Masuk“Necesito confrontarlo. Aún existen cuentas del pasado que exigen un cierre definitivo”, insistió Ariana. “Estaré a salvo, solo te pido que me permitas verlo”.Lukas mostró un rostro desencajado y dejó escapar un hondo suspiro. “Te otorgaré el acceso únicamente cuando cuentes con la aprobación de tu padre o de Zayden”, sentenció Lukas. “Lo lamento, Ari, pero Jakson es un criminal consumado y de alta peligrosidad que no dudaría en hacerte daño. Una vez que tengas su consentimiento, yo mismo te escoltaré. Ahora me pondré en contacto con Bastian o con Zayden para consultarles”, concluyó.“De acuerdo, seré yo misma quien busque su autorización”, respondió Ariana soltando un suspiro.Tras dar media vuelta, Ariana abandonó las inmediaciones de la zona de alta seguridad donde permanecía recluido el criminal más peligroso.Avanzó a pasos acelerados hacia el interior de la residencia y halló a la persona que buscaba en la sala de estar, conversando placenteramente con Olivia.“¿Interrumpo algo
“Resultó ser tal como dijo Zayden; la noticia se ha difundido a una velocidad impresionante”, murmuró Olivia al contemplar la nota periodística que en ese instante se volvía viral en las redes sociales.“Las últimas informaciones que circulan entre la opinión pública sobre el funeral del hijo mayor de Darius Eleazar han desencadenado diversas conjeturas, de manera especial en torno a la figura que fue vista acompañando a Zayden Sanders durante las exequias. Múltiples fuentes sugieren que la misteriosa acompañante es la señora Olivia Sanders, a quien con anterioridad se daba por fallecida. Tras minuciosas indagaciones, ha salido a la luz que la joven Olivia Sanders es en realidad la propia hija de Darius Eleazar, una revelación verdaderamente impactante que, de confirmarse del todo, añadirá una vertiente inédita a la dilatada rivalidad entre los linajes Sanders y Eleazar. Las tiranteces entre ambas estirpes se han prolongado a lo largo de décadas, por lo que la reaparición de Olivia en
“Por favor, perdona mi insensatez. Perdona todos nuestros errores”, imploraba Isabel entre lágrimas.El desconcierto de Olivia aumentó cuando Darius se arrodilló a su vez frente a ella. “Perdónanos, hija”.“No pretendemos exigirte que nos reconozcas ni que nos aceptes como padres; tan solo te rogamos que nos concedas tu perdón. Ten piedad de nuestros errores, Olivia”, clamó Darius deshecho en llanto.Al presenciar semejante escena, el corazón de Olivia experimentó una punzada de dolor indescriptible, mientras las lágrimas surcaban libremente sus mejillas. Zayden, con suma delicadeza, permitió que ella liberara el agarre de su mano.“Por favor, no hagan esto. Levántense, se lo suplico”, imploró Olivia entre sollozos.“Solo nos levantaremos si nos otorgas tu perdón, hija”.“Por favor, pónganse de pie”, suplicó Olivia, inclinándose para sostener a Isabel por un hombro y a Darius por el otro. “Se lo ruego, levántense”.Isabel y Darius se incorporaron lentamente, y sus miradas volvieron a
¡Clic!La puerta del salón se abrió y Zayden e Olivia se adentraron en la estancia. La pareja que permanecía sentada en el sofá se puso en pie al instante, fijando la mirada en la joven que avanzaba junto a Zayden.Olivia contempló aquellos dos pares de ojos que la observaban con una expresión indescrifrable; ignoraba si la percibían como a una extraña o si, sencillamente, jamás habían ansiado aquel encuentro.Isabel tomó la iniciativa y avanzó hacia Zayden y Olivia. Ella no aflojó el agarre de la mano de su esposo; la estrechaba con fuerza desmedida, dejando en evidencia su extrema zozobra y el temor visceral a perder el equilibrio si no contaba con su apoyo.Isabel se aproximó a Olivia con una mirada indescifrable hasta quedar plantada justo frente a ella.Sus miradas se entrelazaron. Olivia permaneció rígida, abrumada por la extrañeza de la situación, invadida por la duda de cómo actuar o qué articular. El ambiente en el salón se volvió denso y cargado de tensión, como si cada segu
“Espero que todo salga bien”, murmuró Olivia.Frente al espejo, contempla su reflejo con una mezcla de melancolía y tensión. Lucía un atuendo sobrio en color negro que le otorgaba un aire elegante a la par que misterioso; su larga cabellera, recogida con pulcritud, acentuaba una presencia que insinuaba que en su interior albergaba mucho más que simple dolor.Zayden ya la había prevenido sobre lo que podría desencadenarse.“Tienes que estar preparada, Oliv”, le advirtió él con tono apremiante. “En cuanto se haga público que tú, una integrante de la familia Eleazar, sigues con vida, se desatará un revuelo monumental. La prensa indagará sin descanso y, como bien sabes, aunque este funeral sea de carácter privado, despertará una inmensa curiosidad, pues Jonathan era el único heredero de los Eleazar”.A pesar de que las exequias se celebrarían en la más estricta intimidad con una lista reducida de invitados, Olivia percibía una clara tensión en el ambiente. La astucia de los medios y su in
“Tienes que comer algo primero”, dijo Olivia mientras acomodaba la comida para Zayden.En ese momento, Zayden ya había sido trasladado a una suite presidencial de hospital. La habitación era amplia y sumamente elegante; apenas guardaba semejanza con una sala de ingresos común.Zayden, sentado sobre la cama, no le quitaba la vista de encima a Olivia, quien no había parado de atenderlo desde que recobró el conocimiento el día anterior. La joven se dio la vuelta cargando la bandeja, se acercó a la cama y la acomodó sobre la mesa auxiliar desplegable.“Come un poco”, le pidió Olivia esbozando una dulce sonrisa.En lugar de tomar la cuchara, el hombre extendió la mano y le acarició suavemente la mejilla.“¿Te encuentras bien?”, le preguntó Zayden con voz pausada.“Sí, me encuentro bien”, respondió ella.“Me refiero a lo de Jonathan... ¿De verdad estás bien?”, insistió.Olivia guardó silencio un instante. La sombra de una profunda tristeza en sus ojos lo decía todo, expresando un dolor que







