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Esposa

Author: CinthiaBrown
last update publish date: 2025-03-18 02:28:57

Hellen estaba de pie frente a la enorme mansión de su actual esposo. Había firmado el acta de matrimonio esa misma mañana.

Ingresó al lugar con paso firme, su andar elegante reflejaba la seguridad que siempre la había caracterizado. Su cabellera negra, que caía hasta su cintura, brillaba bajo la luz, y sus ojos verdes, tan intensos como dos esmeraldas, se pasearon con curiosidad por la sala de estar.

Era una mansión impresionante, digna de una mujer como ella. Sin embargo, su expresión se tensó al notar que no había rastro de Nicolás. ¿Acaso había olvidado que ella llegaría esa tarde?

—Señora, soy el mayordomo. Lamento informarle que el señor Lancaster no vendrá esta noche. Tiene mucho trabajo. Por favor, sígame, le mostraré su habitación.

Hellen frunció el ceño. ¿Cómo era posible que su esposo la ignorara el mismo día de su boda? Aquello era inadmisible.

—¿Dónde está mi esposo? —preguntó con evidente molestia.

Había crecido acostumbrada a ser el centro de atención. Era una mujer hermosa y siempre había tenido a muchos hombres a sus pies. No entendía cómo Nicolás Lancaster, su flamante esposo, se atrevía a ignorarla de esa manera.

—No lo sé, señora —respondió el mayordomo, evitando su mirada.

Fidel sabía la verdad: su jefe no quería estar cerca de Hellen, y mucho menos conocerla. Sin embargo, decirlo sería una imprudencia.

Hellen lo siguió en silencio mientras subían las escaleras. El hombre se detuvo frente a una puerta blanca, colocó la llave en la cerradura y la giró con cuidado.

La habitación era amplia y lujosa, pero algo llamó de inmediato su atención. El enorme armario estaba completamente vacío.

—¿Dónde está la ropa de mi esposo? —exigió saber, visiblemente molesta—. Se supone que vamos a vivir como una pareja

—El señor Lancaster aún no ha podido mudarse, pero lo hará eventualmente, señora. No se preocupe.

Esa respuesta no la convenció. ¿Por qué Nicolás no se había mudado ya? ¿Acaso no estaba interesado en esta nueva etapa de sus vidas?

La incertidumbre creció en su pecho. Hellen había tomado la decisión de casarse con Nicolás de manera impulsiva. Su exnovio la había dejado por otra mujer días antes de su boda, y, como una especie de venganza, había aceptado casarse con el poderoso empresario.

—No es necesario que diga nada más. Organice todo esto, por favor —ordenó, cortante.

El mayordomo obedeció sin protestar. En cuanto quedó sola, Hellen buscó información sobre la empresa de su esposo. En cuestión de minutos, obtuvo la dirección de la oficina y salió de la mansión, decidida a confrontarlo.

Nadie, y mucho menos su esposo, iba a ignorarla.

🌼🌼🌼🌼🌼

Nicolás estaba sentado en el sofá con un vaso de whisky en la mano. Aquella noche no pensaba poner un pie en la mansión.

Julio, su asistente, organizaba unos documentos en silencio. Llevaba cuatro años trabajando con él y conocía sus rutinas, pero esa noche Nicolás parecía más distante de lo habitual.

El sonido del teléfono interrumpió el silencio. Julio, al notar que su jefe no se molestaba en responder, se apresuró a contestar.

—Oficina del señor Lancaster, ¿con quién tengo el gusto?

—Soy la señora Lancaster. Necesito hablar con mi esposo, es urgente.

Julio sintió un nudo en el estómago al escuchar esas palabras. Disimuló su incomodidad lo mejor que pudo.

—Un momento, señora Lancaster, verificaré si está en su oficina —dijo con calma, cubriendo el auricular con una mano.

Miró a Nicolás, quien negó con la cabeza, dejando claro que no quería hablar con Hellen.

—Lo lamento, señora Lancaster, pero el señor no se encuentra disponible en este momento. Puede intentar más tarde.

—Cuando regrese, infórmele que lo estoy esperando en la mansión —respondió ella, con un tono cargado de indignación, antes de colgar.

Julio dejó el teléfono sobre el escritorio y miró a su jefe.

—Te está esperando en la mansión —comentó con tono seco—. Se escuchaba molesta, como cualquier mujer que es ignorada por su esposo el día de su boda.

El sarcasmo en su voz no pasó desapercibido. Julio estaba dolido, aunque trataba de ocultarlo. No era solo el matrimonio; lo que más le dolía era que Nicolás se negara a hacer pública su relación. Llevaban tres años juntos, siempre a escondidas.

Nicolás se levantó y se acercó a él, rodeándolo con los brazos. Sin embargo, Julio lo apartó bruscamente.

—¿Estás molesto? —preguntó Nicolás, sorprendido por su reacción.

—¿Hasta cuándo piensas hablar con tus padres? —respondió Julio, sin mirarlo.

Nicolás no dijo nada. Su silencio fue suficiente para herir aún más a Julio, quien tomó sus cosas y salió de la oficina sin decir una palabra más.

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