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Nos amábamos

Author: Angel Summer
last update publish date: 2026-08-18 05:23:40

El avión aterrizó suavemente en Francia. Marsella recibía una vez más a la poderosa familia Weiss, aquella ciudad donde durante décadas habían construido un imperio económico que, a los ojos del mundo, parecía completamente legal. Apenas el jet privado se detuvo frente al hangar exclusivo, varias ambulancias privadas y un equipo médico ya los esperaban. Todo había sido preparado con semanas de anticipación para que nadie hiciera preguntas.

Giorgio seguía profundamente dormido.

Mientras los para
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  • Traicionada... me casé con su enemigo   Eliminaron toda prueba

    Giorgio descendió de la camioneta con el arma en la mano, seguido inmediatamente por Lia. Detrás de ellos comenzaron a detenerse una tras otra diez camionetas blindadas. Los hombres Bellamonte descendían preparados para el combate al mismo tiempo que los hombres enviados por Kail ocupaban posiciones alrededor de la propiedad.La escena era desoladora.Los enormes portones habían sido destruidos y parte del muro exterior estaba reducido a escombros. Varias ventanas estaban destrozadas y el jardín se encontraba lleno de casquillos y rastros del enfrentamiento.Lia desenfundó su arma de inmediato.—¡Vamos!Sin perder un segundo, todos comenzaron a repeler el ataque. Los pocos hombres que aún permanecían dentro de la propiedad intentaban escapar mientras respondían con disparos desesperados.Entre el humo y los escombros, Lia divisó a Mark sosteniendo a Will, cuyo hombro estaba completamente cubierto de sangre.—¡Will! ¡Wiiiill!Corrió hasta él arrodillándose a su lado.—Donna, tranquila.

  • Traicionada... me casé con su enemigo   Voy para allá

    En la clínica, Giorgio y Lia no habían dejado de caminar de un lado a otro del pasillo desde que Jean había entrado al pabellón. El silencio era sofocante. El único sonido constante era el de los monitores, los pasos apresurados del personal médico y las puertas automáticas abriéndose y cerrándose una y otra vez.Lia tenía los ojos completamente enrojecidos. Había intentado mantenerse fuerte durante todo el camino, pero ver la sangre de Jean empapando el suelo del muelle era una imagen que no lograba sacar de su cabeza.Las puertas del ascensor se abrieron de golpe.—¡Jean!Fiorella salió corriendo seguida por Kail. Ni siquiera miró a los hombres armados que rodeaban toda la clínica formando un perímetro de seguridad. Solo buscó desesperadamente a Giorgio y Lia.—¿Cómo está? ¿Qué le pasó?Lia levantó la mirada y caminó rápidamente hasta ella.—No sabemos nada aún, Fio.Su voz se quebró.—Uno de los hombres con los que luchábamos apareció detrás de nosotros y disparó. La bala le dio a

  • Traicionada... me casé con su enemigo   Resiste idiota

    En la mansión Borkovski, Fiorella caminaba de un extremo al otro del enorme salón incapaz de permanecer quieta. Cada pocos segundos miraba por los ventanales que daban hacia el jardín, luego volvía a recorrer la habitación con los brazos cruzados y el ceño completamente fruncido. Su ansiedad era tan evidente que hasta los guardaespaldas evitaban cruzarse en su camino.Kail, en cambio, permanecía sentado en uno de los sillones de cuero con una tranquilidad casi irritante. Sobre la mesa descansaba su pistola completamente desarmada mientras él limpiaba cada pieza con un paño, revisando el cargador y el cañón con la paciencia de un relojero.Fiorella volvió a suspirar por quinta vez en menos de un minuto.—No puedo creer que me haya dejado aquí... Debí ir con Jean.Kail ni siquiera levantó la vista.—Vamos, cara mía, cálmate. Nada va a pasar.Ella siguió caminando.—Eso dices tú.—Porque es verdad.Encajó nuevamente el cargador, comprobó el mecanismo y sonrió satisfecho antes de continua

  • Traicionada... me casé con su enemigo   Me las voy a cobrar todas

    Gio y Lia cenaban tranquilamente en el restaurante, riendo entre pequeñas conversaciones. Giorgio le cortaba el filete con total naturalidad mientras Lia lo observaba con una sonrisa completamente enamorada, apoyando el mentón sobre una mano.—¿Te gusta, amore?—Mucho. Está todo delicioso.Giorgio sonrió, besó suavemente el dorso de su mano y continuaron hablando de todo y de nada, disfrutando por fin un momento de calma.Entonces el celular de Giorgio vibró sobre la mesa, miró la pantalla y frunció el ceño al ver que era Jean.—Jean... ¿Qué sucede?La voz de Jean llegó tensa al otro lado de la llamada.—Están atacando los muelles. Alguien está quemando las bodegas.Giorgio se puso serio de inmediato.—¿Qué?Lia levantó la vista.—¿Qué sucede?—Están atacando los muelles.Jean volvió a hablar.—Voy en camino. Dejé a Fiore con Kail. Él la cuidará.—Nosotros vamos ahora. No hagas nada estúpido.Jean soltó una risa corta.—Claro... como si yo hiciera algo estúpido como dispararle a todo

  • Traicionada... me casé con su enemigo   Cuídala ruso

    Giorgio trabajaba concentrado en el despacho de la mansión. Sus dedos recorrían el teclado con rapidez mientras revisaba informes de seguridad y varios documentos relacionados con los nuevos movimientos de sus aliados. Estaba tan absorto que no notó la presencia que acababa de aparecer en el marco de la puerta.Lia permanecía apoyada allí en silencio, observándolo con una pequeña sonrisa. Vestía una falda corta y una camisa holgada que dejaba uno de sus hombros apenas al descubierto. Durante unos segundos simplemente se dedicó a contemplarlo. Le encantaba verlo trabajar; había algo en la concentración absoluta de Giorgio que la hacía sonreír sin darse cuenta.Fue él quien terminó levantando la vista. Sus ojos grises se encontraron inmediatamente con ella y toda la seriedad desapareció de su rostro. Una sonrisa cálida apareció en sus labios mientras extendía una mano hacia ella.—Amore mio... ¿despertaste?Lia caminó hasta él y entrelazó sus dedos antes de dejar que la atrajera.—Sí. S

  • Traicionada... me casé con su enemigo   Lo que no fue en tu año...

    Kail salió del vestidor con la camisa color vino perfectamente ajustada al cuerpo. El tono resaltaba aún más sus rasgos nórdicos y hacía que sus ojos azul hielo parecieran todavía más claros bajo la iluminación de la boutique.Jean todavía tenía a Fiorella sujetada por la cintura, terminando de besarla de manera posesiva, cuando el sonido de la cortina al abrirse llamó la atención de ambos. Fiorella levantó la vista, observó a Kail de pies a cabeza y una enorme sonrisa apareció en su rostro.—¡Wow! ¡Fiu, fiuuuuu! Te ves muy guapo. Te dije que ese color te quedaría perfecto. A ver... gira, gira, gira.Kail obedeció con una sonrisa divertida y dio una vuelta completa sobre sí mismo.Fiorella aplaudió encantada.—¡Te ves guapísimo! Yo creo que hasta los hombres van a querer contigo.Kail abrió los ojos exageradamente.—¡Noooo, graciaaaaaaaaaas! Así estamos bien. Solterito, pasándola bien hasta que llegue la indicada.Fiorella soltó una risa.—Siempre con gorrito, Kail, o te puedes pegar

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