MasukSalí de aquella celda sin molestarme en cerrar la puerta.Edwin me siguió hasta donde el Esclavista todavía retenía a la loba.Ni siquiera lo pensé.La tomé del cuello, se la arrebaté a su captor y la estampé contra la pared con tanta fuerza que el golpe resonó por todo el pasillo.Le sonreí con crueldad.—No me equivoqué al mantener un ojo en ti —susurré despacio mientras ella me clavaba las garras en el brazo.Ignoré el dolor.Apreté con más fuerza hasta que dejó de luchar.Solo entonces aflojé un poco mi agarre.—¿Quién eres en realidad?La hembra comenzó a ahogarse, así que evidentemente no podía responderme.El Esclavista habló por ella.—Espía de Nimer disfrazada de mucama. También fue entrenada como Sombra.Mi expresión se oscureció.—Y aquí estaba yo pensando que solo eras una jodida molestia que le reportaba estupideces a uno de los Alfas que quiere muerto al rey.La loba intentó decir algo.—Mirgana... Técnicamente, ella sí le reporta a un Alfa. Luego ese Alfa se lo comunica
Nimer había perdido la pista de la Elegida en cuanto ella huyó a Dromel.Durante años siguieron su rastro sin éxito. Buscaron cualquier señal que pudiera indicar dónde se encontraba, pero la loba había desaparecido sin dejar nada que los guiara hasta ella.Sin embargo, con el paso del tiempo, la influencia encubierta de Nimer dentro de Dromel creció.Y cuando Levi se convirtió oficialmente en la mano derecha del próximo rey, tuvieron acceso a mucha más información de la que habían tenido antes.Fue entonces cuando encontraron a la loba que llevaban años buscando.Y ella... Había muerto años atrás.No estaba dentro de sus planes que la Elegida se uniera a su jodida causa. Pero un elemento tan importante para conseguir simpatizantes no podía pasar desapercibido.Mucho menos uno como ella.Por suerte, ya habían infiltrado a un par de lobos en la secta de la Gran Madre. Fue así como descubrieron que la única hija de aquella loba se convertiría, en algún momento, en la nueva Elegida.A par
Cuando el anterior rey hizo todo aquel espectáculo de elegir a su sucesor, Nimer pensó que podía aprovechar el caos para atacar en ese momento. No contaba con la aparición de un hijo tan... opuesto a su «padre».Astuto. Bueno en la lucha. Un lobo bastante capaz.Y, por encima de todo, una amenaza para sus planes.Primero intentaron envenenarlo. Después, enviar lobas en su dirección para distraerlo, manipularlo o utilizarlo de alguna manera. Y, por último, decidieron que lo más sencillo sería matarlo limpiamente.Apreté los puños.Jodido exesclavista.Por eso no había permitido que comiéramos nada de lo que había en aquella cocina. Él ya sabía quiénes iban a intentar envenenarnos. Y estaba bastante segura de que también le habían comprado el veneno.Los intentos de asesinato...Joder.Durante años había pensado que las madres idiotas y las familias nobles del reino no tenían nada mejor que hacer que contratar bastardos para matar a mi hermano. Había perdido la cuenta de cuántas veces h
Según su historia, Nimer no había tenido un rey durante generaciones... hasta tiempos recientes. Aquellas tierras estaban divididas en asentamientos que habían aprendido a sobrevivir por su cuenta. Sus antepasados habían tomado una decisión muy concreta mucho tiempo atrás: mantenerse neutrales y no elegir a ningún lobo para gobernarlos. Con el paso de los años, aquella neutralidad había dejado de parecer una elección. Nimer se había quedado atrás. Mientras Helen y Dromel acumulaban riquezas y levantaban ciudades cada vez más grandes, los lobos de Nimer seguían viviendo en asentamientos pequeños, con pocos recursos y aislados del resto del mundo. Fue entonces cuando apareció el padre de Levi. Comenzó a recorrer los asentamientos uno por uno. No llegó anunciándose como un conquistador. Llegó hablando. Les dijo que permanecer en la miseria mientras otros reinos prosperaban no era una opción. Que ellos no habían elegido nacer en aquellas tierras. Que sus antepasados habían decidid
—Está delicioso, gracias —dije mirando a Edwin. —Me alegra que... Un grito desgarrador atravesó la habitación. —...mi pareja disfrute de lo que he cazado... Otro grito, seguido de una súplica desesperada. —...especialmente para ella. Sonreí. —Hey, las piernas no —gruñó malhumorado el Esclavista a mi lado—. No pienso arrastrar su cuerpo por los pasillos hasta que tenga que matarlo. ¿Qué tal si le rompes un par de costillas cuando termines con los dedos? Incluso los hombros... Sí, eso está mejor. Ignoramos al lobo en agonía, que había intentado escapar un par de veces antes de que los huesos de su mano derecha fueran destrozados por Edwin. Cuando terminó con ella, tomó su muñeca y la rompió con un movimiento limpio. Verdaderamente... ñ Esto estaba delicioso. —¿Qué le hiciste al venado? —pregunté con un gemido complacido. Edwin se detuvo a medio camino de romper el brazo de Levi por el codo y me miró con una expresión mucho más suave de la que estaba usando con nuestro prision
El Esclavista bajó su carga y obligó a los dos rehenes a caminar delante de él.No necesitaba decirle dónde estaba mi oficina. El Esclavista había estado demasiadas veces en el castillo como para que tuviera que guiarlo por los pasillos.Me limité a caminar detrás de ellos, vigilando a todos mientras avanzábamos.Primer piso. Primera puerta a la izquierda.Mi oficina no era realmente una oficina. Era una vieja bodega en la que las Sombras y yo simplemente nos sentábamos sobre las cajas de madera cuando necesitábamos hablar lejos de oídos curiosos. Lo que diferenciaba aquella habitación del resto de las bodegas, y la razón por la que la había escogido, era que hacía un par de años alguien le había hecho un daño bastante serio a la ventana.Ahora había un hueco considerable y desigual en la pared por donde entraba una buena cantidad de luz durante el día.Casi parecía que tenía mi propio balcón hacia un pequeño precipicio.El Esclavista dejó a sus rehenes sentados en uno de los rincones







