ANMELDENPunto de vista: Selene El grito resonó por todo el hospital. —Selene… ¡corre! ¡Ella está aquí! Cada guerrero Gamma alcanzó sus armas. Damien fue el primero en moverse. —¡Tercer piso! —la mitad de los guardias corrieron hacia las escaleras. Kael agarró mi muñeca. —Nos vamos. Me solté de inmediato. —No —sus cejas se juntaron—. ¿No?—Alguien me conoce —otro grito resonó—. Dijeron mi nombre —señalé hacia el corredor—. No voy a correr —su mandíbula se tensó—. Selene. —Prometiste respuestas. —No es el momento. —¡Nunca es el momento contigo!Por un breve segundo… la frustración cruzó su rostro. Luego desapareció. Sin decir otra palabra, se quitó su costosa chaqueta negra. Fruncí el ceño. —¿Qué haces? —en lugar de responder, la colocó suavemente sobre mis hombros. La tela todavía estaba cálida por su cuerpo. Olía tenuemente a cedro y lluvia. El aroma familiar me tomó por sorpresa. Cinco años desaparecieron en un instante. Recordé noches frías cuando él envolvía su chaqueta alrededor de mí po
Punto de vista: Selene—Yo… —la palabra se me atoró en la garganta. Mis rodillas se debilitaron mientras miraba fijamente la tableta en las manos de Damien. La mujer en la pantalla sonreía cortésmente a la recepcionista. Aceptó una pluma. Firmó los documentos. Entonces miró directamente a la cámara de seguridad.Mi corazón se detuvo. Era mi rostro. No alguien que se parecía, no un parecido lejano. Cada rasgo era idéntico. El pequeño lunar bajo mi ojo izquierdo. La diminuta cicatriz cerca de mi ceja por caerme de la bicicleta cuando tenía diez años. Incluso la forma nerviosa en que se colocaba un mechón de cabello detrás de la oreja. Yo hacía eso. Siempre lo había hecho.—No… —susurré—. Esto no puede ser real. Damien lentamente amplió la grabación. —Ojalá pudiera decir que no lo es. Mi respiración se volvió superficial. —Tiene que haber algún error.Las palabras de Cassian resonaron dentro de mi mente. Las paredes escuchan, luego las de Lucien. Cuando estés lista para saber quién realm
Punto de vista: Selene—La única persona viva que sabe quién realmente asesinó a tus padres.Las palabras resonaron en mi cabeza. Miré fijamente a Cassian, buscando en su rostro alguna señal de que esto fuera otra broma cruel. No encontré ninguna. Su sonrisa había desaparecido.—¿Lo sabes? —mi voz salió apenas como un susurro. Cassian asintió una vez. —Lo sé.Di un paso hacia él. —Entonces dímelo —sus ojos se suavizaron. —No puedo —cada nervio de mi cuerpo se tensó.—¿Qué quieres decir con que no puedes?—Aquí no.—¡He esperado cinco años!—Lo sé.—¡Mis padres murieron!—Lo sé.—¡Entonces deja de decir que lo sabes! —el pasillo quedó en silencio. Doctores, enfermeras, guerreros gamma. Todos nos observaban.Cassian no se inmutó. En cambio, metió la mano en su bolsillo y sacó una pequeña moneda plateada. Parecía ordinaria. Hasta que noté el extraño lobo grabado en un lado.La colocó en mi palma. —Cuando estés lista para escuchar la verdad… —sus dedos cerraron los míos— tráeme esto.Frun
Punto de vista: SeleneMis dedos se negaban a moverse. El teléfono se sentía más pesado con cada segundo que pasaba. Kael… de pie junto a mis padres. Tres horas antes de que murieran.Miré fijamente la marca de tiempo hasta que los números se volvieron borrosos.¡No! Tenía que haber otra explicación. Tenía que haberla.—Selene —la voz de Kael sonaba distante. No respondí.Mi pulgar tocó lentamente la imagen. Se amplió. Mi madre sonreía. Papá tenía un brazo alrededor de los hombros de Kael. No se veían asustados. Se veían…Cómodos, como si lo conocieran. Como si confiaran en él.Mi pecho se tensó. —Los conocías —no era una pregunta. Los ojos de Kael cayeron sobre mi teléfono. Su rostro perdió todo color. —¿Dónde conseguiste esa foto?—Así que es real.—Selene, respóndeme.—Es real.Reí, pero el sonido salió quebrado. —Conocías a mis padres.—Me viste pasar cinco años preguntándome por qué murieron… —mi voz tembló—. y nunca me lo dijiste.—Porque no podía —las palabras hicieron explotar
Punto de vista: Selene—¿Mi… Reina? —las palabras apenas salieron de mis labios.Miré fijamente a Kael, esperando que dijera que era alguna broma ridícula. No lo hizo. En cambio, bajó la cabeza.No completamente, solo lo suficiente para que yo lo notara. El Alfa más temido del país… acababa de mostrarme respeto. Mi corazón latía con fuerza. —No —negué con la cabeza—. No, todos están equivocados.Damien dio un paso adelante. —Alfa, este no es el lugar.—Lo sé.—El Consejo ya estará en camino.—Lo sé.—Nunca permitirán que se vaya con vida —esas palabras helaron mi sangre. —¿Perdón? —miré de un rostro a otro—. ¿Alguien podría dejar de hablar como si yo no estuviera aquí?Nadie respondió. Eso me asustó más que cualquier otra cosa.Kael finalmente me miró. —Mereces la verdad.—Entonces dímela.—Lo haré.—¿Cuándo?—En el momento en que estés a salvo. La frustración explotó dentro de mí. —¡Estoy cansada de que todos decidan qué merezco saber! —el pasillo quedó en silencio. —Me han mentido —
Punto de vista: SeleneLa risa se detuvo. La oscuridad se tragó todo. Ni siquiera podía ver mis propias manos. Mi respiración sonaba dolorosamente fuerte dentro de la sala de consulta destrozada.—¿Kael? —ninguna respuesta. Mi pulso subió hasta mi garganta. El olor a humo llenaba el aire. Vidrio roto crujía bajo los pasos de alguien. Lentos, cuidadosos, acercándose.—¡Kael! —esta vez, una mano agarró mi muñeca. Grité.—Soy yo —su voz. Baja, firme. El alivio me golpeó tan fuerte que mis rodillas casi cedieron. Sin pensarlo, agarré el frente de su camisa desgarrada. Su pecho subía y bajaba rápidamente bajo mis dedos temblorosos. Estaba vivo.Entonces me di cuenta de lo que estaba haciendo. Rápidamente lo solté. —Yo… pensé…—Lo sé —su voz se suavizó—. Te tengo. Esas tres palabras rompieron algo dentro de mí. Hace cinco años…Eran todo lo que había querido escuchar. Ahora… llegaban demasiado tarde.Un tenue brillo plateado se extendió por la habitación. No del techo. No de las luces de em







