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silencio

Autor: Yelys
last update Fecha de publicación: 2026-11-02 00:30:26

Alara despertó en una habitación que no reconoció durante unos segundos.

La luz grisácea de la mañana se filtraba por la ventana alta. Tenía el cuerpo cubierto por una sábana y una manta, pero aun así sentía frío.

Intentó incorporarse.

Un dolor profundo le recorrió el cuerpo y la obligó a detenerse.

Entonces recordó.

La cámara de piedra.

La luz de la luna.

Las manos sujetándola.

La voz del príncipe.

Alara cerró los ojos con fuerza, pero los recuerdos no desaparecieron. Volvieron una y otra vez,
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Último capítulo

  • mi hermano, mi alfa    la cruel realidad

    Había pasado una semana desde el regreso de Alara a la mansión del Sur.Siete días desde que había cruzado aquellas puertas con una niña en brazos y una vida entera que no sabía cómo explicar.Durante ese tiempo, Khael había respetado su silencio.No había vuelto a preguntarle por lo sucedido durante su cautiverio ni había insistido en conocer los detalles de lo que el príncipe vampiro le había hecho. Tampoco había preguntado por las circunstancias en las que había nacido Ana.Había ordenado que ambas recibieran atención médica, que prepararan una habitación para Viki y que nadie molestara a Alara mientras se recuperaba.Pero el silencio no había solucionado nada.Al contrario, había dejado demasiado espacio para las preguntas.Alara caminaba por uno de los corredores de la mansión con Ana en brazos. La pequeña llevaba un vestido claro y jugueteaba con un pequeño muñeco de tela que una de las sirvientas le había regalado.La joven se detuvo frente a una ventana.Desde allí podía obser

  • mi hermano, mi alfa    el regreso

    Las limusinas y los vehículos que acompañaban a Khael atravesaron los enormes portones de la mansión del Sur.Alara observó la propiedad desde el interior del automóvil. Los jardines, las fuentes y la fachada de piedra le resultaban dolorosamente familiares. Había pasado tanto tiempo imaginando que volvería a ver aquel lugar que, ahora que estaba allí, no conseguía sentir la alegría que había esperado.Solo estaba cansada.Muy cansada.Ana descansaba contra su pecho, entretenida con un mechón del cabello de su madre. La pequeña había pasado buena parte del viaje dormida, pero ahora observaba el paisaje a través de la ventanilla con sus grandes ojos curiosos.Khael, sentado frente a ellas, permanecía en silencio.Desde que se habían encontrado en aquel camino, apenas habían conseguido intercambiar unas cuantas palabras. Él quería respuestas, pero Alara se había negado a hablar. Y aunque su orgullo le exigía insistir, algo en el aspecto de la joven lo detenía.Había cambiado demasiado.

  • mi hermano, mi alfa    Lo que el tiempo destruyó

    El convoy se detuvo por completo.Los hombres que descendieron de los vehículos llevaban armas y ropa de viaje. Algunos se distribuyeron a ambos lados del camino mientras otros observaban el bosque, atentos a cualquier movimiento.Alara retrocedió un paso.Viki se colocó junto a ella, sujetando con fuerza la pequeña bolsa que había llevado durante toda la huida.—No se acerquen —murmuró Alara.Uno de los hombres levantó las manos.—Tranquila. No queremos hacerles daño.Alara no respondió.Había aprendido que las palabras podían ocultar muchas cosas. En el castillo, las sonrisas habían acompañado las peores crueldades y las promesas habían sido otra forma de encierro.—¿Necesitan ayuda? —preguntó el hombre.Alara miró a Viki. La joven estaba agotada y tenía los ojos llenos de temor.—Por favor, no dejen que nos lleven de vuelta.La frase llegó hasta el interior del vehículo principal.Una puerta se abrió.Primero descendió un hombre alto, de hombros anchos, vestido con ropa oscura de v

  • mi hermano, mi alfa    El precio de la libertad ( parte 2)

    Alara cerró el costal y permaneció unos segundos inmóvil. El silencio de la habitación era absoluto. Miró el sarcófago. El cuerpo del príncipe seguía dentro, atravesado por la estaca que ella misma había clavado en su corazón. Durante años había imaginado aquel momento de muchas maneras, pero ninguna se parecía a lo que sentía ahora. No había satisfacción. Tampoco alivio. Solo un agotamiento profundo y una necesidad desesperada de salir de aquel lugar. Se colgó el costal al hombro y abandonó la habitación. El corredor continuaba vacío. Alara caminó sin correr, procurando no llamar la atención de los criados. Al doblar una esquina escuchó a dos hombres conversando cerca de una escalera. —Los guardias de la entrada vuelven a estar jugando —comentó uno. —Mientras los señores duerman, hacen lo que quieren. Alara siguió adelante sin mirarlos. Aquella despreocupación, que tantas veces había permitido que los hombres abusaran de las muchachas del castillo, ahora les estaba dando

  • mi hermano, mi alfa    El precio de la libertad (parte 1)

    La biblioteca del castillo se había convertido en el único lugar donde Alara podía respirar sin sentir que las paredes se cerraban sobre ella.Al principio, el príncipe había permitido que la visitara para entretenerse. Creía que los libros mantendrían su mente ocupada y evitarían que pasara las horas encerrada en sus aposentos. Después, cuando comenzó a notar que ella discutía menos y parecía aceptar su presencia, dejó de preocuparse por sus visitas.Había cometido un error.Alara no estaba aprendiendo a vivir bajo su dominio. Estaba buscando la manera de destruirlo.Durante semanas había revisado manuscritos antiguos, registros de linajes y tratados sobre la naturaleza de los vampiros. Algunos documentos estaban escritos en lenguas que apenas comprendía, pero había aprendido a reconocer palabras y símbolos que se repetían.Una tarde encontró un volumen encuadernado en cuero oscuro, oculto detrás de otros libros mucho más recientes. Sus páginas contenían anotaciones sobre los vampiro

  • mi hermano, mi alfa    La hija del Inframundo

    I. La hemos encontradoUn hombre atravesó los pasillos de la mansión a paso apresurado.Era uno de los Betas encargados de coordinar las investigaciones del territorio. Llevaba varios documentos en una mano y tenía el rostro tenso, como si temiera que la noticia que transportaba pudiera cambiarlo todo.Al llegar frente al despacho del Alfa, no se detuvo a esperar autorización.Abrió la puerta de un solo golpe.Khael levantó la mirada desde los documentos que tenía sobre el escritorio. Darien, que se encontraba junto a una de las ventanas, se volvió de inmediato.—Alfa, la hemos encontrado.El silencio cayó sobre el despacho.II. Una pequeña criaturaA cientos de kilómetros de distancia, en el castillo del príncipe vampiro, una niña de seis meses recorría una de las habitaciones sobre sus pequeños pies.Su crecimiento había sorprendido incluso a quienes estaban acostumbrados a la naturaleza sobrenatural de los vampiros. A diferencia de cualquier bebé humano, ya podía caminar, aunque su

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