De la mansión salía el féretro. Lo cargaban seis de los mejores lobos de la manada, los más leales al Alfa viejo. Al frente, cargando también, iba Khael. Empapado ya de sudor, con la mandíbula apretada para no romperse. Nuevo Alfa y cargando a su padre. Apenas pusieron un pie afuera de la puerta de la mansión, el cielo se vino abajo. Una lluvia fría, de esas del Sur, cayó de golpe sobre todos. Sobre el féretro, sobre los lobos, sobre la tierra. Atrás venían Mónica y Alara, abrazadas. Las dos llorando de verdad.. El dolor de Mónica era real, dolía, quemaba su loba aullaba en su interior Nadie hablaba. Toda la manada estaba en el patio, bajo la lluvia, viendo salir al Alfa. Todos llorando en silencio. Ni un aullido. Solo la lluvia golpeando el cajón de madera. Khael resbaló un poco en el lodo, pero no soltó el féretro. No podía soltarlo. Si lo soltaba, sentía que soltaba a su padre de verdad. Y Mónica y Alara seguían detrás, paso a paso, agarradas de la mano bajo el aguacero,
Last Updated : 2026-09-28 Read more