LOGINEn cuestión de segundos, perdió el conocimiento.Cuando despertó con un dolor punzante en la cabeza, ya estaba dentro de un auto.Victoria sintió pánico al instante.El hombre sentado a su lado estaba hablando por teléfono:—Capo, ya la tengo, ¿ahora qué hacemos?Una voz extremadamente sombría y nauseabunda se filtró a través del auricular:—Llévenla al almacén del muelle, esta noche ustedes tienen suerte.Victoria sintió un escalofrío que le recorrió la espalda. Entreabrió los ojos con disimulo.Era un auto común. Dentro estaban los dos hombres que la habían secuestrado en el estacionamiento.Uno conducía; el otro estaba sentado a su lado.El tipo quizás pensó que, como ya le habían inyectado la droga, no hacía falta vigilancia adicional.No le habían atado las manos ni los pies.Podía moverse.Pero notaba que no tenía fuerzas. El cuerpo le pesaba como plomo.Si no encontraba la manera de escapar, una vez que la llevaran al almacén del muelle, las consecuencias serían nefastas.Vic
—Lo que estás haciendo ahora no es salvar el matrimonio, sino alejar cada vez más a Victoria y a tu hija.—Así, más te vale divorciarte de una vez, para no hacer sufrir a todo el mundo.Débora soltó un suspiro profundo.—La verdad, en estos cinco años he visto que sentías algo real por ella.—Victoria era una mujer adecuada para ti.—Tanto en los negocios como en la vida, podía ser tu apoyo.—¿Acaso no notas que desde que se fue, todo en tu trabajo y en tu vida se ha vuelto un desastre?Daniel la miró sorprendido.Débora era, sin duda, la única sensata de toda la familia.—¿Cómo no iba a sentir algo real por ella?Daniel sonrió con amargura:—Victoria no lo sabe, pero ella fue la primera mujer en mi vida.—Me casé con ella porque de verdad me gustaba, y sabía que era la mujer ideal para mí.—Pero mira cómo estás ahora. —Sin darte cuenta, te has vuelto a acercar a Lara.—¿Qué es lo que piensas realmente?—Crees que ahora que Lara ha vuelto a la familia Fuerte, ¿ya no son parientes y pu
—Además, aunque el honor de la familia y la dignidad personal de Daniel son importantes, esta es la única manera de destruir a Victoria.—Espera y verás. —Cuando todos los medios publiquen la noticia, ¡Victoria será el blanco de miles de insultos!—No podrá seguir viviendo en Ciudad Haye.Elisa tenía una expresión de satisfacción y triunfo indescriptibles.Ya casi podía saborear la escena de Victoria siendo vilipendiada por todos.Lara sonrió y chocó la mano con ella:—Exacto, Débora, deja de ser tan blanda.—Hacemos esto también para ayudar a Daniel.—Si no, él seguiría engañado por esa mujer, sin atreverse a divorciarse.Lara terminó de hablar y miró a Daniel con fingida ternura:—Daniel ha estado tan demacrado últimamente, de verdad no soporto verlo sufrir así.Débora, al oír esto, no pudo evitar mirar también a Daniel con cierta lástima.Todavía tenía muchas cosas que decir, pero viendo que ya no había remedio, prefirió callarse.Pero que la niña fuera una bastarda, eso sí que no
Cuanto más lo pensaba Daniel, más extraño le resultaba todo.Cuanto más fácilmente admitía Victoria, más inquieto se sentía él.Esa mujer había compartido su cama durante cinco años enteros.Nadie mejor que él conocía el orgullo y la entereza de Victoria.Una mujer que valoraba tanto su reputación jamás admitiría delante de tantos periodistas que le había puesto los cuernos, que su hija era una bastarda.Si Victoria no tenía nada que ocultar, entonces significaba que alguien a su alrededor lo había engañado.¡Quizás el informe de paternidad era falso!Al pensar esto, la mirada de Daniel hacia Lara se volvió sombría y peligrosa.La confesión de Victoria no le había dado ninguna tranquilidad. Al contrario, lo tenía más tenso que nunca.Apretó el cuello de Lara con una fuerza aterradora.Lara estaba sofocada, tenía el rostro congestionado.Forcejeó arañando los brazos de Daniel y apenas pudo sacar las palabras de la garganta:—Daniel... suéltame...Al ver esto, Elisa se asustó y corrió a
Victoria lo miró con frialdad, y cada palabra que pronunció fue un puñal directo al corazón de él:—Estos cinco años, ¿tú no sabes cómo te he tratado?—Fuiste tú quien no quiso creer la verdad.—Preferiste escuchar mentiras y ponerte en mi contra.—Ya que no soportas a esta niña, y hasta permites que tu familia le lance esa basura en su propio banquete de cien días, pues bien, te lo concedo.Victoria se giró de repente y miró a los periodistas, que seguían boquiabiertos.Dijo con voz clara:—Señores y señoras, ya que los Fernández han dicho esto, no hace falta que guardemos las apariencias.—Sí, es cierto, Estrella no es hija de Daniel.—Esta niña la parí yo. Yo la criaré y la educaré.—¡No necesito ayuda de los Fernández, y mucho menos que ellos metan las narices!—Desde hoy, ¡Estrella rompe todo vínculo con los Fernández!—Ella se apellida Lima, se llama Estrella Lima. ¡Es mi hija!—¡No tiene absolutamente nada que ver con Daniel ni con los Fernández!—En cuanto a la llamada "humilla
Victoria se quedó quieta, escuchando en silencio las palabras infames de Elisa.Sus hombros, que habían estado tensos, se fueron relajando poco a poco.Tenía la mirada clavada en Daniel.En ese momento, dentro de ella solo había odio, rabia y también una profunda repugnancia.Ya que querían tenderle una trampa, les haría pagar por ello.Daniel sostuvo la mirada de Victoria y preguntó con voz temblorosa:—¿No tienes nada que explicar?El rostro de Victoria estaba tan tranquilo que Daniel se sorprendió.Él pensó que, al revelar Elisa la información frente a tantos periodistas, Victoria entraría en pánico.Que perdería el control, que se arrodillaría suplicando y explicando que no era cierto.Pero no esperaba que en sus ojos no hubiera ni una pizca de culpa, sino solo burla y lástima.Daniel se sintió aún peor.Interpretó el silencio de Victoria como una confirmación.La miró con los ojos llenos de furia asesina.Pero al instante siguiente soltó una risa, una risa de quien ha llegado al c







