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Capitulo 2 

Autor: Naira Black
last update Fecha de publicación: 2026-03-02 04:50:54

River Mason era la definición de un hombre que lo tenía todo. A sus 26 años, su risa retumbar en los pasillos de Mason Holdings. Era un hombre Muy apasionado, deportista y con una alegría que contagiaba a sus empleados. Esa mañana, sin embargo, el sol que entraba por los ventanales de la clínica privada de su mejor amigo, Sam, parecía no calentar.

River estaba sentado en la camilla de exploración, jugueteando con el reloj de lujo en su muñeca, impaciente.

—Ya suéltalo, Sam. Me estás asustando con esa cara de funeral —dijo River, intentando forzar una de sus sonrisas habituales—. Si es una hernia por el gimnasio, solo dímelo y programamos la cirugía. Tengo una junta en una hora.

Sam, su medico y amigo de la infancia, cerró el expediente con un suspiro pesado. No se atrevía a mirar a River a los ojos.

—No es una hernia, River —respondió Sam en voz baja. Se acercó y puso una mano en el hombro de su amigo—. Los resultados de la biopsia y los marcadores tumorales llegaron. Tienes cáncer testicular.

El silencio que siguió fue absoluto. River dejó de juguetear con su reloj. La sonrisa se le borró de la cara, dejando una máscara de piedra.

—¿Cáncer? —repitió River, como si la palabra fuera un idioma extranjero que no lograba comprender—. Pero si me siento bien. Solo es una pequeña molestia, Sam. Debe haber un error.

—No hay error, hermano. Está ahí. Tenemos que actuar rápido para evitar que se propague —Sam se sentó frente a él, hablando con total franqueza—. La buena noticia es que es muy tratable. La mala... es que el tratamiento de quimioterapia y la cirugía pueden dejarte estéril de forma permanente.

River sintió como si le hubieran dado un golpe directo al estómago. Siempre había dado por sentado que algún día tendría una familia, que el legado de los Mason continuaría a través de él.

—¿Estéril? —su voz sonó hueca, carente de la fuerza de hace unos minutos.

—Hay una opción, River —continuó Sam, tratando de darle un salvavidas—.

Antes de empezar las quimios y entrar a quirófano, debes dejar una muestra de esperma. La congelaremos. Así, en el futuro, cuando todo esto pase, podrás ser padre mediante un vientre de alquiler o fertilización invitro. Tu legado estará a salvo.

River se levantó  y caminó hacia la ventana y observó la ciudad de Londres. En ese instante, algo dentro de él se rompió. La calidez, la alegría y el optimismo que lo caracterizaban empezaron a evaporarse, dejando en su lugar un gran glacial.

—Hazlo —ordenó River, sin darse la vuelta. Su tono de voz ya no era el de su amigo, sino un hombre  al cual su mundo acaba de cambiar—. Prepara todo para la muestra y programa la primera sesión de quimioterapia para mañana mismo. No quiero perder más tiempo.

—River, tómate un día para asimilarlo...

—¡Dije que lo hagas, Sam! —rugió River, girándose con una mirada que hizo retroceder a su amigo—. Si voy a luchar contra esta m****a, lo haré bajo mis propios términos. Mi legado no va a morir aquí.

Esa misma tarde, River Mason cumplió con el procedimiento en la clínica de fertilidad. Entregó la muestra de semen, dejando su futuro guardado en un frasco de cristal y nitrógeno líquido. Fue la última vez que Sam vio a su amigo sonreír.

Las semanas siguientes fueron un infierno de náuseas, pérdida de peso y sesiones de quimioterapia que le robaban la energía, pero no la voluntad. River se encerró en sí mismo. Dejó de salir, dejó de frecuentar a sus amigos y se hundió en el trabajo desde su cama de hospital. La enfermedad no logró matarlo, pero sí mató al hombre alegre que solía ser.

—Se acabó, River —le dijo Sam meses después, mostrándole los nuevos análisis—. Estás limpio. El cáncer se ha ido.

River, ahora más delgado, con la mirada endurecida y un aura de inaccesibilidad, se acomodó el cuello de su camisa negra. No hubo celebración, ni alivio en sus ojos. Solo una determinación oscura.

—El cáncer se fue, Sam, pero yo ya no soy el mismo —sentenció con frialdad—. Ahora solo me importa una cosa: asegurar que mi empresa y mi apellido sobrevivan. Empieza a buscar la mejor agencia de vientres de alquiler de Europa. Quiero que el proceso de inseminación comience en cuanto mi cuerpo esté listo. No aceptaré errores.

River Mason salió de la clínica caminando con una rectitud militar. El hombre que amaba la vida había muerto en esa camilla; en su lugar, el CEO más frío y poderoso de Londres estaba listo para tomar lo que quisiera, sin importar el costo emocional. Su muestra de semen lo esperaba en un tanque de criopreservación, como el único seguro de vida que le quedaba en un mundo que lo había traicionado

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