LOGINLayla
No puedo evitarlo. Mis ojos viajan hasta la nota que Ana le pasa a Thiago y Leo las palabras que hay escritas en ella. No me sorprende en absoluto que mi padre haya mandado a preguntar eso, honestamente ya pasó mucho tiempo desde que su falta de humanidad dejó de sorprenderme.
Pero
ThiagoTres meses después.Estoy nervioso… debo ser el novio más nervioso en la historia de los novios nerviosos, pero saberlo no hace que se me quite. Estoy dando vueltas de un lado al otro del altar mayor de esta iglesia. Vestido de pingüino, de pajarita y flor y zapatos de charol y… Vamos que soy el paquete completo de galán de telenovela que se muere por la damita…¡Y es que de verdad me muero por ella!Amo a Layla. Más de lo que llegué jamás a soñar con amar a ninguna mujer.Ha
LaylaSeis meses después.Salgo de la oficina con paso rápido. Tengo tantas cosas que hacer que apenas he tenido tiempo hoy de tomarme un café con Thiago y darle a Theo el mar de besos matutinos al que está acostumbrado.— Nita, te dejo los bocetos del casino. — digo poniendo el tubo lleno de planos sobre su mesa y me acero para darle un beso apurado — A partir de este momento estoy “¡out!”Nita se hecha a reír porque sabe lo que significa: durante toda la semana trabajo como una posesa pero apenas llega el viernes mi cerebro pone la marcha atrás y sólo si
ThiagoDecir que se me quiere salir el estómago por la boca es poco. Layla está llorando en silencio en una esquina del jardín, rodeada de los hombres de Easton que no están vigilándola, sino por el contrario, la asisten como si fuera una persona importante para Ruben.El tiempo parece detenerse mientras mi mano se posa sobre las heridas de Grillo, pero maldita sea, sólo tengo dos manos. Easton se saca el traje y le pone el saco envuelto bajo la cabeza. Luego presiona la herida de la que más sangre está brotando. Sé que está dando órdenes por todos lados, pero yo no puedo escucharlo.Mi atención está en el ro
LaylaBusco la mano de Thiago y siento a mi derecha la presencia de Grillo. No ha venido nadie más.El equipo de asalto atrapó a los hombres que entraron en nuestra casa, estaban todos en el galpón abandonado, supongo que le hicimos un favor a Percy al deshacernos de sus secuaces, no quería pagarles de cualquier forma. Todos fueron entregados debidamente a las autoridades, pero no antes de que Grillo se divirtiera rompiéndoles los huesos. Quisiera decir que fue un ojo por ojo por lo que sucedió con Andro y con Romo, pero lo cierto es que ni se acerca._ Tengo miedo. _ confieso.E
Thiago— ¿Cómo no se te ocurrió decírmelo? — quiero matarlo, quiero ahogarlo con mis propias manos pero el muy hijo de puta es tan grande que sería inútil — ¡¿Cómo no me lo dijiste, cabrón?!Grillo mira al suelo mientras Layla se apoya en el escritorio del despacho de la mansión. Russo se ha quedado gritando en la biblioteca y honestamente no sé si alguien lo ayudó, no me interesa.— No era relevante. — me responde Grillo con la mirada en el suelo pero sé que no es por mí, es por Layla. Le importa diez veces más lo que ella piense que lo que pueda pensar yo.
LaylaAbro los ojos.Me duele tanto la cabeza que apenas puedo mover el resto del cuerpo.La luz me hiere lo párpados pero no puedo dejar de intentarlo…Muevo las manos y me encuentro con una superficie suave y rara. No puedo distinguirla, las puntas de los dedos me cosquillean y me anulan el tacto.Intento recordar algo antes de este maldito dolor de cabeza:Hoy es martes… creo.







