LOGINLillie
Me dejó desconcertada con toda su falsa actuación. Mi familia se creyó toda la amabilidad que les demostró. Además, alucinan con él. Por ese lado, las comprendo. Puedo decir que en alguna otra ocasión también pasó conmigo, pero no tengo que dejar que eso vuelva a ocurrir. No puedo darle gusto en lo que él quiera. Si lo hago, creerá que tiene todas las de ganar conmigo y pensará que ya me tendrá comiendo de su mano. Tengo que pensar con inteligencia y astucia. Necesito hacerlo, ya que todo esto me confunde. No puedo creer que en tan poco tiempo que tiene de haberse ido ya lo comienzo a extrañar. Es algo estúpido y sinsentido, pero algo en mí cambia.
Tengo dolor de cabeza por no haber dormido muy bien. Mi mente no dejó de pensar en él, así que no logré conciliar el sueño. Mi hermana me dio algo para el dolor. Me encuentro con ella en la cocina preparando el desayuno. Hoy es domingo, por lo que no trabaja, de modo que le toca cocinar.
—¿Todo bien? —le pregunto cuando la noto distraída.
—Sí, ¿por qué no lo debería estar? —Intenta mostrar seguridad.
—Será porque veo que estás algo distraída. Acabas de colocarle azúcar al té de mamá, y ella no debe comer cosas dulces.
—¡Rayos, lo olvidé! Solo es eso —Trata de arreglar lo que hizo.
—Hermana, aquí estoy para escucharte. Si tienes algo que te preocupe o cualquier problema, sabes que puedes contar conmigo.
Ella no dice nada más, solo asiente con la cabeza, sin mirarme, y sigue con su tarea. No creo que esté preocupada por mamá, ya que ella respondió muy bien al tratamiento. No quiero pensar que lo que la tiene así tiene que ver con su ex, con el padre de Sandy. Ese tipo desapareció por completo, como si la tierra se lo hubiera tragado, y no era de extrañarse, pues el sujeto es un vil delincuente, un traficante. Eso tal vez quiere decir que está encerrado en la cárcel o quizá hasta muerto. No es que le desee el mal, pero es preferible que así sea, ya que así no volverá a buscar a mi hermana y a mi sobrina. En algún momento lo hizo, al principio. Dijo que estaba arrepentido. Si no hubiera sido porque mi madre y yo no soltamos en ningún momento a Alex, ella le hubiera creído y tal vez ahorita estaría con él en quien sabe dónde. Fue muy difícil ayudarla y sacarla de ese gran bache. Ella no puso de su parte al principio, pero cuando estuvo a punto de caer hasta el fondo se dio cuenta antes de que fuera demasiado tarde, y no solo pensó por ella, sino también por Sandy. Mi hermana supo salir adelante, y si vuelve, quizá volverá a recaer.
Tengo que solucionar esto, estar segura de que ella no está guardando algo relacionado con el tipo ese, pero ¿cómo le puedo hacer? Claro lo tengo, ya sé a quién pedirle el favor. Aunque me arriesgue a que me pida algo a cambio, debo hacerlo por mi hermana. Tengo que estar segura de que ellas estarán a salvo.
Le envío un mensaje a Julie pidiéndole el número del Diablo, ya que no lo tengo, y estoy segura de que ella sí lo tiene. Si no, podrá conseguirlo.
Acerté, ella tiene su número, pero me dijo que es privado, pues no fue fácil conseguirlo y que solo los más apegados a él lo tienen. Ella lo consiguió por ese tal Edgardo.
Marco el número. Suena varias veces; parece que no responderá. Me voy a dar por vencida, cuando de repente toman la llamada.
—¿Por qué has llamado? —atiende una masculina y dominante voz en un tono grosero.
Eso me confirma que le molestó que le llamara o quizá me confundió con alguien más.
—Soy Lillie.
—Lo sé —masculla. ¿Qué le sucede?—. Dime en qué te puedo ayudar, y que sea rápido. —Lo noto molesto y distante.
Tomo aire y junto el valor que no tengo para decirle el motivo de mi llamada. Tengo que dejar mi orgullo a un lado y tener paciencia para hablar con este bipolar engreído.
—Diablo, llamo para pedirte un favor. —El sonido de mi voz es carente de emociones.
Me meto en un laberinto sin salida. Yo misma caigo ante él.
—¿Qué favor?
—Necesito tu ayuda para dar con alguien.
Guarda silencio.
—¿Por qué crees que yo podré ayudarte a hacer algo así?
—Sé que tú eres el indicado para hacerlo. Eres un mafioso, y la persona que quiero que me ayude a localizar también tiene que ver con el narcotráfico.
—Está bien. Solo necesito saber más información y de qué se trata todo eso que quieres saber, y de un tipo así. Ah, otra cosa —hace una larga pausa—, ¿qué me ganaría por ayudarte?
Hizo la pregunta que tanto temía que hiciera. Sé que no será así de fácil. Algo me dice que querrá algo a cambio, ¿y qué mejor que lo que me había ofrecido al principio? Tarde o temprano lo aceptaría, ya que él pagó la operación y el tratamiento de mi madre. Solo esperaba que me cobrara. Se tardó en volver a pedirme algo a cambio.
—Aceptaré el trato.
—¿Cuál trato?
Sé que finge no recordarlo.
—Acepto la propuesta que me habías ofrecido por dinero. Estoy dispuesta a darte de mí lo que más quieres.
Un silencio. Solo se escucha su respiración profunda.
—Perfecto. El viernes mandaré por ti. Trae ropa para un día. El sábado por la tarde estarás de regreso en tu casa, ya que tengo asuntos pendientes por la noche.
—Está bien —susurro.
Siento como si mi corazón se apretara por su indiferencia en sus palabras.
—Si ocupas más dinero, dime y dame un número de cuenta para enviarte más lo más pronto posible.
—No quiero dinero, y aún te debo.
—Da igual, de alguna manera lo ibas a pagar —dice como si nada—. El viernes será.
Idiota prepotente engreído. Parece que no tiene sentimientos.
—Bien. Hasta entonces.
Quiero llorar. Me siento mal por lo que acepté. De igual forma, se está saliendo con la suya. Le di en donde más quería. Todavía me trata con la punta del pie, como si tratara con una prostituta, o tal vez en eso me convierto poco a poco por haber aceptado su trato.
No sé cómo me atreví a hacer eso. Mi orgullo y mi dignidad los olvidé por completo. Estoy prostituyéndome. Algo que nunca llegaría a hacer estoy a punto de hacerlo. Soy capaz de hacer cualquier cosa por mi familia, hasta entregarle mi alma al Diablo, así como lo había dicho.
Los minutos pasan, y puedo creer que hasta pasó más de una hora. Se me ha hecho eterno. Mi trasero ya se entumeció de tanto estar sentada en un inodoro. Me levanto y salgo de ahí. Mi amiga aún no responde, y eso quiere decir que tal vez no ha visto mi mensaje o aún no termina con su asunto. Tendré que ir a buscarla porque no se detendrá si no la obligo . Lo que quiero es irme ya.Salgo del servicio de damas, pero primero me cercioro de que esos sujetos no andan por ahí cerca. Rezo por ello y avanzo hacia fuera. Cuando voy por los pasillos y llego hasta el mostrador de bebidas, no veo a Mika por ningún lado. ¿En dónde rayos se ha metido? Le pregunto a la chica que nos atendió al principio, pero no logra decirme casi nada, solo que la vio irse hace unos minutos con un tipo por el rumbo contrario de donde venía yo. No me dice exactamente qué lugar es ese y por qué motivo se fue allá. Le doy las gracias y me giro para ir hacia ese lugar. Es un pasillo largo. Más adelante veo unas puertas a
Lillie—Insisto en que debemos irnos —digo cuando entramos al sitio al que mi amiga me arrastró—. No me agrada este lugar.—Deja de quejarte. —Jala mi brazo para que avance—. No nos vamos a quedar, solo comprobaré si me está engañando y después nos iremos.Resoplo molesta.Mi amiga se está obsesionando con ese tipo. Es la primera vez que hace esto. Nunca había llegado hasta el punto de vigilar a uno de sus conquistas o novios o lo que sea que signifiquen para ella.El lugar es muy distinto al que solemos trabajar. Este sí es un table dance, pero de esos de baja . En donde nosotras trabajamos solo bailamos sin quitarnos la ropa y otras chicas ofrecen servicio de compañía. Acostarse con los clientes no está permitido. Aquí, al parecer, es lo contrario. En la pista de baile hay chicas semidesnudas y otras sentadas al lado o sobre sus clientes. Ellos les meten mano. Hay algunos que hasta sexo tienen en los pasillos, lo digo porque ahorita pasamos a una pareja gimiendo mientras se movían pe
Ella está muy furiosa, y parece que saca chispas de sus ojos. En cambio, yo no dejo de sonreír.—¡Imbécil! —sisea entre dientes.Sonrío aún más.—Me encanta cuando te pones así. —Llevo mis manos a los bolsillos del pantalón y me inclino un poco hacía ella, que aún se encuentra frente a mí—. Eso hace que mi falo se prenda más. —Con una media sonrisa, le guiño un ojo.Se queda boquiabierta. Cuando procesa todo lo que dije, bufa y se gira por completo, alejándose. Me carcajeo por su reacción.—¡Largo! —Se gira para verme—. ¡No eres bienvenido aquí!—Tu familia no pensó lo mismo hace unos días.—Cínico, sinvergüenza, engreído. ¡Te odio! —Lanza sus puños a mi pecho, que golpea, mientras me insulta con todos esos apodos que me ha puesto.Mi sonrisa se borra al momento que la veo a punto de llorar. ¿Es por su mamá que llora? ¿O yo lo provoqué? Soy un maldito imbécil, merezco que me odie de por vida. Agarro sus muñecas y la atraigo a mis brazos para abrazarla. Ella comienza a sollozar. Acarici
DantePor fin será mía. Al fin. Solo no entiendo por qué no estoy emocionado como pensé que lo estaría. El propósito siempre fue ese, hacerla mía, tenerla por una noche, satisfacer mis instintos más salvajes, poseer ese exuberante cuerpo y hacerla gritar mientras la follo duro. Pero ¿qué me ha hecho cambiar?Estoy molesto, pero más que nada conmigo, ya que empiezo a sentir algo por esa chiquilla. Ese no soy yo. Quiero hacer eso, tomarla y hacerla mía a la fuerza, pero muy en el fondo algo me dice que no lo haga.Estos días llegué a pensar en qué se sentiría tener a alguien a tu lado, una relación, algo estable, una novia o quizás a una esposa, una mujer a la que consentir, y compartir cosas con ella en vez de tener sexo, hacerle el amor, dormir abrazados y tal vez formar una familia.¿Y por qué no? Será porque soy un maldito asesino, un mafioso que está lleno de enemigos y que podrá correr con el mismo destino que el de sus padres. En vez de que me hagan daño a mí, se lo harán a ellos.
Lloro sin parar en mi habitación. Me encerré para que mi madre y mi hermana no se enteraran de nada. Tengo que hacerlo por ellas, que dieron todo por mí. No puedo dejarlas solas cuando más me necesitan. No tenía muchas opciones. También debía ese dinero, y por esa razón él me acorraló en el baño del hospital. Si le doy lo que tanto me ha pedido desde que lo conocí, tal vez después me deje en paz y se marche para siempre de nuestras vidas. Solo será una noche, solo una noche.¿En realidad quiero eso? ¿Quiero que se vaya? Ya no sé qué es lo que quiere y qué no.Me duermo por un instante, pero tengo sueños extraños. Es una casa enorme y parece ser de las afueras. De repente, un hombre de cabello oscuro, piel bronceada, tatuado, aparece. No veo su rostro. Me recuesta en un escritorio y me agarra de las piernas. Yo solo sollozo. Él desabrocha su pantalón y lo baja para tomarme a la fuerza, sin contemplaciones ni nada, mientras grito con desesperación. Lloro de nuevo cuando me despierto. Sud
LillieMe dejó desconcertada con toda su falsa actuación. Mi familia se creyó toda la amabilidad que les demostró. Además, alucinan con él. Por ese lado, las comprendo. Puedo decir que en alguna otra ocasión también pasó conmigo, pero no tengo que dejar que eso vuelva a ocurrir. No puedo darle gusto en lo que él quiera. Si lo hago, creerá que tiene todas las de ganar conmigo y pensará que ya me tendrá comiendo de su mano. Tengo que pensar con inteligencia y astucia. Necesito hacerlo, ya que todo esto me confunde. No puedo creer que en tan poco tiempo que tiene de haberse ido ya lo comienzo a extrañar. Es algo estúpido y sinsentido, pero algo en mí cambia.Tengo dolor de cabeza por no haber dormido muy bien. Mi mente no dejó de pensar en él, así que no logré conciliar el sueño. Mi hermana me dio algo para el dolor. Me encuentro con ella en la cocina preparando el desayuno. Hoy es domingo, por lo que no trabaja, de modo que le toca cocinar.—¿Todo bien? —le pregunto cuando la noto distra