تسجيل الدخولNoelia volteó. El resplandor del sol la deslumbraba, así que tuvo que entrecerrar los ojos para distinguir una camioneta negra todoterreno que se acercaba sin ninguna prisa. Era un modelo imponente, de llantas anchas. Una verdadera bestia de acero abriéndose paso entre las olas de calor y el polvo del camino.Al ver por fin un vehículo, Noelia sintió un alivio inmenso. Se hizo a la orilla de la carretera y agitó la mano con fuerza para pedir que parara. La camioneta se detuvo con total suavidad unos metros más adelante. Los vidrios eran completamente polarizados, lo que hacía imposible ver quién iba adentro.Noelia respiró hondo para tratar de calmar los nervios, se acercó a la puerta del copiloto y dio unos golpecitos en la ventana. Intentó poner su mejor sonrisa, mostrándose lo más amable posible. Después de unos eternos segundos, el vidrio empezó a bajar lentamente.Lo primero que se perfiló fue una mandíbula marcada y unos labios finos, ligeramente apretados. Luego, una nariz
Pero ella nunca había dicho en las redes que sufriera de un insomnio tan grave, ¿cómo podían saberlo sus seguidores?—En la caja viene una tarjeta —le recordó su mamá.Noelia la sacó. Tenía escrita una sola frase: "Espero que cada noche tengas dulces sueños." Eran exactamente las mismas palabras con las que había cerrado su publicación de despedida. Todo indicaba que se trataba de un seguidor que estaba muy al tanto de su cuenta. ¿Pero quién podría ser?***Durante los siguientes dos meses, Noelia se dedicó a descansar y a llevar una vida de lo más tranquila. Por las mañanas, si el día estaba lindo, salía a caminar despacio por el pueblo o hacía algo de estiramientos guiándose con una aplicación en el celular. Por las tardes, cuando el sol calentaba un poco más, sacaba una silla al patio para ponerse a leer o para jugar un rato con su pequeña.Todos los miércoles iba puntualmente a terapia para aprender a manejar sus emociones y a poner límites. También se tomaba sus antidepresivos
Noelia salió del hospital y le puso una pausa total a su trabajo. Le dejó la posada en manos de Elena, quien ya la apoyaba con la administración y se sabía el negocio al derecho y al revés. Ella manejaba a la perfección desde las compras y la contabilidad, hasta la recepción y la logística.También dejó por completo de subir contenido a sus redes. Ella misma redactó un pequeño mensaje para explicar su ausencia temporal:"A todos los que siempre están al pendiente de mí y de la posada: Les cuento que voy a dejar de actualizar esta cuenta por un tiempo. Mi salud me ha jugado una mala pasada últimamente y el doctor me mandó reposo absoluto. Por eso, me toca alejarme un poquito de este rincón tan lindo que hemos construido juntos. Los viajes pendientes, las sorpresas y las historias que nos faltó contar se quedan bien guardados en mi maleta. No se van a perder, solo van a esperar a que esté lista para regresar. No se preocupen por mí. Voy a dedicarme a cuidarme, comer bien y descansar
—No se preocupe, de verdad no era necesario que se molestara en venir hasta acá.—Además de ver cómo seguía, quería ponerla al tanto de lo último sobre el caso.A Noelia se le dio un vuelco el corazón. ¿Lo último? ¿Acaso Marcos no se había echado para atrás con lo de la custodia? ¿Se habría arrepentido en el último segundo?—¿Entonces todavía tenemos que ir a juicio?—No, para nada. Quédese tranquila. Respecto a la demanda de custodia, el señor Leiva ya presentó formalmente el desistimiento ante el tribunal. El proceso se va a archivar de inmediato, lo que significa que la custodia exclusiva de la niña se queda con usted y eso ya no va a cambiar.Aunque ya se había enterado por su mamá, escuchar la confirmación oficial de boca de Ivana hizo que, por fin, se le quitara un enorme peso de encima.—Pero vine principalmente porque el señor Leiva me pidió hacerle saber otra decisión —Ivana sacó un documento de su portafolios—. Él dice que reconoce y respeta todo lo que usted ha sacado adelan
Ya entrada la noche, Elena llevó a Cecilia al hospital para que viera a Noelia. La puerta del cuarto se abrió lentamente.En cuanto la pequeña vio a Noelia en la cama, se detuvo en seco. Su mamá estaba un poco recostada. Aunque su cara seguía pálida, se veía mucho mejor que cuando había perdido el conocimiento. Al ver entrar a su hija, Noelia hizo un gran esfuerzo por sonreír:—Ven, mi amor... ven con mami.Cecilia la escuchó, pero esta vez no corrió a abrazarla con la alegría de siempre. Se quedó estática en la entrada, con su cuerpecito temblando levemente. Las imágenes de esa mañana, con su mamá tirada en el piso sin reaccionar por más que intentara despertarla, no dejaban de darle vueltas en su cabecita.De pronto, la niña rompió en un llanto desconsolado, lleno de puro miedo.—¡Mami! ¡Mami! —gritaba entre sollozos, casi sin poder hablar—. ¡No te mueras, mamita, no te mueras! No te quedes dormida ahí... despiértate ya y vámonos a la casa... tengo mucho miedo, mami...Su llanto l
Desde que se volvieron a ver, él se la pasó poniéndola a prueba, buscándola, poseyéndola, perdiendo el control, buscando venganza, peleando... Hizo hasta lo imposible, por las buenas o por las malas, para demostrar que el tiempo y la distancia no habían logrado separarlos. Ese torbellino de emociones intensas era su manera de percibir su existencia, la única prueba que tenía de que lo suyo todavía no había llegado a su fin.Hasta que la vio ahí, tendida en esa cama de hospital, casi sin vida, como una muñeca de porcelana que se rompería con solo tocarla. Fue en ese preciso instante cuando cayó en la cuenta de lo terriblemente equivocado que estaba.—Ahora entiendo que, ya sea amor o resentimiento, nada de eso importa más que su bienestar.Si ella ya no lo amaba, que así fuera. Con tal de que estuviera a salvo y con salud, aunque pasaran a ser dos extraños, aunque no volvieran a cruzarse en la vida, le bastaba con saber que ella andaba por algún rincón del mundo, respirando y viviendo