Share

Capítulo 5

Author: Leticia Velázquez Morales
Pero aun así iba a hacerlo, para obligarme a ceder y agachar la cabeza.

El celular vibró; era un nuevo mensaje de Héctor: “Si reconoces tu error ahora, todavía estás a tiempo.”

No respondí, dejé el celular a un lado y me fui a alistar.

A él se le había olvidado: el proyecto Victoria lo había impulsado yo sola, y el socio no reconocía a la empresa, solo a mí.

***

Después de alistarme, bajé a desayunar. Cuando regresé, descubrí que todas mis cosas habían sido tiradas fuera de la oficina.

Mi vaso y los documentos estaban tirados por ahí, y el acuerdo de divorcio ya firmado lo habían rasgado en dos. Lo único que había sobrevivido era la foto de nuestra boda, colocada con cuidado en el balcón.

Violeta, radiante, estaba sentada en mi asiento, con una sonrisa provocadora en la cara:

—Ay, perdón, Georgina. Héctor me regaló esta oficina. A partir de ahora, tú te sentarás allá.

Señaló, altiva, un cuartucho lleno de cachivaches junto al baño, con el techo goteando.

No me molesté en contestarle y me volví para mirar a Héctor, que había permanecido en silencio todo el tiempo. Parecía no haber pegado el ojo en toda la noche; tenía los ojos inyectados en sangre, pero en la comisura de los labios le asomaba una mueca cruel.

—Violeta tiene razón. La oficina ya es suya —dijo—. Pero si te retractas del divorcio, quizá todavía pueda…

—No hace falta.

Lo interrumpí, tomé la foto y, frente a su mirada de satisfacción contenida, la tiré directo al basurero.

—Esta tampoco la quiero. Tírenla también.

Dicho eso, tomé la computadora del escritorio y me di la vuelta para irme, fingiendo no ver cómo se le enrojecían los ojos a Héctor de rabia.

Era lunes; al día siguiente tenía que viajar al extranjero para incorporarme a mi nuevo puesto, así que aún debía volver a casa a empacar.

Esa noche no asistí a la conferencia de prensa.

Desde casa, ya como gerente de DM, mantuve la última comunicación con la contraparte del proyecto Victoria. En cuanto se confirmó oficialmente la cooperación, recibí otro mensaje de Héctor: “Esta noche la conferencia de prensa se va a transmitir en vivo. Si no reconoces tu error ahora, el proyecto Victoria de verdad ya no va a tener nada que ver contigo.”

Lo leí por encima y activé el modo “No molestar”.

Ya casi era hora, así que salí rumbo al aeropuerto.

***

A las siete, los medios comenzaron a llegar y toda la ciudad siguió la transmisión en vivo.

Violeta había gastado una fortuna en contratar a un maquillista de celebridades; vestida de forma impecable, sonreía radiante, tomada del brazo de Héctor.

Él llevaba un traje gris impecable, elegante y distinguido, aunque su mirada recorría inquieta al público, rostro por rostro.

“¿Por qué Georgina no llega?”, la idea le cruzó la cabeza y la emoción inicial se le fue apagando, reemplazada poco a poco por la inquietud.

Pero la conferencia de prensa debía continuar.

Héctor apretó los labios, tomó el micrófono y habló:

—Buenas noches. Soy Héctor, presidente del Grupo Preciado. El tema de la conferencia de hoy es el proyecto Victoria, que cerramos con el Grupo GK. Este proyecto…

—¡Un momento!

Un reportero con la credencial de un canal internacional de finanzas se levantó de repente.

—¿Está seguro de que es el proyecto Victoria?

Héctor se quedó helado un instante.

—Por supuesto. Este es un proyecto de nuestra empresa…

En ese momento, su asistente subió corriendo al escenario y, pegado a su oído, le murmuró, casi gritando:

—¡Señor, algo anda mal! ¡Hace apenas un minuto el Grupo DM publicó un comunicado oficial! ¡El proyecto Victoria queda bajo el control de DM y Georgina se cambió de compañía!
Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Un Mango Fue el Final de Nuestro Matrimonio   Capítulo 11

    No haber logrado concretar el Proyecto Victoria ya era una desgracia suficiente; y que yo además expusiera su infidelidad fue, sin duda, echarle sal a la herida. Su empresa y él mismo quedaron completamente desacreditados en el sector. Con esa reputación, nadie se atrevería a trabajar con él.Al principio, Violeta todavía mostraba algo de espíritu combativo: trabajaba horas extra en los planes y, al mismo tiempo, seguía en secreto cada uno de mis pasos y mis logros en el extranjero.Pero cuanto más prosperaba mi carrera, más se le venía abajo el ánimo, más le crecía la envidia, hasta que, al tercer mes de no poder pagar sueldos, terminó por explotar.—¿Sabes o no sabes dirigir una empresa, carajo? —le gritó—. ¡Si esto sigue así, tarde o temprano vamos a quebrar! ¡A este paso voy a acabar pidiendo limosna contigo!Héctor, ya de por sí perdido frente a la pantalla llena de términos técnicos que no entendía, se enfureció todavía más al oírla gritarle:—¿Y tú con qué cara me criticas? ¿Y t

  • Un Mango Fue el Final de Nuestro Matrimonio   Capítulo 10

    —Lo siento, Georgina. Todo lo del pasado fue culpa mía. No sabía que habías vivido algo así. Perdóname, ¿sí? Soy un desgraciado. Pégame si quieres, golpéame.Me agarró la mano y me obligó a golpearle el pecho una y otra vez.Su forcejeo terminó por encenderme la rabia. Sin pensarlo, le di una bofetada sonora y le grité:—¿Ya terminaste tu numerito? No te digo todo esto para que me pidas perdón, sino para decirte que lo nuestro se acabó. El mango es mi límite. Y tú, por Violeta, cruzaste ese límite. Entre tú y yo ya no hay ninguna posibilidad. ¿Lo entiendes?Pero él parecía incapaz de comprenderlo. Con una tristeza desbordada, murmuró:—Entonces, ¿me odias tanto que te llevaste el proyecto Victoria para hacer caer la empresa que construimos juntos? ¿Todo esto es para vengarte de mí?—Te estás imaginando cosas —respondí con frialdad—. El proyecto siempre lo llevé yo. Llevarme lo que es mío es lo más normal del mundo. No me molestes más.No escuchaba nada de lo que le decía. Parecía como

  • Un Mango Fue el Final de Nuestro Matrimonio   Capítulo 9

    Él nunca tuvo que esforzarse por nada, ¿qué iba a saber de rogarle a alguien?De pronto sentí curiosidad por saber qué otras palabras hirientes podía soltar esa boca incapaz de decir nada decente, así que dejé de intentar zafarme de su mano.Busqué una cafetería cercana, me senté, puse el temporizador y esperé, contando los segundos de los diez minutos que estaban por empezar.—Georgina, ¿dónde estuviste todo este tiempo? ¿Sabes cuánto te busqué?Héctor seguía siendo el mismo de siempre, experto en decir cosas bonitas como si no costaran nada.Cuando me llevé públicamente el proyecto Victoria y me fui a otra empresa, hasta un tonto sabía dónde estaba yo; él, más que nadie.Pero para demostrar su supuesta “devoción”, de verdad no se ahorraba el show.Solté una risa seca, levanté la mano para mirar el reloj y dije:—Si todo lo que vas a decir son puras tonterías como esas, creo que no hace falta perder los otros ocho minutos.Héctor se quedó sin palabras por un momento y respondió, algo

  • Un Mango Fue el Final de Nuestro Matrimonio   Capítulo 8

    —¿Y qué? —preguntó Héctor, con el rostro pálido.—Y se publicó una captura de pantalla en la que usted aparece con Violeta —murmuró el asistente; su voz se fue apagando poco a poco, hasta casi desaparecer, pero todos entendieron lo que quería decir.Fue entonces cuando Violeta pareció despertar de un mal sueño. Salió del rincón donde estaba escondida, lo agarró del brazo y, entre reproche y furia, gritó:—¿Qué estás diciendo? ¿Quién le dio permiso a esa perra para hacer algo así?Pero Violeta había tenido el descaro de ser la tercera en discordia; también debía saber que, una vez expuesta la verdad, sería el blanco del desprecio de todo el mundo. Y mi publicación no hacía más que sacar a la luz lo que ellos dos habían ocultado.De ese modo, el hecho de que yo me quedara con el proyecto Victoria no se vería como crueldad, sino como sensatez; no como frialdad, sino como una represalia justa y bien pensada.Apenas terminó de gritar, Héctor le dio una bofetada.Fue un golpe fuerte. El rost

  • Un Mango Fue el Final de Nuestro Matrimonio   Capítulo 7

    —Señor Preciado, se comenta que DM se quedó con este contrato porque se llevó a la pieza clave de su empresa. ¿Puede explicarnos qué hay de cierto en eso?—Señor Preciado, hemos recibido información de que usted mantenía una relación muy cercana con la exgerente Georgina, y que la señorita Sánchez, que lo acompaña ahora, sería presuntamente la tercera en discordia, la que terminó forzando su salida. ¿Es verdad?Las preguntas, cada vez más agresivas, se le vinieron encima una tras otra y lo dejaron a Héctor sin margen para responder. Lo más inquietante era que los rumores que manejaban esos reporteros no solo eran incisivos, sino peligrosamente cercanos a la verdad.Entre el alboroto, el griterío y las voces superpuestas, ni siquiera tuvo la oportunidad de dar una explicación.Y, para colmo, él lo sabía mejor que nadie: esta vez yo había actuado sin titubeos. Si quería salvar su reputación, no había otra salida que traerme de vuelta a la empresa y dejarme retomar el proyecto Victoria; f

  • Un Mango Fue el Final de Nuestro Matrimonio   Capítulo 6

    —¿Estás seguro?Héctor se quedó con la mirada perdida un instante; le zumbaban los oídos y, por primera vez, no se atrevió a creer lo que acababa de escuchar.Lo que implicaba anunciar el proyecto antes de tiempo era algo que todos los presentes entendían, y más aún Héctor, que llevaba años moviéndose en el mundo empresarial.Violeta se puso pálida; era un contrato de cien millones de dólares. Sin ese contrato, que la empresa pudiera mantenerse en pie ya era una incógnita, ¿y entonces su sueño de ser la esposa del presidente iba a durar apenas un día?Miró a Héctor con angustia, pero él seguía clavado en el lugar, sin poder decir una sola palabra.A su alrededor, los reporteros le acercaban micrófonos una y otra vez y aun así no obtenían respuesta; Héctor parecía petrificado, tan rígido que estuvo a punto de perder el equilibrio.No podía aceptarlo: después del divorcio, yo había sido capaz de llegar tan lejos, tan fría, tan tajante.Mi cumpleaños acababa de pasar, y en medio de ese ca

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status