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75. Las heridas han sanado.

last update publish date: 2026-10-07 22:07:37

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Pasaron los días.

El veneno abandonó el cuerpo de Adrien con lentitud, pero lo abandonó. Las heridas de Marianne cerraron. El cielo de Valdrek dejó de girar. La luna blanca volvió a brillar limpia sobre la ciudad, y con ella regresó una calma que nadie recordaba del todo.

Cassian fue juzgado.

No hubo gritos ni espectáculo. No hubo multitud enfurecida pidiendo sangre. Solo una sentencia clara, pronunciada por el rey con la voz firme de quien ha visto demasiado como para dejarse llevar por la
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  • Su destino Prohibido.    76. Sahar.

    Marianne cruzó el jardín con paso rápido.El sol de la tarde caía sobre los árboles y las rosas blancas que aún crecían en el mismo lugar donde, hacía casi dos décadas, Adrien la había llevado corriendo la noche de su boda. A unos metros, un muchacho de diecisiete años estaba sentado en el borde de la fuente, lanzando piedras al agua con expresión aburrida.—Amel —lo llamó ella—. ¿Has visto a tu hermana?El chico levantó la cabeza. Tenía el cabello oscuro de su padre y la misma forma de mirar cuando no quería dar explicaciones.—No —respondió con honestidad brutal—. Se fue esta mañana. Dijo algo sobre “no necesitar niñeras”.Marianne suspiró.—Claro que sí.Siguió caminando hasta el patio trasero. Allí encontró a Adrien intentando separar a dos niños que se empujaban con entusiasmo peligroso. El de doce años y el de diez tenían demasiada energía y muy poca paciencia.—¡Basta los dos! —ordenó Adrien, aunque su voz sonaba más cansada que severa.Marianne se detuvo a su lado.—Sahar volv

  • Su destino Prohibido.    75. Las heridas han sanado.

    ★★★Pasaron los días.El veneno abandonó el cuerpo de Adrien con lentitud, pero lo abandonó. Las heridas de Marianne cerraron. El cielo de Valdrek dejó de girar. La luna blanca volvió a brillar limpia sobre la ciudad, y con ella regresó una calma que nadie recordaba del todo.Cassian fue juzgado.No hubo gritos ni espectáculo. No hubo multitud enfurecida pidiendo sangre. Solo una sentencia clara, pronunciada por el rey con la voz firme de quien ha visto demasiado como para dejarse llevar por la ira.—Prisión de por vida en las celdas profundas bajo el castillo —declaró el rey—. El tiempo será tu verdugo, Cassian. No te concedo la muerte porque la muerte es un final rápido. Te concedo el tiempo. Tiempo para recordar cada decisión que te llevó hasta aquí. Tiempo para sentir el peso de cada vida que destruiste. Tiempo para preguntarte, una y otra vez, si valió la pena.Cassian no respondió. Su mirada estaba fija en el suelo, como si ya hubiera comenzado a cumplir su condena.Marianne, qu

  • Su destino Prohibido.    74. El fin de la magia de la luna roja.

    ★★★Eleonor se arrodilló junto a Adrien.La lluvia aún no caía, pero el viento ya entraba con fuerza por la ventana abierta de la torre más alta del templo de la Diosa. El cielo de Valdrek giraba en un remolino enfermo de nubes grises y rojizas, como si el mundo mismo se estuviera retorciendo. Abajo, en las calles adoquinadas, los gritos empezaban a alzarse. Las bestias estaban saliendo.Adrien yacía semiinconsciente sobre el suelo. El veneno se extendía bajo su piel en hilos negros, subiendo desde el hombro herido hacia el cuello, hacia el pecho, hacia el corazón. Aun así, sus ojos dorados lograron enfocarse en ella.Eleonor le acarició el cabello con una ternura distorsionada, casi maternal, casi enferma.—Todo lo hice por ti —susurró—. ¿Lo entiendes? Todo. El odio. Las mentiras. La sangre. Te amé cuando aún creías en el destino y en la Diosa. Te amé cuando me mirabas como si yo fuera suficiente. Y tú… tú me abandonaste.Adrien intentó hablar. Solo salió un sonido ronco, ahogado por

  • Su destino Prohibido.    73. El templo de la diosa.

    ★Marianne★Los recuerdos regresaron como un golpe.El fuego. El templo. El aullido. Adrien. El vínculo. Todo se estrelló dentro de mi cabeza al mismo tiempo y me doblé sobre mí misma, jadeando. Cuando levanté la vista, Robert estaba de pie frente a Eleonor, las garras clavadas en su pecho. La magia roja se quebraba a su alrededor como cristal.Pero Eleonor no cayó.Sonrió. Con sangre en los labios.Y se transformó.No fue limpio. No fue hermoso. Su cuerpo se rompió y se reconstruyó con un sonido húmedo y violento. El pelaje que surgió era oscuro, casi negro, pero atravesado por cicatrices profundas y pálidas que cruzaban su lomo, su cuello y su hocico. Era más grande de lo que recordaba. Más torcida. Los ojos rojos de ella brillaban con un odio antiguo.La loba de las cicatrices.La misma que me asesinó en el otro tiempo. Pero en este tiempo no. Me lancé hacia adelante antes de pensar. El cambio me atravesó de golpe: huesos, piel, poder. El pelaje plateado cubrió mi cuerpo y el colmi

  • Su destino Prohibido.    72. La tentación.

    ★Robert★Todo se desmoronó demasiado rápido.Adrien estaba herido. La sangre le corría por el pecho negro del lobo y, aunque seguía peleando, se notaba el retraso en sus movimientos. Eleonor lo vio. Sonrió. Y entonces levantó ambas manos.La magia roja explotó.No fue un ataque. Fue algo peor.Una onda invisible atravesó el templo. Serah gritó. Drevon desapareció como si lo hubieran arrancado del aire. El cuerpo de Adrien se desvaneció entre sombras. Las bestias se disolvieron. En un segundo, el espacio quedó vacío… excepto por nosotras tres.Marianne cayó de rodillas.El pelaje plateado se retractó. Los huesos crujieron. En segundos volvió a ser humana, desnuda, temblando, con el cabello revuelto sobre el rostro. Parpadeó varias veces, desorientada, como si despertara de un sueño largo y confuso.Luego levantó la cabeza.Sus ojos barrieron el espacio vacío. Luego se posaron en mí. Por un momento no hubo reconocimiento. Solo confusión y miedo. Como si estuviera mirando a un extraño en

  • Su destino Prohibido.    71. El príncipe y el lobo.

    ★Adrien★La oscuridad del santuario no era normal.No era la ausencia de luz. Era algo vivo. Denso. Como si el aire mismo se negara a dejarnos respirar con libertad. El olor a hierro viejo, a cera quemada y a sangre seca se me pegaba a la garganta. Cada paso que dábamos resonaba demasiado, como si el templo quisiera anunciarnos.Marianne caminaba a mi lado. Podía sentir su tensión a través del vínculo: alerta, contenida, lista. Robert iba un poco más atrás, con la mandíbula apretada. Drevon y Serah cerraban el grupo. Nadie hablaba.El pasillo de piedra negra se abrió de pronto en una sala circular.Y allí estaba ella.Eleonor.De pie en el centro, sobre un círculo de runas que brillaban con una luz roja enfermiza. Llevaba un vestido negro que parecía absorber la poca claridad que había. El cabello suelto. La postura perfecta. En su mano izquierda sostenía un fragmento irregular del collar que Robert le había arrancado. En la derecha… nada. Pero el poder que emanaba de ella hacía que e

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