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Capítulo 286.

last update publish date: 2026-09-18 00:29:17

Según su historia, Nimer no había tenido un rey durante generaciones... hasta tiempos recientes.

Aquellas tierras estaban divididas en asentamientos que habían aprendido a sobrevivir por su cuenta. Sus antepasados habían tomado una decisión muy concreta mucho tiempo atrás: mantenerse neutrales y no elegir a ningún lobo para gobernarlos.

Con el paso de los años, aquella neutralidad había dejado de parecer una elección.

Nimer se había quedado atrás.

Mientras Helen y Dromel acumulaban riquezas
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  • Su majestad ¡Yo elijo a quién amar!   Capítulo 287.

    Cuando el anterior rey hizo todo aquel espectáculo de elegir a su sucesor, Nimer pensó que podía aprovechar el caos para atacar en ese momento. No contaba con la aparición de un hijo tan... opuesto a su «padre».Astuto. Bueno en la lucha. Un lobo bastante capaz.Y, por encima de todo, una amenaza para sus planes.Primero intentaron envenenarlo. Después, enviar lobas en su dirección para distraerlo, manipularlo o utilizarlo de alguna manera. Y, por último, decidieron que lo más sencillo sería matarlo limpiamente.Apreté los puños.Jodido exesclavista.Por eso no había permitido que comiéramos nada de lo que había en aquella cocina. Él ya sabía quiénes iban a intentar envenenarnos. Y estaba bastante segura de que también le habían comprado el veneno.Los intentos de asesinato...Joder.Durante años había pensado que las madres idiotas y las familias nobles del reino no tenían nada mejor que hacer que contratar bastardos para matar a mi hermano. Había perdido la cuenta de cuántas veces h

  • Su majestad ¡Yo elijo a quién amar!   Capítulo 286.

    Según su historia, Nimer no había tenido un rey durante generaciones... hasta tiempos recientes. Aquellas tierras estaban divididas en asentamientos que habían aprendido a sobrevivir por su cuenta. Sus antepasados habían tomado una decisión muy concreta mucho tiempo atrás: mantenerse neutrales y no elegir a ningún lobo para gobernarlos. Con el paso de los años, aquella neutralidad había dejado de parecer una elección. Nimer se había quedado atrás. Mientras Helen y Dromel acumulaban riquezas y levantaban ciudades cada vez más grandes, los lobos de Nimer seguían viviendo en asentamientos pequeños, con pocos recursos y aislados del resto del mundo. Fue entonces cuando apareció el padre de Levi. Comenzó a recorrer los asentamientos uno por uno. No llegó anunciándose como un conquistador. Llegó hablando. Les dijo que permanecer en la miseria mientras otros reinos prosperaban no era una opción. Que ellos no habían elegido nacer en aquellas tierras. Que sus antepasados habían decidid

  • Su majestad ¡Yo elijo a quién amar!   Capítulo 285. Morgana.

    —Está delicioso, gracias —dije mirando a Edwin. —Me alegra que... Un grito desgarrador atravesó la habitación. —...mi pareja disfrute de lo que he cazado... Otro grito, seguido de una súplica desesperada. —...especialmente para ella. Sonreí. —Hey, las piernas no —gruñó malhumorado el Esclavista a mi lado—. No pienso arrastrar su cuerpo por los pasillos hasta que tenga que matarlo. ¿Qué tal si le rompes un par de costillas cuando termines con los dedos? Incluso los hombros... Sí, eso está mejor. Ignoramos al lobo en agonía, que había intentado escapar un par de veces antes de que los huesos de su mano derecha fueran destrozados por Edwin. Cuando terminó con ella, tomó su muñeca y la rompió con un movimiento limpio. Verdaderamente... ñ Esto estaba delicioso. —¿Qué le hiciste al venado? —pregunté con un gemido complacido. Edwin se detuvo a medio camino de romper el brazo de Levi por el codo y me miró con una expresión mucho más suave de la que estaba usando con nuestro prision

  • Su majestad ¡Yo elijo a quién amar!   Capítulo 284.

    El Esclavista bajó su carga y obligó a los dos rehenes a caminar delante de él.No necesitaba decirle dónde estaba mi oficina. El Esclavista había estado demasiadas veces en el castillo como para que tuviera que guiarlo por los pasillos.Me limité a caminar detrás de ellos, vigilando a todos mientras avanzábamos.Primer piso. Primera puerta a la izquierda.Mi oficina no era realmente una oficina. Era una vieja bodega en la que las Sombras y yo simplemente nos sentábamos sobre las cajas de madera cuando necesitábamos hablar lejos de oídos curiosos. Lo que diferenciaba aquella habitación del resto de las bodegas, y la razón por la que la había escogido, era que hacía un par de años alguien le había hecho un daño bastante serio a la ventana.Ahora había un hueco considerable y desigual en la pared por donde entraba una buena cantidad de luz durante el día.Casi parecía que tenía mi propio balcón hacia un pequeño precipicio.El Esclavista dejó a sus rehenes sentados en uno de los rincones

  • Su majestad ¡Yo elijo a quién amar!   Capítulo 283. Morgana

    Los jodidos rehenes no dejaron comida en la cocina.¿Cómo mierda fue que se terminaron tres meses de suministros tan pronto? ¿Acaso no se supone que su reino es próspero y que no mueren de hambre allí?Gruñí, bastante disgustada.—¿Quieres que vaya al bosque y cace un par de cosas para la cena? —preguntó Edwin por encima de mi hombro.Su olor...Joder.El macho era bastante adictivo.Y mío.Sentí sus manos rodear mi cintura mientras gruñía contra mi cuello, justo sobre su marca de pareja.—...O quizá pueda convencerte de otro tipo de menú.Aparté su atractiva cara.—A pesar de que suena divertido, hay cosas que resolver. Como, por ejemplo, pensar en qué hacer con el ejército en el jardín —la leve sonrisa de mis labios desapareció de repente—. Y también tenemos que averiguar quién tomará el trono ahora que Kryos...Edwin puso una mano sobre mi hombro y me obligó a mirarlo.—Jason se ha ido a investigar, Morgana. Podemos esperar a que regrese antes de pensar en el destino del trono. Mie

  • Su majestad ¡Yo elijo a quién amar!   Capítulo 282

    Parpadeé, insegura de cuándo exactamente se había desnudado. No es como si hubieran pasado más de dos minutos desde que me acosté. Él me sonrió. Hizo que mi mano bajara lentamente por su bien trabajado pecho. —Eh... ¿Kryos? —Tranquila, Anwen. Soltó mi mano y se inclinó hacia mí, haciendo que nuestros rostros estuvieran a solo un suspiro de distancia. —Tan decidida... Tan inocente... —... ¿Yo? Asintió despacio. Una de sus manos acarició mi cabello. —Hermoso. Mi cabello había vuelto a su tono natural. No tenía sentido cubrirlo si, de todas formas, algún desgraciado ya se encontraba filtrando información sobre mí. Su mano se movió por un costado de mi rostro y se detuvo brevemente en mi mejilla. —A mí... me gustan las pecas. Parpadeé. Él... ¿se estaba confesando? —Y a ti... te gusta mi pecho. No entendí a qué se refería hasta que volvió a cambiar de posición para detener mi mano. Ni siquiera me había dado cuenta de que lo había estado amasando. Estaba... levemente mort

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