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Náyade de la Luz
Náyade de la Luz
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Romans de Náyade de la Luz

Su destino Prohibido.

Su destino Prohibido.

Tenía siete años cuando Eleanor fue nombrada Luna de la manada. Entró a nuestra casa con sus dos hijos y esa sonrisa de hiena. Asesinó a mi padre, el Alfa. Siete años son suficientes para recordar su voz, su olor y la noche en que todo se incendió. Recuerdo el fuego. Las llamas devorando la casa de mi padre. La mano de Eleanor apretándome la boca mientras me susurraba: "Si lloras, te quemo a ti también". Le dio a su hija mi nombre. La presentó como Alma Zidal ante todos. Yo quedé como Marianne, su hija problemática. Llevo trece años callando, agachando la cabeza, tragándome todo lo que sé. Sé quién soy. Sé la sangre que corre por mis venas: sangre de Alfa. Sangre de la verdadera heredera. Pero Eleanor suprimió mi loba con hierbas, con silencios, con brujerías y con el miedo que plantó en mí desde el primer día. Mi loba nunca despertó. Nunca respondió, por más que yo esperara que algo dentro de mí se moviera para ser libre...
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Chapter: 76. Sahar.
Marianne cruzó el jardín con paso rápido.El sol de la tarde caía sobre los árboles y las rosas blancas que aún crecían en el mismo lugar donde, hacía casi dos décadas, Adrien la había llevado corriendo la noche de su boda. A unos metros, un muchacho de diecisiete años estaba sentado en el borde de la fuente, lanzando piedras al agua con expresión aburrida.—Amel —lo llamó ella—. ¿Has visto a tu hermana?El chico levantó la cabeza. Tenía el cabello oscuro de su padre y la misma forma de mirar cuando no quería dar explicaciones.—No —respondió con honestidad brutal—. Se fue esta mañana. Dijo algo sobre “no necesitar niñeras”.Marianne suspiró.—Claro que sí.Siguió caminando hasta el patio trasero. Allí encontró a Adrien intentando separar a dos niños que se empujaban con entusiasmo peligroso. El de doce años y el de diez tenían demasiada energía y muy poca paciencia.—¡Basta los dos! —ordenó Adrien, aunque su voz sonaba más cansada que severa.Marianne se detuvo a su lado.—Sahar volv
Dernière mise à jour: 2026-10-07
Chapter: 75. Las heridas han sanado.
★★★Pasaron los días.El veneno abandonó el cuerpo de Adrien con lentitud, pero lo abandonó. Las heridas de Marianne cerraron. El cielo de Valdrek dejó de girar. La luna blanca volvió a brillar limpia sobre la ciudad, y con ella regresó una calma que nadie recordaba del todo.Cassian fue juzgado.No hubo gritos ni espectáculo. No hubo multitud enfurecida pidiendo sangre. Solo una sentencia clara, pronunciada por el rey con la voz firme de quien ha visto demasiado como para dejarse llevar por la ira.—Prisión de por vida en las celdas profundas bajo el castillo —declaró el rey—. El tiempo será tu verdugo, Cassian. No te concedo la muerte porque la muerte es un final rápido. Te concedo el tiempo. Tiempo para recordar cada decisión que te llevó hasta aquí. Tiempo para sentir el peso de cada vida que destruiste. Tiempo para preguntarte, una y otra vez, si valió la pena.Cassian no respondió. Su mirada estaba fija en el suelo, como si ya hubiera comenzado a cumplir su condena.Marianne, qu
Dernière mise à jour: 2026-10-07
Chapter: 74. El fin de la magia de la luna roja.
★★★Eleonor se arrodilló junto a Adrien.La lluvia aún no caía, pero el viento ya entraba con fuerza por la ventana abierta de la torre más alta del templo de la Diosa. El cielo de Valdrek giraba en un remolino enfermo de nubes grises y rojizas, como si el mundo mismo se estuviera retorciendo. Abajo, en las calles adoquinadas, los gritos empezaban a alzarse. Las bestias estaban saliendo.Adrien yacía semiinconsciente sobre el suelo. El veneno se extendía bajo su piel en hilos negros, subiendo desde el hombro herido hacia el cuello, hacia el pecho, hacia el corazón. Aun así, sus ojos dorados lograron enfocarse en ella.Eleonor le acarició el cabello con una ternura distorsionada, casi maternal, casi enferma.—Todo lo hice por ti —susurró—. ¿Lo entiendes? Todo. El odio. Las mentiras. La sangre. Te amé cuando aún creías en el destino y en la Diosa. Te amé cuando me mirabas como si yo fuera suficiente. Y tú… tú me abandonaste.Adrien intentó hablar. Solo salió un sonido ronco, ahogado por
Dernière mise à jour: 2026-10-07
Chapter: 73. El templo de la diosa.
★Marianne★Los recuerdos regresaron como un golpe.El fuego. El templo. El aullido. Adrien. El vínculo. Todo se estrelló dentro de mi cabeza al mismo tiempo y me doblé sobre mí misma, jadeando. Cuando levanté la vista, Robert estaba de pie frente a Eleonor, las garras clavadas en su pecho. La magia roja se quebraba a su alrededor como cristal.Pero Eleonor no cayó.Sonrió. Con sangre en los labios.Y se transformó.No fue limpio. No fue hermoso. Su cuerpo se rompió y se reconstruyó con un sonido húmedo y violento. El pelaje que surgió era oscuro, casi negro, pero atravesado por cicatrices profundas y pálidas que cruzaban su lomo, su cuello y su hocico. Era más grande de lo que recordaba. Más torcida. Los ojos rojos de ella brillaban con un odio antiguo.La loba de las cicatrices.La misma que me asesinó en el otro tiempo. Pero en este tiempo no. Me lancé hacia adelante antes de pensar. El cambio me atravesó de golpe: huesos, piel, poder. El pelaje plateado cubrió mi cuerpo y el colmi
Dernière mise à jour: 2026-10-07
Chapter: 72. La tentación.
★Robert★Todo se desmoronó demasiado rápido.Adrien estaba herido. La sangre le corría por el pecho negro del lobo y, aunque seguía peleando, se notaba el retraso en sus movimientos. Eleonor lo vio. Sonrió. Y entonces levantó ambas manos.La magia roja explotó.No fue un ataque. Fue algo peor.Una onda invisible atravesó el templo. Serah gritó. Drevon desapareció como si lo hubieran arrancado del aire. El cuerpo de Adrien se desvaneció entre sombras. Las bestias se disolvieron. En un segundo, el espacio quedó vacío… excepto por nosotras tres.Marianne cayó de rodillas.El pelaje plateado se retractó. Los huesos crujieron. En segundos volvió a ser humana, desnuda, temblando, con el cabello revuelto sobre el rostro. Parpadeó varias veces, desorientada, como si despertara de un sueño largo y confuso.Luego levantó la cabeza.Sus ojos barrieron el espacio vacío. Luego se posaron en mí. Por un momento no hubo reconocimiento. Solo confusión y miedo. Como si estuviera mirando a un extraño en
Dernière mise à jour: 2026-10-07
Chapter: 71. El príncipe y el lobo.
★Adrien★La oscuridad del santuario no era normal.No era la ausencia de luz. Era algo vivo. Denso. Como si el aire mismo se negara a dejarnos respirar con libertad. El olor a hierro viejo, a cera quemada y a sangre seca se me pegaba a la garganta. Cada paso que dábamos resonaba demasiado, como si el templo quisiera anunciarnos.Marianne caminaba a mi lado. Podía sentir su tensión a través del vínculo: alerta, contenida, lista. Robert iba un poco más atrás, con la mandíbula apretada. Drevon y Serah cerraban el grupo. Nadie hablaba.El pasillo de piedra negra se abrió de pronto en una sala circular.Y allí estaba ella.Eleonor.De pie en el centro, sobre un círculo de runas que brillaban con una luz roja enfermiza. Llevaba un vestido negro que parecía absorber la poca claridad que había. El cabello suelto. La postura perfecta. En su mano izquierda sostenía un fragmento irregular del collar que Robert le había arrancado. En la derecha… nada. Pero el poder que emanaba de ella hacía que e
Dernière mise à jour: 2026-10-07
Mi estudiante: Mi tentación y mi pecado.

Mi estudiante: Mi tentación y mi pecado.

Durante tres años, Melanie Abadías ha sido la viuda perfecta: profesora de literatura, madre soltera y mujer que ya no recuerda lo que es desear. Hasta que una noche de cumpleaños acepta una copa de más… y termina en la cama de un desconocido de voz grave y manos peligrosas. Al día siguiente ese desconocido aparece en la primera fila de su clase. Se llama Arthur Boado. Tiene veintiún años. Es su alumno, y lo peor no es eso... Pero él no piensa dejarla escapar. Lo que Melanie no sabe es que Arthur no es solo un estudiante con demasiada intensidad. Es un hombre con doble vida, una deuda de sangre y una misión: encontrar al hijo de su hermano muerto antes de que otros lo hagan. Entre secretos, culpa y una atracción que ninguno de los dos puede controlar, el pasado de Edgar regresa para reclamar lo que le pertenece. Y esta vez, el peligro no llama a la puerta. Ya está dentro. Una historia de amor prohibido, obsesión y mentiras que pueden costar la vida.
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Chapter: 22. La sortija.
★Melanie ★Al llegar al edificio, unas señoras del piso de abajo se pusieron a murmurar al ver la camioneta. Una de ellas se llevó la mano a la boca. Otra levantó las cejas con una elocuencia que no dejaba lugar a dudas.Perfecto, pensé. Mañana tendré a la comunidad de vecinos en mi puerta.James corrió escaleras arriba.—¡Vamos, mamá! ¡No te retrases!Subí tras él, con el bolso apretado y los nervios a flor de piel.Al entrar, ya estaba sentado a la mesa de la cocina, con la merienda delante y los cuadernos abiertos, como un funcionario modelo. Lo besé en la cabeza, me quité el abrigo, empecé a preparar la cena sin ser consciente de lo que cortaba.A las siete menos cinco, mirando el reloj por tercera vez, oí la llave en la cerradura.—¡Llegaste! —gritó James, saltando de la silla.—Promesa es promesa, socio.Arthur entró con una bolsa de papel en la mano y la chaqueta abierta. Me lanzó una mirada rápida, de esas que no dicen nada y lo dicen todo. Después se agachó, dejó la bolsa sob
Dernière mise à jour: 2026-10-30
Chapter: 21. Todo o nada.
★Melanie★Al salir de la facultad intenté irme a pie a casa.Fue un gesto de principios. Una declaración de independencia. Llevaba todo el día obedeciendo horarios, cláusulas y escoltas invisibles, y necesitaba, con una urgencia casi física, caminar sola por una calle sin que nadie me dijera cómo.Duré tres manzanas.La camioneta negra apareció a mi espalda sin hacer ruido, a una distancia calculada, como un perro bien adiestrado que sabe exactamente hasta dónde puede seguir a su dueña sin que esta se queje. Seguí caminando. Ellos siguieron rodando. Cuando fui a cruzar la calle, el vehículo se detuvo ante mí con una precisión tan elegante que me dieron ganas de morderle el parachoques.La puerta trasera se abrió y bajó uno de los hombres. Chaqueta azul marino. Rostro inexpresivo. Pinta de bibliotecario con licencia para matar.—Entre, señora Abadías. Tenemos órdenes de llevarla a casa.Apreté el bolso contra el pecho.—Me voy a pie.—Por favor —Su voz fue baja, serena, desprovista de
Dernière mise à jour: 2026-10-29
Chapter: 20. La primera mañana.
★Melanie★Me desperté a las seis y cuarenta con el corazón todavía acelerado, como si el cuerpo no se hubiera enterado de que la noche anterior había ganado.Había dormido mal. O, más exactamente, no había dormido: había repasado la cláusula siete tantas veces que ya la tenía grabada detrás de los párpados. Cualquiera de las partes podrá retirarse a su habitación sin dar explicaciones. Qué pedazo de documento. Lo había redactado yo, y él había encontrado la grieta.Me puse la bata, me recogí el pelo en un moño improvisado y salí al pasillo con una única estrategia: ducharme antes de que nadie despertara.La puerta del baño se abrió justo cuando llegué.Arthur salió.Solo en pantalones de chándal grises, bajos de cadera. El torso desnudo. La piel todavía húmeda. El tatuaje de la bestia negra se extendía por su costado y subía por la espalda como una sombra viva, de ojos rojos, que parecía a punto de saltarle de la piel. El agua le brillaba en los hombros y en el pecho. El pelo empapado
Dernière mise à jour: 2026-10-27
Chapter: 19. Me retiro a mi habitación.
—Uno: duración de seis meses, renovable por acuerdo mutuo —Su voz sonaba divertida—. Dos: renta mensual, pagada por adelantado, más fianza equivalente a un mes. Tres: uso exclusivo de la habitación y uso compartido de cocina, baño y salón —Levantó una ceja—. Baño. Qué palabra tan íntima para un contrato. —Es una palabra práctica. —Yo no digo que no lo sea —Siguió leyendo—. Cuatro: prohibido el uso de armas en el domicilio. —Es una cláusula razonable. —Cinco: prohibido recibir visitas sin aviso previo, en particular hombres con abrigo negro. —También es razonable. —Seis: comportamiento adecuado delante del menor, entendiéndose por tal cualquier conducta que no pueda ser explicada a un niño de diez años —Se mordió el labio, y la sonrisa le tembló en la comisura—. Es muy específico. —Tiene que serlo. —¿Lo redactó un abogado o un inspector de colegio? —Una profesora con insomnio. —Se nota. Hay una coma que da miedo. —Es una coma de advertencia. —Lo firmo. —No hace falta que l
Dernière mise à jour: 2026-10-26
Chapter: 18. El contrato.
★Melanie★ Mi madre se fue el martes por la mañana, con la misma maleta marrón que había estado abierta sobre su cama durante cinco días. Mateo la esperaba abajo, con el coche aparcado en doble fila y los intermitentes puestos. Subió a ayudarla con los bultos, me abrazó con esa torpeza suya de hombre grande que no sabe qué hacer con los brazos, y bajó las escaleras con la maleta al hombro, murmurando que se les haría tarde. Quedamos solas en el recibidor. —Tienes las llaves —dijo ella. —Sí. —El número de Sally. —Sí. —El de la doble llave. —Mamá. —Es que no quiero irme —Se le humedecieron los ojos. Se los secó con el dorso de la mano, rápido, sin dramatismo—. Pero tengo que irme. Y tú tienes que dejar que alguien más cargue con una parte. —Lo sé. —Cuida a ese muchacho. —No es… —Y deja que él te cuide a ti —Me tomó la cara con las dos manos, con una ternura áspera, de mujer que ha cuidado de demasiadas cosas—. Te lo mereces, hija. Aunque no lo creas. Me besó en la frente.
Dernière mise à jour: 2026-10-21
Chapter: 17. Uno. Dos. Tres.
★Melanie★ La directora del colegio me recibió a las nueve y diez con una taza de té y la cara de quien ha oído demasiadas veces la misma pregunta. —Todo en orden, señora Abadías. James llegó a las ocho y diez, está en clase de Matemáticas, ha desayunado bien y no ha dado ningún problema. ¿Ha ocurrido algo? —No —mentí—. Solo quería asegurarme. Pero no me fui. Pedí permiso para asomarme al pasillo, y desde la puerta de su aula, a través del cristal, lo vi: sentado en la tercera fila, con la lengua entre los dientes, dibujando en el margen de su cuaderno unas líneas que me parecieron acordes. Respiré por primera vez en una hora. Al salir, crucé la calle sin prisa y miré hacia la esquina. Los vi enseguida, porque ya sabía qué buscar. Dos hombres. Uno en la terraza de un café, con un periódico abierto y una taza que no tocaba. El otro, apoyado en un poste, con el móvil en la mano y los ojos fijos en el reflejo de un escaparate. Abrigos oscuros. Hombros anchos. Ninguno me miró.
Dernière mise à jour: 2026-10-21
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