Home / Romance / ¡El daddy de mi ex no me deja ir! / Una Tentación Irresistible

Share

Una Tentación Irresistible

Author: Dark Moon
last update publish date: 2026-06-20 14:48:06

Lo único en lo que Vanessa podía pensar era en hacer que su segunda oportunidad en la vida valiera cada maldito minuto. ¿Y qué podía ser más perfecto que una aventura con un deslumbrante dios griego?

Su invitación era exactamente lo que ella necesitaba.

Vanessa esperó impaciente mientras él conducía hacia su apartamento; afortunadamente, estaba a solo cinco minutos del hospital. Tan pronto como cruzaron el umbral, los labios de Sawyer rozaron el cuello de Vanessa, enviándole un escalofrío directo por la columna vertebral.

—Eres embriagadora... —le susurró, lanzándole una mirada cargada de lujuria—. ...irresistible, ¿lo sabes?

Él simplemente no pudo contenerse; cerró la puerta de un golpe, dejando que el deseo lo dominara por completo. Y a ella también.

Sawyer la levantó en vilo contra él, apoyando la espalda de ella contra la puerta principal mientras sus manos sostenían con firmeza sus caderas.

El bolso de Vanessa cayó al suelo con un golpe sordo, completamente olvidado en medio del calor del momento.

—¿Sabes qué son tus labios ahora mismo? —le preguntó con una voz ronca que hizo que su intimidad latiera de pura necesidad.

Ella tragó saliva, sosteniéndole la mirada ardiente.

—¿Qué... qué son? —logró articular.

—Una tentación. Irresistiblemente suculentos. Provocándome para que los pruebe. ¿Y crees que un hombre como yo... —inclinó la cabeza hasta que sus labios casi se tocaban— ...se atrevería a resistirse a una oportunidad tan deliciosa?

Ella sacudió la cabeza, con los ojos fijos en los de él.

—Entonces... reclámalos —le dijo con una mirada desafiante.

—Estamos en la misma sintonía, muñeca.

Unió sus labios a los de ella en un beso apasionado; su lengua se abrió paso en su boca de inmediato, dominando por completo a la de ella.

Cuando el beso terminó, la bajó con cuidado, apoyando sus pies suavemente en el suelo.

Sin perder tiempo, ella se quitó el vestido, quedando únicamente en un brasier de encaje negro y unas bragas rojas.

—Qué delicia para mis ojos —la elogió él mientras acortaba la poca distancia que los separaba, tomando y levantando sus amplios pechos cubiertos.

—Soy un hombre afortunado —dijo, plantando un beso en su escote.

—Oh, maldita sea, claro que lo eres —respondió ella con un tono de lo más sensual.

Él liberó el pecho izquierdo e inclinando la cabeza, atrapó su pezón con la boca; comenzó a succionarlo, pasando la lengua alrededor y dándole pequeños y suaves mordiscos.

—Ah... —Un gemido escapó de los labios entreabiertos de ella mientras se arqueaba hacia él, con los ojos entrecerrados por el placer—. Succióname más —murmuró, enredando los dedos en su cabello.

Él liberó el otro pecho y comenzó a acariciarlo con la mano izquierda. Luego, con los dedos índice y pulgar, tiró del pezón derecho, pellizcándolo y girándolo suavemente, mientras alternaba entre lamer y rozar con los dientes el pezón izquierdo.

Dios, sus bragas ya estaban completamente empapadas a estas alturas. Lo necesitaba. Dentro de ella. Embistiéndola con locura.

Cuando terminó con sus pechos, la tomó en brazos y la llevó a su espacioso y elegantemente amueblado dormitorio.

Recostándola en el borde del cómodo colchón king-size, él se puso de rodillas y, de forma lenta pero sumamente sensual, le quitó las bragas mojadas.

A continuación, le abrió las piernas.

—Mírate, ya estás empapada. Qué nena tan traviesa —dijo mientras acariciaba su carnosa intimidad con la palma de la mano.

Luego, bajó la cabeza y acercó el rostro a su entrepierna, inhalando su aroma.

—Maldita sea, hueles divino —comentó, antes de pasar la lengua para lamer su néctar.

Ella quiso empujarlo, sintiendo que las rodillas le flaqueaban. Pero la mano de él atrapó su muñeca antes de que pudiera tocarlo.

—¿A dónde crees que vas?

Ella no respondió. No era necesario. Ambos sabían que no iría a ninguna parte.

Él la arrastró más adentro de la cama. No de forma brusca, sino deliberada. Las rodillas de ella impactaron contra el colchón y, antes de que pudiera sostenerse, él la puso sobre su estómago.

Colocó una mano en la parte posterior de su cuello. Sin presionar, solo dejándola descansar allí.

—Te corriste —su voz era baja, plana—. Yo no dije que hubiéramos terminado.

A Vanessa se le cortó la respiración. Podía sentirlo justo detrás de ella: el calor de su cuerpo, el cambio de su peso sobre el colchón.

La mano libre de él se deslizó por su columna. Despacio. Vértebra por vértebra, una tras otra, hasta llegar a la parte baja de su espalda.

—Vas a recibir mucho más.

No era una pregunta. Era una absoluta y rotunda realidad.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • ¡El daddy de mi ex no me deja ir!   Capítulo 20: Jaulas, Pesadillas y Reclamaciones

    Jaulas por todas partes. De plata y quemando la carne de la gente atrapada en su interior. Había filas y filas de jaulas, cada una conteniendo a un ser extraño con garras y ojos que escupían fuego.—Ayúdanos, Alba...Vanessa, que era la única que no estaba encerrada, se quedó mirando a la gente que gemía de dolor. Estaban en agonía y parecían rogarle ayuda a alguien. Aunque ella no conocía a ningún Alba, no iba a dejar que se quedaran atrapados.La oscuridad parecía absorber cada bocanada de aire que Vanessa intentaba inhalar. Caminó de un lado a otro desesperada, buscando una salida. Aquella gente daba auténtica lástima.Cuando estiró la mano para ayudar a la primera persona enjaulada, Vanessa presenció una escena que la sacudió hasta la médula.El aire era tan frío que mordía.Vanessa estaba descalza sobre la piedra negra. La niebla se arremolinaba alrededor de sus tobillos, húmeda como el aliento. Volvió a clavar la mirada en la imagen.Flotaba en medi

  • ¡El daddy de mi ex no me deja ir!   Capítulo 19: Frustración, Sangre y Sombras

    No hubo respuesta.Sawyer sacó los dedos lentamente, arrastrando un hilo de flujo espeso, perlado y translúcido que bajó por sus nudillos y goteó sobre el cuero. El coño de ella emitió un sonido húmedo y de succión cuando sus dedos la abandonaron, como si se resistiera a dejarlos ir.Su polla era una agonía. Dura, dolorida, tensando al límite la tela de sus vaqueros; una necesidad dolorosa y palpitante que no tenía a dónde ir. La punta estaba empapada, dejando una mancha oscura de líquido preseminal en el denim. Le dolían los huevos, completamente encogidos, exigiendo una liberación. Podía sentir el pulso en su miembro, un latido caliente e insistente que gritaba por alivio.Soltó una maldición baja y amarga, y se pasó la mano húmeda por el pelo, con el aroma del coño de ella impregnado en su piel. Tenía más de cuarenta años, era un hombre que había tenido su buena ración de mujeres y que se enorgullecía de su autocontrol. Y ahí estaba, compuesto y sin novia, con lo

  • ¡El daddy de mi ex no me deja ir!   Capítulo 18: Fuego Líquido y un Final Inesperado

    Sawyer apartó rápidamente de su mente aquella voz que resonaba en su cabeza. No quería asustar a su pequeña tigresa. Además, necesitaba más respuestas. La necesitaba a ella, y la quería a su lado.Le levantó la barbilla, con los ojos oscuros de deseo mientras la veía tambalearse contra él. —Estás hermosa así: audaz, empapada y llena de ganas. Pero no quiero aprovecharme.—¿Aprovecharte? —Ella soltó una risa suave y jadeante. Sawyer habría jurado que sus pantalones se humedecieron en ese instante—. Soy yo la que se está aprovechando de ti, viejo. O debería decir... el papá de mi ex.Ella deslizó la mano hacia la parte baja de su espalda, atrayéndolo por completo contra su cuerpo, mientras la otra mano seguía acariciándolo a través del pantalón. —Puedo sentir cuánto te gusta. Estás latiendo y empapado, viejo.Los dedos de Sawyer bajaron para acunar la curva de su trasero; abrió bien la mano, atrayéndola aún más. El aroma de su excitación se mezclaba con el alcohol de s

  • ¡El daddy de mi ex no me deja ir!   Capítulo 17 Juegos de Seducción y un Nombre Prohibido

    —¿O prefieres que te lo demuestre, Sawyer? —arrulló Vanessa, mientras sus delgados dedos encontraban el camino hacia la nuez de Adán que subía y bajaba en la garganta de él.Sawyer tragó saliva con dificultad, sintiendo su miembro casi a punto de romper la tela del pantalón. Con un movimiento rápido, la cargó en vilo hacia su coche y le hizo una señal a otro hombre que esperaba alerta junto al vehículo.—Conduce de vuelta a la mansión, Eric.Unos minutos más tarde, el cuerpo de Vanessa se aferraba al de Sawyer mientras este la metía en su mansión. La recostó con suavidad en el sofá, con los ojos fijos en su tierno rostro adormilado.Se inclinó ligeramente sobre ella, con la mirada clavada en sus labios rosados, y murmuró para sí mismo. No pasaría nada por robarle un rápido beso de prueba. —De verdad se ve jodidamente linda cuando duerme.El rostro de Vanessa se contrajo en una sonrisa, como si hubiera escuchado sus palabras, y al segundo siguiente Sawyer se encon

  • ¡El daddy de mi ex no me deja ir!   Capítulo 16: Sangre, Alcohol y Deseo Salvaje

    —¡Sawyer!Era la última persona que esperaba ver, pero aun así se sintió aliviada.—¿Quién coño eres tú? —exigió saber el señor Kurt, furioso, intentando ver quién tenía las pelotas de detenerlo—. ¿Cómo demonios sabes mi nombre?—Quién soy no es de tu incumbencia. Suéltala ahora mismo —dijo Sawyer, saliendo de las sombras.Un sutil rastro de horror cruzó el rostro del señor Kurt, y Vanessa también lo notó. Le confundía que este heredero mimado y supuestamente incorregible le tuviera miedo a Sawyer. Pero cuando volvió a mirar a Kurt, el miedo ya había sido reemplazado por la rabia y la duda.Kurt habría jurado que el hombre frente a él era el mismísimo "Señor S", pero era imposible que ese tipo apareciera en un lugar como este. Convencido de que Sawyer era solo un impostor, comenzó a remangarse la camisa, presumiendo sus músculos.—¡Tienes agallas para pronunciar mi nombre, maldito impostor! Será mejor que te largues ahora mismo si no quieres arrepentirte

  • ¡El daddy de mi ex no me deja ir!   Capítulo 15 Calle Oscura, Intenciones Sucias

    —¿Te apetece que te amordace toda la noche? —susurró él, mientras sus ojos devoraban cada centímetro del cuerpo de Vanessa.Vanessa se apartó de él; estaba borracha, pero no era ni ingenua ni estúpida.Él continuó, con una sonrisa perversa:—Te prometo que te haré gritar solo mi nombre y...Vanessa no le dejó terminar y le cruzó la cara de una bofetada, devolviéndole las palabras a la garganta. Los ojos del hombre se inyectaron en sangre mientras apretaba los puños con fuerza.—Puede que esté borracha —dijo ella, presionándose la sien para intentar aliviar el dolor de cabeza que le palpitaba—. Puede que esté borracha, pero no soy imbécil —recalcó.El hombre se tocó lentamente la mejilla que le ardía.—Me encantas cuando te pones salvaje, si así es como te gusta.Vanessa lo miró de pies a cabeza y soltó un largo siseo de desprecio. Sacó un fajo de billetes y lo tiró sobre la barra. Le daba igual si era la cantidad exacta o no. Se puso en pie, apoyándos

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status