LOGINCAPÍTULO 96— Así que es verdad… —dijo Elena con la voz reducida a un susurro ronco y desolado— Realmente te vas y me vas a dejar aquí.Clara continuó doblando una de sus blusas sobre la cama, sin molestarse en alzar la vista hacia ella.— Mañana mismo le entrego las llaves al arrendador, Elena. Car
CAPÍTULO 95Matilde y Augusto estaban sentados en el amplio diván del salón principal, cara a cara frente a Rodolfo y Leticia. En el ambiente ya no flotaban los gritos destemplados de antaño, ni las amenazas veladas, ni esa frialdad cortante cargada de desprecio aristocrático que durante meses había
CAPÍTULO 94Elena Duval se encontraba sentada en la mejor mesa del restaurante, la que daba al ventanal desde el cual se divisaba el resplandor de la plaza principal. Esa noche, Galdós la había invitado a cenar con una solemnidad inusual. Elena estaba convencida de que este era el momento. La oport
CAPÍTULO 93El juez, golpeó el mazo, dando inicio a la sesión.— Estamos aquí para dirimir la legitimidad de la herencia de Julian Thorne y los cargos de fraude y falsificación documental contra el señor Augusto de la Vega y el señor Carlos Mendoza —anunció el juez con una voz que resonó en las viga
CAPÍTULO 92Carlos mantenía la espalda apoyada contra la pared de piedra, con las manos profundamente hundidas en los bolsillos de su pantalón.— No tenías que venir hasta este lugar, Clara —dijo Carlos finalmente; su voz era un susurro ronco.— Tenía que hacerlo, Carlos —respondió ella, con los ojo
CAPÍTULO 91Matilde caminaba de un lado a otro, frotándose los brazos sobre su abrigo. — ¿Crees que vendrá? —preguntó Teresa, sentada en el borde de la cama— Ese hombre no me dio buena espina. — El Gato es un mercenario, pero tiene un código —respondió Clara, aunque su voz delataba su propio nervi







