共有

5. Una alucinación.

作者: ARIAMTT
last update 公開日: 2025-04-07 06:08:05

P.O.V Arón

Despierto. No sé cuánto tiempo he dormido, solo sé que he tenido las noches y los días más ardientes que un hombre puede vivir.

Ahora que mis hormonas están calmadas, aunque mis deseos por volver a sentir su piel persisten. Pero debo contenerme y hablar con ella.

"Quiero pedirle que sea mi Luna… Mi reina."

Al recordar su aroma, sé que no es una loba.

Sus ojos… son los de una criatura mitológica. Y muero por volver a tenerla entre mis brazos… por volver a recorrer cada rincón de su cuerpo.

Intento acomodarme.

Caperucita ha drenado todas mis fuerzas.

Ni con el entrenamiento más brutal me habían dolido tanto los músculos.

Thor aún sigue agotado, por eso ni siquiera puede ayudarme con el dolor de mi cuerpo.

—¡Mierd4! —gruño al levantarme e intentar dar el primer paso.

Mis piernas duelen despiadadamente, pero este dolor… este maldito dolor vale cada segundo con mi potra salvaje.

Caperucita es un nombre demasiado tierno para mi diosa indomable.

Ahora que lo pienso, las únicas palabras que nos dijimos, después de que ella me llamó lindo lobito y se presentó como Caperucita, fueron:

"¡Dame más!"

"¡No te atrevas a detenerte!"

"¡Más rápido!"

Hago mi mayor esfuerzo por llegar al baño. Tal vez esté allí, aunque no escucho el agua correr… Pero hay algo más… Algo que me sacude el pecho.

No siento su olor.

Y hasta ahora me doy cuenta de eso.

Olvido el dolor de mis extremidades.

En segundos, recorro cada rincón de la cabaña en su búsqueda.

Tomo mi teléfono que ya está habilitado y llamo a mi Delta. Él es el encargado de mi seguridad.

Pero ahora viene una pregunta a mi mente…

"¿Acaso todos se han aliado?" El único que tiene la clave de la cerradura es Lennon. Debe haber sido él.

"Mi Potra no podría haber ingresado sola."

Antes de que pueda llamar a Fabricio, aparece una llamada entrante.

Es mi Beta.

Intento contener la ira que su traición despierta en mí, aunque… en el fondo, ya no me importa…

De hecho, planeo recompensarlo generosamente por haberme traído a mi Potra. Ahora solo necesito una cosa: tenerla a mi lado.

Podría jurar que ella es... mi compañera.

"¡Mi mate!"

—Alfa, hasta que al fin te dignas a despertar. Pensé que te habías suicidado —escucho los sarcasmos de Lennon, pero no tengo tiempo para juegos.

—¿Dime dónde está? —pregunto con voz neutral y firme. Es lo único que quiero saber.

—¿Podrías ser más específico? —responde con otra puta pregunta, quebrando mi paciencia.

—¿Dónde está mi diosa? La mujer con la que estuve estos días —le escupo, seco, sin espacio para sus chistes.

—Arón… ¿qué te estás metiendo? —pregunta, y puedo sentir el desconcierto real en su voz.

—Abre la puerta —respondo simplemente, mientras mi mente rebobina cada una de sus caricias, sus gemidos, su piel resbalando con el sudor de nuestros actos.

—¡No! ¡No! Eso no fue un sueño! ¡Ella estuvo aquí! —gruño, incapaz de aceptar lo contrario.

Mi cuerpo duele inclementemente. Thor la marcó.

Intento conectarme con él, pero está… apagado. Como si hubiera viajado a otro hemisferio.

Me niego a creer que mi Potra haya sido una alucinación.

Un juego sucio de mi mente.

Mi entrepierna reacciona solo con recordarla.

Sus besos cargados de necesidad.

Sus caricias desesperadas.

Mi Potra salvaje.

Lennon cuelga el teléfono y lo escucho el crujir de las cerraduras, abriendo la puerta principal.

Entra en la cabaña y da un vistazo rápido al lugar.

Lo veo detener su mirada en el desorden que hay en el sitio, pero en mi defensa diré que no tuvimos tiempo… solo queríamos tener nuestros cuerpos entrelazados.

Lo miro atentamente, necesito leer sus movimientos. Comienza a mover su nariz como si un olor penetrante lo atrajera y le es imposible mantener la boca cerrada.

—¿Cuántas veces te masturbaste? Este lugar apesta y huele a semen. Creo que te has secado, amigo. Menos mal que guardamos algunos renacuajitos.

—Lennon —gruño.

Él encoge los hombros y continúa con su inspección.

—Diosa… además de darle con manuela —hace un gesto asqueroso con la mano alrededor de la entrepierna —casi terminas con el lugar, creo que lo mejor es quemar todo lo que hay aquí. Esta totalmente manchado y oloroso —dice sin dejar de hacer gestos.

Lo observo detenidamente, esperando encontrar en su rostro algún rastro de traición, pero sus palabras solo aumentan mi frustración. Él no sabe que hubo una mujer aquí.

Salgo con pasos apresurados y me dirijo hacia los guerreros, invadiendo sus mentes en busca de la mujer que estuvo a mi lado.

Ingreso en sus memorias uno a uno y solo encuentro charlas banales, recorridos custodiando la propiedad y juegos de cartas.

—Maldición —mascullo entre dientes, apretando con fuerza los puños.

En ninguno encuentro el rastro de que esa puerta hubiese sido abierta. Esas imágenes, en vez de darme consuelo, me llenan de inquietud, y hacen que mi rostro palidezca y mis piernas tiemblen.

—Alfa, ¿qué tienes? No me digas que tantas descargas con manuela te frieron el cerebro —lanza con ironía, dejando escapar una sonrisa socarrona.

Le lanzo una mirada penetrante. Calladito puede sobrevivir.

Veo en su rostro la intriga… y a la vez, preocupación.

—Alfa, déjame ayudarte. Me imagino que por estar luchando contra los deseos irracionales no has comido como se debe.

Me guía hasta el sofá de la sala. Me siento, tomo mi rostro entre las manos, y las preguntas vuelven a surgir.

¿Dónde está? ¿Ella no fue una alucinación?

Mi cuerpo lo sabe.

Mi piel la recuerda.

Mi boca aún la saborea.

Escucho los pasos de Lennon dirigiéndose a la cocina.

—Alfa, te devoraste todo lo que había en la nevera y en la alacena. ¡Esa era la comida para veinte días! ¿Cuándo vayas a comer personas, podrías avisarme? ¿Y tus faenas con manuela no te dejaron tiempo para limpiar un poco? —recrimina, molesto, por el desorden que tanto detesta.

Me levanto del sofá y lo observo con una bolsa, arrojando las sobras en ella. Escaneo el desastre de la cocina.

La imagen de ella, recostada sobre la encimera, sus piernas abiertas haciéndome un llamado, sus pezones duros deseando ser atendidos… se apodera de mi mente.

Mi imaginación se llena de su cuerpo decorado con fresas, cerezas, miel y helado.

Mi Potra no puede ser producto de mi imaginación.

Ella fue mi postre…

Después de haber saciado el hambre, devoré el deseo.

Me acerco lentamente a la barra, rozando mis dedos por la fría y suave superficie de mármol, reviviendo la sensación de su piel tersa y delicada bajo mis manos. Evoco cómo devoré con ímpetu cada bocado, cómo lamí cada rincón de su cuerpo sin pudor, saciando cada una de mis necesidades e instintos… tanto físicas como carnales.

Aún siento en mi boca el relieve de sus pezones al rozarlos. Esa textura fina y excitante se impregnó en mi memoria… y ahora amenaza con enloquecerme ante su ausencia.

—Mi Potra es real —susurro.

Mi Potra no puede ser un invento. Si lo fue, que alguien me encierre, porque no voy a sobrevivir a esta locura. No después de haberla sentido en mi piel. No después de haberla saboreado como si fuera lo único real en este maldito mundo.

Mis manos recuerdan el recorrido por sus pliegues, acariciando cada milímetro de esa zona delicada y tentadora que me hizo vibrar… que me llevó a sucumbir ante mis deseos más salvajes. Esa sensación vive en cada partícula de mi ser.

Busco su delicado aroma. Esa fragancia que durante estos días ha invadido mis sentidos… pero no hay huellas. No queda nada. Solo el vacío.

Sin embargo, en mi entrepierna se forma un problema, que comienza a doler y a desear su presencia con urgencia.

—Alfa —me llama Lennon, devolviéndome al presente.

Necesito examinar cada cosa. No me gusta entrar en la mente de mi Beta, pero ella es importante.

Es mi compañera.

Mi mate.

La necesito.

Ella es mi fuerza.

Un vínculo sagrado y único.

La desesperación me está comiendo por dentro, aunque el maldito de Thor está de lo más relajado… hasta lo puedo escuchar roncar en mi mi mente, indiferente como si nada le importara… Como si no acabáramos de perder a la única mujer capaz de calmarnos.

"¡Maldito bastardo!" Gruño para mí.

Respiro profundamente y, antes de adentrarme en las memorias de mi amigo, recuerdo la promesa que le hice de no invadir su privacidad. Golpeo con frustración la encimera, quebrándola.

—Uhum… creo que alguien durmió desarropado —siempre con su tono sarcástico, ahí está mi Beta.

Sonrío de medio lado… pero mi preocupación real es ella.

"Potra… ¿dónde carajos estás...?"

この本を無料で読み続ける
コードをスキャンしてアプリをダウンロード

最新チャプター

  • UN HEREDERO PARA EL ALFA   104. ¿Qué te violarøn o te obligaron…?

    POV. MaraCamino de un lado a otro en el salón de entrenamiento de los espadachines. Solo queda Regina. No es la más talentosa con la espada, pero su actitud y fortaleza compensan con creces su falta de agilidad.La observo desde lejos, tratando de calmar mis nervios. Ya han pasado horas desde que mi Angelito salió en busca de mi Diablito. Muerdo mis uñas como si con eso pudiera hacer que el tiempo se detuviera.Por Zeus, la angustia me está matando.—Zeus, dios de los dioses, protégelos y haz que lleguen pronto a casa, prometo…Estoy a mitad de una plegaria cuando la insoportable de mi conciencia decide meterse."Deja el melodrama… Estás peor que en La Rosa de Guadalupe. Son dos hombres poderosos, con solo mirarlos hacen temblar a cualquiera. ¿O acaso no has visto sus cuerpos…?"—¡Por supuesto que los he visto! —Mi lengua se humedece al recordar esos abdominales duros como la roca… y esos brazos que me aprisionan sin esfuerzo."Qué pregunta más estúpida. Si nada más los ves y ya te q

  • UN HEREDERO PARA EL ALFA   103. ¿Qué vi en ella?

    POV. Hades.El aire está cargado con un hedor a incienso y sudor, mezclado con el aroma denso de la lujuria y la perversión.La luz titilante de los pasillos proyecta sombras deformes sobre las paredes de piedra agrietada. Cada rincón de este lugar apesta a sexo y perdición.Estoy frente a esta mujer, rozando mi masculinidad contra su cuerpo, impregnándome de todos sus olores.—¿De dónde eres, guapo? —pregunta con una voz chillona que me taladra los oídos.Mi paciencia pende de un hilo.—Cállate, zorra —le ordeno con frialdad.Escucho pasos acercándose.Intentar salir junto a Serafín habría sido un suicidio. Conozco a Anubis. Es mi hermano, pero también es un ser sin sentimientos. Solo se quiere a sí mismo y arrasaría con cada persona en este lugar sin pestañear.Le prometí a mi Diosa proteger la vida de los aldeanos. Esa es la única razón por la que no huí con Serafín. No puedo faltar a mis promesas, y menos cuando en sus ojos aún veo dudas.Entro en la mente de la mujer y la obligo

  • UN HEREDERO PARA EL ALFA   102. Zadquiel no puede ser prisionero.

    Narrador Omnipresente.Zadquiel, bajo los efectos de una droga mezclada con licor, no puede controlarse. Parece un adolescente enloquecido, riendo y moviéndose con una energía desbordante. Su risa resuena en el bar, atrayendo miradas, especialmente aquellas que son peligrosas.El ambiente es sofocante. La música retumba en las paredes, mezclándose con el murmullo de voces y el estruendo de vasos chocando. Las luces de neón parpadean, tiñendo los rostros con un juego de sombras rojizas y azules.El aire está impregnado del humo de los cigarros y alcohol barato. Entre la multitud, algunos observan a Zadquiel con diversión, creyéndolo un borracho más, pero otros, los más peligrosos, lo miran con interés depredador.En un rincón, un grupo de centinelas de Anubis no les quita la mirada de encima.Desde que Hades cruzó la puerta, lo reconocieron de inmediato. Pero jamás imaginaron que este sería el día de su suerte.Porque, además del dios del Inframundo, también ha llegado el ángel, otro h

  • UN HEREDERO PARA EL ALFA   101. Él es el fuego en su esencia pura.

    POV. ZadquielEste mundo es muy parecido a la Tierra, solo que aquí están gobernados por un dictador malnacido que se autonombró rey.Sí, Anubis. Ese hijo de puta tiene a toda la población bajo su dominio. Pensé que Hades era el peor, un demonio sin corazón...Pero la verdad es que, comparado con Anubis, Hades parece un lindo gatito ronroneando en los brazos de mi Diosa.—Esa mujer nos maneja con el meñique —suspiro, pensando en ello.Y ahora, con sus hormonas alborotadas, nos tiene locos. No sé cómo fue posible que quedara embarazada de los dos. Ese niño lleva mi ADN, pero también el de Hades.—¡Angelito! — la voz de mi amada suena quebrada, con un matiz de desesperación que no puedo ignorar.Mi pecho se tensa.Me levanto de golpe y corro hacia ella. Sus ojos están vidriosos, pero no por rabia esta vez… hay algo más.—Dime, mi Diosa, ¿qué tienes? —pregunto, tratando de no sonar preocupado.Ella muerde su labio y luego la uña de su pulgar. "Siempre hace eso cuando discute con Hades."

  • UN HEREDERO PARA EL ALFA   100. Un secreto.

    POV MARA"Para mí, ¿por qué?"Leyendo su recuerdo.Es de madrugada. Hades camina de un lado a otro en el jardín de mi abuela. Su rostro está sombrío, la mandíbula tensa, como si intentara contener una tormenta dentro de sí.En sus manos sostiene una rama larga, con la cual golpea con rabia las flores, deshojándolas sin piedad, como si en cada pétalo arrancado pudiera descargar su furia reprimida.Su frustración es evidente. Se mueve con el ceño fruncido, la mirada clavada en la casa, como si esperara verla aparecer en cualquier momento. Pero ella no lo hace.Entonces, Zeus aparece.—Si sigues así, vas a arruinar por completo el jardín de Afrodita —su voz es tranquila, pero firme—. Y créeme, te convertirá en el animal más horripilante que exista.Hades bufa, patea con fuerza la rama y la lanza lejos, como si con ello pudiera deshacerse de la furia que le carcome el pecho.—¿Qué haces aquí? ¿No me digas que te cansaste de jugar al dios supremo? —su tono está cargado de ironía, pero su m

  • UN HEREDERO PARA EL ALFA   99. Justicia hormonal.

    POV MARASeis meses después.Me siento asfixiada.Desde que Zadquiel y Hades descubrieron que estoy embarazada, me tienen al borde del colapso.No me dejan respirar, no me dan un respiro.No puedo moverme sin que me sigan con la mirada, como si fuera de cristal y pudiera romperme en cualquier momento.Como si cargar una vida dentro de mí me hubiera convertido en una bomba de tiempo con patas y un simple suspiro mío fuera suficiente para hacer estallar el universo.Intento contener las ganas de golpearlos… o de desaparecer.Mi cuerpo no es mío. Mi espacio, tampoco. Mi paz mental, menos.Me duele la cabeza, una punzada constante justo detrás de los ojos. Me duele la espalda, el alma, las entrañas.Tener a un macho protector es insoportable… pero dos es una prueba que ni las diosas deberían enfrentar.—Me sofocan —murmuro entre dientes, sintiendo cómo la presión en el pecho aumenta.—Me encierran —otro lamento, uno más grave, más profundo, como si viniera de los huesos.—Me ahogo —y con

続きを読む
無料で面白い小説を探して読んでみましょう
GoodNovel アプリで人気小説に無料で!お好きな本をダウンロードして、いつでもどこでも読みましょう!
アプリで無料で本を読む
コードをスキャンしてアプリで読む
DMCA.com Protection Status