The Billionaire's Flash Marriage: Mr Black's Broken Heiress

The Billionaire's Flash Marriage: Mr Black's Broken Heiress

last updateLast Updated : 2023-05-30
By:  AuthorInAStoryCompleted
Language: English
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!R18+ Contains matured content. Viewers Discretion is advised.! "Do you, perhaps, have a wife or a fiance at home?" I inquired. He blinked at me once before he shook his head negatively. "Oh great! This is great." I mumbled and my eyes looked to his navy blue Armani Suit and with a nod, I added, "Your outfit is perfect as well." "Perfect for what?" He asked. "A wedding. We're getting married. Let's get married." "What?" ••• What would you do when, on your wedding day, you find your so-called fiance in his dressing room with his manhood buried deep in between another woman's thigh? Call off the wedding and leave, right? That's when you're free to make your own decisions though. It's not the same for Avery Roosevelt, the hidden heiress of The Roosevelts. This, however, is the sticky situation she finds herself in. Livid with anger, she grabs the first man in front of the hotel reception and proposes marriage to him. But when she finally discovers the man she had proposed marriage to was the CEO of the company her Family has been in rivalry with for ages? And when the secret behind her birth is revealed to the world? Would her husband stand by her or let her go? And when another secret is unveiled to the couple? A secret that depended on their future together. Would they drift apart or would love prevail? "Hubby, I slapped Eleanor Roosevelt for badmouthing you. Did I do wrong?" "Of course not. Let me see your wrist... Does it hurt you?" "Hubby, I cursed at the wife of your business partner for calling me a b*tch." "It's fine. I don't plan on working with them anyway." "Hubby..." •••

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Chapter 1

Let's Get Married

—¡No puedo estar embarazada!

—Los exámenes son claros, señora Ferrer. Está de seis semanas —el médico levantó la mirada de los resultados, esbozando una gran sonrisa.

—¿Está… completamente seguro, doctor? —la voz de Margaret se quebró y parpadeó incrédula.  

—Sí, señora. ¿Tiene alguna duda?

Ella llevó una mano temblorosa a su boca, como si necesitara comprobar que aún podía respirar. El silencio se prolongó hasta volverse incómodo, y cuando al fin logró articular palabra, su voz salió cargada de incredulidad.

—Mi esposo y yo estábamos planificando… esto no era parte de nuestros planes. ¿Cómo pudo suceder?

—Los métodos de planificación no son cien por ciento confiables. Lo importante es que comience con sus controles prenatales. Le recetaré las vitaminas necesarias…

La voz del médico se desdibujó en un murmullo lejano. Margaret apenas escuchaba, ni siquiera sabía cómo un embarazo cambiaria su vida en ese momento se sentía tan confundida, que no comprendía como había pasado todo, Lucien lo controlaba todo, inclusive, él era quien controlaba la planificación para no tener hijos,  de repente, una punzada en el pecho la atravesó y sonrió.

«Estoy embarazada… vamos a ser padres»  pensó con los ojos cerrados, permitiéndose unos segundos de ilusión antes de enfrentarse al mundo.

De camino a la compañía Ferrer, la nostalgia la invadió. Recordó el inicio de su relación con Lucien, desde el primer día que se cruzó con él, se enamoró de inmediato,  hacía todo lo posible por acercarse, incluso,  ella estuvo dispuesta a renunciar a un trabajo con un futuro prometedor y se retiró a un papel secundario como su asistente.

Un día, él de repente le propuso matrimonio; ella se llenó de alegría, creyendo que su sinceridad finalmente lo había conquistado.

Dos años habían pasado y jamás escuchó de sus labios un “te amo” o había recibido alguna muestra de cariño. Sin embargo, en las noches, en su habitación privada, cuando bajo la tenue luz él la reclamaba una y otra vez, besando su hombro y haciéndola estremecer, jadear y gemir... Margaret creía que aquello era el amor silencioso de Lucien, simplemente incapaz de expresarse con palabras. Incluso ingenuamente confiaba en que, con el tiempo, él se vería derretido por su constancia y ternura.

Suspiró y estacionó frente a la imponente fachada de la empresa. El corazón le palpitaba con violencia mientras apretaba en su bolso la prueba de embarazo. Sus manos sudorosas delataban la ansiedad.

Al entrar a la oficina, Margaret lo encontró hablando por teléfono. Lucien parecía salido de un retrato: impecable en su traje oscuro, con la chaqueta perfectamente ajustada a su espalda ancha y la camisa que delineaba el relieve de su torso. Sus ojos verdes brillaban con intensidad, capaces de prender fuego a cualquiera que se atreviera a sostenerles la mirada. su rostro era afilado y elegante, la mandíbula marcada, los labios firmes, casi crueles cuando no sonreían. Su cabello oscuro, peinado hacia atrás con un descuido calculado, lo hacía aún más atractivo, como si supiera perfectamente el efecto que provocaba.

—Lucien, ¿cómo estás?

—¿Dónde diablos estabas, Margaret? ¿Por qué no contestas el teléfono? —Su tono seguía siendo igual de plano y carente de emoción, pero sin razón aparente hizo que Margaret sintiera una inquietud repentina.

—Estaba en el doctor, ya pedí permiso… tengo algo que decirte, cariño.

Pero Lucien no le dio tiempo. Tomó una carpeta de la cajonera y la arrojó con indiferencia sobre la mesa.

—Yo también tengo algo importante que anunciarte. —resopló sin dejar de verla a los ojos.

Margaret dirigió la mirada a la carpeta sin entender.

—¿Qué es esto, Lucien? —en ese instante, la ansiedad la consumía todavía más.

—Es el acuerdo de divorcio, revísalo y si no hay problema, fírmalo. —él espetó cortante.

El aire abandonó sus pulmones.

—¿Qué? ¿Divorcio? Esto… esto debe ser una broma, Lucien.

—No lo es. Firma los papeles cuanto antes. Lorain está por llegar y no quiero que encuentre nada tuyo en la mansión.

El nombre la golpeó con brutalidad.

—¿Lorain… tu ex prometida?

—Sí. Así que firma, Margaret. No me hagas perder el tiempo.

La mujer sintió cómo algo dentro de ella se desgarraba, todo bajo sus pies se desvanecía, y no podía creer que preciso en ese momento, su esposo le confirmaba en su cara, que en su corazón había otra mujer.

—¿No la has olvidado? Entonces… ¿por qué te casaste conmigo?

Lucien la miró con gélida indiferencia.

—Porque fue conveniente. Mi abuelo me presionaba para que me casara y tú eras perfecta para el papel.Eres obediente y dócil, aunque aburridísima, pero si no es Lorain, da igual quién sea.

 Sus palabras fueron cuchillas atravesándole el alma. Margaret mordió sus labios con fuerza, luchando contra las lágrimas.

—¿ Lucien... en este matrimonio, alguna vez me amaste? Aunque fuera un poco. —preguntó con voz rota.

Lucien soltó una risa desdeñosa y empujó los papeles hacia Margaret.—No seas ingenua. Mira el acuerdo: Aquí está todo muy claro, recibirás la compensación económica que te corresponde, ni un centavo menos. Te aconsejo que firmes cuanto antes, Margaret.

Con manos temblorosas, ella hojeó la carpeta. Cada palabra impresa confirmaba que su mundo se había derrumbado.

—Muy bien —susurró con dignidad frágil, sujetando también la prueba de embarazo.

Cuando se disponía a salir, la voz de Lucien la detuvo.

—Por cierto, ¿qué era eso que ibas a decirme?

Ella arrugó el informe de embarazo que tenía fuertemente apretado en la mano y lo metió en su bolso, bajó la cabeza y forzó una débil sonrisa:

—Nada importante… algo de la casa.

—¿De la casa? —preguntó con duda.

—Sí, pero ya no corresponde. Que tengas un buen día, Lucien.

Con el alma rota, Margaret giró sobre sus tacones y salió de la oficina.

La habitación quedó sumida en un breve silencio. Lucien miró cómo su silueta desaparecía por la puerta y, de pronto, una oleada de irritación le golpeó el pecho. Arrojó con fuerza el documento que acababa de tomar sobre la mesa, con los labios apretados en una dura línea. Esa mujer… siempre tan sumisa, tan obediente hasta el punto de asfixiarlo, incapaz siquiera de rechazar un acuerdo de divorcio.

Con gesto frustrado, Lucien se frotó el entrecejo. La rabia dentro de él no hacía más que crecer, mientras pensaba con enojo: ¿Por qué no puede rebelarse, aunque sea una sola vez?

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Cheryl R
Cheryl R
Enjoyed reading this! Fun characters. Is there a second book?
2026-05-14 08:54:15
1
1
Brielle Sunshine
Brielle Sunshine
can someone tell me which chp did avery get her memory back?
2026-01-14 09:21:26
0
0
victoria
victoria
beautiful story, love it ... ...️
2025-05-22 06:11:32
1
0
Anna
Anna
Great story, well written
2023-10-31 19:01:03
1
0
Catrina Spertino
Catrina Spertino
An awesome read, thanks author!!
2023-08-18 21:57:59
1
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