LOGINDante
Por fin será mía. Al fin. Solo no entiendo por qué no estoy emocionado como pensé que lo estaría. El propósito siempre fue ese, hacerla mía, tenerla por una noche, satisfacer mis instintos más salvajes, poseer ese exuberante cuerpo y hacerla gritar mientras la follo duro. Pero ¿qué me ha hecho cambiar?
Estoy molesto, pero más que nada conmigo, ya que empiezo a sentir algo por esa chiquilla. Ese no soy yo. Quiero hacer eso, tomarla y hacerla mía a la fuerza, pero muy en el fondo algo me dice que no lo haga.
Estos días llegué a pensar en qué se sentiría tener a alguien a tu lado, una relación, algo estable, una novia o quizás a una esposa, una mujer a la que consentir, y compartir cosas con ella en vez de tener sexo, hacerle el amor, dormir abrazados y tal vez formar una familia.
¿Y por qué no? Será porque soy un maldito asesino, un mafioso que está lleno de enemigos y que podrá correr con el mismo destino que el de sus padres. En vez de que me hagan daño a mí, se lo harán a ellos. Estoy completamente jodido, incluso mis padres me lo llegaron a decir. Igual soy un vil desgraciado, como me formó mi padre. Me creó para matar y solo hacerles el mal a los contrincantes.
Mi hogar no fue uno normal, como el de un niño sano, sin complicaciones . Siempre hubo gente armada y peligrosa que entraba y salía para hacer negocios con mi padre. Vivíamos de los lujos y siempre estuvimos rodeados de personas que también se dedicaban a lo mismo que nosotros. Por esa razón, no era bueno que pensara en formar una familia. Durante todos estos años llevé la vida que él me eligió, y la verdad no quería que un hijo mío creciera en un mundo como este.
Me pongo en pie de golpe. Necesito bloquear estos pensamientos y mandarlos de nuevo a la parte de mi cerebro donde van los malos recuerdos. Me sirvo un poco de whisky mientras miro por la ventana del hotel. Decidí quedarme más tiempo después de que recibí su llamada. De igual manera, tengo que regresar el mismo viernes para reunirme con unos mafiosos árabes que están a punto de aliarse con mi mafia. Haremos negocios y también uniremos fuerzas para destruir a Lionel Bachman. Ese malnacido se metió con el mafioso equivocado. Le demostraré que con el Diablo no se juega.
Últimamente me encuentro frustrado y todo el tiempo de mal humor. Me hace falta una buena follada. Sin embargo, desde que esa rubia de ojos esmeralda se cruzó en mi vida todo cambió. Las demás mujeres no me satisfacen, con ninguna me excito, y eso ya no es normal. Antes me prendía con solo ver unas tetas o un culo, pero ahora no. Solo deseo los de una mujer. Quizá tengo que hacerla mía para quitarme esas ganas y para que regrese el verdadero Diablo. Estoy a punto de cumplir con mi objetivo. Ya solo quedan unos días para que sea viernes. Ni ánimos tengo de hacerlo con otras. En mi cabeza solo está la inocente y fiera Esmeralda, la chica que tomaré sin contemplaciones, mejor dicho, la que compré solo por una noche.
El jueves por la tarde me llama uno de los guardias que cuidan de ella. Me avisa que algo malo sucedió y que ella se encuentra sola en casa. Le pido que averigüe más. Después de menos de una hora, me informa que a su madre la internaron de vuelta en el hospital y que su hermana cuidará de ella.
¿Qué le pasó? Tengo esa duda, y no puedo quedarme así. Los imbéciles no supieron darme más información, así que no me queda de otra más que ir a su casa y averiguar por mí mismo qué ocurre.
Horas después, toco la puerta de su casa. Los guardaespaldas me dijeron que sigue dentro, entonces tiene que abrir en cualquier momento. Por fin se escucha el ruido de la cerradura abriéndose. Pasaron casi diez minutos para que la abriera.
—Tú —se nota confundida—, ¿qué haces aquí?
—Vine a ver cómo estabas —le contesto sin pensarlo.
—¿El Diablo pensando en alguien más que no sea él? —se medio burla, pero es más una pregunta.
Sé que la desconcierto, pues yo también estoy desconcertado.
—Pagué por ti. ¿Acaso se te olvidó? Eso demuestra poco interés. —Intento mostrarme desinteresado.
—Bueno, como ya viste con tus propios ojos que estoy bien, te puedes ir por donde viniste. —Su humor es pésimo.
Igual me merezco que me trate así. He sido un desgraciado con ella desde que la conocí.
Intenta cerrar la puerta, pero como yo soy más rápido coloco el pie para detenerla. Ella insiste en querer cerrarla en mi cara, pero como yo tengo más fuerza la empujo, sin dejar que ella caiga al suelo. La tomo en mis brazos, como me gusta hacerlo, y con un pie cierro la puerta. Ella me ve con los ojos muy abiertos, está sorprendida, pero no hace nada por apartarme. Su respiración comienza a cambiar, es entrecortada y jadeante. Mientras tanto, acerco mi rostro al suyo, pero no la beso. Mis labios están a pocos centímetros de los suyos, a solo un pequeño roce.
—Sé que tú también lo deseas —susurro en sus labios—. Deja de negarte. Tu cuerpo responde lo que quieres. Me gusta cómo reaccionas cada vez que te toco y beso. Ese día estaba a punto de tocar tu intimidad. Sé que te dejé mojada y excitada. —Remarco la última frase con la voz ronca. Entretanto, acaricio sus labios con los míos.
Se le escapa un gemido. Satisfecho, sonrío. Sé que la excito. Sé que ella también siente lo mismo que yo siento por ella, y eso me pone más a mil. Me pego a ella para que note cómo me pone. Comienza a temblar. Sin dejar de jadear, sus ojos se abren más, pero después de unos segundos reacciona. Como puede, me empuja para apartarme. Me alejo y solo levanto las manos, fingiendo estar rendido, con una sonrisa burlona.
Los minutos pasan, y puedo creer que hasta pasó más de una hora. Se me ha hecho eterno. Mi trasero ya se entumeció de tanto estar sentada en un inodoro. Me levanto y salgo de ahí. Mi amiga aún no responde, y eso quiere decir que tal vez no ha visto mi mensaje o aún no termina con su asunto. Tendré que ir a buscarla porque no se detendrá si no la obligo . Lo que quiero es irme ya.Salgo del servicio de damas, pero primero me cercioro de que esos sujetos no andan por ahí cerca. Rezo por ello y avanzo hacia fuera. Cuando voy por los pasillos y llego hasta el mostrador de bebidas, no veo a Mika por ningún lado. ¿En dónde rayos se ha metido? Le pregunto a la chica que nos atendió al principio, pero no logra decirme casi nada, solo que la vio irse hace unos minutos con un tipo por el rumbo contrario de donde venía yo. No me dice exactamente qué lugar es ese y por qué motivo se fue allá. Le doy las gracias y me giro para ir hacia ese lugar. Es un pasillo largo. Más adelante veo unas puertas a
Lillie—Insisto en que debemos irnos —digo cuando entramos al sitio al que mi amiga me arrastró—. No me agrada este lugar.—Deja de quejarte. —Jala mi brazo para que avance—. No nos vamos a quedar, solo comprobaré si me está engañando y después nos iremos.Resoplo molesta.Mi amiga se está obsesionando con ese tipo. Es la primera vez que hace esto. Nunca había llegado hasta el punto de vigilar a uno de sus conquistas o novios o lo que sea que signifiquen para ella.El lugar es muy distinto al que solemos trabajar. Este sí es un table dance, pero de esos de baja . En donde nosotras trabajamos solo bailamos sin quitarnos la ropa y otras chicas ofrecen servicio de compañía. Acostarse con los clientes no está permitido. Aquí, al parecer, es lo contrario. En la pista de baile hay chicas semidesnudas y otras sentadas al lado o sobre sus clientes. Ellos les meten mano. Hay algunos que hasta sexo tienen en los pasillos, lo digo porque ahorita pasamos a una pareja gimiendo mientras se movían pe
Ella está muy furiosa, y parece que saca chispas de sus ojos. En cambio, yo no dejo de sonreír.—¡Imbécil! —sisea entre dientes.Sonrío aún más.—Me encanta cuando te pones así. —Llevo mis manos a los bolsillos del pantalón y me inclino un poco hacía ella, que aún se encuentra frente a mí—. Eso hace que mi falo se prenda más. —Con una media sonrisa, le guiño un ojo.Se queda boquiabierta. Cuando procesa todo lo que dije, bufa y se gira por completo, alejándose. Me carcajeo por su reacción.—¡Largo! —Se gira para verme—. ¡No eres bienvenido aquí!—Tu familia no pensó lo mismo hace unos días.—Cínico, sinvergüenza, engreído. ¡Te odio! —Lanza sus puños a mi pecho, que golpea, mientras me insulta con todos esos apodos que me ha puesto.Mi sonrisa se borra al momento que la veo a punto de llorar. ¿Es por su mamá que llora? ¿O yo lo provoqué? Soy un maldito imbécil, merezco que me odie de por vida. Agarro sus muñecas y la atraigo a mis brazos para abrazarla. Ella comienza a sollozar. Acarici
DantePor fin será mía. Al fin. Solo no entiendo por qué no estoy emocionado como pensé que lo estaría. El propósito siempre fue ese, hacerla mía, tenerla por una noche, satisfacer mis instintos más salvajes, poseer ese exuberante cuerpo y hacerla gritar mientras la follo duro. Pero ¿qué me ha hecho cambiar?Estoy molesto, pero más que nada conmigo, ya que empiezo a sentir algo por esa chiquilla. Ese no soy yo. Quiero hacer eso, tomarla y hacerla mía a la fuerza, pero muy en el fondo algo me dice que no lo haga.Estos días llegué a pensar en qué se sentiría tener a alguien a tu lado, una relación, algo estable, una novia o quizás a una esposa, una mujer a la que consentir, y compartir cosas con ella en vez de tener sexo, hacerle el amor, dormir abrazados y tal vez formar una familia.¿Y por qué no? Será porque soy un maldito asesino, un mafioso que está lleno de enemigos y que podrá correr con el mismo destino que el de sus padres. En vez de que me hagan daño a mí, se lo harán a ellos.
Lloro sin parar en mi habitación. Me encerré para que mi madre y mi hermana no se enteraran de nada. Tengo que hacerlo por ellas, que dieron todo por mí. No puedo dejarlas solas cuando más me necesitan. No tenía muchas opciones. También debía ese dinero, y por esa razón él me acorraló en el baño del hospital. Si le doy lo que tanto me ha pedido desde que lo conocí, tal vez después me deje en paz y se marche para siempre de nuestras vidas. Solo será una noche, solo una noche.¿En realidad quiero eso? ¿Quiero que se vaya? Ya no sé qué es lo que quiere y qué no.Me duermo por un instante, pero tengo sueños extraños. Es una casa enorme y parece ser de las afueras. De repente, un hombre de cabello oscuro, piel bronceada, tatuado, aparece. No veo su rostro. Me recuesta en un escritorio y me agarra de las piernas. Yo solo sollozo. Él desabrocha su pantalón y lo baja para tomarme a la fuerza, sin contemplaciones ni nada, mientras grito con desesperación. Lloro de nuevo cuando me despierto. Sud
LillieMe dejó desconcertada con toda su falsa actuación. Mi familia se creyó toda la amabilidad que les demostró. Además, alucinan con él. Por ese lado, las comprendo. Puedo decir que en alguna otra ocasión también pasó conmigo, pero no tengo que dejar que eso vuelva a ocurrir. No puedo darle gusto en lo que él quiera. Si lo hago, creerá que tiene todas las de ganar conmigo y pensará que ya me tendrá comiendo de su mano. Tengo que pensar con inteligencia y astucia. Necesito hacerlo, ya que todo esto me confunde. No puedo creer que en tan poco tiempo que tiene de haberse ido ya lo comienzo a extrañar. Es algo estúpido y sinsentido, pero algo en mí cambia.Tengo dolor de cabeza por no haber dormido muy bien. Mi mente no dejó de pensar en él, así que no logré conciliar el sueño. Mi hermana me dio algo para el dolor. Me encuentro con ella en la cocina preparando el desayuno. Hoy es domingo, por lo que no trabaja, de modo que le toca cocinar.—¿Todo bien? —le pregunto cuando la noto distra