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Capítulo 117. Baxter.

Author: Nelsy Díaz
last update publish date: 2026-10-19 10:21:24

Gavrel Mikhailov.

—Ahí estás —la voz de Marcus me frena en seco apenas pongo un pie en el jardín, con la piel de la nuca ardiéndome por los arañazos—. Creí que te habías largado. Qué bueno que no; estamos por empezar la cena.

—Creí que ya había terminado —respondo sin filtrar el cinismo, dándome cuenta un segundo después de que he hablado de más—. Estuve atrapado en una llamada con mi subgerente en Milán. Se extendió casi una hora.

—Sí, tuvimos un retraso porque Santa se sintió indispuesta —com
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    Gavrel Mikhailov. La tela de la camiseta se me adhiere a los bíceps a medida que el sudor empieza a brotar y a empaparme la piel. Devoro los kilómetros sin mirar un rumbo fijo; solo busco drenar el excedente de energía y ordenar el caos de mi cabeza. Tengo la inauguración encima, el diseño de los nuevos menús, la cena formal de Zarya con su marido y, por si fuera poco, el itinerario de supervisión para los veintisiete clanes que ya están bajo nuestra red.El tiempo libre será un lujo inexistente las próximas semanas. El ejercicio es mi única válvula de escape; quedarme en la cama es una pérdida de tiempo intolerable, más sabiendo que en cada esquina de mi oficina me aguarda una montaña de pendientes.Me detengo en seco para beber agua en cuanto evoco la otra tarea que pienso poner en marcha, ya que no pienso tolerar ese tipo de absurdeces y si puedo comprar la paz que me eliminará problemas futuros, claro que pagaré por ello. Saco el teléfono, busco la línea cifrada y marco el contac

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    Gavrel Mikhailov.—Ahí estás —la voz de Marcus me frena en seco apenas pongo un pie en el jardín, con la piel de la nuca ardiéndome por los arañazos—. Creí que te habías largado. Qué bueno que no; estamos por empezar la cena.—Creí que ya había terminado —respondo sin filtrar el cinismo, dándome cuenta un segundo después de que he hablado de más—. Estuve atrapado en una llamada con mi subgerente en Milán. Se extendió casi una hora.—Sí, tuvimos un retraso porque Santa se sintió indispuesta —comenta Marcus, escoltándome hacia el gran salón, donde la imponente mesa ya está servida y ocupada por la mayoría de los invitados.Ethan me saluda con un cabeceo. Al lado, Matthew Brown me clava una mirada cargada de una suspicacia que descifro al instante; mantengo el rostro de piedra, negándome a concederle el más mínimo indicio de nerviosismo. Porque no lo siento. Un Mikhailov no se intimida ante los ojos de nadie.—¡Todos a la mesa, por favor! —anuncia una voz alzada.En ese instante, Arleth

  • Wildness: Tu infierno, mi paraíso.    Capítulo 116. Esmero obsesivo.

    Gavrel Mikhailov. Se relame al ver el grosor que se le avecina, enviando corrientes eléctricas directas a mi espina dorsal cuando sus labios tocan la cabeza. Desliza la lengua, se separa y se relame con una sonrisa que me dedica la infeliz.—¿Así?— vuelve a sumergirlo un poco. Lo saca y regresa a lamerlo con ligeros movimientos alrededor. Mi cabeza le confirma lo que me niego a soltar con la boca cuando se atreve a llevarla más profundo. Las primeras pulgadas le invaden la cavidad con lentitud.Su propia saliva lubrica el camino. Le enredo los dedos en el cabello, tirando con firmeza para fijarle la cabeza y anular cualquier intento de retroceso.—Así, salvaje. Es toda tuya —mis dedos se entumecen con su boca deliciosa, cálida y angosta, engullendo el grosor que no debería verse tan bien rodeada por esos labios color cereza. Tengo la mente borrada. Sus labios son tan suaves que me obligan a tensar los dedos de los pies cuando logro meter más de la mitad de la pieza; aun así, sus oj

  • Wildness: Tu infierno, mi paraíso.    Capítulo 115. Rojo vivo.

    Gavrel Mikhailov.No pienso. El raciocinio es un estorbo, un lastre quemado por el cortocircuito de los impulsos que me gobiernan. Soy puro instinto, una bestia desbocada, pero el salvajismo no me borra la lucidez de saber exactamente a quién tengo inmovilizada contra la madera. Cuanto más lo proceso, más se me clava la erección en el vientre, una dureza implacable que bordea el dolor. Me recuerdo que hay un desastre que debo atender en Europa, un seudónimo al cual tengo que ponerle un rostro. Aunque en este momento solo pienso en la deliciosa rabia que no puedo soltar hasta que no la disipe.Mi mano abierta impacta contra sus glúteos. El cuero cabelludo se me eriza al ver la piel encenderse en un rojo vivo e instantáneo, avasallando mis sentidos. Vuelvo a golpear. El chasquido seco retumba en el espacio cerrado. Arleth se arquea, la columna se le tensa como una cuerda de violín; su voz se ahoga en un espasmo seco que me obliga a tragar saliva.—Tres... —cuenta en un gemido roto, la

  • Wildness: Tu infierno, mi paraíso.    Capítulo 114. Rencor venenoso.

    Gavrel.Para la noche veo como la herida ya tiene un mejor aspecto, así que me dispongo a revisar correos donde Arantza me cuenta sobre algunas novedades en el manejo del restaurante. Leska me escribió para decirme que ya debo recoger mi encargo. Zarya con veinte mensajes sobre si me encuentro bien, recordando que ahora está por llegar su aniversario, me recuerda sobre Logan Crown y no sé por qué presiento debo centrarme en eso. Ingreso el identificador en el sistema, ya que en la búsqueda anterior supe para qué agencia trabaja y cualquier búsqueda con su nombre sería alertar sobre la investigación.Leo sobre su carrera militar, logros, medallas, derribos y todos los datos que destacan. Pero no es eso lo que Zarya espera, por lo que cambio totalmente el enfoque y termino leyendo su información personal. Principal líder en la captura y caída de los Springsteen.Luce una medalla en la siguiente fotografía. Resalto el nombre de los afectados, hallando uno muy conocido, ya que se trata

  • Wildness: Tu infierno, mi paraíso.    Capítulo 113. Sistema de elección.

    Gavrel.—Se debe viajar a Oklahoma, Montana, Tennessee y Nevada, este mes —enfatiza el Korol analizando la lista que mantiene sus ojos ocupados. —Ha llegado información a Rusia de los últimos asociados a la Orden Oscura y creo que es hora de tomar en cuenta lo de ajustarse a individuos fuera del plano inicial. —¿Más de uno?— consulto sabiendo que la prueba de estudiar a un portugués parece haberle dado buenos resultados para que haya tomado la decisión de sumar a más. —He concluido que funcionará la prueba piloto. Y no quiero darle la ventaja al Emperador respecto a ellos —deja la hoja sobre la mesa y apoyando ambas palmas voltea hacia el televisor, en donde se reproduce las noticias sobre una embarcación destruida, según el periodista luego de un enfrentamiento entre militares y criminales. —Justo por esas cosas es que debemos priorizarlo. Mientras ellos se atacan, la Orden Oscura se hace más fuerte y si seguimos ignorándolo, dentro de poco tiempo tendrán la capacidad de podar lo q

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