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El compromiso

Author: Mila Dalvi
last update publish date: 2026-09-06 15:20:27

POV Zaira

Después de que Dorian salió, me di una ducha rápida, todavía sin poder creer que se hubiera atrevido a desactivar mi alarma.

La contraseña de mi teléfono él la sabía, era la fecha de nuestra primera cita, él mismo me la había sugerido dos años atrás, cuando por equivocación dañó mi teléfono e insistió en darme uno nuevo

Mientras me secaba el cabello, pensé que la contraseña de su teléfono yo no la sabía, jamás se la había preguntado, mucho menos lo había revisado, en cambió él, me lo
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    —¿Y esto qué es? —dijo Dorian.La tapa de madera crujió encima de mí, el zapato se movió, estaba golpeándola con la punta.—Es el foso mecánico —dijo Rael— ¿Nunca has pisado un taller, hermano?—Ábranlo —ordenó Dorian.—Señor Vask, necesitamos una orden para…—Es mi prometida la que está desaparecida, sargento, ábranlo ahora.Cerré los ojos, escuché pasos, voces, alguien arrastrando una bota hacia la tapa.Pensé que si me sacaban de ahí, Dorian iba a ganar otra vez, delante de todos.Y decidí que no iba a salir de ahí como una cosa, iba a salir yo.Empujé la tapa con las dos manos, la madera se levantó de golpe, la luz de las linternas me dio en la cara, me puse levanté dentro del foso, con grasa en los brazos y el vestido hecho un desastre.Se sorprendieron, pero nadie dijo nada.Subí la escalerilla despacio, el sargento retrocedió un paso, Rael me miró, con los labios apretados, y negó con la cabeza, pero ya era tarde.—Zaira —dijo Dorian, y puso su mejor cara— Dios mío, mi amor, es

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    El salón del hotel Grand Valdoria estaba decorado con flores blancas, a la mayoría de las personas que estaban ahí, no las conocía.Constanza había dicho que sería una cena con amistades cercanas, pero había más de doscientos invitados, empresarios, políticos, pilotos, y al fondo, una fila de cámaras que no dejaban de disparar.Yo llevaba un vestido azul pálido que ella había elegido, trataba de sonreír aunque me costaba.—Sonríe más —me dijo Dorian al oído, sin dejar de sonreír— te están grabando.—Ya estoy sonriendo.—Pues hazlo mejor.Me apretó la cintura.Cerca de nosotros estaban parados los dos guardaespaldas, de traje negro, con las manos cruzadas al frente. Desde que llegamos no había podido dar un paso sin que uno de ellos me siguiera.Kael me había dicho que Rael iba a ayudarme, pero no sabía cómo. No lo había visto por ningún lado, y era lógico, Dorian se había asegurado de que todos los invitados estuvieran en una lista, y por supuesto, su hermano no estaba en ella.Empec

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    Por la mañana me levanté antes de que Dorian terminara de ducharse, tenía un plan, había pensado mejor las cosas, así que me vestí, y bajé, Inés estaba en la cocina, preparando la mesa.—Señorita Zaira, no tenía que molestarse, yo me encargo del desayuno —dijo al ver que empezaba a abrir la alacena.—Hoy lo hago yo —dije, con una sonrisa.Inés me miró, luego asintió.—Como usted diga.Se fue, y me quedé sola en la cocina, saqué los huevos, el tocino, el pan, y empecé a cocinar como lo hacía antes. Por un momento, mientras batía los huevos, recordé a Dorian en la cocina, con un delantal y el pelo revuelto, me abrazaba por la cintura mientras freía el tocino, y me decía que era la mujer más guapa del mundo.Sacudí la cabeza, ese Dorian ya no existía, había muerto la noche que me forzó a hacer algo que no quería. Preparé el plato, lo puse en la mesa, y me serví un café, poco después escuché los pasos de Dorian en las escaleras.Entró en la cocina, se detuvo al verme.—¿Tú hiciste esto?

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