Siete años de mentiras: ¡Los abandono!

Siete años de mentiras: ¡Los abandono!

作家:  Primavera Líaたった今更新されました
言語: Spanish
goodnovel4goodnovel
評価が足りません
30チャプター
33ビュー
読む
本棚に追加

共有:  

報告
あらすじ
カタログ
コードをスキャンしてアプリで読む

概要

Contemporánea

Familia adinerada

Arrepentimiento

Hombre arrepentido

Traición

Malentendido

Amor y odio

Tras siete años de matrimonio con Fabio Tobar, Viviana Cajigas recibió un diagnóstico devastador: un tumor cerebral. Decidida a arriesgarlo todo por su esposo y su hijo, Viviana optó por enfrentar el quirófano, aceptando esa moneda al aire que le ofrecía apenas un cincuenta por ciento de probabilidades de sobrevivir. Sin embargo, el regreso al país de Carmen Cepero, el gran amor de la juventud de Fabio, desmoronó su mundo. Fue entonces cuando Viviana descubrió que su matrimonio no era más que una farsa, una cruel puesta en escena. Fabio no solo mantenía a Carmen a su lado como secretaria; incluso sus mejores amigos la tomaban como su esposa. Lo más doloroso fue escuchar a su propio hijo de seis años decir, con total naturalidad, lo mucho que le gustaría que Carmen fuera su verdadera madre. Con el alma hecha pedazos, Viviana decidió cortar por lo sano. Se deslindó de aquel hombre y de su hijo, borrando su rastro por completo. No fue hasta tiempo después que ambos encontraron, entre los restos de su ausencia, la hoja del diagnóstico médico. El arrepentimiento los golpeó como un mazo. Padre e hijo la rastrearon hasta el extranjero, suplicando de rodillas, implorando una sola mirada de compasión. Pero Viviana ni siquiera parpadeó. Un exesposo desalmado y un hijo malagradecido no valían ni el más mínimo de sus desprecios.

もっと見る

第1話

Capítulo 1

Tras descubrir que tenía un tumor cerebral, me di cuenta de dos cosas.

La primera es que mi acta de matrimonio con Fabio Tobar era falsa; la segunda es que mi propio hijo, al que crié durante seis años, también lo sabía y, de hecho, prefería que otra mujer fuera su madre.

En ese instante comprendí que estos siete años en los que abandoné a mi familia, cambié mi nombre y lo entregué todo, habían sido una absoluta farsa.

Así que tomé tres decisiones para desaparecer por completo de la vida de este padre e hijo desalmados.

Primero, cancelé la cena romántica de nuestro séptimo aniversario que había reservado hace un mes. Borré cualquier forma de contacto que tuviera que ver con ellos dos, tanto con Fabio como con mi hijo.

Segundo, contacté a mi médico para hacerme una prueba de esfuerzo y me recetó medicamentos especiales para asegurar que mi cuerpo resistiera el viaje hasta el otro lado del océano.

Tercero, llamé a mi hermano después de siete años sin hablarle para decirle que ya sabía que me había equivocado y que lo único que quería era volver a casa.

***

—Señora, su tumor ya está presionando los nervios. Necesita tomar una decisión lo antes posible.

En el pasillo del hospital, con ese olor penetrante a desinfectante, las palabras del doctor seguían resonando en los oídos.

Viviana temblaba de pies a cabeza, apretando entre sus manos el papel del diagnóstico que ya estaba todo arrugado.

Últimamente, los dolores de cabeza y los vómitos eran constantes, y de vez en cuando le sangraba la nariz.

Al principio pensó que era algo pasajero por el estrés de desvelarse, pero jamás imaginó que un simple chequeo médico terminaría en una noticia tan fatal.

El doctor fue claro: tenía que elegir un tratamiento.

O se sometía a una cirugía, con apenas un cincuenta por ciento de probabilidad de sobrevivir, o elegía un tratamiento conservador con quimioterapia, donde perdería el cabello pero podría ganar unos años más de vida.

Viviana tenía miedo de apostar por ese cincuenta por ciento de probabilidad de éxito en la operación.

Desde niña le daban miedo hasta las inyecciones, ni se diga lo que sentía al imaginarse en una plancha fría de quirófano, decidiendo entre la vida y la muerte.

Pero si no se operaba, el tumor crecería hasta matarla entre dolores atroces.

Cerró los ojos y pensó en su esposo, Fabio.

Llevaban siete años casados; lo amaba tanto que quería pasar muchísimas décadas más a su lado.

Además, tenían a su hijo, Mario, un niño guapo e inteligente que era el fruto de su amor.

Al pensar en ellos, las dos personas más importantes de su vida, Viviana sintió un valor inmenso.

Se puso de pie y abrió la puerta del consultorio.

—Doctor, ya lo decidí. Agende la cirugía.

El médico la miró con solemnidad:

—Es solo un cincuenta por ciento de probabilidad, ¿no tiene miedo?

Viviana sonrió ligeramente:

—No. Confío en que mi esposo y mi hijo estarán conmigo. Con ellos a mi lado, no le temo a nada.

El doctor asintió con respeto:

—Está bien. Agendaré su cirugía para dentro de un mes.

Viviana salió del hospital ansiosa por volver a casa; necesitaba el consuelo y el apoyo de los suyos.

La empleada le dijo que Fabio no estaba, que se había ido a la empresa. Ella se fue directo hacia allá y, al llegar a la puerta de la oficina de la presidencia, antes de entrar, escuchó la voz de un hombre.

—Fabio, si Viviana se entera de que tienes a Carmen como tu secretaria, se va a poner loca, ¿no crees?

Viviana se quedó petrificada. Por la rendija de la puerta vio claramente a Javier Febo, el mejor amigo de su esposo.

Carmen.

Carmen Cepero.

Ese nombre lo conocía de sobra: era el "gran amor" que Fabio guardaba en el fondo de su corazón desde hacía diez años.

El hombre sentado al escritorio bajó la mirada; vestía una camisa negra con el cuello ligeramente abierto y las mangas remangadas, desprendiendo ese aire de hombre casado, frío y distante.

—No te metas en los asuntos de mi empresa —respondió Fabio con impaciencia.

Javier se encogió de hombros, burlón:

—En fin, todos estos años han tratado a Viviana como tu esposa, pero cualquiera de los que te rodean sabe que lo suyo fue solo un matrimonio falso. ¡Hasta ese certificado de matrimonio lo falsifiqué yo para ti, jajaja!

Al oír aquello, el rostro de Viviana se puso pálido como el de un muerto. Se quedó tiesa, como si le hubiera caído un rayo encima.

¿Qué acababa de escuchar?

¿Fabio y ella solo estaban fingiendo?

Fabio estaba de perfil a la puerta y no se dio cuenta de que había alguien afuera.

Javier siguió de curioso:

—Fabio, ¿por qué no dices nada? Ahora que Carmen volvió, ¿por qué no dejas a Viviana de una vez?

—Si no fuera porque ella se te pegó como lapa y se aprovechó de que estabas borracho para quedar embarazada, jamás te habrías inventado ese matrimonio falso solo para registrar al niño. Por su culpa Carmen sufrió tanto que se fue del país.

Viviana contuvo el aliento.

Sintió que la presión en su cabeza aumentaba y se tapó la boca para contener las ganas de vomitar.

Aquella noche en el bar, Javier estaba ahí.

Él sabía perfectamente que ella no le puso nada a la bebida de Fabio; él fue drogado por sus rivales de negocios y ella se ofreció a ayudarlo.

¿Por qué le echaban toda la culpa a ella?

—¿Cuándo vas a darle su lugar a Carmen? —siguió Javier—. Ese puesto de "Señora Tobar" siempre fue de ella.

Fabio levantó la mirada, con esos ojos gélidos como el invierno más crudo.

—Viviana y yo tuvimos a Mario...

Viviana empezó a temblar tanto que sentía que se iba a desmayar.

Ya no pudo más; dio media vuelta y corrió hacia el baño.

Por eso, no alcanzó a escuchar lo que Fabio dijo después.

Viviana vomitó hasta quedar sin fuerzas, sin saber si era por el asco de la verdad o por su enfermedad.

Una empleada entró y se asustó al verla, ofreciéndole una servilleta.

Ella la tomó con los ojos rojos, con una sonrisa que daba más lástima que su llanto:

—Gracias. Por favor, no le digas a Fabio que estuve aquí.

Salió de la empresa como un muerto viviente, vagando por las calles mientras recordaba cómo se conocieron.

Hace siete años, ella era una diseñadora famosa en el extranjero. Trabajaba en la empresa de su hermano y no tenía nada que ver con Fabio.

En un viaje de negocios, Viviana apenas iba saliendo del hotel cuando, de repente, se le rompió el vestido.

Justo cuando estaba a punto de quedar expuesta, Fabio bajó de su Maybach, se inclinó y le entregó su saco, que estaba tan perfectamente planchado que no tenía ni una sola arruga.

—Amárratelo a la cintura.

Esas palabras terminaron con el pánico y la vergüenza que sentía Viviana en aquel lugar desconocido.

Al levantar la mirada, su corazón dio un vuelco ante el rostro de Fabio, una cara tan perfecta que parecía esculpida por los mismos dioses.

Desde entonces, Viviana no volvió a pensar en otra cosa. Movió cielo, mar y tierra; le pidió favores a su hermano, buscó contactos, forzó coincidencias laborales con Fabio.

Sabía que Fabio cargaba el recuerdo de una mujer que se había ido sin despedirse, su eterna obsesión. Aun así, nunca retrocedió.

Una noche, el alcohol hizo lo suyo. Un descuido, una cercanía imprudente… y después, un hijo. Lo demás fue casi automático: el matrimonio como consecuencia inevitable.

Viviana todavía recuerda que, en su noche de bodas, se atrevió a preguntarle por qué se casaba con ella si nunca le había exigido hacerse responsable.

Fabio, siempre distante, la miró entonces como nunca antes. Despacio, con una gravedad que le estremeció el pecho, dijo:

—Quiero darte a ti y al niño una familia.

Por esa frase, Viviana se lanzó de lleno a la vida conyugal. Se dedicó al marido, al hijo, dejó su carrera pese a la oposición feroz de su hermano y decidió quedarse en el país, convencida de que había apostado por el amor.

Y ahora descubría que ese matrimonio al que entregó todo nunca había existido.

Fabio jamás la consideró su esposa. Durante siete años pensó en otra mujer, fingiendo a su lado una vida que no era real.

A Viviana le dolía el pecho como si le sangrara por dentro. De pronto entendió que había sido la broma más cruel.

Tomó una decisión.

Si la operación salía bien dentro de un mes, se llevaría a Mario.

Fabio no tendría que volver a pensar en el hijo que compartían. Que se casara con quien quisiera.

Al pensar en su niño, algo en ella volvió a encenderse.

Entró a la casa casi corriendo. Apenas subía las escaleras cuando escuchó la voz de Mario hablando con el mayordomo.

—Oye, ¿tú crees que si mamá se entera de que ella y papá solo están casados de mentira se pondrá muy triste?

Viviana se quedó helada.

El mayordomo sonrió con una dulzura incómoda.

—Pues ni modo, señorito. El señor no quiere a la señora, usted lo sabe.

Mario bufó, infantil y caprichoso.

—La verdad, a mí tampoco me gusta mamá. Me cae mejor Carmen. Es bien linda. Cada vez que mamá me lleva a la empresa, ella me da dulces y juguetes. Mamá solo dice que no coma tanta chatarra y que estudie… qué flojera.

—Ojalá Carmen se casara con papá.

Viviana apretó los puños hasta clavarse las uñas. El dolor fue tan fuerte que casi pierde el equilibrio.

Ni siquiera el hijo que llevó nueve meses en el vientre, al que crió con desvelo y sacrificio, estaba de su lado. Tan frío como su padre.

Las escenas que había atesorado —madre e hijo riendo, marido y mujer en armonía— se desmoronaron. No habían sido recuerdos. Habían sido un sueño.

Un sueño dulce y perverso.

Cuando su hermano le suplicó que no se fuera tan lejos para casarse, que no arriesgara su vida por alguien que podía herirla, debió escucharlo.

Si su hermano supiera lo que Fabio había hecho y lo que su propio hijo pensaba de ella seguro se aparecería hecho una furia, dispuesto a todo, sin importarle las consecuencias.

Viviana parpadeó para contener las lágrimas y bajó las escaleras.

Había desafiado la muerte por su esposo y por su hijo. Ahora, mientras recordaba la fría camilla del quirófano, sintió que la última esperanza también se hacía polvo.

Entró a la sala, sacó el celular y marcó.

—Hermanito, me voy a divorciar. ¿Vienes por mí y me llevas a casa?
もっと見る
次へ
ダウンロード

最新チャプター

続きを読む

読者の皆様へ

Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.

コメントはありません
30 チャプター
無料で面白い小説を探して読んでみましょう
GoodNovel アプリで人気小説に無料で!お好きな本をダウンロードして、いつでもどこでも読みましょう!
アプリで無料で本を読む
コードをスキャンしてアプリで読む
DMCA.com Protection Status