LOGINAurora no se había podido contener. La emoción, los nervios y la expectativa de lo que vendría después de ese día entre ella y el rubio había hecho que nada más llegar a la casa se lanzara sobre Emily para contarle todo lo ocurrido en las últimas horas, por lo que en esos momentos se encontraban tomando vino del barato mientras hacían sus propias conclusiones.
—JODER, ¡LE GUSTAS! LE GUSTAS AL OGRO!.
Emily estaba prácticamente eufórica mientras saltaba de un lado a otro del apartamento. Ella podía sentir como sus mejillas se sonrojaban de solo pensar que eso que su amiga estaba diciendo fuera cierto
—Eso no lo sabemos, Ems, puede ser solo atracción.
—Pffff, por favor, Rory, —la interrumpió su amiga dejando salir un resoplido, mientras la veía con evidente diversión—tienes que ser muy ingenua para pensar que no le gustas a ese hombre, si cada vez que el ogro te ve, parece que quisiera comerte.
—O matarme— agregó ella cada vez más agitada y sonrosada.
La idea de que un hombre como Benjamin Reed estuviera realmente interesado en una mujer como ella, que venía de un mundo totalmente distinto al suyo la aterraba.
Suponía que en su lugar cualquier otra mujer estaría emocionada, sin embargo para Aurora eso en lugar de ser algo bueno, significaba un miedo aterrador de no ser suficiente y lo menos que quería era terminar alucinando.
Por otro lado también estaba Mike. El pelinegro había estado escribiendo todo el día y debía admitir que la atención que el hombre le daba le gustaba.
—Ah por favor, no seas exagerada, puede que hayas metido la pata una o dos veces.
—O unas diez— la interrumpió ella hundiéndose en el sofá.
—Bueno, JODER, o unas diez, pero el punto es que el hombre te ha perdonado cada cagada y sigue preocupandose por ti, eso debe significarse algo.
En su interior no podía mentirse, había una chispa en su interior que se encendía de solo pensar en que el rubio tuviera un interés real en ella, pues sin saber cómo o cuándo debía aceptar que a ella si le estaba empezando a gustar el CEO.
—No voy a ilusionarme, solo voy a dejar que pase lo que tenga que pasar.
Como si el destino quisiera jugarle una broma pesada, su celular sonó en ese preciso momento y por poco termina escupiendo todo el vino en su boca cuando vio el nombre de “Ogro Reed” en la pantalla.
—Oh mi Dios— dijo poniéndose en pie de un salto mientras sostenía el celular como si de una bomba nuclear se tratara.— Oh mi Dios, no puede ser.
—¿QUÉ, QUÉ?—Emily la miraba cómo si acabara de volverse loca y ella pensaba que estaba a punto de hacerlo.
—¡ES ÉL!! ¡Benjamin Reed me está llamando!
—¡PUES CONTESTA!
—¡NO ME GRITES!
—¡CONTESTAAA!
Dejando salir un grito frustrado finalmente contestó el celular y para su mala suerte no consiguió controlarse y terminó gritando como loca.
—¡HAAALOO!
Por unos segundos la línea del otro lado se mantuvo en silencio total y a Aurora le dieron ganas de golpearse en la cabeza por tonta. Estaba a punto de hablar nuevamente para saber si él seguía ahí cuando una voz que no era la de Ben llenó la línea.
—Ehh, ¿Aurora?
Esa vez fue el turno de Aurora de quedarse en silencio mientras trataba de recordar dónde había escuchado esa voz antes y cómo una bombilla el rostro del chico se iluminó en su mente antes de contestar con otra pregunta.
—¿Logan?
—Siii. Vaya, es genial que me recuerdes ¡y más genial aún que hayas reconocido mi voz!
Sin poder contenerse esbozó una pequeña sonrisa. Ese niño tenía algo especial, era como si su actitud alegre y sonrisa enorme fueran contagiosos para cualquiera. Aunque bueno, cualquiera menos Ben que prácticamente casi se infarta cuando lo vio.
Lo que la llevó a su siguiente pregunta.
—Logan, ¿Por qué me estás llamando del celular de Ben?
—Aaaa, bueno si, eso. Verás es que resulta que necesito un favor pequeñísimo de tu parte.
Al escucharlo el ceño de Aurora se frunció y la sospecha de que el chico le estaba diciendo mucho menos de lo que debería se instaló en su mente.
—Si fuera pequeñísimo no me estarías llamando a las 11:30 de la noche para pedirlo, así que déjate de rodeos y dime qué ha pasado.
La respiración acelerada del muchacho era lo único que se escuchaba del otro lado de la línea y tenía que admitir que la paciencia no había sido una de las cualidades otorgadas por Dios a ella al nacer, por lo cuál estaba a punto de enloquecer.
—Logan simplemente dilo.— terminó diciendo con desesperación y escuchó cómo el chico dejó salir un suspiro agotado antes de decir:
—Ben ha tenido un…. altercado más temprano y eso ha hecho que bebiera un montón y ahora está encerrado en su estudio y escuchó cosas romperse dentro pero no me abre y estoy comenzando a preocuparme.
Aurora pudo interpretar esas palabras como un: "Estoy muerto de miedo, por favor ayudame.” por lo que mordiéndose el labio y dando una mirada a Emily que la veía expectante, cerró los ojos y simplemente dijo:
—Dame 20 minutos y estaré ahí.—Colgando la llamada prácticamente corrió hacía su habitación para buscar un abrigo y reemplazar sus pantuflas por zapatos.
Detrás de ella podía escuchar a Emily llamándola.
—¡¿Quieres decirme qué demonios es lo que ha pasado?!
Con el abrigo ya puesto y los zapatos calzados llevó los ojos a donde su amiga se encontraba impidiendo la salida de la habitación, sólo entonces cayó en cuenta que estaba actuando como una loca. Corriendo ante la primera llamada, sin embargo, no podía ocultar que estaba preocupada.
—Logan, el primo adolecente de Ben me ha llamado para decirme que este no se encuentra bien, está preocupado y me ha pedido ayuda.
Aurora no sentía correcto decirle a Emily, aunque era su mejor amiga, que el rubio estaba ebrio, pues sospechaba que algo muy personal había pasado.
—¿Por qué de todas las personas el chico te ha llamado a tí?
Esa era la misma pregunta que ella estaba haciéndose, sin embargo no había tiempo para ponerse a pensar en eso. Si tenía suerte podría preguntárselo directamente una vez esté en el apartamento del rubio.
—No lo sé, Em, lo único que sé es que Logan me ha pedido ayuda y no pienso dejarlo solo.
Emily dejando salir un suspiro caminó hasta la sala seguida de Aurora y una vez allí tomó su bolso y sacando un billete de 20 dólares lo tendió hacia la castaña y le dijo.
—Para que tomes un Uber, si el chico te necesita lo mejor es que llegues pronto.
Aurora se lanzó sobre su amiga y fundiéndose en un abrazo agradecido le susurró al oído:
—Puede que el ogro si me guste un poquito.
Escuchando la carcajada y los gritos de triunfo de su amiga tomó el pequeño bolso de mano que llevaba a todas partes antes de salir de la casa y subirse en el Uber, rumbo al apartamento del rubio, sobraba decir que el camino se le hacía eterno mientras sostenía con fuerza el celular en sus manos imaginando el peor escenario posible.
Para su sorpresa al llegar al edificio el vigilante le dio libre acceso diciendo que la estaban esperando, por lo que sintiendo el corazón acelerado y las piernas temblar como gelatina se subió en el ascensor, y dos minutos después ya se encontraba enfrente de la imponente puerta de madera maciza.
Solo tuvo que tocar una vez a la puerta y segundos después un ojeroso y despeinado Logan le abría la puerta solo para fundirla en un abrazo.
—Muchas gracias por venir, no sabía a quién más llamar. Parece que el primo Ben y tú tienen algo especial, lamento si te molesté.
Aurora se ahorró las molestias de decirle que no había nada especial pasando ahí más allá de una colección de besos que ni ella misma sabía que significaban, en su lugar se limitó a decir:
—No pasa nada, más bien llévame con él.
Logan la llevó hasta el estudio donde Ben estaba encerrado, desde afuera se podía escuchar rompiendo cosas y tomando en exceso, y ahora había escuchado el sonido de cristales rompiéndose y gruñidos de rabia desde adentro.
—Aurora ten cuidado. No sé qué está pasando adentro, pero no se escucha nada bien.
Aurora asintió, comprendiendo la gravedad de la situación, no sabía cuál había sido el detonante pero la realidad era que lo que sea que estuviera pasando dentro del estudio no se escuchaba nada bien.
Lentamente tocó la puerta y llamó el nombre de Benjamin, preocupada.
—Ben, ¿estás bien? Soy yo, Aurora. ¿Puedo entrar?
Por unos segundos todo dentro del estudio quedó en silencio y ella tuvo la esperanza que abriera la puerta, sin embargo el CEO no respondía, y el sonido de más cristales rompiéndose resonó en el interior del estudio.
Aurora notó la mirada asustada de Logan, por lo que decidió tomar medidas. Se quitó el gancho de su cabello, mostrando sus habilidades para abrir cerraduras, aprendidas de su padre debido al trabajo del parque, y comenzó a desbloquear la puerta. Sin embargo, cuando notó que Logan estaba a punto de entrar en el estudio, lo detuvo.
—No, nada de eso Logan, quédate aquí. Déjame entrar primero. No sabemos qué puede haber dentro.
El chico, aunque dudoso, obedeció.
Ella abrió la puerta con cuidado y entró en el estudio. Lo que vio la dejó en estado de shock. Benjamin estaba sentado en el suelo, rodeado de botellas rotas y cristales rotos. Tenía la mano ensangrentada y su mirada estaba vidriosa por el alcohol.
Con lentitud, el corazón acelerado y cuidando de no cortarse, se acercó y le sostuvo la mano para que la mirara. Estaba profundamente preocupada, más de lo que debería ser normal.
— Ben, ¿Qué ha pasado? — la pregunta salió de ella en un susurró pero supo que él la había escuchado— Debemos curarte la mano, Logan no debe verte así tonto, está preocupado por tí.
Benjamin pensó que el alcohol ya lo había llevado a alucinar, no podpia creer que incluso en ese estado estuviera pensando en ella, en la habladora. Llevó su mano libre a su rostro y parpadeó varias veces, como si estuviera tratando de enfocar su mirada. Luego, la miró con ojos enrojecidos por el alcohol y una expresión confusa.
— ¿Estás... estás aquí de verdad?— preguntó y Aurora sintió que se le encogió el corazón y se le acelera la respiración— No... no, es un sueño, ¿verdad?
— No, Ben, no es un sueño. Logan me llamó porque estaba preocupado por tí. Yó… Yo estoy preocupada por ti. ¿Qué está pasando?
Benjamin, visiblemente alterado, dejó escapar un suspiro pesado y comenzó a hablar en voz baja, como si confiara un oscuro secreto.
—Tú no puedes estar aquí, no puedes estar conmigo, tú eres hermosa, eres luz. Una luz demasiado brillante para mi oscuridad— a pesar de las palabras arrastradas por el alcohol todo fue perfectamente entendible.
Aurora se quedó atónita al escuchar esas palabras. Su mente daba vueltas tratando de entender lo que él acababa de decir.
— ¿Qué estás diciendo, Ben? Tú no eres oscuridad ¿Qué te hace pensar eso?
Benjamin, con los ojos inyectados en sangre y la voz cargada de culpa y dolor, se desahogó.
—La oscuridad... la culpa. Yo... yo estuve detrás del accidente que los mató. Los conduje a su muerte. Maté a mis padres. Yo lo hice.
Lo prometido es deuda!! Aquí les dejo el segundo capítulo del día, espero que le shaya gustado!! Besooooooooos y mil gracias por leer. (Si les está gustando no olviden darle like, comentar y dejar su reseña)
Un mes, eso fue todo lo que demoró Aurora en armar el matrimonio junto a Benjamin, pues lo cierto era que ninguno de los dos quería esperar más tiempo. Ya tenían un bebé en camino y lo cierto era que con todo lo que habían vivido lo que menos querían era perder más tiempo. Para resumir todo, tal como la policía dijo su secuestrador fue capturado y condenado a 15 años de cárcel y una vez que Mike llegó a la fiscalía y contó todo lo que su padre, el viejo Mcqueen, le hizo hacer de ahí para adelante las cosas fueron cayendo solas sobre su peso, sin embargo, la cereza del pastel fueron las pruebas que Logan había llevado a Ben, un audio donde se escuchaba claramente a su padre hablando de como había intentado matar a Ben y este había sobrevivido. Eso sumado a que Megan abrió la boca y contó como todo el plan del embarazo y drogar a Ben fue orquestado por Derrick, lo había terminado de hundir. Por eso había decidido que no quería perder un solo segundo más, ella quería pasar el resto de
El hospital estaba lleno de un silencio inquietante. Benjamin, luchaba contra los mpedicos y Max que intentaban subirlo a una m*****a camilla, mientras que por otro lado se llevaban a una inconsciente Aurora. Él sabía que Max intentaba calmarlo, pero sus ojos reflejaban la misma preocupación que los suyos. —Ben, joder, tienes que calmarte. ¡No puedes estar con ella mientras te desangras m*****a sea! —¿Es que acaso no escuchaste?¡ELLA ESTÁ EMBARAZADA, MAX! Max podía entender la desesperación de su amigo, y sabía que si fuera él estaría exactamente igual, pero nada de eso le servía en esos momentos, por lo que decidió apelar a la razón. —¿Cómo demonios crees que se va a sentir ella cuando despierte y te vea lleno de sangre? Tienes que dejar que te atiendan para poder ir a verla. Ben sabía que su amigo tenía razón y aunque su corazón se estaba muriendo por ir con la habladora, terminó finalmente cediendo y dejó que los médicos hicieran todo lo que tenían que hacer, solo para terminar
Aurora se aferró al volante, sus nudillos tornándose blancos mientras la tormenta arremetía fuera. El sonido de las gotas de lluvia golpeando el techo del auto se mezclaba con la intensidad de su respiración. La figura de Rodrigo fuera del vehículo era un espectro borroso en medio del aguacero.—Vas a bajar del auto ahora mismo —dijo el hombre con un tono que sugería que no había margen para la discusión.Aurora lo miró, sintiendo un nudo de temor en su garganta. Se sentía tonta por haber creído que el hombre se había olvidado de ella, pues simplemente había desaparecido. —Te he advertido, ¿recuerdas? —continuó diciendole, su voz llevando un tono ominoso—. Te dije lo que pasaría si intentabas huir.Las palabras resonaron en el aire cargado de electricidad. Con resignación y temor, Aurora no tuvo más opción y salió del auto. La lluvia empapó su ropa al instante, pero en ese momento, la incomodidad física era lo menor de sus preocupaciones.Ella estaba aterrada. Dios, podía sentir cómo
Benjamin no sabía como describir lo que estaba sintiendo mientras veía al hijo de puta de Mcqueen entrar esposado y gritando barbaridades a la delegación de policía. Y en el instante en que los ojos del viejo desgraciado se fijaron en él, se encargó de darle su mejor sonrisa de superioridad, mientras lo saludaba con la mano. Él quería que el infeliz supiera que estaba ahí por él, que lo había descubierto y tal como esperaba vio como el tipo se puso colorado de la rabia mientras que empezaba una nueva tanda de insultos, esta vez todos dedicados a él. —¡Tú! TODO ESTO LO HAS HECHO TÚ, PEDAZO DE IDIOTA. Benjamin, viendo como al tipo lo tenían que sostener entre dos oficiales, se acercó hasta donde se encontraban, mientras limpiaba una pelusa inexistente de su saco y decía. —Bueno, en realidad, tú mismo has hecho esto, supongo que nunca pensaste que terminarías cayendo. El gruñido salvaje que salió del viejo fue la advertencia que necesito para alejarse justo a tiempo para evitar el go
Aurora no podía hacer más que ver al pelinegro enfrente de ella viéndose nervioso y ansioso para que, por alguna razón, las palabras de Benjamín diciendo que el hombre tenía algo extraño aparecieran en su mente como un vendaval y todo su cuerpo se tensara en respuesta.—¿De qué… de qué estás hablando? —pregunta con el corazón latiendo acelerado dentro de su pecho—¿Mintiendo en qué?Mike sabía que en el momento en que abriera la boca echaría todo a la basura, pero ya no podía seguir con eso, mucho menos ahora que todo el tema del sabotaje del parque de Benjamin estaba siendo tendencia.Solo era cuestión de tiempo para que los capturados hablaran y delataran a su padre, porque si, él era el hijo del maldito viejo Mcqueen. El hijo bastardo para ser exactos, ese que ha mantenido oculto y al que solo se encargó de mandarle dinero. Fue así hasta hace unos meses cuando lo contactó y comenzó a sobornarlo con la enfermedad de su madre. Él le había hecho hacer cosas horribles, con la amenaza
Finalmente las cosas estaban saliendo medianamente bien y podía decir que estaba viendo la m*****a luz al final del túnel. El estudio del hacker estaba lleno de tensión. Las imágenes proyectadas en la pantalla contaban una historia de traición y manipulación, esa misma que lo ayudaría a pasar de victimario a víctima, que era justo lo que Max le había recomendado. Benjamin apretó los dientes, observando cada detalle como si fueran las piezas finales de un rompecabezas que finalmente se unían y su mayor coraje era con el hijo de puta de John, pues la habladora había confiado en él. Ese malnacido no sólo lo había engañado a él, sino que también había jugado con la amabilidad y el buen corazón de Aurora, y eso era algo que no pensaba dejarle pasar. Iba a destruirlos, iba a encargarse de hacer de sus vidas un maldito infierno. —Esto... esto es suficiente para exponerlos —murmuró Max, con un brillo de triunfo en los ojos, sacándolo de sus pensamientos, En esos momentos lo único que pud







