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Capitulo 4

Autor: Naira Black
last update Fecha de publicación: 2026-03-02 04:55:34

El dolor en el vientre de Karen ya no era una simple molestia; se había convertido en un latigazo constante que la hacía caminar encorvada. Al llegar a la cafetería, el sudor frío en su frente no pasó desapercibido para Olivia, otra de sus amigas y compañera de turno.

Olivia se acercó a ella en la parte trasera del local, lejos de la mirada del jefe.

—Karen, mírame. Estás pálida, chama —dijo Olivia, tomándola del brazo con preocupación—. Eso no es un dolor de estómago normal.

—Es solo una infección, Olivia. Mañana se me pasa —respondió Karen, tratando de acomodar unas tazas con manos temblorosas.

—No se te va a pasar. Necesitas un médico y lo sabes. Si eso se te complica y terminas en un hospital público, te van a pedir papeles. Te van a deportar, Karen —sentenció Olivia en voz baja.

Karen se quedó en silencio. El miedo a ser enviada de vuelta y dejar a sus padres sin sustento era más fuerte que el dolor físico.

—No tengo seguro, Olivia. Una clínica privada cuesta una fortuna que no tengo —susurró Karen.

Olivia miró hacia los lados y sacó una tarjeta de su cartera. Era su identificación personal y su carnet de una clínica ginecológica de élite.

—Tengo una cita pagada para hoy mismo. Es una revisión completa en una de las mejores clínicas de la ciudad. Úsala —le dijo Olivia, extendiendo la tarjeta.

—¿Estás loca? Eso es ilegal, Olivia. Si se dan cuenta de que no soy tú, vamos las dos presas —Karen retrocedió, negándose con la cabeza.

Olivia la tomó de los hombros y la obligó a mirarla.

—Escúchame bien. Nadie se va a dar cuenta. Son médicos de ricos, ellos solo ven la tarjeta y cobran. Piensa en tu papá, Karen. ¿Qué va a pasar con él si tú te mueres de una infección aquí o si te echan del país? Tus padres te necesitan sana y trabajando.

Las palabras de Olivia cayeron como piedras en el pecho de Karen. La imagen de su padre tosiendo en Falcón apareció en su mente.

—¿Por qué tienes una cita en un sitio así? —preguntó Karen, dudosa, mirando la lujosa tarjeta.

—Hice un trabajo extra y me pagaron con ese seguro. No preguntes tanto y ve. Mi salud está perfecta, pero la tuya no. Hazlo por ellos, Karen —insistió Olivia.

Karen observó la tarjeta. El nombre "Olivia" brillaba bajo las luces de la cafetería. Era una mentira, una e****a de identidad que la aterraba, pero el dolor volvió a punzar con fuerza, recordándole su fragilidad.

—Está bien... iré —aceptó Karen finalmente, con la voz quebrada por la culpa.

—Esa es mi chica. Ava te llevará en su auto para que llegues rápido. Solo di que eres yo, firma los papeles y deja que te curen —dijo Olivia con una sonrisa que no llegaba a sus ojos.

Karen guardó la identificación en su bolsillo. No sabía que, al aceptar ese nombre prestado, estaba entrando directamente a cambiar su vida

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