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Capítulo 05

Penulis: Mazane
last update Tanggal publikasi: 2026-03-31 19:09:31

— Claro que no. — Cristina siguió con su plan. — Ese Carlos no conoce a Cecilia, solo tienes que ponerte una peluca, gafas oscuras y maquillaje más intenso para disimular tu piel clara y así asumir la identidad de Cecilia.

— Se os olvida un detalle. — A Natalia le parecía absurdo. — ¿Y el señor Fernando? ¿Qué crees que pasará cuando me encuentre con él?

— Pero no tienes por qué encontrarte con él. — Cristina abrazó la idea—. Como él tiene que parar en alguna ciudad por el camino, el tercer día inventes una excusa de que te encuentras mal y entras en un restaurante, en algún lugar te quitas la peluca, te cambias de ropa y sales toda rubia y con esos hipnóticos ojos color zafiro. Cuando te echen de menos, no te encontrarán porque estarán buscando a una morena, no a una rubia.

Natália estaba a punto de decir que Cristina había perdido completamente la cabeza, pero Cecília saltó de la cama con los ojos llenos de esperanza.

— Por favor, Nat... por favor —suplicó ella, agarrando las manos de Natália con la mirada más suplicante que jamás había visto.

— No me mires así... No puedo hacerlo. Es una locura... no va a funcionar. — Natália no podía creer que Cecilia le estuviera dando crédito a Cristina.

— ¿Por qué no? Solo hay que hacer lo que dice Cristina y usar mi ropa. — Cecilia estaba realmente emocionada y empezó a dar saltitos mientras sostenía las manos de Natália.

— Y como el viaje es largo, puedes fingir que te encuentras mal y evitar hablar para no caer en contradicciones. — Cristina se acercó a las dos con la mirada brillante ante el extravagante plan.

— Puedes estar segura de que ya estoy enferma solo de verlas a las dos. — Natália miró a una y luego a la otra—. Están completamente locas por pensar en eso.

Cristina se puso las manos en la cintura.

—Fuiste tú quien dijo que harías cualquier cosa para impedir que se casara con el señor Fernando. Cecilia y Pedro necesitan tiempo para poder oficializar el matrimonio y tú puedes conseguirlo ese tiempo.

—Es verdad, Nat... —Cecilia empezó a llorar solo de pensar en no volver a ver a Pedro. — Si me subo a ese coche, no volveré a ver a Pedro nunca más.

— ¿Y si ese Carlos empieza a hacer preguntas? ¿Y si comete un error, dice algo que me delate? ¿Cómo voy a viajar kilómetros en silencio?

— Si ese señor Fernando es tan tirano —Cristina tenía un argumento para todo—, es natural que ese Carlos no hable mucho con su prometida durante el viaje.

Cecilia volvió a mirar a Natalia con ojos suplicantes.

— Por favor, Nat. Te lo ruego, hazlo por mí. No amo ni amaré nunca al señor Fernando y estoy segura de que él tampoco me ama. Se está haciendo viejo y solo quiere casarse conmigo porque no puede esperar más y necesita un heredero para su imperio. — Y para acabar de una vez con Natalia. — ¿Tú, en mi lugar, te casarías con una persona así? ¿No suplicarías ayuda?

Natália se quedó sin palabras y acabó recordando a Ricardo cuando le dijo que la amaba y que se iba a casar con otra porque era necesario para su carrera. Y, en el fondo, sentía pena por la ilusa joven que nunca tendría el amor del hombre que amaba, y eso le estaba pasando a Cecilia, tan joven y con un destino tan cruel.

Con un suspiro resignado, finalmente accedió.

— Está bien. Lo haré por ti.

Cecília y Cristina estallaron de alegría.

— Voy a llamar ahora mismo y se lo diré a Pedro.

Pedro conocía la situación de Cecilia y su tutor, siempre insistió en buscar al señor Fernando y pedirle oficialmente que salieran juntos, pero Cecilia nunca aceptó por miedo a que él le prohibiera volver a verlo.

Después de colgar el teléfono, Cecilia estaba radiante y corrió a abrazar a Natalia.

— Hoy eres responsable de convertirse en la mujer más feliz del mundo.

Natália le dedicó una sonrisa apagada a su amiga.

— Que Dios me ayude.

A pesar de la angustia, no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa. De una forma u otra, sabía que estaba a punto de vivir la aventura más inesperada de su vida y tal vez... peligrosa.

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