasta el último aullido, reinaremos sobre los hombres.”)”— “Sanathiel, el lobo blanco”Capítulo:“El eclipse no anunció su llegada.Primero fue el viento: un susurro seco, arrastrando cenizas… y nombres olvidados.“Después… la luna.No sangraba.Lloraba.”Aisha alzó la vista. Y por un segundo, el tiempo se detuvo. Sanathiel ya no parecía un guerrero. Parecía un presagio.A su alrededor, los Nevri aguardaban. Algunos heridos. Otros manchados de ceniza y memoria. Pero nadie dio un paso atrás. El medallón brillaba como si dentro de él latiera la última oración del mundo

  • SANATHIEL   Capítulo 115: Ascender al punto más alto de la luna

    El suelo temblaba.No por la furia del enemigo… sino por el latido de los que aún se negaban a rendirse.Sanathiel clavó las garras en la tierra ennegrecida mientras el rugido de las bestias se fundía con el crepitar de las llamas. Su aliento era denso. Cargado de sangre. Cansancio. Decisión.Y el medallón ardía. Como si supiera que esa noche... no habría un amanecer.Aisha a su lado. Las manos firmes sobre el arco. El cuerpo temblando. Pero los ojos, fijos en la batalla, eran los de una reina sin corona que aún se negaba a morir.—Nos superan —murmuró Salomón desde la retaguardia, empapado en sangre ajena—. “Pero si vamos a caer… que al menos griten nuestros nombres en sus sueños.”Un rugido interrumpió la escena:Una horda de híbridos deformes atravesaba la línea defensiva.“El cielo parecía más cerca de desplomarse… que de proteger.”Sanathiel dio un paso al frente, los ojos como brasas, el medallón temblando.—Entonces aúllalo bien fuerte, hermano.Y lo hizo.El lobo blanco aulló.

  • SANATHIEL   Capítulo 114: Las puertas del infierno

    El abismo tembló.No afuera. Dentro.Las cadenas que sujetaban a Rasen crujieron, no por la fuerza del enemigo… sino por la suya. Una a una, comenzaron a aflojarse. No porque cedieran. Porque él las estaba devorando.Sus ojos, antes temblorosos de dolor, ahora ardían con una luz oscura, abrasadora. El hambre no era por destrucción. Era por libertad. Por ella. Por sí mismo.—Sariel... —susurró desde lo profundo de su pecho— …me usaste.La cruz etérea se partió por la mitad con un estruendo seco, y el eco se propagó hasta la realidad. Las sombras que envolvían a Sariel titilaron, dudaron… como si supieran lo que venía.Y por primera vez… Sariel tembló.En el exterior del laberinto, el calor del fuego azul lo llenaba todo, retumbando en el aire como una tormenta viva. Las paredes del lugar, ya agrietadas por la presión del caos desatado, comenzaron a desmoronarse mientras las figuras de Sariel y Varek se alzaban como titanes en un enfrentamiento final. Sanathiel y Salomón, que ha

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